Tiempos de renovación: ampliando horizontes

Los últimos 4 meses de este 2020 han sido tiempos de sacudida, incertidumbre y desafío para muchos, aunque este momento también ha supuesto una oportunidad de revisión profunda de nuestros modos de vida y prioridades. “Por encima de todas las zarzas” se ha visto igualmente afectado por esta marea de cambios globales, al igual que quien sostiene este proyecto. Tras un periodo de necesaria introspección y reflexión, sentí el impulso de explorar nuevas posibilidades de desarrollo creativo que estuvieran más en sintonía con mi propia evolución personal y espiritual.

Muchos de los movimientos acontecidos no han sido apenas visibles para la mayoría de quienes seguís este espacio, pero siento que ha llegado el momento de compartir con vosotros/as algunos de los frutos que han surgido de ese trabajo artesanal en la intimidad de mi propio hogar.

En pleno parón temporal de la actividad profesional a causa de la pandemia, me animé a abrir una página en Patreon con el mismo nombre para seguir desarrollando ese primer germen de podcast en inglés que inicié en el mes de febrero, el cual tenía como objetivo prioritario acercar la cultura vasca a los/as descendientes de aquellos/as vascos/as de la diáspora que residen en USA u otros países de habla inglesa. Desgraciadamente, los materiales disponibles en este idioma son bastante escasos y, a menudo, un tanto romantizados, dando lugar a la difusión de muchos falsos mitos. De ahí que me propusiera como meta ofrecer un episodio temático mensual para llegar a este tipo de público y expandir la difusión didáctica que vengo realizando desde el principio.

Inicialmente, compartí de manera gratuita los primeros episodios (ver en la pestaña “podcast”), pero esta labor de traducción, adaptación y edición de contenidos suponía un esfuerzo adicional para mí, además de un gasto extra en tecnología. Para recuperar la inversión realizada, fijé la suscripción mensual a 1 euro, siendo a su vez una forma simbólica de darle valor al trabajo realizado. Después incorporé playlists de música tradicional y recetas de platos típicos traducidas. 

Los primeros micro-mecenas llegaron y me sorprendí gratamente con sus demostraciones de interés genuino y apoyo personal al crecimiento del proyecto. Poco a poco lograron que fuera venciendo mi timidez y reserva a exponerme de forma más explícita. En conversaciones informales surgió la idea de hacer vídeos para acercar algunos elementos de las creencias y prácticas folclóricas propias del territorio euskaldun. Así emergió un primer vídeo explicativo de cómo venerar a Mari atendiendo a la información etnográfica y testimonios orales disponibles. A este le siguieron otros: cómo preparar un altar para honrar a los antepasados; tipologías de espíritus domésticos y cómo propiciar su favor; cómo iniciar una relación con los espíritus del territorio; cómo establecer una primera conexión con aliados vegetales… Obviamente, surgieron inquietudes tras la visualización de estos materiales, así que empecé a organizar reuniones informales con mis patrocinadores, quienes incentivaron que compartiera contenidos adicionales (entre ellos, los guiones de los podcast en inglés con su correspondiente traducción al castellano y artículos para trabajar en sintonía con las influencias estelares del momento).

Paralelamente, se han ido presentando diversas oportunidades de colaboración en otros espacios fuera de la web y la página de Patreon. Mercedes Pullman, Presidenta de la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares me invitó a colaborar en el nº6 de su revista. Aprovechando que había preparado un episodio del podcast sobre Eguzki y el culto solar en Euskal Herria, me pareció una buena oportunidad para traducir mis aportaciones sobre el tema del inglés al español. Quienes no hayáis tenido la oportunidad de haber leído el artículo, podéis consultarlo en el siguiente enlace: https://sociedadantropologia.es/2020/05/14/revista-de-antropologia-y-tradiciones-populares-no6/ 

Otra de las colaboraciones que tuvieron lugar durante el mes de mayo fue una entrevista en inglés concedida a la Society for Magical Humanities (USA), teniendo como interlocutora a su fundadora, Mariette Henke. En dicha entrevista hablamos sobre mi proceso de despertar espiritual y acercamiento a la tradición vasca, influencias culturales dentro de la cosmovisión vasca, cómo es la relación con los númenes desde mi propia experiencia, la polaridad femenino-masculina dentro de la sociedad vasca, cómo gestionar los retos del mundo moderno a nivel comunitario y desde la práctica mágica, las diferencias entre distintos tipos de practicantes mágicos dentro de la cultura euskaldun. La entrevista está disponible en Patreon: https://www.patreon.com/posts/interview-with-37904580

Durante el mes de junio me propusieron colaborar en el primer número del fanzine británicoTales from under the canopy”, editado por Under the Canopy, una compañía de contenidos multimedia que busca inspirar una relación de respeto y sostenibilidad con el mundo natural y los elementos folclóricos que caracterizan al territorio. La revista saldrá a la luz en un par de semanas y la podréis adquirir por 5 libras. No obstante, el editor me ha comentado que podría solicitar varios números a precio de imprenta, en lugar de a precio de distribución. Si alguien está interesado/a en sumarse a este pedido colectivo para ahorrarse algo de dinero, puede escribirme un email a: porencimadetodaslaszarzas@gmail.com

Otra de las novedades que se ha confirmado hace pocos días es mi participación como ponente en el Mareak Jaialdia de Bermeo, un festival cultural que lleva organizándose desde hace varios años en esta bella localidad vizcaína. El año pasado acudieron grupos de música de la calidad de La Breiche, Lisieux o White Ring. Personalmente disfruté mucho del evento y es un tremendo honor que sus organizadores hayan contado conmigo para esta nueva edición. En principio, la charla tendrá lugar el 9 de octubre a las 19:00 en el Claustro de los Franciscanos. La ponencia la haré en español para que pueda llegar a un público más amplio. Os mantendré informados de cualquier novedad a través de Facebook e Instagram.

Por último, quisiera anunciar que tengo previsto organizar periódicamente charlas temáticas virtuales sobre folclore y brujería vasca para público hispano y angloparlante, con previa inscripción. Durante el confinamiento, organicé un evento en Facebook para convocar a posibles interesados y recoger sus temas de interés. En aquella primera charla-debate expliqué cuáles eran los pilares de la cosmología vasca; puse algunos ejemplos de reminiscencias del culto a los principales númenes; hablé de ciertas figuras sincretizadas con santos; aclaré cuál es la concepción que se tiene del brujo/a (sorgin) y el Diablo (Etsai) en Euskal Herria; expuse las relaciones que existen entre la magia popular y la herbolaria; mencioné los métodos de adivinación autóctonos más relevantes.

Algunos de los asistentes sugirieron que dedicara una segunda charla a profundizar en la figura del Diablo y su folclore, dada su importancia en la magia popular euskaldun y en las prácticas de brujería tradicional vasca (sorginkeria)La próxima convocatoria tendrá lugar el domingo 23 de agosto a las 17:30 (hora española) a través de Zoom. Aquellos que son miembros de Patreon o ya participaron en la convocatoria anterior, podrán asistir de manera gratuita. Quienes estén interesados/as en sumarse a la actividad (recibiendo el correspondiente material en Power Point), podrán inscribirse enviando un email y haciendo una donación al proyecto.

If there is an adequate number of English-speakers interested, I will repeat the talk on Friday 28th August at 17:00 (Spanish time). Please, if you are willing to come to the virtual event, write an email to: porencimadetodaslaszarzas@gmail.com 

Para acabar, solo me queda recordar que el 5 de septiembre se celebrará el 4º aniversario de este proyecto divulgativo. Si os apetece que organice una sesión virtual abierta a todos los públicos para conmemorar esta ocasión, podéis contactar conmigo por email o a través de las redes sociales. 

Epaila, Opaila eta Zozomikote

El tránsito hacia la primavera recibe distintas denominaciones en euskera. En los calendarios más antiguos se denominaba “neguazken” (final del invierno), ya que originalmente solo se contemplaban dos estaciones: “negu” (invierno) y “uda” (verano). La época oscura del año se iniciaba con las festividades dedicadas a honrar a los difuntos y la matanza del cerdo y terminaba hacia mediados de abril, cuando cesaban las últimas heladas. La época luminosa comenzaba cuando emergían los primeros brotes y flores, momento en que se solían entregar ciertas ofrendas a la Madre Tierra para asegurar la fertilidad de los campos.

Otro de los términos para describir la primavera como espacio liminal es “bedatse”, “belhaste” o “belhartze”, que podríamos traducir como “comienzo de los pastos” por tratarse del tiempo en que volvía a crecer la hierba y se sacaban de nuevo los rebaños a pastar. Esta época también se asociaba a la tareas de siega, poda o esquilmo. Es más, una de las denominaciones del mes de marzo es “epaila” o “efaila” (mes de cortar o podar). Por otra parte, marzo era un periodo favorable para que las gallinas pusieran mayor cantidad de huevos y se criaran los mejores gallos, animales con gran capacidad protectora en nuestro folklore. En Bizkaia, cuando se escuchaba al gallo en marzo cantar, se recitaba la siguiente fórmula: “Marti-oilarto gorria: izan dakidaz balia” (gallito rojo de marzo, sed mi valedor). Oír al gallo cantar a deshora era considerado un mal augurio. En algunos lugares, para ahuyentar la desgracia o la muerte que anunciaba, se echaban tres puñados de sal en el fuego del hogar; en otras zonas, directamente se sacrificaba al gallo en la festividad siguiente. En la Baja Navarra se creía que marzo era el mes de los hombres por la relación con el dios romano Marte (“martxoa gizonena”), pero también por su asociación con el toro rojo o “Zezengorri” como símbolo de fortaleza, impulso y potencia sexual masculina. En algunos lugares como Zeanuri, a los bebés nacidos en marzo se les apodaba “marti-oilarra” (gallo de marzo).

Una fecha señalada a destacar en este mes dentro del calendario navarro es el 25 de marzo, momento en que se celebra la “Anunciación de María” en la liturgia cristiana. No obstante, en ciertas localidades, como sucedía en Olite, algunas mujeres rendían tributo a la “Virgen de Marzo” a quien se le pedía una protección especial contra el Diablo (Etsai). Esta necesidad de protección extraordinaria al final del invierno provenía originalmente de tiempos paganos, ya que se creía que los espíritus de los difuntos y la corte oscura se cobraban sus últimas víctimas (cabezas de ganado o paisanos) antes de que se produjera el cambio de estación.

Curiosamente, la fecha coincide con la festividad escocesa de “Latha na Cailliche” o “Día de la Anciana”, dedicada a la Cailleach. A esta diosa a veces se la describe como una figura mitad doncella y mitad anciana, cubierta por un velo o manto. Según algunas leyendas, la Cailleach iniciaba su viaje a Avalon el 31 de enero para comer del árbol de la eterna juventud y convertirse en joven; en otras, la vieja nace a comienzos del invierno y va rejuveneciendo sin necesidad de viajar a la isla. Tanto la Cailleach como la Virgen de Marzo poseen poder de protección sobre el ganado. Azurmendi señala la siguiente frase en relación a la mencionada “virgen”: “Andra Mari Martxoko, begian mendian alhako” (Señora Mari de Marzo, las vacas pastarán en el monte). Otro detalle que no debemos olvidar es que la Cuaresma era representada como una vieja con siete piernas, conocida como “zazpi hankako atsoa”.

Autores como Barandiarán, Dueso o Gómez Tejedor dan cuenta de la existencia de un periodo transicional que comprende los últimos días de marzo y primeros de abril, denominados “zozomikate” o “zomomikote” en algunas localidades navarras (Azkarate), guipuzcoanas (Ataun, Idiazabal, Zarautz) y vicaínas (Arrakundiaga). En otros pueblos navarros (Urdiain), guipuzcoanos (Oiartzun) y alaveses (Arluzea) recibían el nombre de “ordizegunak”. El “zozomikote” es el momento en que las parejas de mirlos o tordos inician la construcción de sus nidos, a pesar de que se trata de un tiempo de inestabilidad atmosférica y amargura, tal y como reza el dicho: “zozomikote egunek, tristeak eta ilunek” (los días de zozomikote son tristes y oscuros). En algunas regiones francesas este tránsito duraba una semana.

El mirlo es considerado un ave que habita entre mundos en nuestro folklore, pues puede sobrevivir en ese punto intermedio y ejercer de puente entre los planos, abriendo puertas. También se le vincula a la forja por su capacidad de procrear en condiciones inhóspitas. Entre los campesinos se consideraba una señal de fortuna descubrir un nido de mirlos con crías grandes en marzo, ya que implicaba que este pájaro criaría dos veces. Por tanto, las condiciones climatológicas serían apropiadas para trabajar el campo y criar al ganado.

Una leyenda de Ataun narra cómo surgió este particular periodo. En ella se cuenta que, cierto año, un pastor que tenía un rebaño de 100 ovejas y un carnero estaba muy enfadado por el mal tiempo acontecido en marzo. El último día del mes el pastor le dijo a marzo:

¡A martzoa, martzo!
Diat esker gaizto.

(¡Ah, marzo, marzo! Malas gracias te debo.)

Entonces marzo le pidió a abril:

¡A apiltxo, apiltxo!
Ekatzat eun bi ta erditxo,
Artzai orri kendu iotzan eun ardi ta arie,
Eta beari ezkerreko begie.

(¡A abrilito, abrilito! Dame dos días y medio, para arrebatar cien ovejas y el carnero a ese pastor, Y a él, su ojo izquierdo)

Abril se los concedió. Entonces marzo envió un temporal tremendo con una gran tromba de agua que hizo desaparecer a todas las ovejas en la cueva de Ubegi. El pastor cargó sobre sus hombros al carnero, pero éste volvió violentamente su cabeza y con la punta de su cuerno le arrancó el ojo izquierdo. Desde entonces esta calenda transicional suele traer desdichados sucesos.

Existe otra leyenda de Laurgain que describe de forma diferente el origen del zozomikote. Según este relato, marzo transcurría con buen tiempo, así que un toro salió mugiendo al campo y se tumbó debajo de un espino (en otra versión de Zarautz, una encina). Al oír esto, marzo envió una tempestad y añadió dos días y medio de mal tiempo. Luego pidió otros dos días y medio al mes de abril para que al toro que se abrigaba en el espino se le quitasen las ganas de mugir. Finalmente, el temporal acabó con la vida del toro. Desde entonces se recomienda como previsión retener al ganado en esos días o colocarle un cencerro lleno de hierba seca. A partir de dicha leyenda surgieron refranes como: “Martxuek kunkunak jotzea, idiari larrua kentzea” (marzo azotando, el buey despellejando).

Abril se consideraba un mes femenino (“apirila emazteena”) porque, según la etimología latina, “aprilis” deriva de “aperire” (abrir). Así pues, en el imaginario popular era el tiempo donde el vientre de Amalur se rasgaba, permitiendo que surgiera nueva vida. El uso de la escarda para horadar la tierra queda reflejado en vocablos como “jorraila”. Astarloa apunta que la escarcha y las frías temperaturas de meses anteriores dejan una superficie dura sobre los terrenos que ha de ser rascada y esponjada para permitir una mejor filtración del agua necesaria para que las plantas crezcan. Otro término a destacar para referirse a abril es “opaila”, traducido como mes de ofrenda o regalo. Dicha denominación atiende a la antigua costumbre de entregar una oblación de pan, roscos (“opeak”) o dulces, o realizar el sacrificio de un cordero el favor de Amalur y Mari. La suplantación cristiana de estos ritos la encontramos en los torteles o roscas (“opillak”) entregados a San Marcos o las tartas de Pascua. Astarloa también registró la vieja tradición de intercambiar corderos u otras crías lanares entre los baserritarras (campesinos), ya que abril constituía el periodo central de la actividad ganadera. De ahí que también se le llamara “abereila” (mes del ganado).

Además del mencionado mirlo, otro de los animales augurales de esta época es el cuco (“kuku”). Al igual que en el caso del mirlo, se mantiene una relación ambivalente con este pájaro puesto que se le relaciona con las muertes del final del invierno y también el renacimiento de la vida que supone la primavera. En todo el territorio euskaldun, al igual que otros lugares peninsulares y europeos, estas supersticiones y paremias han tenido un fuerte arraigo. Son particularmente comunes los dichos que hacen referencia a la asociación del cuco con la muerte. En municipios como Orozko se conservan algunos como estos:

“Si marzo se va y el cuco no viene , o se ha muerto el cuco, o viene el fin del mundo “

Si el cuco no ha venido para el siete de abril, barrunta mal año o se quiere morir”.

Cuando se escucha al cuco se le pregunta: “Cuco, cuclillo, de hermoso cantar, ¿cuántos años me de vida me vas a dar?”. Entonces, el interesado se pone a contar las veces que canta el cuco para saber cuántos años vivirá. En Yuslapeña, Salazar y Roncal se interroga al cuco así: “Cucú de mayo, cucú de abril, ¿cuántos años me darás para vivir?”.

La muerte debida a causas sobrenaturales podía ser provocada por brujos/as y hechiceros/as que lanzasen una maldición (“birao”) en la cual se utilizara al cuco como elemento principal.

Por otro lado, hay creencias en torno al cuco que lo vinculan con la buena suerte y la prosperidad. Este ave posee cierta relación con la figura del loco/burlón y las antiguas celebraciones europeas del Año Nuevo que ,a mediados del S. XVI, comenzaban el 25 de marzo y terminaban una semana después (tras el Edicto de Rousillon, el inicio del calendario se estableció el 1 de enero). El ejemplo más claro de esta conexión lo encontramos en el festejo del “April’s fool”, también designado como “Cuckoo Day”.

Otro dato que debemos considerar es que el año astrológico comienza en torno al 20-21 de marzo, momento en que el Sol entra en Aries (“Ahari”, en euskera) y gira de nuevo la rueda del cambio anual.

Según el saber popular, quien lleve dinero en el bolsillo la primera vez que oye al cuco, gozará de fortuna durante todo el año. Azkue registró en Muxika que la persona que escuchara el canto del cuco mientras iba a casa con un puñado de la tierra que pisaba, podía matar con dicha tierra a todas las chinches. En Gernika los vecinos afirmaban que el dinero que se guardaba en el bolsillo en el momento de oír al cuco por primera vez, multiplicaría los caudales. Es decir, que se tomaba por un signo de que aquel año prometía ser muy fructífero y provechoso. Por el contrario, si se escuchaba el canto del cuco sin disponer de dinero en el bolsillo, se entendía como un augurio de un futuro económico negativo.

Bibliografía y webgrafía consultada

Astarloa, P.P. (1983) Apología de la lengua vascongada. Echevarri.

Azkue, R. Mª (1942)Euskalerriaren Yakintza. Euskaltzaindia-Escasa Calpe.

Azurmendi, Mikel (1993)Nombrar, embrujar. Alberdania

Barandiarán, José Miguel de (1973)Obras completas I: diccionario ilustrado de mitología vasca y algunas de sus fuentes.Gran Enciclopedia Vasca.

Chassany, J. P. (1970) Dictionnaire de météorologie populaire. Maisonneuve et Larose

Dueso, José (2000) El calendario tradicional vasco.Roger.

Gómez Tejedor, Jacinto (1979) El calendario vasco, Caja de Ahorros Vizcaína

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/los-augurios-del-cuco-paremias-creencias-ritos/html/740a6ce2-0879-40ba-8dce-167130b84f11_5.html

Haz clic para acceder a 01_01_separata_bidador_264.pdf

ttps://www.bizkaia.eus/fitxategiak/04/ondarea/Kobie/PDF/5/Kobie_1_Etnografia_%C2%ABLIHO%20ETA%20ARTILE%20LANAK%20DIMAN%C2%BB%20por%20Laratzu%20Taldea%20(.pdf?hash=39294eed88bb8686a07b42abce34c02a

https://songofamergin.wordpress.com/2012/03/25/latha-na-cailliche-march-25th/

La na Cailleach – Spring Equinox – Fools, Cuckoos, the Lady and the Devil

ZOTALEGUNAK – ANNUAL AUGURIES 2020

ENERO

Cielos nubosos, con nieblas densas y persistentes, a excepción de un momento de apertura en el segundo tercio de la mañana. Viento suave del Noroeste, que trae nieve en cotas altas y heladas débiles en el valle. Ambiente húmedo y frío.

Un mirlo (turdus merula) de canto lúgubre se posa en la parte alta de un espino de fuego (Pyracantha Coccinea), mirando hacia el este. La sombra negra del conflicto y la muerte sobrevolará oriente próximo. Mala fortuna en los negocios y bloqueos en actividades de naturaleza emprendedora, que no acaban de despegar o ganar la proyección deseada. Para quienes trabajan por cuenta ajena, negatividad y opresión por parte de figuras de autoridad. El malestar acumulado puede acabar estallando y derivar en actos de rebelión o revueltas sindicales. Se aconseja incentivar la relación con los antepasados y personas de más edad con amplia experiencia que puedan ejercer cierta protección o tutelaje ante nuevos retos emergentes o a la hora de asumir riesgos.

Augurios funestos en lo referente a la salud. Enfermedades de las vías respiratorias que cursan con fiebre alta y malestar estomacal. Se aconseja vigilar los excesos con la alimentación y evitar el alcohol. Necesidad de incorporar más vitaminas y reducir el consumo de carne.  Agravamiento de condiciones médicas que pueden llevar a acudir a urgencias e incluso acabar en una hospitalización. Bajas laborales y recuperación lenta de enfermedades. Posibilidad de recaídas. Si no se interviene con agilidad en el caso de la salud de personas mayores y no se siguen estrictamente las pautas médicas, podría suponer su muerte. Búsqueda de recogimiento y reposo.

Las obligaciones familiares cobrarán una relevancia particular, debido a algunas tensiones o reajustes en el hogar. Desmotivación laboral o desengaños profesionales, bien porque se restringe el talento personal o por la influencia tóxica de ciertos compañeros/colaboradores. Horas extras en el trabajo para compensar ausencias forzosas o necesidades emergentes. Planes cancelados o proyectos que sufren retrasos.

Especial cuidado con la magia maléfica, concretamente aquella que se hace utilizando figuras que llevan algo personal de la víctima. Se recomienda fortalecer las protecciones y aplacar a entidades con una naturaleza fueguina o combativa.

mirlo 1

FEBRERO

Cielos nublados y niebla constante, que afloja un poco en la segunda mitad del día. Vientos suaves pero variables, virando hacia el Oeste. Inversión térmica en el valle, con temperaturas de inicio de la primavera en la montaña. Se mantienen las temperaturas frías y la sensación de humedad en latitudes bajas.

Una madre osa aparece en la entrada de una cueva cuidando a su osezno, en actitud amorosa pero firme. Esta imagen sugiere como posibles centros de atención la crianza de hijos/as, el tutelaje o supervisión de jóvenes, la educación de pupilos inexpertos y la acogida de personas queridas en una situación de vulnerabilidad. También pueden darse conversaciones en la pareja sobre cuestiones vinculadas a la sexualidad, la fertilidad o el deseo de ampliar la familia en un futuro próximo. A nivel laboral, se intuye una mayor dedicación a proyectos de carácter formativo, tareas que requieren de seguridad en uno mismo y tesón, así como una buena capacidad de liderazgo para afrontar los retos que entrañan. Otro de los aspectos a trabajar será el manejo de los límites en la convivencia social y fortalecer el autocontrol ante ciertas situaciones que nos crean nerviosismo o nos llevan a reaccionar de forma impulsiva/agresiva.

A nivel de salud, se percibe una recuperación favorable y una mejora general en las condiciones físicas. Buen momento para iniciar una rutina de entrenamiento con el objetivo de aumentar el tono muscular u optimizar la resistencia ante el ejercicio. Para quienes tengan problemas crónicos de carácter cardiovascular se aconseja realizar las revisiones pertinentes y reducir el máximo posible las grasas de origen animal. En el caso de las mujeres, se recomienda acudir al especialista si se presentan síntomas de índole ginecológica. El espondilio o pie de oso (Heracleum sphondylium) puede ayudar a tratar estos malestares y también se puede usar para estimular el deseo sexual. Si se sufre de epilepsia o problemas de naturaleza ansiosa, sería aconsejable instaurar o retomar rutinas que favorezcan la relajación.

Febrero será un tiempo destinado a la reorganización de servicios, replanteamiento de estrategias empresariales (entre ellas, renovación del marketing) y reactivación de proyectos artísticos, especialmente pasada la segunda mitad del mes. Asimismo, se presentarán oportunidades para poner en práctica las habilidades artísticas y realizar comunicaciones orales, presentaciones o entrevistas.

Se augura también un afianzamiento del vínculo con algunas amistades, haciendo visitas en su hogar o recibiéndolas. También pueden propiciarse momentos para incentivar la intimidad en la pareja.

Este mes ofrecerá ocasiones para intensificar el vínculo mágico con espíritus familiares, especialmente si se trabaja con huesos vinculados a determinados animales o fetiches.

oso cueva

MARZO

Cielos encapotados, con niebla densa en las primeras horas. Lloviznas por la tarde, con algunas heladas en zonas altas. Temperaturas mínimas similares a las esperadas y máximas algo más bajas que de costumbre. Viento cambiante, con tendencia al Noroeste.

Un petirrojo sobrevuela el parque y se posa sobre un castaño, sacudiendo sus plumas. Luego desciende sobre la hierba, dando saltitos juguetones sobre unas hojas y picoteando algo de alimento que encuentra. Su presencia sugiere una primavera con algunas tormentas, pero también dinámica y fructífera. Si se ha sufrido alguna decepción o desengaño amoroso, la actitud del petirrojo nos indica una mejora en el estado de ánimo. Las personas que se encuentren lidiando con situaciones de duelo o depresión, recibirán cariño, comprensión y sostén emocional de allegados de buen corazón. También pueden darse situaciones donde se reciban gestos altruistas, regalos inesperados o un golpe de buena suerte.

En el ámbito laboral, se premiará la capacidad de iniciativa y propuestas de carácter innovador. Buen momento para clarificar ideas, trabajar en publicaciones o empezar a relacionarse con colaboradores que se muevan en espacios editoriales a fin de aterrizar proyectos creativos. Además, si hay asuntos vinculados a trámites administrativos o situaciones relacionadas con la justicia, se resolverán favorablemente.

A nivel de salud se recomienda hacer purga de ciertas sustancias no demasiado beneficiosas, así erradicar hábitos nocivos. Asimismo, se aconseja extremar la higiene para evitar enfermedades infecciosas. En lo que respecta a la higiene espiritual, se ha de mantener esta misma limpieza, especialmente dentro del hogar. Igualmente, conviene centrar la energía y enraizarla para que las metas que nos propongamos se logren. Si hay algo que puede estar obstruyendo el bienestar personal o la prosperidad, deberían considerarse rituales de destierro y apertura de caminos.

Marzo será un tiempo interesante para potenciar la fertilidad en aquellas mujeres que busquen tener descendencia, así como para incrementar la abundancia. Adicionalmente, la relación con entidades feéricas será más fluida y se podrá avanzar en el trabajo onírico con el Verdadero Doble. Por último, cabe destacar la adivinación y la magia con espejos, especialmente en luna llena.

petirrojo

 ABRIL

Nieblas matinales más dispersas. Alternancia de nubes y claros, con más nubosidad en la zona oeste durante la primera mitad de la jornada. Lluvias ligeras. Descenso de las temperaturas máximas y aumento de las mínimas. Cierzo soplando y trayendo heladas en zonas de montaña.

El gallo emite un canto tardío y luego agita las alas con cierta bravuconería, haciendo que las gallinas próximas tomen cierta distancia en el corral. Tiranteces con la familia de sangre o dentro de un grupo, especialmente si se dedica al activismo o posee cierta influencia pública. Discusiones por diferencias de opiniones, protestas ante situaciones que se perciben como injustas y luchas de poder entre representantes de una colectividad, que tienen una resonancia en espacios sociales y virtuales. En este tiempo, no conviene sobresalir demasiado, mantener posiciones radicales ni mostrarse excesivamente orgulloso o vanidoso, ya que puede tener un coste en la reputación personal, profesional o espiritual. Si se desafía el juicio o autoridad de una figura importante, ha de hacerse de forma privada y medir bien las palabras.

Si la persona está soltera, hay posibilidades de que se acerquen pretendientes atractivos pero que no buscan una relación duradera, sino más bien una pareja sexual o alguien con quien pasar buenos momentos sin compromiso. En el caso de aquellos que están en pareja, pueden darse tentaciones que pongan a prueba la relación o emerger problemas de celos injustificados que den lugar a peleas. Algunas de estas situaciones pueden venir derivadas por rumores esparcidos por gente envidiosa. En este momento, también conviene tomar distancia de amistades que mantienen el contacto por intereses egoístas o superficiales. Asimismo, hay que alejarse de compañeros y vecinos aprovechados o que tienden a desviarnos de lo que verdaderamente es importante. Es importante recanalizar la energía en asuntos esenciales para nuestro bienestar y desarrollo. En algunos casos, se exigirán ciertos sacrificios para lograr resultados.

Cuidado con los dolores de cabeza, la presión alta y todo aquello que nos cause un estrés adicional. Sería beneficioso canalizar el exceso de energía a través del ejercicio al aire libre, la danza o la actividad sexual.

Se recomienda el uso del laurel con fines protectores y para la atracción de la buena fortuna. También será un mes propicio para retomar el estudio de la astrología, la cábala, la alquimia u otras disciplinas de carácter hermético.

gallo

MAYO

Tiempo estable y primaveral. Ligeras nieblas matinales. Mayormente despejado, aunque con algunas nubes alternantes a lo largo del día. Temperaturas en ascenso y viento ligero del Noroeste.

El sapo como criatura mercurial aparece en la orilla del pantano, con su cabeza y sus patas delanteras emergiendo del agua. Anticipa la necesidad de adaptarse a un nuevo medio o una transición que dará lugar a un cambio significativo: bien sea por un evento vital destacable, un traslado de domicilio, ajustes en el entorno laboral o una transformación personal desencadenada por un encuentro peculiar. En este sentido, lo más sensato es mantener una actitud observadora y atender a las señales que se vayan presentando antes de tomar una decisión trascendental. Antes de hacer ningún movimiento que pudiera ser determinante, se aconseja valorar bien las distintas alternativas y buscar consejo experto u oracular.

A nivel de salud se recomienda tener precaución con las intoxicaciones alimentarias, las alergias, las erupciones cutáneas y los efectos secundarios de una medicación, en caso de que se inicie algún tratamiento. También se deben vigilar las recaídas, especialmente en el caso de adicciones.

Mayo se presenta como un periodo favorable para reforzar las relaciones de pareja o empezar a salir con alguien. En este segundo caso, no hay que dejarse embelesar por las apariencias o descartar a un/a candidato/a por su físico, ya que quien inicialmente nos atraiga menos por su aspecto puede mostrar otras virtudes que nos ofrezcan garantías de una relación más profunda y duradera. Asimismo, se producirá un aumento de la actividad social y habrá mayores oportunidades de organizar reuniones con amistades. Por último, cabe destacar una mejora en la armonía familiar y la economía doméstica.Eso sí, se debe tener especial cuidado con revelar secretos a personas fuera del entorno íntimo, más aún si surgen de procesos internos de índole muy personal o experiencias iniciáticas realmente transmutadoras.

A nivel mágico, se podrá potenciar la magia sexual y profundizar en el estudio de la etnobotánica, particularmente en el uso de plantas utilizadas en la medicina popular local y sustancias psicoactivas que amplifican los estados de conciencia y permiten acceder a ciertos misterios. La Amanita Muscaria puede convertirse en un gran aliado vegetal.

JUNIO

Cielos poco cubiertos durante la primera parte del día, con aumento considerable de la nubosidad durante la tarde. Descenso de las temperaturas y regreso de las nieblas nocturnas. Vientos variables, con tendencia al Oeste. Inicio del verano más fresco y húmedo que de costumbre.

Una araña de considerables proporciones se cuela por la puerta principal hasta la entrada del salón y luego trepa furtivamente por la pared lateral de las escaleras hasta alcanzar la planta superior. Este ascenso representa la superación de obstáculos y la obtención de un mayor reconocimiento social o profesional. Para ello resultará determinante actuar con astucia, realizando movimientos estratégicos poco visibles, así como optimizar la productividad a fin de lograr mejores resultados. En el ámbito laboral, podría ser un momento propicio para captar nuevos clientes o expandir las redes de contactos de cara a ampliar las oportunidades profesionales. Nutrir relaciones con personas de países extranjeros será particularmente provechoso, especialmente si se desarrollan actividades creativas o relacionadas con la espiritualidad. Además, las relaciones comunitarias cobrarán una mayor relevancia.

Junio se presenta como un tiempo para bucear en cuestiones ancestrales y transgeneracionales, pudiendo reconectar más profundamente con parte femenina de nuestra herencia y reparar heridas emocionales o traumas que obstruían nuestro crecimiento personal, las relaciones afectivas, el alcance de una mayor prosperidad o nuestro progreso mágico. Asimismo, será un momento de relevo generacional y se darán las condiciones para asegurar una transmisión fluida del linaje. También pueden abordarse cuestiones vinculadas a herencias y posesiones familiares, contando con la asistencia de antepasadas femeninas. Además, se recibirán regalos de damas poderosas o sabias. Buen momento para entrenar las capacidades psíquicas, perfeccionar nuestras habilidades artesanales, realizar magia con cuerdas y modificar el curso de nuestro destino.

Las plantas trepadoras como la hiedra nos ayudarán a perseverar en nuestros esfuerzos, cicatrizar asuntos que requieran sanación y tejer nuevas redes de colaboración o amistad. Igualmente, el junco y la espadaña pueden servirnos para restaurar nuestra autoestima y consolidar relaciones a largo plazo.

hiedra

JULIO

Tiempo soleado, con pocas nubes. Ascenso de las temperaturas. Cierzo débil.

Una abeja viaja entre las plantas aromáticas del jardín, redistribuyendo sus esfuerzos productivos. Su aparición anticipa un julio ajetreado en el ámbito laboral y la necesidad de reunir recursos extras para abordar gastos inesperados o realizar inversiones posteriores que contribuyan a un mayor bienestar económico y personal. Las redes comerciales estarán especialmente activas durante este tiempo y nuevos clientes podrán solicitar servicios extraordinarios si se trabaja como autónomo.

Si se están compaginando varios empleos o encargos, es posible que haya que renunciar a alguna de las propuestas para cumplir con las tareas encomendadas, sin poner en riesgo la salud. A final de mes, puede lanzarse una propuesta de renovación de contrato, pero se tendrán que valorar cuidadosamente sus condiciones, ya que el nivel de exigencia o la responsabilidad puede poner en peligro la armonía en el hogar o el equilibrio personal.

En este sentido, es un tiempo de reevaluar la trayectoria profesional, analizando la conveniencia de un cambio de ruta o bien la manera en que se desarrolla la actividad laboral. A través de mensajeros externos, llegarán propuestas jugosas e invitaciones a eventos sociales que nos colocarán en el centro de atención de la comunidad. Los proyectos de carácter visual o musical podrán lograr el escaparate necesario para darse a conocer a una mayor cantidad de público. No obstante, convendría revisar algunos aspectos vinculados a la marca personal o la estética.

A nivel político, se percibe cierto revuelo e inestabilidad. Alguien podría ser cesado de su cargo o verse involucrado en un escándalo que afecte a su estatus. Administrativamente, también se producirán algunos bloqueos en la primera quincena y se debatirá sobre la necesidad de reforma de algunos sectores. Algunas personas podrán experimentar dificultades para adquirir visados, becas, ayudas sociales o a la hora de reclamar la revisión de un examen o realizar un procedimiento de acceso.

Si se plantean vacaciones en este periodo, mejor hacerlo durante la segunda quincena y distribuir el tiempo entre familia y amistades. Si se compran billetes de transporte o se firman contratos de alquiler en la primera parte del mes, pueden producirse cancelaciones o estafas. Además, miembros ancianos de la familia (entendida en sentido extenso) podrían sufrir algunas complicaciones de salud y llegar noticias del fallecimiento de una persona querida.

A nivel espiritual, se podrá recibir consejo de miembros de otras tradiciones para perfeccionar las habilidades vinculadas a la magia operativa. Asimismo, se podrán establecer algunas alianzas con espíritus del territorio o fortalecerse las ya existentes, consiguiendo una comunicación más fluida. Los paseos por ciertos puntos de poder podrán revelar algunos secretos.

abeja

 

AGOSTO

Algunas nubes a primeras horas de la mañana, pero tiempo mayormente soleado. Temperaturas estables, salvo en la última parte de la jornada donde se observa un ligero descenso. Viento variable, que vira del Oeste al Este por la tarde.

Una serpiente se arrastra con movimientos ondulantes e hipnóticos hasta una zona soleada y confortable dentro de los campos de cultivo. Este desplazamiento sugiere un retorno a la tierra de origen o a espacios donde la energía telúrica del lugar permite recargarse. Volver a esos lugares de infancia y recuperar el contacto con amigos de juventud o con los que se había enfriado la relación puede resultar muy revelador y gratificante. Algunas personas cerrarán un ciclo de vida en un determinado territorio y se mudarán a otro espacio. Durante el proceso, se verán forzadas a rememorar aspectos de su pasado y realizar un desprendimiento voluntario del viejo yo para adaptarse a las nuevas circunstancias. Para quienes no cambien de domicilio, se aconseja tomarse un tiempo de retiro en un lugar cálido y acogedor, apartado de la multitud, donde se puedan hacer actividades al aire libre y disfrutar de los hobbies, especialmente de aquellos que nos entusiasmaban desde jóvenes.

Para propiciar ese ajuste entre el microcosmos y el macrocosmos, se recomienda retomar el contacto con las fuerzas estelares y aprender más de los movimientos cíclicos de los astros, que están conectados a los cambios estacionales. Asimismo, se tendrá oportunidad de ganar habilidades vinculadas a la parte masculina del oficio.

Atenuar el ritmo, tomar distancia de situaciones dramáticas y personas tóxicas será especialmente importante para la salud. Conviene también no desviarse demasiado de rutinas saludables, particularmente en lo que respecta a los ciclos de sueño. Se trata de un momento de necesaria introspección para tomar conciencia de las propias contradicciones personales, ganar perspectiva y liberarse de resentimientos. En el caso de que se estén tomando decisiones vitales importantes que supongan un cambio de rumbo, más todavía. Los ejercicios de autohipnosis y la alteración de la conciencia mediante el trance pueden ayudarnos a impulsar esa metamorfosis.

El aliado vegetal que nos acompañará durante el proceso será el heliotropo. Puede plantarse en el jardín para mantener alejados a entrometidos y chismosos. Asimismo, puede utilizarse en inciensos destinados al exorcismo o la clarividencia. Se puede llevar igualmente en saquitos junto a otras plantas para potenciar la sanación o la autoafirmación, así como para desviar la atención de personas que vigilen nuestros movimientos. Por último, se puede incorporar como correspondencia para hechizos de atracción de buena suerte y prosperidad.

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SEPTIEMBRE

Llegada de una borrasca. Alternancia de claros y nubes durante la primera parte de la jornada, con aumento significativo de la nubosidad y precipitaciones por la tarde. Viento del Sureste, girando hacia el Noroeste. Descenso de las temperaturas.

Una antigua frase latina emerge como un eco en el ensueño, entre temblores y dolores musculares: “visita interiora terrae rectificando invenies occultum lapidem veram medicinam” (visita el interior de la tierra y rectificando hallarás la piedra escondida que es la verdadera medicina). El iniciado descenderá a las entrañas de la tierra, al vientre de la Madre, encontrando allí a su némesis en la forma del Dragón mítico. Éste agitará violentamente sus miedos y despertará sus inseguridades, rompiendo la falsa imagen que ha construido de sí mismo. Si sobrevive a los embistes, el metal de su alma será moldeado y logrará obtener el conocimiento para forjar la espada de la verdad, imbuido de virtud.

Septiembre supondrá un tiempo de renovación trascendente que resultará bastante agresiva para algunas personas, teniendo que enfrentar situaciones difíciles y asumir riesgos con consecuencias radicales en varias facetas de sus vidas. Habrá que hacer sacrificios dolorosos para alinearnos con el verdadero propósito de nuestra existencia u obtener las metas por las que deseamos luchar. Algunos tomarán la decisión de abandonar un trabajo o inesperadamente se quedarán en paro; otros darán sus primeros pasos en una nueva iniciativa empresarial y deberán enfrentarse a la voracidad de la competencia, que pondrá trabas en su camino.

Para determinados practicantes, la presencia del Dragón anuncia claramente un proceso iniciático inevitable, dirigido por poderes primigenios. Especialmente aquellos que provengan de linajes alineados con la fé “fae” tendrán encuentros con algún miembro de su corte y serán bendecidos con uno de sus dones, pagando un alto precio. Para quienes no estén inmersos en procesos mistéricos, se anticipa la ruptura de cadenas físicas y emocionales: bien sea rebelándose ante patrones educacionales, confrontando expectativas familiares, desafiando condiciones de represión, quebrando los lazos afectivos con un amor devastador o con alguien de la propia sangre.
A nivel de salud, se pueden presentar caídas y problemas musculoesqueléticos derivados del sobreesfuerzo como contracturas o lumbociática. Habrá que tener especial precaución con procesos reumáticos y artríticos, así como crisis de ansiedad (particularmente si esta condición es de larga duración o se ha cronificado en los últimos tiempos).

El avellano se alza en medio de este caos, conectando con el pozo de la sabiduría ancestral. De nuevo, los antepasados y la memoria de la tierra oculta cobrarán relevancia en nuestro desarrollo espiritual. Esta planta también puede utilizarse para protegerse contra ataques mágicos, confeccionar varas y estimular la inspiración, especialmente si ésta se conecta con simbolismo mito-poético. Asimismo, puede servir de ayuda en procedimientos oraculares.

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OCTUBRE

Nieblas matinales. Cielo mayormente cubierto, con mayores precipitaciones en el Oeste y zonas de montaña. Algunas nevadas a final de la jornada en las cumbres. Tendencia a poco nuboso en los valles. Temperaturas propias de la época y vientos de componente noroeste.

Una urraca sobrevuela la tapia del camposanto y se posa sobre la copa de un ciprés sombrío. Esto sugiere que octubre será un periodo de transición y reajuste. Es posible que alguien de nuestro entorno cruce al reino de los muertos durante este mes y sea necesario realizar algunas ceremonias de acompañamiento del alma del difunto, especialmente si el fallecimiento ocurre en circunstancias un tanto dramáticas o se producen tensiones en el hogar tras su partida. Por otro lado, se ha de tener especial cuidado con los oportunistas y los mentirosos que hacen falsas promesas. Utilizando la astucia, se pueden aprovechar oportunidades profesionales cubriendo huecos de mercado que otros subestiman o mostrando iniciativa ante las dudas de otros posibles candidatos.

La luna nueva y el eclipse de final de mes supondrán momentos potentes para trabajar en profundidad con la sombra y abordar aspectos que se creían más superados.

La reconexión con los antepasados pasará a ser uno de los principales centros de atención y la labor mediúmnica se intensificará considerablemente. Por ello, es esencial mantener unas protecciones especiales que eviten el acoso de espíritus obsesores y no olvidarse de hacer las ofrendas regulares apropiadas.

El trabajo necromántico con huesos, tierra de cementerio, sacrificios de sangre y pactos con entidades desencarnadas que mantengan a raya a enemigos ocultos será otro de los focos de desarrollo mágico para algunos practicantes. Esto requerirá de una particular discreción debido a la mala fama que poseen estos procedimientos. Asimismo, se puede devolver sibilinamente la mala fortuna a aquellos que traten de perjudicarnos insistentemente.

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NOVIEMBRE

Tiempo anticiclónico. Brumas matinales y cielos poco nubosos a lo largo de todo el día. Temperaturas ligeramente más altas de lo usual. Viento suave del Noroeste.

Un cisne sobrevuela el río hasta zambullirse en sus aguas, fluyendo elegantemente con la corriente entre álamos blancos. Esta imagen nos remite a la leyenda grecolatina que conecta a este animal con las musas y el dominio de la música, de modo que se intuye que será un momento especialmente auspicioso para actuaciones musicales, imbuirse de nuevas influencias artísticas, realizar colaboraciones con otros grupos y estimular la escritura creativa. Ante todo, a nivel laboral, se recomienda dejar que las cosas fluyan a su ritmo, especialmente si uno se está adaptando a una nueva dinámica de trabajo. Lo mismo pasará con las relaciones interpersonales.

El carácter psicopompo del cisne también sugiere el refinamiento de un proceso trasmutador que permitirá que ciertos talentos florezcan y den frutos. En el ámbito mágico, se verá intensificada la conexión con la otredad en un sentido sabático (vuelo del espíritu), muy especialmente a la hora de entablar relación con hadas, cambiaformas o deidades vinculadas al destino.

Otros mitos procedentes de la cultura celta nos hablan de historias de amor entre damas cisne y mortales. Esto nos indica que las personas solteras podrán establecer vínculos con pretendientes con los que exista una conexión de alma, quizás derivada de asuntos que quedaron pendientes en otras encarnaciones. También pueden darse situaciones donde se idealice al ser amado o se proyecten expectativas poco realistas sobre la relación.

En el caso de aquellas parejas que busquen descendencia, este periodo resultará particularmente fértil para la concepción o la adopción. Ambos miembros de la pareja podrán vivenciar una reconexión con facetas de su feminidad que supondrán valiosas herramientas durante la crianza. Para quienes tengan hijos/as, este mes requerirá de una mayor presencia emocional para abordar con decisión aspectos de su educación, especialmente en el caso de que existan problemas de conducta. Las relaciones entre abuelos y nietos también se verán favorecidas en octubre.

Los poderes curativos de aguas termales y tratamientos realizados en el agua tendrán un efecto terapéutico eficaz para abordar ciertas dolencias, especialmente en las mujeres. Si durante este mes se va a parir, el hacerlo bajo el efecto calmante del agua, ayudará a que la concepción sea más llevadera. Por otra parte, las personas mayores que sufran demencia o depresión podrán encontrar beneficios en la musicoterapia, el movimiento expresivo y la arteterapia.

A nivel mágico, será un periodo particularmente bueno para perfeccionar la incubación de sueños proféticos y alinearse con las energías celestes de la Vía Láctea.

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DICIEMBRE

Continúa el tiempo anticiclónico. Brumas matinales poco significativas. Cielos mayormente despejados. Las temperaturas ascienden ligeramente, salvo en la última parte del día. Cierzo suave.

El aullido del lobo en medio de la noche hace estremecer al bosque y despierta sentimientos primitivos en los humanos. A mi mente acuden los relatos nórdicos de la lucha entre Fenrir y Thor durante el Ragnarök y pienso en los bloqueos que experimentamos a la hora de confrontar aspectos de nuestra propia naturaleza salvaje. De ahí percibo una necesidad de continuar ahondando en aspectos de la sombra que amenazan nuestro ego. El eclipse total que acontecerá a mediados de diciembre puede traernos revelaciones interesantes en este sentido.

En lo referente a lo económico, pueden presentarse algunas deudas o habrá que ser precavido con los gastos, pues podrían surgir imprevistos derivados de propiedades que requieren reformas, situaciones de dependencia de algún miembro de la familia o la atención veterinaria de animales de compañía. Se recomienda ser austero en este momento del año, no embarcarse en préstamos y posponer viajes al extranjero durante la última parte del mes, ya que se podrían sufrir algunos percances.

En lo laboral, se percibe cierta competitividad en el sector o tiranteces con algunos compañeros de trabajo. Los beneficios logrados a final de año pueden verse algo mermados, en comparación con otros momentos. No obstante, con una buena planificación y minimizando los riesgos, se puede revertir la situación con soltura.

En lo que respecta a la salud, puede haber algún sobresalto por acumulación de estrés, que puede manifestarse como aumento de la presión sanguínea, taquicardias o migrañas. Por ello, no convendría exponerse demasiado a las multitudes y sería recomendable delegar algunas tareas en personas de confianza.

Se aconseja recurrir al boj para confeccionar protecciones dentro del hogar.

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Ritos de renovación cósmica y augurios anuales

La Nochevieja (Urte-zahar) y el Año Nuevo (Urte-berri) están cargados de un profundo simbolismo, pues suponen una franja de finalización de un ciclo e inicio del siguiente. Dentro del folklore europeo se considera particularmente relevante el periodo de 12 noches que va desde la Nochebuena a la Epifanía, aunque en algunos lugares del norte del continente se tiene más en cuenta la docena que va desde Santa Lucía a Navidad. En cualquier caso, el número representa el conjunto de meses que componen el año solar dentro del calendario gregoriano. Siguiendo una correspondencia simbólica, este momento se destina a la regeneración del tiempo cosmogónico mediante diversos rituales populares de purificación, renovación y adivinación en distintas modalidades.

Recordemos que este lindero temporal situado en torno al Solsticio de Invierno suponía el apogeo de la época de desgobierno, donde entidades caóticas y terroríficas (incluyendo las brujas, los hombres lobo y las almas de los muertos) campaban a sus anchas por el mundo, diezmando aquello que debía ser eliminado y ajustando cuentas pendientes (recompensando o castigando) para garantizar el reequilibrado cósmico. Esta restructuración salvaje del orden establecido era necesaria para que pudiera producirse el renacimiento efectivo del sol y el reinicio de otra etapa de florecimiento y prosperidad posterior.

En Grecia, en estas fechas, se celebraba la Lenaia para conmemorar el renacimiento de Dionisos tras su asesinato a manos de los Cíclopes. En Roma tenía lugar la Saturnalia, en la cual se festejaba el final de los trabajos agrícolas y el descanso de los esclavos tras sus esfuerzos en el campo. Durante estas festividades las jerarquías perdían su poder y se producía una inversión en los roles sociales. Asimismo, los excesos, las excentricidades, el libertinaje y cualquier actividad jocosa eran permitidos como expresión de esas fuerzas caóticas de la naturaleza. En época medieval, el “rey del desgobierno” tomó la forma del “abad del júbilo” o “rey del carnaval”.

Dentro de nuestro territorio encontramos reminiscencias de estas influencias greco-latinas en la denominada “fiesta de los obispillos” o “festa del bisbetó”, coincidiendo con el día de San Nicolás (6 de diciembre) o de los Santos Inocentes (28 de diciembre). En ella, un niño de entre 7 y 14 años, normalmente de condición humilde, era disfrazado con los ropajes y ornamentos propios de un obispo. En ocasiones, el obispo era acompañado de un par de canónigos o monaguillos que le servían de escolta, o bien por una comitiva compuesta por el resto de sus compañeros. Las niñas que se unían solían tener un papel secundario como cesteras o recaudadoras de las ofrendas recibidas. No obstante, en Larraona hay constancia de que el obispo iba acompañado por una reina vestida de blanco, al estilo de la doncella elegida para encarnar a Santa Lucía en los Países Nórdicos (imagen cristianizada de la Diosa Sól o Sunna).

El grupo realizaba parodias y cantaba coplillas burlescas de casa en casa, recibiendo comida o dinero a cambio de su actuación. Con lo recibido se organizaba una merienda y lo que sobraba se donaba a la iglesia o alguna organización de caridad. Existen registros más antiguos que atestiguan la bendición del hogar, los campos y las cuadras por parte del niño-obispo con agua bendita (a veces, también con hisopo), así como la costumbre de rezar por los difuntos de la casa. Además, en algunos pueblos se realizaba el “juego del gallo”. Quien ejercía de obispillo debía localizar al animal con los ojos vendados y darle unos toques con una espada de madera, como si fuera a matarla. Originalmente sí que se descabezaba al gallo para sacrificarlo y comerlo como parte del festín. En la actualidad esta tradición se ha perdido en muchas localidades y solo se preservan las cuestaciones con sus tonadillas.

Durante la Nochevieja en muchos lugares de Euskal Herria fue habitual, igualmente, despedir el año con gestos y frases burlescos. En Gorriti los jóvenes exteriorizaban su jolgorio con el repique continuo de campanas, que se prolongaban desde la medianoche hasta el alba. Cada vez que se turnaban para que el clamor no cesara, tomaban un trago de anís u otro licor que tuvieran a su alcance. En Artaza, los mozos aporreaban las puertas de las casas con palos de acebo y pellejos encendidos, mientras se pasaban una bota de vino y gritaban: “Año Nuevo, Año Viejo, que se termine el pellejo”. En Larraona eran los niños los que correteaban con los pellejos incendiados diciendo: “a quemar el culo al año viejo, con un pellejo viejo, viejo…”. En Araia se encendían hogueras en los altozanos de la villa y se repetía el lema: “erre, ipurdia, erre…” (quemar el trasero al año viejo).

Satrústegui asocia al Olentzero con esta personificación del tiempo en forma de anciano. En algunos pueblos de Navarra, Álava, Guipúzcoa, La Rioja y la comarca burgalesa de La Bureba, este personaje aparece como un gigante con tantos ojos o narices como días tiene el año. En Larraun, también se conoce al Olentzero como el “hombre de los 366 ojos” (año bisiesto). Marliave, por su parte, destaca al Ome deths Nases del folklore aranés, un ser monstruoso que pasa por los fogones de las casas en la noche del 31 de diciembre y pierde todas sus narices el 1 de enero. En otras zonas del Pirineo Catalán y Francés (Haute Ariège y Pays de Sault) aún hallamos referencias al Ome negra u Home negre (Hombre Negro). En otros puntos de la Península encontramos figuras similares como el Apalpador o el Pandigueiro gallego, L’Angulero astuariano, el Esteru cántabro o el Tientapanzas andaluz.

Otra costumbre muy extendida durante la Nochevieja es encender hogueras para quemar dentro de ellas ropa, calzado u objetos de los cuales uno desea desprenderse. Antiguamente, en Berriz solían recorrer los caseríos en busca de aperos de labranza que estuvieran estropeados y debían ser renovados para comenzar bien el siguiente ciclo agrícola. Dentro del hogar, en algunas localidades, también se quemaba el “tronco de Navidad” (Gabonzuzi, Sukileku, Txunbil, Xubilar, Txakurtegi, Baztarreko, Onontzaro-mokor…) en Nochevieja, en lugar de en Nochebuena, como ocurría en Olaeta. En Llodio, Salvatierra, Guinando, Arrieta y Desojo se mantenía el tronco ardiendo desde Nochebuena hasta Año Nuevo. En cambio, en Larraona, Elcoaz, Jacoisti, Larequi, Ongoz, Aristu, Eparoz, Ezcaniz y Zabalza, debía arder hasta el día de Reyes. A los restos o cenizas de este tronco se le atribuían propiedades mágicas como guardarse de las tormentas, protegerse contra la enfermedad o los maleficios, fertilizar los campos, bendecir a los animales domésticos y espantar a las brujas o los malos espíritus.

La Noche de San Silvestre (31 de diciembre) posee unas particulares connotaciones mágicas en varios lugares de la Península, especialmente en Cataluña, pues se cree que en esta fecha se reúnen las brujas. A pesar de que el territorio vasco-navarro se encuentra más arraigada la devoción a San Nicolás (o, en su defecto, San Gregorio), en Tierra Estella (Navarra) y algunas zonas de Vizcaya (Orozko, Galdames) se tenía la costumbre de hacer cuestaciones o romerías en la cima de un monte. En Barbarain se entonaba la siguiente canción para pedir el aguinaldo:

“San Silvestre

que nos libre de la peste.

Nos darán colaciones

para este noche.

Menderute, menderute,

en cada casa un almute,

mendrán, menderán,

en cada casa un cuartal.”

*Nota: el almute y el cuartal eran medidas de volumen en el Reino de Navarra. Un almute o saskito equivalía a 1.769 litros y suponía la cuarta parte de un cuartal. El almud también era un pequeño cajón de madera de 17 cm de lado por 9 cm de ancho que servía como recipiente, aunque existen danzas donde se baila sobre él.

El agua es otro de los elementos con gran simbolismo ritual en este momento. Además de tener la virtud de purificar, sanar o neutralizar el mal, posee una transcendencia esencial en la creación del mundo, en la regeneración de la vida y la fertilidad. Tanto las aguas del firmamento como las represadas en los mares y cursos de agua dulce, conformaban pilares centrales en la concepción cosmogónica de los pueblos antiguos. La renovación del agua celeste y terreste al final e inicio de año evita el estancamiento y revitaliza a la tierra dormida, aparentemente inerte.

En el caso vasco, la expresión “Urte berri on” que se utiliza para felicitar el año entrante hace referencia precisamente a esa agua nueva que vivifica y aporta bendiciones. Según Satrústegui, dicha agua era recogida de ciertas fuentes de los valles de Basaburua, Imotz, Larraun, Baztán, Barranca, Burunda y Arakil cuando daban las doce campanadas. Posteriormente, se distribuía por los hogares como forma de purificación y protección de cara al año que comenzaba: en unos lugares se daba prioridad a los cargos públicos como el cura o el alcalde y en otros se dirigían a la señora de la casa (etxekoandre), agasajándola con piropos. Ante ellos los jóvenes recitaban rimas donde aludían a las “aguas de arriba” (Ur goiena) y las “aguas de abajo” (ur barrena):

“Ur goiena, Ur barrena

Urteberri egun ona

Graziarékin osasuna

Pakearékin ontasuna

Jaungoikuak dizuela egun ona”

Traducción: “Agua cimera, agua profunda. Buen día de Año Nuevo. Salud y gracia, hacienda y paz. Que Dios os conceda un buen día” (Urdiain).

En Nabarte (Baztán) observamos una variente en la cual se extrae el agua de la capa de contacto de un pozo o manantial en lugar de una fuente. La fórmula que se recita adopta la forma de un saludo al agua, con ciertas connotaciones adivinatorias:

“Urteberri berri,

zer ekarri berri?

Uraren gaña

lena ta azkena”

Traducción: “Año Nuevo, nuevo, ¿qué nuevas traes? La encimera del agua, primera y última”

 Azkue también da cuenta de otro saludo al agua en Etxalar:

“Ela, ela!

Nor da, nor da?

Ni naiz, urteberri.

Zer dakartzu berri?

Uraren gaina,

bakea ta osasuna.”

El autor aclara que la expresión “ela!” se utilizaba en ciertas regiones como una forma de saludo a un recién llegado. En este caso, el vocablo se dirige a la personificación del Año Nuevo, a quien se le pregunta qué noticias trae. El recién llegado contesta, a modo de bendición: “la nata del agua, paz y salud”.

Satrústegui también da cuenta de que en localidades como Lekaroz y Valcarlos se creía que al inicio del año las piedras podían convertirse en pan y las aguas en vino. Concretamente, en este primer enclave se creía que la Nochevieja (como espíritu anciano, portador de sabiduría) tenía el poder de convertir el agua del río en vino a las doce de la noche. En Valcarlos se decía que, quien tuviera la oportunidad de contemplar semejante milagro, disfrutaría de plena felicidad, mientras que quien fracasase en el intento podía ser transformado en hombre lobo (gizotsu). Algunos labradores de la Cuenca de Pamplona, siguiendo esta superstición, ocultaban un porrón de agua debajo de las berzas antes de dar las doce, con la esperanza de verlo convertido en vino o aguardiente. En Amurrio (Álava) también beben agua de un porrón de vino durante la Nochevieja.

El inicio de año era considerado y sigue siendo entendido como una época favorable para llevar a cabo rituales de sanación. En la frontera entre Navarra y el Alto Aragón se han recogido testimonios de informantes que contaban que alguno de sus antecesores había sido pasado por el hueco de un roble para tratar las hernias infantiles, coincidiendo con las doce campanadas. En otras zonas, como el Valle de Aezkoa, este mismo rito tenía lugar en San Juan.

El roble, además de estar vinculado a la sanación, también era fundamental para asegurar la protección del hogar. En muchos puntos del territorio euskaldun se conserva la costumbre de talar este árbol en el cuarto menguante más cercano al día de Año Nuevo o justo al iniciar el año, dejándolo secar durante un año o dos. Estos troncos se utilizaban para confeccionar las vigas de carga de la casa familiar, pues se creía que la madera se volvía incorruptible o, al menos, era notablemente más duradera. En contra de lo que dicta la sabiduría popular, modernos estudios científicos han demostrado que es mejor realizar este procedimiento en cuarto creciente.

Por otra parte, tanto la Nochevieja como los primeros días del nuevo año eran y continúan siendo momentos propicios para hacer pronósticos mediante distintos sistemas adivinatorios. Satrústegui describió un rito sencillo, usando como foco un huevo (ovomancia). El 31 de diciembre, a la medianoche, debía verterse un huevo fresco en un vaso lleno de agua (a ser posible, procedente de una de las fuentes donde se recogiese el agua nueva). Se esperaba a que la yema se depositara en el fondo, al tiempo que la clara se iba diluyendo e iba dibujando formas extrañas. Al día siguiente, dichos signos eran interpretados a la luz de una vela. Este mismo sistema es bastante popular en Escandinavia y lo encontramos en las modernas prácticas de Spå dentro del paganismo nórdico (Ásatrú, Forn Sidr, Odinismo) o el trolldom (brujería tradicional nórdica). Podéis escuchar la explicación completa y ver el procedimiento en este vídeo de Ræveðis.

Las “suertes meteorológicas o “jours de sort” también son especialmente observadas en esta época. Simbólicamente, cada una de las predicciones o augurios extraídos durante esos primeros días se relacionaba directamente con un mes del año, estableciendo una correspondencia entre el microcosmos y el macrocosmos. Uno de los métodos más rudimentarios para extraer los pronósticos meteorológicos era el llamado “calendario de la cebolla”. Éste consistía en pelar una cebolla a medianoche, cortarla por la mitad e ir extrayendo doce capas, una por cada mes del año. Dichas capas se colocaban en fila, boca arriba, y eran espolvoreadas con sal. Si en el día de Año Nuevo habían desprendido bastante jugo, podía deducirse que ese mes sería lluvioso. En los casos en los que la pieza de cebolla estuviera intacta, quería decir que ese mes sería seco. Esta tradición ha estado más presente en el Pirineos Aragonés, aunque también podemos encontrarla en otros puntos del Pirineo Navarro, Catalán y Francés, así como en otras zonas de España y Europa.

No obstante, el oráculo autóctono para determinar la meteorología y los augurios anuales era el Zotalegun, Sortelegun o Sotelegun, el cual sigue una lógica muy similar a las cabañuelas o las témporas. El origen remoto de esta práctica enlaza con su etimología. El vocablo “zotal” en euskera significa “pedazo de tierra” (arrancada con una herramienta agrícola), pero también hace referencia a un tipo de pájaro. Históricamente, está documentada la adivinación a través de la observación del vuelo de las aves entre los vascones y los vacceos antes de la llegada de los romanos. La primera referencia escrita la encontramos en la biografía del emperador Alejandro Severo, datada en torno al 400 d.C. Este gobernante estaba versado en el arte de los arúspices y se le consideraba tan experto que “aventajaba tanto a los vascones de Hispania como a los augures de Panonia”. Más tarde, el biógrafo de San Amando, que vivió entre los vascones durante los siglos VI y VII, opinaba que el pueblo vascón estaba “extraviado de tal manera que se entrega a los augurios y a todo error e incluso adora a ídolos en vez de a Dios…”. Esto también nos ofrece indicios de que los antiguos vascos no fueron precisamente fáciles de cristianizar. Algunos autores apuntan a que los posteriores “aztiak” (adivinos, hechiceros) heredaron estas técnicas de sus antecesores y que esta forma de adivinación fue de uso relativamente común hasta el s.XVI.

Volviendo a la etimología, no nos puede pasar desapercibido que la expresión Zorionak”, que utilizamos tanto durante la Navidad para desear felicidad, procede de “txori-onak” (buenos pájaros). Por otro lado, cuando nos referimos a una desgracia, usamos el término “zoritxarra” (mal pájaro o pájaro de mal agüero). Mitológicamente, el pájaro que es considerado más auspicioso es el “txantxangorri” o petirrojo (Erithacus rubecula) , mientras que el ave peor vista es “txepetxa” o chochín común (Troglodytes troglodytes). En Orozko hay una leyenda que cuenta que “txepetxa” defecó sobre el hombro de Cristo durante la crucifixión, mientras que “txindor” intentaba quitarle las espinas de su corona. Esta historia enlaza con otros relatos europeos de época medieval en los que se narra él sacrificio del petirrojo por aliviar el dolor de Jesús, a costa de ser herido por los pinchos que le atravesaban. También con la leyenda del Robin de los Bosques, apodado Robin Hood. Asimismo, se relaciona con el mito que describe la lucha y continua alternancia entre el Rey Roble y el Rey Acebo, gobernantes del periodo luminoso y oscuro del año, respectivamente.

Actualmente, en Isla de Man, Irlanda y otros lugares de influencia celta, aún se mantiene la tradición de cazar al chochín (“Hunt the wren“) el día de San Esteban (26 de diciembre). Dentro de nuestras fronteras, existen registros de una costumbre semejante en Galicia, conocida como la “Cacería del Rey Charlo” (S.XVI). Además, en el Sur de Francia se celebraba la Fête du Roi de l’Oiseau y aún se pueden encontrar algunas reminiscencias de esta fiesta en Le Puy-en-Velay.

 

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http://trolldomhoodoo.blogspot.com/2013/09/spadom-and-divination-in-norse-trolldom.html

https://clantubalcain.com/2015/01/01/12th-night-hunting-the-wren/?fbclid=IwAR2n8DVcVIeNM5auWjiTi084mqEZr7e4Z2NRZn4xIoiyG89TbglJzM5bQzk

 

 

 

 

 

GAU BELTZA, DOMU SANTU ETA ARIMEN EGUNA

En el antiguo calendario tradicional vasco, el invierno (negu) o época oscura del año comenzaba con la celebración de la última cosecha, la matanza del cerdo y la entrega de ofrendas a los antepasados. Estos hitos terrestres estaban alineados, a su vez, con determinados eventos estelares anuales: la aparición del Triángulo Invernal (neguko triangulea) en la bóveda de los cielos y la lluvia de meteoros de las Oriónidas.

El Triángulo Invernal está conformado por las estrellas fijas Sirio (Canis Major o Izarrora), Procyon (Canis Minor o Txakur txikia) y Betelgeuse (Orión o Ehiztaria). Orión, en la mitología vasca, tiene su reflejo en la figura de Ehiztari Beltza (Cazador Negro), líder de la Cacería Salvaje. Ambos canes representan a los sabuesos que acompañan al cazador en busca de la liebre blanca en la que el Diablo se convirtió para tentar al cazador y lograr que abandonara la misa.

Como ya expliqué en otro artículo, la Cacería Salvaje es un mito europeo con diversas variantes locales que simboliza el proceso de desintegración, caos y desgobierno que supone la entrada en un periodo hostil donde la naturaleza deja de ofrecer su aspecto más amable, activándose nuestros instintos más primarios para garantizar la supervivencia a cualquier coste. Asimismo, se trata de una representación simbólica de ciertos fenómenos atmosféricos propios del cambio estacional, usualmente acompañados de oscuridad, niebla y tempestades.

Por su parte, las Oriónidas ilustran esa algarabía de las cortes de seres feéricos, almas de difuntos, espectros errantes, criaturas de pesadilla, demonios y brujos/as que montan sobre corceles blancos, lobos, aves u otros animales totémicos propios del folclore autóctono, emitiendo ruidos espeluznantes (gritos, aullidos, quejidos lastimeros, toques de instrumentos…) que hacen temblar hasta a los más valientes. En nuestra cultura, se conoce a estos espíritus como “Oihulariak” (Aulladores/ Gritadores). El “oihu” es una forma de llamada salvaje que suele causar una fuerte impresión psicológica sobre quien lo recibe, mayormente de inquietud o miedo, aunque no necesariamente se emite con el propósito de atemorizar, sino más bien de advertir que no se transgredan ciertos límites en un lugar habitado por ciertas criaturas sobrenaturales.

Esta época trae consigo un reequilibrado cósmico de la mano de ciertas entidades tenebrosas como Gaueko, Herio, los Intxisuak, los Gaizkiñek, los Mozorroak, las Arimaerratuak o los/as Sorginak que despiertan nuestros más profundos temores y desafían las perecederas estructuras del mundo físico que los humanos hemos construido para lograr cierta sensación de seguridad ante un devenir impredecible y la mutación constante que está presente en los ciclos naturales. Una manera de sortear los peligros de estos espíritus que no pertenecen al mundo de los vivos es dedicando una fiesta en la que se llevan a cabo distintas actividades para garantizar una convivencia respetuosa con estos seres. Dicha festividad, que celebramos el 31 de octubre, es conocida como Gau Beltza (Noche Oscura), Arimen Gaua (Noche de Ánimas) o Defuntuen gaua (Noche de Difuntos) y tiene orígenes muy antiguos.

Por la etimología y por las reminiscencias folclóricas disponibles, podríamos deducir que originalmente esta noche estaría dedicada a Gaueko como representación de la oscuridad primigenia y a su corte de espíritus nocturnos. En euskera, existe el término “gau-agerkun”, que puede traducirse como aparición o fantasma. También está el vocablo “gauazko” (nocturno) que se aplica como adjetivo a aves oscuras (cuervos) u otros animales que salen de noche (“gau-ihiziak”) como el búho, la lechuza, el lobo o el murciélago. Coincidentemente, Gaueko toma la forma de estas bestias para manifestarse. También las ánimas suelen aparecerse bajo el aspecto de pájaros negros (mayormente córvidos). Por su parte, los Ieltxu, Idditu o Idizelai se presentaban a veces como aves negras que echaban fuego por la boca, asuntando a quienes transitaban de noche en tiempo de Gaueko (desde las 11 de la noche hasta el amanecer). En cuanto a plantas que incluyen el prefijo “gau”, cabe destacar el ciprés o “gau-arbola” (árbol de la noche), vinculado a ritos funerarios y ceremonias en honor a los difuntos. En Egipto se utilizaba para confeccionar ataúdes y, tanto griegos como romanos, lo empleaban en espacios y rituales fúnebres por su asociación a deidades ctónicas.

Oier Araolaza fue el precursor de las primeras investigaciones antropológicas modernas que buscaban rescatar la esencia de las viejas tradiciones de la Víspera del Día de Difuntos. Este elgoirbatarra recogió testimonios orales de personas mayores que recordaban la costumbre de vaciar nabos, calabazas o remolachas (e incluso patatas grandes), dándoles después forma de rostro con ojos huecos y colocando velas en su interior. Luego las dejaban en los campos o en los caminos con la intención de asustar a los vecinos. Asimismo, algunos informantes describían el reaprovechamiento de trapos viejos, telas de saco y cuerdas para confeccionar disfraces de mozorro”, “zamorro” o “muzurru” (fantasma, coco, monstruo).

Posteriormente, los antropólogos Jaime Altuna y Josu Ozaita consiguieron la beca de investigación Juan San Martín del Ayuntamiento de Eibar y la Universidad Vasca de Verano (UEU) para continuar esta labor, que concluyó con la publicación del libro Itzalitako kalabazen berpiztea. Arimen Gau, Halloween eta Gau Beltzaren haur-ospakizunen ikerketa etnografikoa(2018). En este trabajo, se ilustra, además de lo anteriormente comentado, la costumbre de ir casa por casa recogiendo comida (castañas, nueces, avellanas, almendras, tortas de pan, embutido), dulces o dinero como pago para no ser víctima de sustos y bromas pesadas. Joxemiel Bidador, apoyándose en los ensayos de Gabriel Imbuluzqueta y Mikel Aranburu (entre otros), da cuenta de estas cuestaciones pecunarias en la cuenca del Baztán-Bidasoa y en otras partes de Navarra (Valle de Arce, Valle de Ollo, Valle de Etxauri, Valle de Imotz, Merindad de Olite, Cendea de Olza…). En la zona de Pamplona y alrededores recibían el denominativo de “txinurris”, derivado del vocablo “txingurri” (hormiga), puesto que recordaban a la recolección minuciosa de provisiones que este animal realiza antes de la llegada del invierno. Los niños solían ser los protagonistas, actuando de puente entre los muertos y los vivos: tras reclamar y recibir víveres o dinero, recitaban oraciones a los difuntos de aquellos vecinos que habían pagado honradamente el tributo. Itziar Diez de Ultzurru recopiló varias fórmulas, ya registradas por otros autores, similares al famoso “truco o trato” (“trick or treat”):

  • Ziria ala saria! (vela o premio)
  • Sosa ala pota! (céntimo/moneda o pieza de comida)
  • Xanduli, manduli, kirriki, eman goxokiak guri! (onomatopeyas que simulan sonidos de animales, danos dulces)
  • Xanduli Manduli, Kikirriki… ¡écheme nueces por aquí!
  • Txingila, mingila, karruskario, sagarrak merke ta udareak kario. (cencerro, nudo, rechinar de dientes, manzanas baratas y peras caras)
  • Txingila mingila kurruskario, ireki ezazu armairua! (Abre las puertas del armario)
  • Txinurrie, mandurrie, alakatan, txinurrie!
  • Txinurrie, manurrie kankan kankan txinurrie. Bota bota kastañera lurrera” (onomatopeya de golpe de martillo, ¡echen castañas para cubrir las montañas!)
  • Tirriti-tarrata mandulon, domine domine sandulon, ¡en esta casa no hay turrón! (imitando el sonido de remolinos de viento y desgarros, ruidos de carraca)
  • Domine domine kastañe, i si no zikiñe! (Señor, señor, castaña; o si no, indecencia/suciedad)
  • Txinurrie, mandurrie, aratako kastañere, si nos echas pa tu tía!

En Euskal Herriko Ahotsak (Voces del País Vasco), repositorio de recopilación y difusión del patrimonio oral vasco, se pueden encontrar decenas de testimonios en euskera de personas de distintos puntos de Euskal Herria que explican las particulares de esta festividad.

En las entrevistas realizadas, además de lo anteriormente comentado, se aprecia que esto se hacía durante todo el otoño, pero la costumbre se intensificaba durante el Día de Difuntos y Todos los Santos (aunque podía extenderse hasta San Martín). Antiguamente los paisanos creían que en estas fechas regresaban las almas de los muertos. La manera de evitar que ciertos espíritus se te llevaran al Otro Mundo era camuflarse, imitando su aspecto. Por otro lado, el hecho de colocar velas en los caminos era una manera de iluminar a las almas errantes y ayudar a los antepasados a regresar al hogar familiar. En la sociedad tradicional, la convivencia con la muerte y los difuntos era constante y asumida con naturalidad por la comunidad. Los fallecidos actuaban como guardianes del territorio en el que descansaban sus restos mortales, encargándose de preservar sus límites y procurar la regeneración/abundancia del lugar. Es por esto que en Euskal Herria se creía que el día de Todos los Santos era un buen momento para sembrar habas y trigo.

En la tradición europea, especialmente en la franja atlántica, los primeros enterramientos neolíticos construidos fueron los dólmenes y cromlechs. En el ámbito euskaldun se creía que estos monumentos habían sido edificados por los Mairu y Maide (almas sin bautizar) las cuales custodiaban el acceso a otros planos y podían otorgar bendiciones si se les daba culto. Inicialmente, dicha veneración se realizaba en el mismo monumento megalítico. Una vez que la Etxea (casa) se convirtió en santuario, pasaron a dejarse ofrendas de pan, frutas de temporada, bebidas alcohólicas y frutos secos junto a la chimenea para conseguir su favor. Gau Beltza es una noche propicia para honrar a estos espíritus, además de a las almas de aquellos/as antepasados/as poderosos/as que forman parte del linaje del practicante mágico (lo que en el panorama anglosajón se conoce con el sobrenombre de “Mighty Dead”).

Arimen gaua también es un tiempo favorable para la necromancia, particularmente a través de oráculos de huesos (osteomancia). En Iparralde, Euskadi y Navarra, la astragalomancia o “sakapon“ se practicaba con 4, 5 o 6 piezas (tortoloxak, ezurkoak, karnakulak, akerkos, mailak) , dependiendo de la región. Cada una de las cuatro caras tenía denominaciones y significados diferentes. La “panza” o “karne” de la taba inspiraba connotaciones positivas, mientras que el “kulo” o “zulo” se interpretaba de manera negativa. Las caras intermedias (“tate”, “pon”) solían mostrar un resultado dudoso o incierto. En zonas marítimas se practicaba adivinación utilizando las espinas del pescado, que eran arrojadas al fuego.

Los difuntos de la familia pasan igualmente a convertirse en aliados espirituales y protectores del hogar. Estos antepasados custodios reciben el nombre de Etxekojaunak y son recordados cada luna nueva, pero muy especialmente en esta parte del ciclo anual. El elemento principal para canalizar la relación con ellos es laargizaiola” (en su defecto, cirios o velas), además de las ofrendas de comida y bebida. Antaño se realizaban los enterramientos en las inmediaciones de la casa hasta que el cristianismo prohibió las inhumaciones en el domicilio, de modo que este vínculo era mucho más estrecho. Posteriormente (s. XIII al XVIII), pasaron a hacerse en un espacio de la iglesia llamado “jarleku”, losa sepulcral que llevaba grabada el nombre de la familia y donde se colocaban los cuerpos con los pies hacia el altar mayor y la cabeza hacia la puerta principal. Sobre este espacio, la Etxekoandre (o la representante femenina de mayor rango después de ella) encendía la “argizaiola” con la intención de iluminar el camino del difunto hacia el Otro Mundo mientras rezaba alguna oración. En ocasiones, también se dejaban algunas monedas o unas tortas como ofrenda. El único lugar de Euskadi donde se perpetúa esta tradición actualmente es Amezketa (Guipúzcoa). En algunos lugares de Vizcaya (Orozko, Duranguesado), Álava (Llodio) y Navarra (zona de Ujué), sin embargo, se pueden ver, ejemplares de “ezko-argiak” o “eleizako kandelak (hachones). En otros pueblos de la Ribera Navarra y de la Merindad de Sangüesa también se mantiene la costumbre de encender lamparillas de aceite (popularmente conocidas como “mariposas”). A partir del s. XIX, se generalizó el traslado de los restos mortales a los camposantos y se empezaron a usar velas corrientes.

El Día de Todos los Santos (1 de noviembre) es conocido como Domu Santu eguna, Santu guztien eguna, Domuru Santuru, Domini Santu, Dome Santoe u Omiasaindu. Antes de la llegada del cristianismo se celebraba el Gaztainerre Eguna o Gaztaina eguna (día de las castañas), muy especialmente en las localidades situadas en el tramo central del río Deba (Guipúzcoa), en los pueblos en torno al Parque Natural del Gorbea (Vizcaya, Álava) y en los alrededores de Urkiola. Esta misma tradición es equivalente al Magosto gallego (derivado de “Magnus Ustus”, gran fuego), el Amagüestu asturiano, la Magosta cántabra, el Magustu portugués, el Calbote o Calbotada castellano-leonés/a, la Castanyada o Castañada catalano-aragonesa, la Castanhada occitana, la Chaquetía extremeña o los Finaos canarios. En el caso euskaldun, se preparaba un banquete a base de castañas asadas, caracoles en salsa, tortas de maíz o morokil (polenta), chorizo o “txistorra”, manzanas asadas, vino y sidra. Posteriormente, se contaban historias de miedo al calor del fuego. En otros lugares de la península encontramos, además de castañas, bellotas, nueces, avellanas, higos, boniatos, granadas, dulce de membrillo, garrapiñadas, pastel de calabaza, buñuelos de manzana, panellets, huesos de santo y orujo. El propósito de estos festejos, originalmente, era mostrar agradecimiento por la última cosecha del año y honrar a los antepasados, compartiendo una parte de lo recogido con ellos. Esta fecha se consideraba apropiada para realizar purificaciones, acudir al curandero local e ir al cementerio a visitar las tumbas de los seres queridos.

En el caso de Euskal Herria, el 1 de noviembre se realizaba y se sigue realizando una misa en honor a los difuntos conocidos (ya que los que no se recuerdan dejan de tener potestad sobre los asuntos importantes de los vivos). En este espacio se llevaba a cabo la ofrenda de luz y pan/tortas/roscas (argi-orgik) sobre un paño negro, muy especialmente si se celebraba el aniversario del fallecido/a. En esta fecha también se obsequiaba al párroco con una “olata” u oblea o, en su defecto, bollos artesanalmente horneados. En algunas villas de Álava la ofrenda se componía de cuatro piezas de pan tierno. Adicionalmente, si había algún difunto que había partido recientemente, se le dejaba una vela encendida los días 1 y 2 de noviembre en la casa en la que había habitado, o bien se ponía un cirio en el altar del propio hogar, dedicando una oración por el descanso de su alma. Por último, se acudía al cementerio a llevar flores como gesto de afecto. Popularmente se sigue creyendo que los pétalos de determinadas flores, especialmente las de aquellas que son muy olorosas, sirven para atraer e incluso contener a las almas de los muertos (crisantemos, ciclámenes, pensamientos…). En consecuencia, se evitaba ponerlas en casa y estaban únicamente destinadas a engalanar las tumbas. Por otro lado, la costumbre de colocar círculos de flores atendía al simbolismo de encerrar al alma del difunto para que no abandonara su lugar en el Otro Mundo y no pudiera perturbar a los vivos.

La preocupación por asegurar un tránsito fluido hacia la Otra Vida y aliviar el sufrimiento de las almas innobles o con asuntos pendientes (“arimaerratu”) ha ocupado una parte importante de las tradiciones populares y ritos de magia folclórica de Euskal Herria. La mayoría de ellas derivan de un sincretismo que entrelaza las dos creencias más extendidas sobre la muerte: la creencia en la transmigración/reencarnación y la partida del mundo mortal con supervivencia del doble espiritual. En la vertiente cantábrica, en general, se pensaba que el alma seguía poseyendo algún resquicio de sustancia equiparable al aliento, un soplo de aire, una tenue luz o una sombra tras abandonar el cuerpo. En ocasiones, los muertos también se materializaban mediante olores característicos, especialmente si el fallecido/a lo había hecho en circunstancias traumáticas o violentas, o se trataba de una persona cuya conducta en vida dejó bastante que desear. Asimismo, eran frecuentes las manifestaciones del alma a través de ruidos u desplazamiento de ciertos objetos personales, especialmente si tenían un fuerte apego a ellos. Adicionalmente, es conocida la atracción de las almas hacia el agua como medio de purificación. Los lugares de agua contenida o estancada pueden convertirse en refugio de almas errantes, de modo que tendía a renovarse frecuentemente cualquier recipiente con agua para evitar que se acomodaran allí. Por último, se evitaba hablar mal de los difuntos e incluso, en algunos lugares y momentos se proscribía mencionar su nombre. De ese modo uno se protegía de que le acosaran o se apegaran.

El Día de Fieles Difuntos (2 de noviembre), denominado Arimen eguna o Hilen Eguna, precisamente está destinado a ocuparse de las almas en pena o que han dejado de ser recordadas. Antiguamente era una festividad de gran arraigo e importancia dentro de nuestro folclore, hasta que fue eliminada oficialmente del calendario litúrgico tras el Concilio Vaticano II (1965). La consagración de la Capilla de San Pedro a Todos los Santos en el s.VIII, se trataran de mártires o simples feligreses, fue una estrategia de la Iglesia para sustituir los ritos paganos supervivientes por otros de índole cristiana. Dentro de la doctrina católica se considera que todos los bautizados, vivos o muertos, sin importar sus faltas, forman parten de una misma comunidad en la cual los que se encuentran más cercanos a Dios interceden por aquellos que siguen o han seguido un más camino desviado, según su moral. A finales del s.X se añadió la celebración de Fieles Difuntos para orar por aquellos creyentes que había pasado a mejor vida y, muy especialmente, por quienes se encontraban en fase de tránsito. De este modo, se pretendía reforzar la estrategia ya iniciada para enmascarar reminiscencias de cultos populares a los difuntos.

Dentro del folclore euskaldun se creía que las almas del purgatorio solían vagar por la tierra desde el mediodía de Todos los Santos hasta el día siguiente. Si, en este período, un difunto se aparecía había que decirle: “Parte onekoa, bazara, ser gura dozun ezaizu; parte txarrekoa bazara, zoaz nigandik zazpi estatuar” (Si eres de buena parte, di lo que deseas; si eres de mala parte, aléjate de mi siete estadios). Normalmente las almas errantes buscan el apoyo de los vivos para solucionar algún asunto inconcluso, saldar deudas con otras personas o materializar promesas que no pudieron cumplir antes de morir. No obstante, hay otras que solo buscan luz y atención (canalizada usualmente mediante la oración) porque llevan demasiado tiempo encerradas en un bucle sin fin. Cualquier detalle hacia ellas que sirva para romper su aislamiento y confortarlas un poco, sirve de ayuda.

Muchas ancianas que aún tienen consciencia y conocimientos relacionados con los misterios de la muerte dedican novenarios (“bereratzigarren”) cada cierto tiempo a las “almas del purgatorio”. El Día de Fieles Difuntos se considera un momento propicio para iniciar una devoción destinada a estos muertos “innobles”. En diversas corrientes espirituales, la novena es el tiempo estimado que tarda un difunto en desprenderse de su envoltura carnal, aunque luego le seguirán otras fases en las que distintas partes del alma se irán destejiendo y reintegrando. Adicionalmente, en varias ermitas de toda nuestra geografía, como la de San Juan de Gaztelugatxe, se dejaban las puertas del templo abiertas durante el Arimen Eguna (noche incluida) a fin de que los aparecidos tuvieran ocasión de solucionar algún asunto pendiente con la intermediación de un vivo.

Para finalizar, cabe señalar que el Hilen Eguna solía considerarse el día más indicado para exhibir reliquias de santos/as e intercambiar oraciones por indulgencias. A las salida de las iglesias a menudo se vendían relicarios, reproducciones de huesos e imágenes en forma de dulce. Estos confites benditos se llevaban al altar del hogar o bien se conservaban para una ocasión en la que se requiriera la intercesión del santo/a.

 

Bibliografía consultada

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 Aurkenerena Barandiarán, Joseba “Iragana ere gaur da”(Booktegi.eus)

 Barrio, José Félix (1998) Fiestas y tradiciones populares de la Cornisa Cantábrica. Disponible en: https://vdocuments.site/o-magosto-5584683b90b40.html

 Bidador, Joxemiel (2010) Cuestaciones infantiles por Todos los Santos en la Cuenca de Pamplona, Jentilbaratz nº 12, pág 37-37

 Dueso, José (2000) El calendario tradicional vasco. Roger editor.

Garmendia Larrañaga, Juan (2007) Costumbres y ritos funerarios en el País Vasco: del S.XVI a nuestros días. Eusko Ikaskuntza.

Labeaga Mendiola, Juan Cruz (2001) Ritos funerarios en Viana. Cuadernos de etnología y etnografía de Navarra, nº76, págs. 65-116

Peña Santiago, Luis-Pedro (1991) “La argizaiola vasca”. Creencias, ritos, leyendas y tradiciones populares, relacionadas con las mismas. Txertoa.

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euskalmitologia.com

 

Oficios vinculados a la magia y la brujería en la cultura euskaldun

En Euskal Herria, al igual que en otros territorios peninsulares y europeos, encontramos una extendida asociación popular de ciertas profesiones u oficios con determinadas prácticas mágicas y con la brujería. En algunos casos, esa relación ha adquirido tal intensidad que ha dado lugar a una fusión y confusión de conceptos, a pesar de que en origen y en esencia podemos diferenciarlos con suficiente claridad.

La primera y más alejada de su realidad subyacente es la identificación de un/a herbolero/a con un/a hechicero/a o brujo/a. Entendamos al herbolero/a como la persona que conoce, recoge y cultiva plantas y es capaz de elaborar distintas preparaciones con propósitos terapéuticos. Este oficio antiguo estaría directamente vinculado a la medicina natural y la moderna fitoterapia, siendo precursor de la farmacología. Alguien que es herbolero/a posee conocimientos de botánica, biología, química y física y se dedica a ponerlos al servicio de aliviar aquellos malestares con una causa natural.

Esta puntualización no es para nada trivial, ya que desde el punto de vista de la cosmología vasca hay una distinción fundamental de principios energéticos y realidades surgidas a partir de ellos: “indar” (física, natural, en la que se establece una relación de causa-efecto) y “adur” (sobrenatural, mágica, más allá de cualquier explicación lógica). Partiendo de esta premisa, se establece una diferenciación entre aquellas enfermedades que tienen un origen natural (“berezko”) por contaminación, contagio, infección, accidente, exposición a ciertas sustancias o condiciones ambientales y pueden curarse con remedios medicinales (“sendagaiak”) o procesos terapéuticos mundanos; las causadas por poderes mágicos o entidades sobrenaturales (“aidetikakoak”) que requieren de la oración, la bendición de un miembro del clero, la peregrinación a un santuario o la intercesión de alguien que practique la magia.

En nuestra mitología, particularmente en zonas del Pirineo, “Aide”, “Aideko”, “Aidetikako” o “Aidegatxo” es un espíritu del aire (normalmente invisible) que puede tomar la forma de nube baja o niebla. Se le considera un numen activo y de mal carácter que suele provocar desgracias o enfermedades cuyo origen es desconocido. Además de este genio, existen otros seres sobrenaturales considerados maléficos que pueden producir síntomas físicos y psicológicos e incluso provocar la muerte como es el caso de “Etsai”, “Inguma”, los “gaizkiñek”, los “ieltxuak”, los “intxisuak”, los “mamarroak” o “famerijelak” al servicio de un/a hechicero/a o un/a brujo/a. Entidades aparentemente más benéficas como las “lamiak” (como “fatas” que pueden modificar el destino) y su regente la diosa Mari también pueden maldecir con la infertilidad, la debilidad, la falta de salud, la locura e incluso la muerte a quienes les hayan ofendido. Asimismo, un/a practicante de magia capaz de entrar en comunión con ciertos poderes, pero muy especialmente los/as brujos/as que han experimentado un proceso de iniciación, pueden causar daño. Por último, cualquier persona que dirija una voluntad negativa hacia otro individuo con suficiente intensidad, puede “aojarle” y perjudicar su bienestar general.

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Volviendo a la filiación histórico-cultural establecida entre el/la herbolero/a y el/la hechicero/a o brujo/a, quisiera hacer un análisis desde el punto de vista de la etimología. A nivel lingüístico, el término euskérico que mejor describiría la actividad de un/a herbolero/a sería “belargile” o “belagile” que significa literalmente “hacedor/a o preparador/a de hierbas. No obstante, si buscáis esta palabra en un diccionario moderno de euskera unificado (“batua”) os encontraréis con que la traducción es “brujo/a” o “hechicero/a” (aunque en la mente de un/a nativo/a la representación que acude inconscientemente es la de una bruja cruel). Incluso en Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua Vasca, persiste esta acepción. Por lo que he estado investigando desde una perspectiva histórica, esta vinculación empezó en el S.XVI y se asentó durante el S.XVII, en pleno apogeo de las persecuciones inquisitoriales.

Esto nos pone las cosas un tanto difíciles para intentar desmontar esta falacia que ha pervivido durante siglos y en las últimas décadas se ha intensificado con ideas procedentes de la New Age.

Tuve que buscar en varios diccionarios y ensayos lingüísticos, empezando por trabajos de los fundadores de la Sociedad de Estudios Vascos y siguiendo con escritos de los miembros más antiguos de la Academia de la Lengua Vasca, hasta dar con términos de carácter neutro que se refirieran a un/a especialista en herbolaria. Pedro Mugica, fallecido miembro de Euskaltzaindia, recogió en su diccionario alternativas como “belarzalea” (el inclinado o devoto a las hierbas) y “belarbiltzaile” (el caminante de las hierbas o quien sigue la vía de las plantas). Con la intención de ampliar el vocabulario relacionado con el tema, solicité a varios nativos de distintas regiones de Euskal Herria que me dijeran qué palabra/s utilizan en su “euskalki” (dialecto) para referirse a un/a herbolero/a. La triste realidad social es que nadie por debajo de los 75 años era capaz de encontrar ninguna, menos aún si residían en un entorno urbano. Incluso personas que trabajan en un herbolario o como terapeutas alternativas eran incapaces de verbalizar una respuesta en la línea deseada. En su lugar, surgían palabras relacionadas con el curanderismo, otro ámbito que trataremos de manera independiente.

Otro detalle a considerar es que han sobrevivido diversas palabras vinculadas al camino de los venenos (poison path), como “ponzoña” (“pozoi”, “lupu”, “eden”, “ira/irea”, “satarri”, “zital-ikutu”, “meneno”), “envenenar” o “emponzoñar” (“pozoitu”, “edendu”, “likagitu/likagindu”), “empondoñador/a” (“pozotzaile”, “pozuazale”), “venenoso” (“pozoitsu”), “planta venenosa” (“belar-txarra”, “belar-gaiztoa”), “animal venenoso” (“zital”). Adicionalmente, existen términos específicos para denominar sustancias concretas que actúan como veneno: picadura de serpiente (“itzadura”, “iltzatu”, “mistoa”), veneno de sapo (“txistoki”), picadura de arácnidos (“lipu/lupi/lipo”), beleño (“beleno”/”berenu”), veneno para zorros (“azeri-zopa”), polvos (“hautsak”), mercurio/azogue (“soliman”), arsénico (“arbotzoi”). A este listado podríamos añadir ciertas setas potencialmente tóxicas con apelativos singulares como: “apo-onddo” o “apontto” (seta de sapo), “Satan-onddo” (boletus satanas), “Etsai-ezten” o “Etsai-zakila” (phallus impudicus o falo del Diablo).

Lo que se desprende de todo esto es que, socio-culturalmente, el/la herbolero/a es una figura totalmente denigrada, cuya relación simbiótica con las plantas y el riesgo potencial de usarlas indebidamente o intencionalmente como veneno han sido vistos como algo peligroso y maligno. Adicionalmente, se percibe un reconocimiento soterrado de la alquimia como proceso transformador y disciplina asociada al misticismo que, a su vez, lleva a ligarla al camino mágico de la hechicería y el arte de la brujería entendido como vía mistérica.

Por supuesto, una persona de a pie sin formación en filosofía, historia, antropología o disciplinas humanistas afines o una voluntad autodidacta para explorar las distintas corrientes esotéricas no es capaz de distinguir el espiritualismo, el misticismo, el hermetismo, el gnosticismo o la alquimia entre sí y mucho menos entiende las diferencias entre la magia popular, la hechicería y la brujería.

Pasemos ahora a hablar del curanderismo como ejercicio de la sanación sin disponer de una titulación oficial. Dentro de este campo encontramos profesionales que entienden la enfermedad desde un punto de vista holístico, pero no necesariamente mágico, mientras que otros/as practicantes establecen una comunicación a través de la oración, la invocación u otros rituales con entidades sobrenaturales (desde el Dios cristiano, pasando por la Virgen y los/as santos/as, hasta personajes de nuestra mitología) a fin de que éstas intercedan en el proceso de curación. Este segundo grupo se situaría dentro de la medicina popular o “folk-medicine” (“herri-sendagintza”).

En Euskal Herria, el estudio de la etnomedicina o medicina folklórica se inició a finales del S.XIX y se enriqueció a lo largo del S.XX con investigaciones como las de J.M. Barandiarán, R.M de Azkue, J.M. Satrústegui, Aita Donostia, el Dr. Barriola, A. Erkoreka, J. Irigaray,  G. López de Guereñu, Juan Garmedia Larrañaga, A. Goikoetxea, J. Garate, J. Dueso o el Dr. Álvarez Caperochipi. Más recientemente, contamos con las nuevas aportaciones  etnobotánicas de Gorka Menéndez, Pablo M. Orduna, Virigina Pascual, Silvia Akerreta, Mª Isabel Calvo y Rita Y. Cavero.

En curanderismo, en sus diversas manifestaciones, ha sido una práctica muy antigua y extendida en el territorio euskaldun (los primeros registros escritos datan del S.XII). De forma relativamente discreta, se sigue ejerciendo principalmente entre familiares, vecinos/as y amistades, aunque hay profesionales señalados que practican de forma pública y son incluso famosos fuera de nuestras fronteras. Entre ellos, podríamos citar a los curanderos de Fustiñana, a quienes mi familia ha recurrido en el pasado en alguna ocasión. Asimismo, de época reciente y contemporánea podemos situar curandero/as en Aldaz, Andosilla, Aranaz, Auza, Azkoitia, Badostain, Betelu, Burlada, Cascante, Cirauqui, Corella, Deba, Egozcue, Eguillor, Elgoibar, Estella, Ezcabarte, Goizueta, Huici, Ilarregui, Iruzun, Lacunza, Linzoain, Lasao, Mélida, Olazagutía, Pamplona, Peralta, Tafalla, Valcarlos y Zegama.

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Las denominaciones genéricas de curandero/a que dejan entrever un origen más antiguo son: “basabedezi” (“basa” indica su conexión con lo silvestre o la naturaleza salvaje, aunque en la actualidad también se aplica para alguien sin titulación) y “sasisendagile”/ “sasisendalari”/ “sasiosagile” (“sasi” significa zarza, seto, matorral o arbolado, pero también hace referencia a ser inculto, impuro, falso por no seguir la ortodoxia y/o los estándares). Aquí merece que nos detengamos a hacer un inciso, pues lo que nos sugieren estos vocablos es la pre-existestencia de una mentalidad animista y una relación sagrada con el bosque (y su guardián, el Basajaun) y ciertos parajes donde sus habitantes invisibles habitan. Recordemos también la popular creencia de que entre las zarzas/setos viven diversos linajes de seres feéricos (“mamur”, “mozorro”, “iratxo, “galtzagorri”, “zikilimarro”...). Durante la noche de San Juan se puede acudir a un lugar liminal de estas características con el fin de sellar un pacto de servicio y guardar al duende dentro de una cajita o “canutillo”. En este sentido, nuestros/as primitivos/as curanderos/as vascos/as guardaban interesantes semejanzas con sus parientes irlandeses: los “fairy-doctors”.

Las afecciones de tipo mágico más significativas que requerían la intervención de un/a  curandero/a tradicional eran: el mal de ojo (“begizko”) sobre personas o animales; la maldición con intercesión de espíritus maléficos (“birao”, “gaizkots”); la posesión por espíritus negativos o demonios (“gaizkindun”, “deabruztatu” o “demonioak egin”); el “espanto”, “susto” o pérdida de alma (“izu-beldur”, “izutau”) por haber presenciado una situación que causa un shock; el “alunamiento” o los cambios en el ánimo o comportamiento por influencia de la luna (“illargitu”); las pesadillas (“amets tzarrak”), y la angustia durante el sueño (“lo-kamuts”); el “mal de amores” (“amoremin”, “min-hori”); la “pata de cabra” (“auntz-oin”, “auntzoña”), expresión que se utilizaba bien para designar un parto prematuro inesperado mientras se está haciendo algún trabajo al aire libre o bien a la marca formada por lunares que aparecía en la espalda de algunos bebés a la cual se asociaba una propensión a problemas estomacales (vómitos, cólicos frecuentes, diarreas) por falta de maduración. Adicionalmente, ciertas afecciones infecciosas en la piel como la “culebrilla”, la “sarna”, los “panadizos”, las verrugas, problemas respiratorios como la bronquitis, malestares estomacales determinados, la hernia inguinal o ciertas patologías oftalmológicas como la conjuntivitis eran atribuidas a causas mágicas y se llevaban a cabo rituales en los que se empleaban fórmulas rimadas, combinadas con otros procedimientos.

Con la progresiva implantación del cristianismo (S.X al XIII) hubo una sincretización o sustitución paulatina de ciertas entidades autóctonas por santos/as y se tendió cada vez más a recurrir a la oración, los evangelios, las misas, el rodamiento en el altar o las peregrinaciones a ermitas para recuperarse de ciertos males.

Uno de los remedios populares para tratar los esguinces que ha logrado mantenerse hasta nuestros días es el “zantiritu” o “santiritu”. La ceremonia se desarrolla en varios pasos:

  • Se conduce al paciente frente a un pequeño altar o lugar devocional (o frente al fuego del hogar).
  • Se inspecciona y se palpa la zona para identificar dónde hay que aplicar el tratamiento.
  • El/la curandero/a toma un calcetín tejido con lana de oveja y hace la señal de la cruz sobre sí mismo/a tres veces mientras recita unas palabras de invocación/preparación.
  • Seguidamente, pone el calcetín sobre la zona afectada y va cruzándolo mientras pronuncia: “zantiritu, zaina sortu, zaina bere lekuen sartu” (x3) o “Santitum, zaina urtu, zaina bere lekuen sartu” (x3).
  • Se toma el calcetín y se rodea completamente la parte dañada con él siguiendo el sentido de las agujas del reloj (tres veces, haciendo tres círculos).
  • Se dobla el calcetín por la mitad, poniendo entre ambos lados el pie. Se dan tres puntadas con aguja e hilo al aire como si se estuviera cosiendo o reparando el tejido muscular.
  • Se hace un masaje con aceite templado sobre la zona afectada.
  • Se prepara un emplasto con “zain-belarra” o “zanbedar” (plantago major) y se coloca un vendaje.

Vídeo del “zantiritu” (del 1:05 hasta 2:36)

A finales del S.XV las profesiones sanitarias se profesionalizaron a través de asociaciones gremiales como las Cofradías de San Cosme y San Damián que contaron con una presencia notable en Pamplona, Estella y Tudela. Estos gremios impedían que “cristianos nuevos” (convertidos forzosos de otras etnias o creencias) o descendientes de padres humildes, cuyas profesiones estaban consideradas de mala reputación (pastor, dulero, porquero, zurrador, pellejero, fajero, capador, carretero, recadero, tabernero, ventero, carnicero, molinero, herrero o enterrador), pudieran ejercer como sanadores. Las penas por intrusismo comenzaban con una multa leve, hasta llegar a la confiscación de bienes o el destierro, si a ello no se le sumaban acusaciones por herejía. Adicionalmente, quienes conseguían pasar el examen y asociarse solo podían ejercer en un radio de unos 5 kilómetros de la plaza en la cual existiera una sede de la cofradía. Posteriormente, tras la conquista del Reino de Navarra por los Reyes Católicos (1525), se impuso como institución el Promedicato del Reino, iniciándose una tensión con las Cofradías que acabó estallando en fuertes conflictos a mediados del S. XVII.

Ante semejante panorama, los/as curanderos/as se replegaron a zonas rurales e intentaron ejercer su oficio con una mayor discreción. No obstante, hubo algún practicante como Martija de Jáuregui (1570) que logró obtener el permiso del Promedicato para poder ejercer (aunque luego fue perseguida). Otros como Juan Pérez de Izuzquiza (“El Indiano” de Villava), Sancho de Irazotz (“El Bastero de Lizaso”, Mañeru de Ujué, la “Bargotena” de Larraga o la “Galdeana” de Tudela, corrieron peor suerte.

Dentro del oficio de curandero,  encontramos especialidades muy diversas con distintas denominaciones: sanador/a (“axkarbe”), herbolario (“belardazari”), emplastero/a (“enplastero”), componedor/a de huesos (“hexur-konpontzaile”), zurzidor/a (“zuzentzaile”), barbero (“basabarber”), partera (“emagin”, “emain”, “komadron”), sacamuelas (“hortz-ateratzaile”),  ensalmador o susurrador (“sumurtzaile”, “sumurgile”), especialista en “espanto” o pérdida del alma (el único nombre que se conserva es el de Juan Abrego de Lerín), experto en deshacer maleficios (“aireko-barber”) y especialista en quitar el mal de ojo.

Además, existe un término que se utiliza para denominar a aquella persona aficionada al curanderismo, con una trayectoria profesional no demasiado larga o reconocida: “petrikillo”. Este vocablo corresponde al apodo que recibía José F. Tellería Uribe (1774-1842), miembro de un linaje de curanderos del Goierri. Este hombre empezó a labrarse un nombre durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón y saltó a la fama por ser sentenciado como culpable de la muerte del General Zumalacárregui, a pesar de que fueron los galenos Gelos y Boloqui quienes acabaron sacándole la bala y pasaron sus últimas horas con él.

Entre los especialistas mencionados anteriormente, la partera es quien ha sufrido con mayor intensidad las consecuencias de su asociación con la magia y la brujería, ya que la gestación representa la máxima expresión de la fertilidad y el parto supone un rito de paso esencial para la mujer, además de un riesgo de muerte. Ambos están rodeados de toda una serie de supersticiones, como que el bebé engendrado en cuarto creciente será niña y el concebido en menguante será niño, la costumbre de enterrar bien la placenta en las inmediaciones de la casa para asegurar la buena salud de la madre o la creencia de que la criatura no viviría si coincidía con la muerte de un sacerdote. Otro aspecto a considerar es la semejanza fonética entre “zortzain” (otra variante de matrona) y “sorgin” (bruja). La palabra “zortzain”, según A. Oinehart, es una derivación de “sorzaina, un antiguo espíritu de la naturaleza al cual se atribuía la función de velar los nacimientos (zona de Soule). Otros autores posteriores como Azkue traducen el término como partera. Adicionalmente, en Euskal Herria, antes de imponerse el bautismo católico como tradición y forma de protección al infante, existía un rito de nacimiento llamado “atsolarra” (vigente hasta los años setenta). El vocablo proviene de “atso” (mujer mayor) y “lorra” (acarrear) y hace referencia a la costumbre de que las ancianas sin hijos de la comunidad atendieran o estuvieran presentes en el parto, se ocupasen de la atención postparto y organizaran los festejos tras el alumbramiento. El “atsolarra” suponía también un primer reconocimiento social de la condición de madre y un compromiso de protección y cuidado colectivo de la nueva criatura llegada al mundo. No obstante, la Iglesia no veía con buenos ojos el “comadreo” entre mujeres. La palabra “atso”, que en Arrazola es utilizada para referirse a una matrona, pasó a usarse comúnmente con un sentido despectivo para denominar a una “vieja bruja”.

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Continuando con las prácticas específicas llevadas a cabo por mujeres, es preciso que nos detengamos a hablar del “begizkune” o ceremonia tradicional para deshacerse del mal de ojo. El autor A. Erkoreka documentó este rito en la zona de Bizkaia, especialmente en Bermeo y Zeanuri. El ritual comienza con una bendición del hogar por parte de la curandera, utilizando agua bendita de 3 iglesias (o en su defecto agua de 3 fuentes sagradas) y asperjándola en las cuatro direcciones mientras vocaliza: “txarradun kanpora, ona etor barru” (lo malo fuera, lo bueno dentro). Posteriormente, la mujer que dirige la ceremonia solicita que los participantes recen una oración, normalmente el Credo (repetido al menos tres veces). Seguidamente, coloca una sartén sobre el fuego e introduce un pedazo de estaño. El/la ojado/a se sienta en una banqueta y es cubierto por una manta o tela gruesa. La curandera toma la sartén con el metal fundido en su mano derecha y hace tres veces el símbolo de la cruz sobre el/la paciente: una sobre el hombro, otra sobre la espalda y la última sobre la cabeza. Cada vez, dice en euskera: “Aitxiaren, Semiaren eta Espiritu Santuaren isenien, Amen” (En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén). Después toma la sartén con la mano izquierda y derrama el estaño en tres veces sobre un balde que contiene el agua sagrada, que suele colocarse junto a la persona afectada. Las formas que hace el metal al solidificarse son estudiadas por la mujer al cargo para determinar la causa y la solución que ha de aplicarse en cada caso.

Usualmente, se determina que una persona ha sido maldecida porque el estaño forma espinas, agujas o espadas. No obstante, pueden aparecer las formas de los órganos a los cuales se ha dirigido el mal. El proceso se puede repetir hasta 9 veces para contrastar las figuras obtenidas. De esa manera se puede afinar el diagnóstico y dilucidar si se han de añadir procedimientos adicionales para eliminar del todo el “aojo”. Una vez finalizado el tratamiento que, a menudo, suele requerir beber agua bendita mezclada con añil, se depositan los restos en una encrucijada o un cauce de agua que conduzca al mar (o directamente en el mar). Barandiarán recogió una variante de este rito en Ajangiz donde se usaba plomo en lugar de estaño, se colocaba el recipiente con agua sobre el pecho del afectado/a y se modificaban las oraciones recitadas por el curandero (invocaciones a San Antonio).

Vídeo sobre el “begizkune”

En otro orden de especialistas, quisiera colocar a los saludadores (“jainko-ttipi”, “santiretuzale”), bendecidores (“ondo-esale”), santiguadores (“seinatzaile”), rezadores (“errezaile”) y exorcistas (“etsai-beldurtzaile”), puesto que sus prácticas encajan mejor con la tradición cristiana dominante, a pesar de que tampoco estaban bien mirados del todo por la Iglesia. El único de este grupo que quisiera destacar es el saludador, cuya denominación procede del término latino “salutator-oris” que significa “dador o recuperador de salud”. Este profesional estaba supuestamente imbuido por el poder divino y se encargaba de tratar la rabia y las plagas del campo, a menudo bajo el auspicio de Santa Quiteria. Este oficio estuvo en boga desde inicios del S. XVI hasta finales del S.XIX, tanto en Euskal Herria como en otras regiones peninsulares (La Rioja, Soria, Burgos, Valladolid, Segovia, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia). El primer registro de su existencia es un contrato del Consejo Municipal en Nájera (antigua capital del Reino de Navarra), datado en 1496.  Muchos ayuntamientos contrataron a estos expertos a lo largo de los siglos e incluso el rey Felipe II disponía de una saludadora en la Corte (Catalina de Cardona). A medida que avanzaba la medicina y tras el descubrimiento de la vacuna de la rabia, esta actividad fue decayendo, aunque se contabiliza el ejercicio de unos 300 saludadores en Madrid en 1900. Una cifra que nos da una idea de su importancia social.

Otro de los oficios considerados mágicos, no directamente relacionado con la medicina popular, era y sigue siendo el de zahorí o “zaurin”(también conocido como“betikusle”, quien guía o enseña el camino al norte). En origen, el “zaurin” era un practicante de geomancia que estaba vinculado a las energías telúricas y sus flujos electromagnéticos, sin olvidarse de su conexión cósmica con los cielos (uno de cuyos focos principales era la “ipar-izarra” o Polaris).  Su extraordinaria capacidad perceptiva, canalizada a través de una vara de avellano en forma de Y que le servía como péndulo, le permitía encontrar surcos de agua, terrenos apropiados para cultivar o construir una casa, así como objetos perdidos (mayormente metálicos) e incluso personas extraviadas. En la antigüedad, cuando no se contaba con una explicación científica de las líneas ley ni las intersecciones entre las polaridades magnéticas de la tierra (cruces de Hartmann), esta habilidad era considerada un poder mágico ligado a una práctica herética. Personajes eclesiásticos como Martin Lutero la calificaron incluso como un acto de brujería.  Actualmente, la radiestesia se sigue aplicando principalmente para localizar puntos de regadío necesarios en la agricultura pero, en los últimos años, ha cobrado importancia por los estudios médicos que se están realizando sobre “geopatías” o enfermedades causadas por un exceso de radiación durante períodos prolongados de tiempo. Tanto en Euskadi como en Navarra quedan varios zahoríes activos e incluso el Gobierno Vasco ha llegado a contratarlos en alguna ocasión.

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Adentrándonos en el ámbito de la adivinación, disponemos de dos términos euskéricos para denominar a quien ejerce dicha actividad: “azti” e “iragarle” (o “igarle”). El primero de ellos está documentado tanto al Norte como al Sur de Euskal Herria desde el S.XVI y hace referencia tanto a una versión de augur local como a un hechicero (aunque es traducido en diccionarios modernos como brujo). El segundo de ellos se usa más como sinónimo de profeta.

En cuanto a la figura del “azti” o “aztu”, se cree que sus funciones originales estaban más en una línea oracular-chamánica, interpretando los signos de la naturaleza y ejerciendo de canal o intermediario con los espíritus (bien sea ofreciendo una predicción o recitando encantamientos para atraerlos). Esto se deduce por términos asociados como “azti-atze” /“azti-antza” (adivinación); azti-hitza” (traducida indistintamente como palabra mágica o palabra de adivino); azti-kantu (fórmula mágica cantada); “begi-aztiak” (“segunda visión”, popularmente conocida como “ojos de brujo”); “azti-aiheru” (designio de adivino u horóscopo).

Entre las formas de adivinación más utilizadas culturalmente podemos destacar la “izar-aiheru” (lectura de los signos de las estrellas), la “soria”/”zoria” (suerte o fortuna obtenida por la interpretación del vuelo de los “txoriak” o pájaros), la “urazti” (hidromancia), la “sutasmande” (piromancia), la “lutikasma” (geomancia) y la “eskuasmande” (quiromancia). Adicionalmente, podría añadirse la aeromancia, ya que existen documentos que relacionan al “azti” con la observación y alteración del clima (las nubes y el viento serían manifestaciones de númenes autóctonos) mediante encantamientos (“azti-gintza”) al tiempo que agita en su mano un ramo de “uztaibedar” (rumex crispus). Desgraciadamente, los conjuradores de tormentas católicos acabaron por usurpar esta función entre el vulgo porque eran conscientes de la relevancia que tenía para los baserritarras. Por último, podemos incluir entre los augurios populares el “zotalegun” o “erderazko”, oráculo a partir de la observación de los fenómenos o las señales identificadas en la naturaleza y sus criaturas durante los primeros doce días del año (tema que ha sido ampliamente tratado en el blog).

A pesar de que la adivinación coexiste con otras prácticas mágicas incorporadas en la hechicería y la brujería, no debemos confundir en ningún caso a un/a hechicero/a, un/a brujo/a o un mago/a con un/a adivino/a, ya que puede haber individuos con el don de la “segunda visión” u “ojos de fuego” que no se identifiquen como hechiceros ni brujos. Es más, en distintas corrientes espirituales, incluyendo religiones monoteístas como el cristianismo, el judaísmo o el islam, han existido videntes.

Volviendo a la etimología para intentar clarificar algunas ideas, la palabra “aztikeria” posee tres posibles significados: 1) práctica adivinatoria; 2) práctica supersticiosa; 3) práctica mágica. No obstante, normalmente se traduce como “hechicería”, aunque probablemente el término más apropiado para referirse a la hechicería sería “aztitasun”. Aquí volvemos a encontrarnos con algo similar a lo sucedido históricamente con la asociación entre la herbolaria y la brujería. Un antropólogo, un historiador o un practicante comprende las diferencias, pero no alguien de la calle, que acaba de introducirse en el estudio de temas esotéricos o que no conoce suficientemente la idiosincrasia de la zona ni la evolución histórico-etnográfica de ciertas figuras en su contexto.

Desde mi punto de vista, las habilidades que mejor definen a un/a hechicero/a local (“azti”) son su capacidad para encantar, su poder para conjurar y su maestría en hacer y deshacer hechizos de diversa índole con distintos elementos. Como ya hemos visto, la práctica de la adivinación es un elemento más (no exclusivo), a pesar de que resulte uno de los reclamos más habituales junto con los hechizos de carácter amoroso. El “azti” es una persona fascinadora, que domina la palabra y trabaja habitualmente utilizando magia simpática, correspondencias y fórmulas rimadas (aprendidas oralmente o sacadas de grimorios). El oficio de “azti” incluiría la elaboración de amuletos (“kuttunak”), el encantamiento de objetos o seres vivos, la realización de hechizos benéficos y maléficos, la invocación de entidades benéficas para atraer la suerte o la prosperidad (bendición u “onespide”) o la conjuración de espíritus malignos para perjudicar a otro (maldición o “birao”), la elaboración de elixires (“barrizameak”), pócimas (“nahastekariak”) y filtros de amor (“amarazkinak”), la detección y liberación del mal de ojo y el exorcismo.

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Otra práctica que se vincula bastante a la hechicería es la nigromancia, cuyos practicantes se denominan “hil-azti o “ilazti” (literalmente, “hechicero de la muerte”). Aquí no podemos obviar la semejanza lingüística entre “ilazti” (nigromante) e “ilargi” (diosa luna, luz de los muertos), que nos remite a la idea de que estas prácticas deben realizarse bajo el auspicio de la reina de la noche, ya que ella guía a los difuntos en la oscuridad.

Dentro de los especialistas de la muerte debemos incluir también a la Andereserora o Serora, una peculiar figura sacerdotal femenina (presente en Euskal Herria hasta 1800) que se encargaba tradicionalmente de acompañar a la señora de la casa (“etxekoandre”) en la preparación del cadáver, atender el alma del difunto durante el velatorio y funeral, llevar las ofrendas destinadas a los difuntos, purificar la casa tras el enterramiento, sostener el proceso de duelo de la familia y participar en las ceremonias de aniversario de los fallecidos.  A ella solían sumarse mujeres rezadoras o errezadoriek que dirigían oraciones al muerto para facilitar su tránsito al otro mundo (esta actividad no estaba pagada, era una mera función social); otras vecinas que entonaban elegías (“iletariak”) durante la conducción del cadáver al cementerio; las plañideras asalariadas que iban llorando detrás del cuerpo (“erostariak”).

Adentrándonos en vías más tortuosas, toca abordar el tema de la brujería (“sorginkeria” o “beraginkeria”) como el máximo exponente de los oficios mágicos. En noviembre de 2016 escribí un artículo dedicado a la historia de la brujería en Euskal Herria, en el cual ya expliqué que el término “sorgin” (brujo/a) era una combinación de “sor/sors” (engendrar, fortuna) y “egin” (hacer), lo cual implicaba que se trataba de una criatura capaz de crear (y alterar) el destino. Según nuestra cosmología, el practicante de brujería tiene activada dentro de sí la energía de “adur” (mágica) que caracteriza a los seres sobrenaturales. Esto implica que, tras un proceso iniciático donde su esencia se transforma, deja de ser un/a mero/a mortal. Es más, en las leyendas, muchas veces se describe a los/as brujos/as como espíritus nocturnos de carácter maléfico, fantasmas o monstruos. No obstante, los rasgos y poderes atribuidos a los/as brujos/as vascos/as encajan más con los que tradicionalmente definirían a un ser feérico.

Lo que no comenté en aquella ocasión es que el primer texto preservado donde aparece la palabra “sorgin” (o sus variantes, “zorgin” y “xurgin”) data de 1256. Antes de esa fecha, existía un vocablo más primitivo para referirse a un practicante de brujería: “bedagin” (proveniente de “beda”/prohibición + “egin”/hacer), traducido como quien hace lo prohibido (alterar lo natural y sus leyes). La pregunta del millón es cómo se modifica lo que uno es por naturaleza. Mi conclusión es simple y, a la vez, compleja: pactando con poderes que se escapan de nuestra realidad ordinaria.

No es ninguna casualidad que existan términos específicos para diferenciar a un brujo (hombre) de una bruja (mujer), aunque luego haya otras palabras neutras como “sorgin” o “sorgintzaile” para referirse a cualquiera de los sexos. Curiosamente, dichos vocablos se refieren a espíritus del territorio: “intxixo”, derivación de “intxisu”, genio ruidoso y travieso que habita algunas cuevas y a veces se presenta con apariencia mitad humana y mitad bóvido; “gaizkigile”, procedente de “gaizkin/e”, espíritu con cabeza de ave ligado al sueño que podía causar pesadillas, terror, parálisis, enfermedades y desgracias; “ieltxu”, duende que puede tomar forma humanoide o de animal como un asno, un puerco o un pájaro que lanza fuego (ignis fatuus) y se dedica a aparecerse y desaparecer, confundiendo a los caminantes nocturnos y conduciéndolos a lugares peligrosos de los que no suelen regresar; “lamin/a” o criatura femenina con pies de ánade, patas de cabra, garras de rapaz o cola de pez.

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El vocabulario asociado a los/as “sorginak” también nos da muchas pistas de sus habilidades: “sorgin-ari” (espejismo o “glamour” propio de las hadas); “sorginde” o “soreztasun” (encantamiento, normalmente a través de la mirada); “sorgin-hitz” (palabra de brujo o palabra mágica): “hots-egite(llamada a espíritus o demonios dando voces); “gaizkots” (maldición enviando “gaizkin”); “gaiztetsi” (condenar, enviando una maldición de muerte o “balbeen”); “sorgin-ari” (“hilo de las brujas” o práctica mágica de tejer durante el solsticio de invierno que vincula simbólicamente el hilado y el destino como una red entrelazada de acontecimientos); “sorgin-marama” (muñeca encantada, que puede servir como recipiente de un servidor/fetiche o bien puede tratarse de una representación del individuo al que se quiere afectar); “sorgin-belar” (se utiliza de forma genérica para referirse a hierbas mágicas, pero particularmente al estramonio y la belladona); “sorginkeriaz sendatu” (curar con ensalmos o “xirmi-xarma”/”zirrizti-mirrizti” de manera rápida o inexplicable); “sorgin-harri” (puede traducirse como elixir o piedra filosofal); “sorgin-haize” (literalmente, viento de bruja y, figuradamente, remolino de viento, refiriéndose a la capacidad para alterar el clima y atraer tormentas); “sorgin-pitxi” (se dice de la mujer atractiva que encandila a los hombres con intenciones sexuales); “sormen” (creatividad).

Otras palabras formadas a partir de la raíz “sorgin” nos permiten describir algunos de los usos y costumbres de estos célebres personajes: “sorgin-egun” (viernes, día de encuentro de los/as brujos/as); “sorgin-taldea” (grupo de brujos o coventículo); “sorgin-batzarre” (reunión de brujos, mal denominada “akelarre”); “sorgin-obo” (círculo de brujos o formación adoptada para realizar rituales por los practicantes de brujería); “sorgin-etxea” (casa encantada o dolmen); “sorgin-buruzagi” o “sorgin-nagusi” (jefe o jefa de brujos, “magister” o “magistra”); “sorgin-afari” (festín de brujos, que describe una cena entre vecinos de varios caseríos, banquete organizado tras acabar los trabajos del lino o una fiesta de mozas que solía organizarse en carnaval y el día de Santa Águeda); “sorgin-zulo” (agujero por el cual salen o entran volando las brujas); “sorgin-kriseilu” (linterna mágica, que suele fabricarse con un brazo de “mairu” o miembro de persona no bautizada).

Como podemos comprobar, la realidad de un/a brujo/a entendido/a en un sentido folklórico tradicional dista bastante de las actividades de un/a herbolero/a, un/a curandero/a, un/a adivina o un hechicero/a. Hay muchas personas que no comprenden la profundidad mistérica de convertirse en “otra cosa”, no pudiendo volver a observar la realidad terrenal con ojos mortales ni poder interactuar con los elementos que la componen desde una lógica de causa-efecto. Una vez que se ha establecido un vínculo permanente con otros planos de existencia subjetivos y otras fuerzas, lo que nos rodea se vuelve mágico y cada una de nuestras acciones o inacciones tiene el potencial de modificar el devenir a diferentes niveles. Tomar conciencia de ese poder y esa responsabilidad, nos transforma y cambia el mundo.

Todo lo que tiene nombre, existe. Posee una denominación concreta por una buena razón. Pretender ser lo que no se es o pedirle a alguien/algo que se ajuste a nuestras necesidades egoístas, además de un engaño y un error, también puede concebirse como una ofensa.

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Erderazko

Por tercer año consecutivo, he dedicado los primeros días de enero a la práctica del Zotalegun o Erderazko,  la recogida e interpretación de los augurios anuales en la cultura popular vasca a través de la observación de la naturaleza y otros elementos del entorno . Esta forma de adivinación tuvo bastante presencia a los dos lados de la frontera Pirenaica pero, debido al cambio en nuestros estilos de vida, estaba quedando casi en total desuso. De ahí que considere que es particularmente importante hacer un esfuerzo especial por retomarla. Afortunadamente, Semproniana de Occvlta ha recogido el testigo y lo ha adaptado a sus propósitos, tomando como referencia el folklore vegetal de su zona (Pallars-Sobirà, Cataluña).

Este ciclo muestra signos potentes: los más radicales que haya presenciado, al menos, en la última década. Si no estáis hechos para las emociones fuertes, más vale que os vayáis preparando, porque vienen tiempos de cambio que tendrán una resonancia en las futuras generaciones.

Primer día (Enero)

Heladas débiles en la montaña, promovidas por un suave viento del Norte. Brumas matinales en el valle y temperaturas frescas durante la primera parte de la mañana. Día soleado, con ascenso de las temperaturas hasta niveles primaverales. Inversión térmica durante la tarde y descenso de las temperaturas por la noche. Se intuye un enero bastante soleado, con algunas nubes, escasas precipitaciones y frecuentes contrastes térmicos.

Escucho con claridad el rumor de la tierra, un rítmico y firme latir que enciende mi corazón. Percibo una poderosa vibración bajo mis pies, que asciende como un hormiguero serpenteante por mis piernas y continúa enrollándose alrededor de mi vientre, haciendo que mi estómago se llene de calidez y dé un vuelco. La llama sigue inflamando mi cuerpo hasta la cabeza, iluminando mis ojos con una luz nueva y otorgándome otra comprensión del mundo. Es él: el Rey bajo la Montaña. Se está despertando después de un largo letargo y desea volver a caminar entre nosotros, haciendo uso de la soberanía que le corresponde por derecho y que le ha sido arrebatada por falsos ídolos. En su resurgir se agitarán los núcleos telúricos del planeta y se sacudirán los inestables pilares de las estructuras que hasta el momento han mantenido el equilibrio y aparente seguridad de nuestro mundo. Se avecinan potentes terremotos y grandes incendios.

A nivel político, los líderes de los principales países intentarán sostener su poder mediante estrategias de miedo, control y represión, tratando de convencernos de su magnificencia a través del fortalecimiento de su autoritarismo. La tensión entre distintos núcleos sociales se intensificará y la semilla de la rebelión se alimentará de la putrefacción del sistema.

En susurros el Dragón congregará a sus aliados y convocará a los que aún tenemos voluntad de preservar las antiguas formas. Él nos mostrará cómo hacer buen uso del fuego sagrado que nos fue legado o nos será entregado. Sin embargo, habrá quien utilizará dicho elemento, no como forma de protección o fuente de transformación, sino con fines egoístas, movidos por la ambición o el impulso de destrucción irracional. El radicalismo religioso e ideológico se llevará víctimas inocentes, pero todo agravio tendrá sus consecuencias y acabará cobrando la debida compensación en el momento oportuno.

Enero será tiempo de cerrar asuntos pendientes, especialmente si son de índole financiera (deudas, préstamos, becas, ayudas sociales, compra-ventas), legal (herencias, contratos, cesiones, cuestiones vinculadas al patrimonio) y administrativa (permisos, licencias, pasaportes, registros empresariales, altas o modificaciones de servicios). Asimismo, hay posibilidades de reconciliación o negociación con un padre, mentor, jefe de empresa o directiva de una gran compañía. Algunas personas también tendrán la oportunidad finalizar asuntos con una ex-pareja, así como clarificar o solventar antiguas disputas con una vieja amistad. Por último, se trata de un tiempo propicio para revisar relaciones, establecer límites y repartir responsabilidades con familiares, amigos, socios o vuestro/a compañero/a de vida. En definitiva, es un momento de acabar de desprenderse de lo que es prescindible o interfiere negativamente en nuestras vidas, evaluar pérdidas y reagrupar fuerzas.

El espíritu animal que nos acompañará en este proceso será el lobo. Él nos enseñará lo que es realmente necesario para nuestra supervivencia y desarrollo personal. También nos ayudará a distinguir a quién debemos mantener y cuidar dentro de nuestra comunidad y a cooperar de una manera más equilibrada. Recordad: en el crudo invierno el lobo solitario muere, pero la manada permanece. Usad vuestras garras y dientes para defender vuestra integridad o proteger a los débiles, pero no para salvaguardar vuestro ego o mantener una reputación a toda costa. Siempre habrá quien desee perjudicaros o despellejaros: presentar batalla no es siempre la solución. A veces, retirarse a la cueva a tiempo o moverse con discreción permite sobrellevar las amenazas con mayores garantías.

Se recomienda durante este mes tener especial cuidado con las sobrecargas físicas o intelectuales, evitar la presencia forzada en reuniones sociales o compromisos familiares y vigilar la tensión emocional, ya que de otro modo podrían agravarse lesiones musculares o articulares previas, aumentar las migrañas y los síntomas nerviosos, acentuarse la propensión a desarrollar enfermedades psico-somáticas o incrementarse el riesgo de crisis de ansiedad, ataques de pánico o brotes de ira.

La Janiosa glutinosa, tomada en infusión, puede convertirse en una buena aliada contra los excesos.

Segundo día (Febrero)

Las temperaturas continúan en descenso y el viento del Norte sopla con más fuerza, formando remolinos. Heladas débiles y nieblas orográficas a primera hora de la mañana. Luego se observa una alternancia de nubes y claros, con predominio del sol. A lo largo de la tarde, en el Oeste se aprecia una mayor nubosidad y por la noche se producen ligeras precipitaciones en forma de nieve a partir de 1000 metros. Cierta agitación en las mareas por influencia del viento.

Ipar-haize ejerce de mensajero de los cambios que acontecen en la tierra y en los cielos. Se le nota agitado y hace partícipe de su preocupación a cada criatura que toca. Odei intenta suavizar la situación, sosteniendo parte de su ansiedad y deseo impulsivo de comunicar sin delicadeza alguna. Ipar-haize no escucha sus consejos ni atiende a sus intentos de actuar desde la prudencia, arremetiendo contra los árboles y arrastrando todo aquello que encuentra a su paso. Finalmente, Odei se contagia de las tristezas que percibe en las voces lejanas que trae el viento, las cuales hablan de acontecimientos imprevistos desestabilizantes, accidentes y desastres irremediables. Lamentablemente, hay personas que no pueden ni quieren ser salvadas del derrumbe, pues se niegan a aceptar los vaivenes inherentes a cada ciclo y se aferran obsesivamente a la materialidad perecedera.

El mercado internacional empieza a hacerse eco del tsunami económico que acontecerá en los meses siguientes por la brecha entre grandes potencias. Algunas de sus olas llegan a la costa en forma de desplomes en la bolsa. Importantes corporaciones planean un cambio de sede a toda prisa para evitar pérdidas mayores. Durante el mes de febrero se desaconseja totalmente destinar fondos a inversiones o firmar convenios con entidades gubernamentales. Asimismo, es conveniente que se dirijan esfuerzos al ahorro o se contribuya a impulsar iniciativas locales que más adelante tendrán oportunidades de expansión. La fortuna llegará de la mano de amistades verdaderas y contactos con gran capacidad creativa e iniciativa personal.

Oposición entre dos poderes y posible relevo en el gobierno. La Reina de Picas intentará defender su soberanía frente a la Reina de Tréboles. La primera representa la autonomía femenina, la sabiduría adquirida mediante la experiencia y el estatus logrado desde el sacrificio, mientras que la segunda es una dama astuta y ambiciosa que ha ascendido de categoría gracias a los favores de terceros, campañas de desprestigio encubiertas y golpes de suerte. Esta situación podrá manifestarse a nivel político, en el entorno profesional, en la familia, en un grupo donde exista un conflicto de intereses o representando un trío amoroso donde la amante trata de usurpar el lugar de quien ostenta el rango de pareja oficial. Esto ha de tomarse como una advertencia para alejarse de personas envidiosas, egoístas, que dan demasiada importancia a la imagen social y que necesitan hacerse con el control o el poder a cualquier precio para auto-afirmarse.

Al atardecer, una gran bandada de grajillas cruza el cielo, alineándose en forma de larga serpiente. El espíritu de la resistencia parece reagruparse, dando lugar a numerosas protestas que denunciarán la vulneración de los derechos humanos, los abusos de poder , las injusticias sociales y las acciones que atentan contra el cuidado de los recursos naturales y la homeostasis de los ecosistemas. La Dama liderará a los oprimidos y los invisibles desde la astucia, abriendo rutas alternativas entre las sombras y haciéndose con oscuros secretos que guardan celosamente los enemigos. Tiempos de mantener lo importante en silencio, de moverse con mucha cautela y jugar a las falsas apariencias. Cuidado con los canales de desinformación y los rumores, pues nada es lo que parece durante la noche.

Febrero será un buen momento para dilucidar las líneas de un proyecto y empezar a trazar su planificación a medio-largo plazo. Algunas personas aprovecharán este periodo para retomar estudios, actualizar su formación o profundizar en aprendizajes de índole esotérica. Asimismo, es posible sacar partido a prácticas adivinatorias que ayudarán a clarificar algunos aspectos que resultan inciertos.

La necromancia puede convertirse en una gran aliada para aquellos que se hayan preocupado de avanzar en la comprensión de este arte. Igualmente, se tendrá la oportunidad de indagar en experiencias de trance, especialmente en aquellas que impliquen la utilización de habilidades de mediumnidad y posesión para el contacto con los espíritus.

La retama negra, también conocida como “escoba”, actuará como planta aliada para tratar tanto la sinusitis, el aumento de peso y los problemas renales. Además, sus espinas pueden ser utilizadas para crear protecciones contra el aojamiento y repeler la negatividad en el entorno.

Tercer día (Marzo)

Héladas débiles, temperatura fresca pero más estable, nieblas matinales y alternancia de nubes y claros. Cielos más despejados durante la mañana y nubosidad de evolución durante la tarde, hasta quedar completamente encapotados. Viento suave de componente Norte. Ligeras precipitaciones en zonas de montaña. Esto anticipa una primavera templada, con poca lluvia.

La llegada súbita de mensajes y mercancías a primera hora de la mañana anuncia que en la primera semana del mes de marzo se producirá una reactivación de las comunicaciones, una dinamización de las relaciones empresariales, el surgimiento de nuevas oportunidades laborales y facilidades para actualizar la formación o retomar estudios. Buen momento para incrementar la productividad, obtener beneficios o ventajas comerciales, involucrarse en proyectos de investigación o innovación, hacer contactos profesionales e iniciar colaboraciones con socios potenciales. Este inicio rápido irá seguido de esfuerzos dirigidos al desarrollo de ideas en una actitud más introspectiva y poniendo atención a los pequeños detalles. En la atención al público se deberá extremar la diplomacia y clarificar parte de la información o condiciones de los servicios que se ofrecen.

En el terreno personal, se dará una mayor prioridad al tiempo invertido en las amistades íntimas, obteniendo gran satisfacción en un intercambio recíproco y afectuoso. En algunos casos, se retomará el contacto con amigos de juventud o se producirá un reencuentro con alguien significativo de nuestro pasado, reanudando e incluso fortaleciendo un vínculo que acabará siendo firme y duradero. El honor, la lealtad, la sinceridad y la confianza mutua se alzarán como pilares de relaciones que nutrirán nuestras vidas. No obstante, habrá ratones que intentarán inmiscuirse en nuestras intimidades sin consentimiento alguno, bien para aprovecharse de nuestra vulnerabilidad y sacar ventaja de la compasión y caridad ajena, o bien parar robarnos nuestros secretos en favor de intereses egoístas o desviados. Esta situación nos obligará a extremar las protecciones en el hogar y ser herméticos en relación a nuestra privacidad.

Durante este periodo, se aconseja acudir a revisión médica o buscar una segunda opinión de especialistas si un diagnóstico no está claro, especialmente si afecta al aparato respiratorio o circulatorio. Realizando pruebas adicionales se podrá indagar en el origen de una condición, en algunos casos con una predisposición genética determinante y, en otros, afectada por hábitos que pueden ser reconducidos. Se recomienda optar por una dieta con menos hidratos de carbono, ligera en grasas y que incorpore más proteínas, combinada con ejercicio aeróbico moderado. También convendría sustituir la ingesta de café por achicoria o infusiones.

Espiritualmente, se verá potenciada la rama masculina del Oficio, con un foco especial en las prácticas de cambio de forma y la magia operativa, trabajando con sigilos y lenguajes simbólicos con una fuerte resonancia arcana. La revisión de grimorios y antiguos textos será observada con ojos de fuego, profundizando en aquellos detalles que harán más efectivos los resultados de los rituales desarrollados.

El gato u otros felinos actuarán como animales compañeros para darnos la independencia, el coraje y el atrevimiento de traspasar límites, combinar astutamente la observación y la acción, encontrar nuevos puntos de confluencia entre opuestos y lograr un mayor equilibrio ante situaciones que no ofrecen una seguridad o estabilidad aparente.

Por su parte, el pino y el gordolobo también se convertirán en aliados durante este tiempo. Conviene mantener el aire limpio y los espacios frescos, cuidando la organización y promoviendo una buena disciplina.

Cuarto día (Abril) 

Tiempo anticiclónico y cielos mayormente soleados, con algunas nubes altas dispersas. El viento vira ligeramente hacia el noreste. Las temperaturas ascienden levemente. Fenómeno de inversión térmica al final de la tarde y contraste térmico durante la noche. Así pues, la primera mitad de abril gozará de buen tiempo, mientras que la segunda mitad será más cambiante e inestable.

La observación del cielo ( personificado por Urtzi) será particularmente relevante en este momento, pudiendo encontrarse signos en las nubes y en ciertas manifestaciones atmosféricas. Asimismo, las estrellas harán guiños a los/as hijos/as de la noche con corazón puro, ofreciendo indicios de un sendero que irá desplegándose tímidamente hacia la materialización de nuestros sueños. Es importante que durante este momento analicemos con detenimiento las fluctuaciones del mundo onírico y prestemos atención a los presagios que recibamos por esta vía.

Excelente mes para desarrollar proyectos creativos, tanto si toman la forma de textos escritos, obras audiovisuales, exposiciones artísticas, piezas musicales o exhibiciones de danza. Asimismo, todo aquello que tenga que ver con tradiciones locales o culturas nativas adquirirá una resonancia y una divulgación mediática particular. El poder narrativo de los cuentos populares y ciertos elementos del folklore despertará en las almas más sensitivas ecos de una sabiduría perenne y una fortaleza interna que les ayudará a lidiar con miedos y traumas enquistados.

Habrá personas que quieran desviarnos de nuestros valores, objetivos actuales o propósito de vida, que tratarán de hacernos dudar de nuestra propia valía o intenten interferir en la toma de decisiones autónomas que se salgan de lo establecido o esperado. El oso acudirá a nuestro rescate y nos aportará la fuerza de voluntad necesaria para hacer frente a nuestras dificultades y los obstáculos que encontremos por el camino. Asimismo, su poder sanador será útil para recuperarnos de malestares físicos, combatir el estrés o realizar la rehabilitación que cada cual necesitemos (afecte al cuerpo, la mente o el espíritu).

Por otro lado, podremos pedirle al oso que sea nuestra montura y nos conduzca a tierras lejanas para aproximarnos a sus costumbres, apreciar aspectos de su cultura y estilo de vida diferente a la nuestra y obtener conocimiento a través de sus gentes. En este sentido, realizar un viaje al extranjero puede resultar beneficioso y el intercambio con ciertas personas en particular puede ofrecernos herramientas que favorezcan nuestro desarrollo. Igualmente, el estudio de lenguas extranjeras puede abrirnos puertas profesionales y personales interesantes.

El roble y otros árboles de la misma familia como la encina nos darán cobijo en tiempos de zozobra y nos recordarán cuáles son los fundamentos que nos hacen auténticos.

Quinto día (Mayo)

Brumas matinales y cielos despejados durante el mediodía, con nubes altas dispersas por la tarde. Continúa soplando el viento de componente noroeste. Las temperaturas ascienden ligeramente, pero serán las propias de la época. En general, se anticipa un tiempo estable y un ambiente bastante seco en mayo, sin apenas precipitaciones. No obstante, durante la noche se produce una inversión térmica en los valles, que podrá tener su resonancia a finales del mes.

Las calles albergan un bullicio considerable. Una bandada de palomas mensajeras busca reposo en una línea eléctrica. Desde allí, otean y escuchan a los transeúntes que cruzan de un lado a otro haciendo las compras matutinas. La afluencia de clientes en el mercado local es abundante hasta la hora de comer. Han acudido varios artesanos de la zona a mostrar sus productos y se les han sumado otros llegados de regiones vecinas. Las mercancías son de buena calidad y los vendedores han hecho buen uso de sus habilidades sociales, logrando transacciones favorables.

Mayo se presenta como un tiempo donde las comunicaciones, tanto presenciales como a través de soportes electrónicos, serán bastante dinámicas y brindarán oportunidades de conocer gente diferente, captar nuevos clientes, fomentar colaboraciones profesionales, crear redes de apoyo para poner en valor los tesoros locales y facilitar el intercambio con territorios próximos. Asimismo, se verá favorecido el diálogo y el enriquecimiento mutuo entre tradiciones y sendas espirituales.

Una pareja de ánades nada buscándose mutuamente siguiendo el flujo del río. Después de varios rodeos y gestos de cortejo, se aproximan a la orilla hasta encontrarse y frotan su plumaje el uno contra el otro. La química entre ambos es palpable. El amor y el deseo de copular se percibe en el ambiente. La sexualidad, sin duda, se convertirá en uno de los núcleos relevantes de este periodo. Si la persona lleva soltera un tiempo, trabajando en sus emociones y crecimiento personal, el curso de esta corriente le acercará a un/a pretendiente afín con quien tendrá ocasión de forjar un vínculo más significativo, si eso es lo que desea. En caso contrario, dispondrá de un amplio mercado para satisfacer sus necesidades carnales. En el caso de aquellos que estéis en pareja, la búsqueda de pasión en el terreno íntimo, se intensificará. Incluso en algún caso, puede aparecer un/a tentador/a candidato/a que pondrá a prueba el lazo que les unía.

Se debe atender con esmero la salud sexual (tanto femenina como masculina) y vigilar malfunciones del aparato excretor, especialmente si se tiene tendencia a contraer infecciones de orina o si se empiezan a observar problemas de próstata. En caso de que se estén encontrando dificultades para concebir, se recomienda consultar con un experto en la materia y cambiar ciertos hábitos, además de procurar disminuir la tensión emocional. En otros casos, la concepción será muy rápida y traerá gran alegría a la familia. También hay posibilidades de iniciar una convivencia o formalizar un enlace.

La planta que se presenta como aliada es el espino blanco. Se sugiere ofrendar un puñado de flores, convenientemente recolectadas, en la orilla de un riachuelo o fuente, convocando con una intención pura y melodiosa voz a los espíritus del agua y las entidades feéricas de la zona para que favorezcan la prosperidad, la fecundidad y el gozo amoroso. Igualmente, pueden tomarse las flores en infusión si se busca un efecto calmante y armonizador. Con sus bayas se pueden crear collares que habrán de portarse como amuleto. Asimismo, existe la alternativa de consumir los frutos con propósitos mineralizantes, diuréticos y circulatorios.

Sexto día (Junio)

Cielos prácticamente despejados, con algunas nubes bajas en el oeste. Vientos suaves del Noroeste. Temperaturas en ligero descenso, con sensación térmica algo más fría durante primeras horas de la mañana y a partir del atardecer. Inversión térmica en los valles. Escasas precipitaciones en las montañas. Clima bastante seco.

Junio se presenta como un mes bastante dinámico, cargado de obligaciones tanto profesionales como familiares. Asimismo, será un tiempo de compromisos sociales, especialmente a partir de la tercera semana. La última semana será un poco menos intensa y muchos tendrán motivos de celebración con sus allegados. Algunos recibirán pistas que les conduzcan de retorno a los orígenes o la revisión/recuperación de ciertos ritos propios de esta época. Unos pocos, serán iluminados con conocimientos ancestrales gracias a la constancia y los sacrificios realizados durante los meses anteriores.

Uno de los temas con los que se tendrá que lidiar es con la enfermedad de un familiar o con la prevención de consecuencias en la salud derivadas de una predisposición genética. Asimismo, en este tiempo resurgirán antiguos secretos de familia y traumas transgeneracionales que siguen afectando al grupo familiar o al individuo que ha asumido más carga en la resolución de estos conflictos. Si alguien espera un bebé o tiene hijos/as pequeños, conviene que tome precauciones extras en su cuidado y ponga especial atención a los análisis o revisiones médicas que estén programadas. En algunos casos, quizás haya algún susto y sea necesario acudir a urgencias, pero se podrá reconducir la situación y realizarse los ajustes oportunos en el tratamiento.

Aquellos que trabajen con niños o adolescentes o colectivos en situación de riesgo, deberán hacer un esfuerzo extra para lidiar con algunas complicaciones en los casos, excediendo ciertos límites físicos y legales para procurar una serie de oportunidades o servicios que beneficiarán su calidad de vida e incluso podrían llegar a marcar su futuro.

En general, el aumento de la presión en entornos laborales y el aplazamiento de actividades de ocio podrá acarrear o agravar problemas de espalda, músculos y articulaciones. La consulta a osteópatas con conocimientos de naturopatía o curanderos expertos en este tipo de dolencias, así como la visita a espacios termales resultará altamente beneficiosa.

El animal compañero que nos ayudará a ver más allá, especialmente en momentos de desmotivación, decaimiento, incertidumbre u oscuridad será el búho. Él nos conectará con nuestra intuición y nos permitirá apreciar detalles que necesitamos percibir la verdad interior y desenmascarar a quienes pueden entorpecer o torcer nuestro destino o perjudicar a quienes están bajo nuestras alas. Igualmente, nos facilitará el acceso a conocimientos olvidados o a elementos de una sabiduría arcana para desbloquear una situación y promover un cambio favorable. Además, el búho nos invita a dar rienda suelta a nuestra creatividad durante la noche y profundizar en aspectos potenciales de nuestras artes mágicas que están aún por desarrollar o deben hacerlo en silencio, lo cual requiere de una buena integración entre inteligencia y destreza.

El rosal como planta aliada pondrá a prueba nuestra resistencia al dolor y sus espinas contribuirán a desgarrar aspectos superficiales que ocultan ciertas realidades que pueden sacudirnos emocionalmente. No obstante, el desnudarnos ante la persona adecuada y hacerla partícipe de nuestra vulnerabilidad en ese proceso de sanación, dejando que también descubra nuestra belleza interna y tesoros ocultos, puede fortalecer un vínculo emergente, especialmente si es de tipo amoroso. El agua donde se maceren sus pétalos podrá usarse para refrescarse energéticamente, atraer la simpatía de personas con las que queramos congraciarnos o despertar el deseo de nuestro/a enamorado/a. Asimismo, se recomienda la utilización de sus pétalos y sus hojas con fines adivinatorios (filordomancia).

Séptimo día (Julio)

Brumas matinales. Predominio de claros con algunas nubes durante el mediodía. Incremento de la nubosidad durante la tarde, con alguna precipitación dispersa en el último tercio. Temperaturas estables hasta la noche, momento en que refresca. Vientos suaves del Noroeste. En julio se aprecian movimientos sutiles, anticipándose el comienzo de un cambio que se hará más manifiesto a final de mes.

Un zorro de pelaje rojizo merodea en las vías del tren a las afueras de la ciudad. Al escuchar a un ferrocarril que se aproxima, cruza ágilmente hacia los campos cerca de una intersección. Mientras observo la escena, descubro que el cadáver de un mamífero mediano de color pardo yace en el lateral izquierdo, con la cabeza separada del cuerpo. Estos signos me producen una sensación de alerta y emergencia, una necesidad de poner atención a los movimientos rápidos e incluso furtivos del entorno. Noto una cierta inquietud e incluso algo de ansiedad irracional ante un peligro, que en unos casos podrá manifestarse hacia la integridad física y en otros hacia la imagen social. Inconscientemente, acelero la marcha y me alejo del lugar.

En el mes de julio, una tensión latente acabará estallando. Intuyo la posibilidad de que se produzcan accidentes con el vehículo propio o en el transporte público por exceso de velocidad, así como un riesgo de accidentes laborales o colapsos nerviosos por tener la mente demasiado activa, estar pendiente de compaginar distintas tareas o la presión de un plazo de entrega.

Asimismo, percibo una tirantez creciente con los jefes o la autoridad, que llevará a un avivamiento de la lucha sindical, la movilización ciudadana y actos de rebeldía contra el Gobierno. En las altas esferas las intrigas crecerán y el enemigo intentará atacar con rapidez y astucia. Volverán a producirse persecuciones y cazas de brujas, buscando un chivo expiatorio al que culpar y castigar por el malestar causado. El sentimiento de injusticia generalizada irá en aumento y la represión tratará de imponerse.

Si durante este tiempo estáis pendiente de juicios o resoluciones administrativas, la sentencia podría ser desfavorable. En cambio, si habéis cumplido con vuestras obligaciones financieras, el pago de impuestos resultará más liviano. Si surge alguna situación imprevista que requiere un desembolso de dinero o la adquisición de determinados recursos, encontraréis el apoyo de algún familiar, amigo íntimo e incluso un vecino que os ayudará a salir del paso. Por otro lado, algunas personas podrán recibir algún presente de forma inesperada.

En el ámbito de la pareja puede haber alguna desavenencia por diferencia de opiniones o malentendidos por fallos en la comunicación. Igualmente, los celos jugarán un papel negativo en las dinámicas amorosas, aunque también entre amistades un tanto controladoras o envidiosas. Si no se aborda el asunto con premura y la cabeza fría, podría enquistarse y dinamitar la relación.

La margarita se presenta como planta aliada para favorecer la espontaneidad en el momento en que se necesite tener iniciativa. Además, esta flor nos permitirá hacer frente al miedo a la soledad o un futuro incierto. Nos brindará sosiego, paz y esperanza cuando nos sintamos abrumados. Adicionalmente, nos permitirá entender mejor los sentimientos de los demás y mejorar la capacidad de diálogo con el prójimo.

A nivel espiritual, la magia de ocultación y de tipo ofensivo utilizando fetiches podrá ser requerida.

Octavo día (Agosto)

Cielos mayormente despejados durante la mañana y aumento de la nubosidad por la tarde, con algunas lluvias débiles al anochecer. Temperaturas en ascenso. Viento suave del Noroeste, más intenso en la segunda mitad del día. La primera mitad de agosto se anticipa bastante soleada, cálida y seca, pudiendo producirse plagas de insectos, aunque después irá aflojando un poco y la última semana será más llevadera.

Agosto será un tiempo propicio para retomar el contacto social e involucrarse en actividades cooperativas que nos produzcan alegría u orgullo comunitario. Asimismo, la energía se dirige hacia proyectos independientes vinculados con nuestra verdadera vocación o a hobbies que nos permiten desarrollar la parte más auténtica de nosotros/as mismos/as. También se observan oportunidades de viajar a media distancia o hacer excursiones dentro de una misma región que nos permitan conocer mejor los rincones menos turísticos y tomar contacto con elementos singulares de las costumbres locales. Durante esos instantes de desconexión, nuestro espíritu se liberará de ciertas ataduras, recobrará parte de la vitalidad perdida y logrará el estímulo necesario para seguir explorando opciones que nos permitan realizarnos y expandirnos.

Aquellas personas que desarrollen actividades en el campo de la arqueología, la antropología, la historia, la etnografía, la difusión del patrimonio, la restauración o la hostelería, podrán conocer personas interesantes y establecer colaboraciones que otorguen prosperidad y reconocimiento. Adicionalmente, aquellas personas que vayan a reformar casas antiguas o reacondicionar locales que han sido cedidos, encontrarán a los trabajadores o los medios adecuados para materializar lo que tienen en mente.

A finales de mes llegarán mensajes o noticias a través de allegados con nuevas oportunidades profesionales y con ofertas inmobiliarias sugerentes que deberán ser convenientemente evaluadas antes de tomar una decisión definitiva que implique cambios significativos y exija un traslado por una temporada larga a un entorno diferente.

El caballo es el animal compañero que liderará y guiará estos procesos, facilitando la apertura de senderos, movilizando recursos de un lugar a otro y empujando nuestra iniciativa personal. Igualmente, nos ayudará a balancear nuestro mundo emocional y mental, al tiempo que incrementa nuestra intuición y nivel de consciencia para dirigirnos hacia nuestras verdaderas metas.

El sauce nos ayudará a desarrollar la inspiración, la elocuencia y relaciones más armoniosas. Igualmente, fortalecerá la conexión con el mundo onírico y nos ofrecerá algunas lecciones valiosas vinculadas al arte de la sanación.

Noveno día (Septiembre)

Alternancia de nubes y claros. Más nubosidad en el oeste y las zonas de montaña. Vientos moderados del Noroeste. Chubascos débiles durante la mañana. Tormentas dispersas y fugaces en la segunda mitad de la jornada, precedidas por formaciones tipo “arcus”. Temperaturas suaves, hasta caída la noche donde descienden algo más de lo previsto. Previsión de nieve y heladas a 1200 metros.

En septiembre se abre un portal de cambios vinculados al hogar que, en algunos casos requerirá movilización a un nuevo territorio y, en otros, la incorporación de un miembro adicional al clan (no necesariamente humano), bien sea por matrimonio, adopción o concepción. Así pues, todos los trámites y asuntos vinculados a la organización y buen funcionamiento del ámbito doméstico, incluyendo las reglas y responsabilidades a asumir, cobrarán una relevancia capital.

En ese proceso, se pondrán en juego conocimientos transmitidos por los antepasados o los mayores de un grupo, produciéndose una integración entre la esencia de esa sabiduría perenne y las necesidades emergentes actuales. Algunas personas podrán recibir o quedarán al cuidado de alguna reliquia familiar que se convertirá en un foco de poder y en un elemento distintivo.

Otro asunto al que ciertas personas tendrán que hacer frente es a los últimos cuidados de un familiar anciano y su tránsito hacia la otra vida. Esto exigirá la revisión de mitos y creencias en torno a la muerte y los difuntos, así como todo aquellos relacionado con las costumbres funerarias.

La vigilancia y fortalecimiento del fuego de la casa, junto a la alquimia practicada en la cocina, conformarán centros clave en la práctica mágica. Asimismo, la recuperación de canciones, su análisis simbólico y su inclusión en el culto doméstico y los festejos comunitarios, supondrán una elevación de la energía durante los ritos que se lleven a cabo. Adicionalmente, la música como actividad profesional o de ocio, aportará muchas alegrías.

El animal compañero será la abeja para ayudarnos a coexistir y cooperar desde el cariño, la corresponsabilidad y la armonia. Su presencia sobre plantas aromáticas, de las cuales se alimenta para producir miel, deja intuir un mensaje de abundancia. Además, este insecto es el emisario que ejerce de intermediario con el mundo feérico, del cual pueden recibirse bendiciones. Por último, cabe destacar su papel en la producción de los candiles devocionales y la cera para iluminar a los difuntos.

El malvavisco ejercerá de planta aliada para combatir malestares asociados al sistema respiratorio. Ante los problemas de la voz, se recomienda tomar infusión de ortigas y luego hacer gargarismos con agua de malvavisco con miel y vinagre. En el terreno mágico, esta hierba será requerida para ceremonias de despedida, honor a los antepasados y renacimiento.

Décimo día (Octubre) 

Bastante nuboso en el Norte y el Oeste, con alternancia de nubes y claros en el Sur y el Este. Viento del Norte que vira hacia el Noroeste. Temperaturas en descenso, más frías que de costumbre en la segunda parte del día por la llegada de una masa de aire polar. Lluvias ligeras en el valle y nieve a partir de 800 metros. Heladas nocturnas. Estos indicadores nos hacen pensar en un otoño más frío de lo habitual y un clima algo más húmedo que en meses anteriores.

Una vaca rojiza recorre el campo con paso firme y moviliza al grupo de animales. Algunos terneros se quedan rezagados, jugando entre ellos distraídos, ignorando las indicaciones de los adultos. La

madre observa a los pequeños con gesto serio y se reincorpora a sus tareas, emitiendo un mugido de aviso. Finalmente, el toro más grande ayuda a restaurar el orden y se coloca tras la líder, custodiándola a una distancia respetuosa. La vacada en conjunto redirige su energía finalmente hacia una misma dirección.

Octubre será un tiempo de reanudación de actividades laborales y académicas con una mayor intensidad. Los inicios del mes se presentarán un poco dispersos hasta que la rutina sea integrada y los esfuerzos empiecen a manifestarse en resultados palpables. Este proceso de adaptación al grupo y al ritmo requerido, necesitará de una buena dosis de paciencia, templanza, diligencia, seguridad en las propias capacidades y el establecimiento de unas condiciones satisfactorias para todos.

Algunas personas se enfrentarán a problemas de indisciplina con niños, adolescentes o subordinados más jóvenes, que exigirán una convicción, coherencia y firmeza especial, asi como de una supervisión no excesivamente controladora y una comunicación más clara y concreta. Esto mismo puede ocurrir con animales de compañía o espíritus domésticos que hayan sido incorporados recientemente. El establecimiento de unos limites y compromisos claros será esencial para una buena resolución del asunto.

En ciertos núcleos sociales o con algunas amistades en concreto se percibirá un enfriamiento o distanciamiento de la relación, especialmente si estas compañías no están alineadas con las energías del momento y buscan evadirse constantemente de forma hedonista. Igualmente, la autenticidad,

la sinceridad y el saber estar adquirirán una transcendencia crucial. Algo que se ha de evitar es la terquedad y la imposición de ciertas opiniones o criterios por la fuerza.

En el ámbito de la salud, instaurar una disciplina de ejercicio físico aeróbico, combinado con actividades de incremento de la resistencia, tendrá un impacto positivo, especialmente en los hombres, en aquellos/as nacidos/as bajo el signo de Tauro o con ascendente en Tauro y en personas vinculadas a espíritus de la familia de los bóvidos. En cuanto a la alimentación, conviene aumentar la ingesta de proteínas vegetales.

El consumo de grosellas se indica para el fortalecimiento del sistema inmune, la sanación de heridas tras una operación, el buen funcionamiento del sistema circulatorio y la protección estomacal (más aún si se tiende a somatizar la ansiedad en esta zona). Por otro lado, la vinculación a esta planta puede atraer la abundancia y protegernos de ataques de entidades maléficas.

A nivel mágico, nuestra labor prioritaria será la defensa del territorio de influencias perjudiciales y la custodia de ciertas moradas míticas donde residen espíritus de naturaleza ctónica.

Onceavo día (Noviembre)

Nubosidad abundante, más concentrada en el Oeste y más ligera, con algunos claros, en el Este. Viento moderado del Noreste, que cambia hacia el Noroeste a media tarde. Temperaturas en descenso, siendo más frías al caer el sol. Precipitaciones débiles en latitudes bajas y algo más abundantes en la montaña. Agua-nieve y heladas a partir de 500 metros y nieve firme a partir de 1000 metros. Estos signos meteorológicos nos indican un invierno anticipado.

En noviembre se va a experimentar la entrada de la época de Desgobierno como un momento de manipulación encubierta haciendo uso de los sucios secretos de personajes públicos, muy particularmente de figuras políticas corruptas o directivos de empresas que contribuyen a la contaminación del planeta o la explotación laboral. Aparte de esto, se percibe un incremento de los beneficios en el sector de la hostelería y el entretenimiento.

En el ámbito privado, se observa una tendencia al desequilibrio en la dieta, al aumento de la intoxicación con bebidas alcohólicas, al coqueteo con otras sustancias potencialmente psicoactivas y a la transgresión de roles o tabúes en el terreno sexual. Esto último puede tener consecuencias inesperadamente gratificantes en el ámbito de pareja.

El Señor Negro nos mostrará su faceta más cautivadora y nos incitará a la danza invertida para que indaguemos en nuestras pasiones y compulsiones más terribles, sin ataduras ni sujeciones. El arte del trance mediado por el éxtasis nos permitirá cruzar barreras a territorios inexplorados. En estas experiencias liberaremos poderosas fuerzas que provocarán la disolución de porciones engañosas de nuestro ego y personalidad.

El animal que ayudará a torcer el sendero de la rectitud hacia una via más salvaje dirigidas por los instintos es el jabali. Asimismo, nos acompañará en el enfrentamiento contra nuestros miedos y vicios, empujando con resolución nuestro desarrollo personal. Igualmente, nos hará más conscientes de cómo lidiamos con el conflicto, tanto interno como con los demás. Por último, tendrá un importante papel en el manejo de nuestra agresividad y ferocidad, reconduciendo estas tendencias hacia una mayor asertividad para que nuestra opinión sea oída en la medida o contexto correcto.

El espíritu vegetal que se ofrece como aliado es la “oin urdina”o seta de pie azul, también conocida como “borracha”.

Doceavo día (Diciembre) 

Cielos cubiertos, especialmente en la zona Oeste. Nubosidad de tipo orográfico y efecto Foehn en las montañas del norte. Vientos moderados de componente Norte, virando hacia el Noroeste en latitudes bajas. Temperaturas frescas, más cálidas de lo habitual para la época del año. Precipitaciones débiles en el valle y nieve en las montañas a partir de 1000 metros. Heladas suaves durante la noche.

Diciembre supondrá un claro resurgimiento de las tinieblas después de una fuerte sacudida, cuyos coletazos se sentirán aún en la primera quincena. Es posible que algunas personas lidien con el cese de una actividad laboral que hasta entonces les había resultado rentable, con un despido de una gran compañía o el cierre de un negocio familiar que les permitirá reencaminarse hacia su verdadera vocación. Muchos también apostarán por opciones en las cuales no confiaban en un comienzo o que son cuestionadas por no considerarse seguras o estables. Las iniciativas de co-working entre profesionales liberales o de campos innovadores, así como los proyectos de crowd-funding se verán recompensadas.

La segunda parte del mes será un tiempo de recogimiento, introspección y asimilación progresiva. En este momento, no obstante, se darán una serie de señales y signos que apuntan al encuentro con alguien de otra cultura, otra rama profesional o un linaje distinto al nuestro que nos enriquecerá con sus ideas, técnicas y experiencia adquirida en un campo que podría ser complementario a la nueva semilla que se está desarrollando bajo la tierra. Incluso alguno podría ser invitado a un círculo de estudio o un grupo con cierto prestigio.

El halcón, sobrevolando los campos con inteligencia y soberanía, nos indica que requerimos analizar las situaciones en perspectiva y que tendremos éxito en aquello que emprendamos.

A nivel mágico, se profundizará en el conocimiento de la naturaleza o aspectos de ciertas deidades que intentan atraer nuestra atención hacia ellas. Asimismo, se tendrá la oportunidad de forjar un vínculo muy especial con el Verdadero Doble (“fairy wyf”), nuestro compañero/a de alma para toda la vida.

El anís estrellado puede utilizarse en baños rituales de purificación que ayuden a prepararse para sesiones de adivinación a través de agua o un espejo. Igualmente, puede quemarse con fines meditativos u oraculares, o bien incorporarlo en almohadas de sueños. Adicionalmente, puede ser entregado como ofrenda junto a unos dulces para las Damas del Invierno.

 

Onentzaro enborra eta Olentzero

El inicio del invierno es una época festiva cargada de simbolismo, personajes pintorescos, tradiciones con un profundo arraigo y ritos dirigidos a alejar todo tipo de mal, desprendernos de lo que nos resulta inservible o indeseable y preparar el terreno para una nueva época de prosperidad.

Uno de los símbolos solsticiales más destacados dentro del folklore europeo es el gran tronco que es cortado, alimentado y sacrificado en la chimenea del hogar para asegurar el renacimiento mítico del sol, la renovación del ciclo anual, la perpetuación de la vida y la comunión con los ancestros, contrarrestando el poder de las peligrosas fuerzas que amenazan las noches invernales. Este leño recibe diversos nombres a lo largo del continente: Júl log o Jól log en Escandinavia; Yule holz o Yuleklotz en Alemania; Yule log, Yule clog, Yule block o Gule block en Inglaterra; bluķa, blukio o blukis en los Países Bálticos; badnjak o budnik en los Países Eslavos; Stock of the Mock o Mock en Cornualles; Blocyn y Gwyliau (Festival Block) en Gales; Bloc na Nollaig (Christmas Block) en Irlanda; Yeel Carline (Old Wife) en Escocia; Souche de Noël, Bûche de Noël, Cosse de Nau, Mouchon de Nau, Chuquet, Tréfouiau, Tréfouet o Tréfoir en diferentes regiones de Francia; Eteau nedelecq en Bretaña; Cacho fió en Provenza; cachafuòc en Occitania; ceppo, zocco o ciocco di Natale en Italia; tizón do Nadal en Galicia; Tió , Tronc o Soca en Cataluña; Tronca,Toza o Zoca en el Alto Aragón.

El tipo de árbol que es quemado en esta época difiere entre regiones: en Escandinavia suele ser el fresno, aunque puede substituirse por el abeto; en Inglaterra e Irlanda, el más común es el roble; en Escocia, el abedul; en Alemania, el haya; en algunas zonas de Francia, se recurre a árboles frutales como el cerezo o el peral. No obstante, la encina, el olmo, el castaño, el álamo y el saúce también se encuentran entre los candidatos a convertirse en combustible del fuego sagrado. Otras plantas que habitualmente forman parte de las decoraciones de este tronco antes de ser arrojado a las llamas son el muérdago, el acebo y el pino.

El rito que se realiza para congraciarse con este espíritu vegetal suele seguir una estructura similar, aunque los detalles varían. Primeramente, se va al bosque a buscar el árbol, se recitan unas palabras para pedir su consentimiento o su perdón y luego se arrastra el tronco hasta la casa. En unos casos, se acude la víspera de Nochebuena y, en otros, al comienzo de la época de Adviento. En lugares como Serbia y Croacia, se viste al tronco con tela roja y se ponen cintas a su alrededor, añadiéndose también hojas y flores; en otros, se adorna con elementos vegetales y se colocan velas encendidas. Durante la noche del 24 de diciembre se entregan ofrendas de comida y/o bebida: grano o pan, vino o licor, frutas y dulces suelen ser los alimentos que sirven como pago.

En el resto países europeos, ha pervivido mayormente la costumbre de libar alguna bebida alcohólica sobre el tronco, diciendo unas palabras de bendición o agradecimiento, aunque actualmente se recurre a tributos más modernos como dejar billetes junto a él. En los Países Bálticos, en algunas partes de Italia y en la zona Pirenaica se tiene por costumbre cebar al tronco durante varios días y luego los niños golpean el madero con palos para recibir regalos o dulces mientras entonan canciones que hacen referencia a su carácter protector y benefactor.

Finalmente, se deposita el tronco en el fuego. En algunos lugares se deja toda la Nochebuena encendido hasta el amanecer; en otros, se va quemando una parte cada noche hasta el día de Año Nuevo; en otros, se mantiene este fuego durante las doce o trece noches mágicas que conforman la Navidad (hasta la vigilia de la Epifanía). Si se extingue antes del tiempo estipulado, se entiende como un augurio de mala suerte, desgracia, enfermedad e incluso muerte de algún ser querido.

El carbón y las cenizas sobrantes se guardan con distintos propósitos: alejar el daño mundano y sobrenatural; custodiar a los durmientes si se pone debajo de la cama; proteger la casa del rayo y los incendios; prevenir las plagas sobre los campos; fertilizar la tierra; salvaguardar las cosechas del pedrisco y las alimañas; sanar a personas o animales enfermos; purificar el agua y bendecir alimentos; fregar los suelos; atraer la prosperidad.

En Euskal Herria, este emblema de cultos arbóreos anteriores a la era cristiana forma parte igualmente de nuestras tradiciones navideñas y posee denominaciones singulares: Supila (Urdiain, Navarra); Sugieleko, Sukileko o Xuhilau (Luzaide, Navarra); Sukubela (Likinaga); Xukil, Chuquil o Tukil (Urraulgoiti, Navarra); Xubilar o Txubilar (Romanzada, Domeño, Iso y Napal, Navarra); Xubilaro (Arakil, Navarra); Subilaro-egurra ( Aezkoa, Navarra); Subilero (Mezkiritz, Navarra); Suklarako- egurra (Salazar, Navarra); Suilaro (Sara, Iparralde); Xiularo o Xihularo (Uhart- Mixe, Iparralde); Gabon-subil (Abadiano y Auntzola, Bizkaia); Gabonzuzi (Ezkirotz, Navarra y Zegama, Gipuzkoa); Gabon-mukur (Bedia, Bizkaia); Gabonetako-egurra (Arruazu, Navarra); Pago mozkorra o Egur mozkorra (Azkarate, Navarra); Pago burua (Aia, Gipuzkoa); Gaztain- enborra o Pago-enborra (Igantzi, Navarra); Jaingoikoaren egurra (Ulzurrun, Navarra); Porrondoko (Salvatierra, Goizueta y Malaerreka, Navarra); Olentzero-enbor (Oiartzun, Gipuzkoa), Onontzoro-mokor u Onantzaro enborra (Larraun, Navarra).

En los distintos dialectos del euskera, existen vocablos dispares con sus respectivas variantes fonéticas y ortográficas para referirse al tronco de un árbol: buru, supil/subil, zuzi, enbor, mozkor/moskor/mukur, zonpor/zonbor, zunpur/sunpur…Adicionalmente, a este motivo central, se le añaden otros calificativos relacionados con la Nochebuena (gabon, gau+ona) como hito definitorio de las festividades invernales; con un ambiente más luminoso por el retorno del sol (egu); con un tiempo propicio o época auspiciosa (onenzaro); con el tipo de madera que se quema (pago, haya; gaztain, castaño). Como excepción curiosa, contamos con una denominación que hace referencia a Dios como entidad divina: Jaingoikoa o Jaun Goikoa (Señor de Arriba).

En lo que al rito respecta, hay que añadir que no siempre se utilizaba ni se utiliza un único tronco. En Mezkiritz (Valle de Erro) y Gorriti (Larraun), se talaban dos leños grandes que se situaban a ambos lados del fogón, uno mirando hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Dichos maderos recibían el nombre de Onantzaro gabeko batzarrekoak (Laterales de Nochebuena). En Salvatierra, en aquellas casas en las que había un toro semental, se elegían dos palos y se quemaban un poco por un extremo. Seguidamente, se colocaba el más corto atravesando la hendidura del largo, formando una cruz. Ésta se llevaba al establo y se fijaba con un clavo para evitar que el animal enfermara, especialmente como método de prevención de la rotura de vasos sanguíneos (maminpartidu). En Eskirotz y Elcano quemaban tres teas: la primera era para Jaingoikoa (Señor de Arriba), el segundo estaba destinado a Andra Mari y el último representaba a la familia (difuntos incluidos, por supuesto). En Unzu también se echaban a las llamas tres troncos: uno más grande que simbolizaba al Niño Jesús y otros más pequeños que personificaban a la Virgen María y San José. En Eraso y Arakil, además del madero principal, se añadía un leño por cada miembro de la familia y uno más para los pobres. En Amezkoa, el tronco ardía y arde junto a una rama de romero y otra de enebro para ayudar a purificar la casa y sus habitantes.

La temporización y el procedimiento que se siguen también varían de una localidad a otra. En la mayoría de pueblos sólo se mantenía encendido durante la Nochebuena hasta el día de Navidad y en Oiartzun, Abadiano y Anzuola se preparaba la cena con sus brasas para bendecirla. En Trespuentes, una pareja de bueyes arrastraba el árbol completo hasta el hogar el día de Nochebuena y permanecía alimentando el fogón durante todo el año. En Llodio, Desojo y Salvatierra se mantenía la lumbre ardiendo hasta el Año Nuevo. Las mujeres tendían a cubrir el fuego cada noche y trazar la señal de la cruz sobre las brasas mientras recitaban: “Si viene el Niño que entre la luz, si viene el Demonio que encuentre la cruz”. En Olaeta quemaban el trozo de haya en Nochevieja junto a lo que quedaba del madero del año anterior. En Ulzurrun guardaban la última parte del tronco de Navidad para ahumar al ganado el día de San Antón (17 de enero) junto a un puñado de flores y hojas de saúco bendecidas durante el Corpus Christi. En Eskirotz, sin embargo, colocaban los restos del Gabonzuzi en la puerta principal y hacían pasar a los animales por encima. En Liginaga se creía que hacer este ritual con las ovejas propiciaba que nacieran más corderos hembras. En Eraso, si un familiar moría durante estas mágicas noches del invierno en las cuales se mantenía encendido el leño, se dejaba en su ataúd una porción del mismo.

Los carbones y cenizas surgidas del Onantzaro enborra se usaban principalmente para proteger el hogar, prevenir las enfermedades de las reses y el rebaño, fertilizar los campos y salvaguadar los terrenos de toda clase de alimañas, preparar remedios caseros y confeccionar amuletos (kuttunak).

Otro aspecto que me gustaría tratar es la coincidencia entre una de las muchas denominaciones del leño solsticial y el famoso carbonero mítico a quien atribuimos la labor de repartir presentes o castigos entre las gentes de estas tierras. Algunos autores modernos han sugerido por esta razón que el Olentzero sería en origen un espíritu arbóreo. A esta suposición, se le suma el hecho de que a este personaje navideño se le atribuyen rasgos de glotón como al Tió y en las canciones populares también se resalta su enorme ingesta de vino (una de las libaciones tradicionales descritas anteriormente).

Aquí es preciso señalar que el término Onenzaro, del cual deriva Olentzero y sus variantes dialectales Olentzaro, Orentzaro, Orantzaro, Onantzaro u Onontzaro, fue registrado por primera vez en el Fuero General de Navarra. El historiador Lope Martínez de Isasti (S.XVII) clarificó que se trataba de una palabra autóctona para denominar a la víspera de la Navidad con el sentido de época de lo bueno. En esta línea, Resurección Mª de Azkue, consideró razonable la hipótesis de que en realidad procediese de Onentzat aro u Onentzako aro con el significado de tiempo de los buenos. En cambio, Barandiarán y Satrústegui ofrecen otros argumentos que ponen de manifiesto un rostro bastante más siniestro del carbonero vasco, descrito con la cara tiznada, mal vestido, con la mirada enrojecida, mostrando un carácter fiero, portando árgoma en una mano mientras sujeta una hoz en la otra y con tantos ojos o narices como días tiene el año.

Personalmente, considero más acertado el análisis de Satrústegui, quien describe a este anciano como una personificación del tiempo con las típicas cualidades saturninas. Como nota interesante, deja caer que en Larraun aparece con 366 ojos en lugar de 365, lo cual nos remitiría a la idea de un gigante o jentil al estilo de Tartalo. Por su parte, Marliave da cuenta de la existencia del Ome deths Nases en el folklore aranés, un ser monstruoso que pasa por los fogones de las casas en la noche del 31 de diciembre y pierde todas sus narices el 1 de enero. En otras zonas del Pirineo Francés (Haute Ariège y Pays de Sault) y Catalán aún quedan reminiscencias del Ome negra u Home negre (Hombre Negro), quien es considerado una encarnación del invierno. Adicionalmente, Satrústegui nos recuerda la existencia de otras figuras similares, como es el caso del Zanpantzar de Ustaritz (Nafarroa Beherea), un monigote grotesco, sucio, relleno de paja y vestido con harapos que es paseado por las calles, recibiendo burlas de los vecinos, hasta ser quemado junto a su esposa durante el Martes de Carnaval.

En definitiva, podríamos concluir que el Olentzero, sea considerado gigante, representación del tiempo o personificación del invierno, se encuentra más próximo al arquetipo del hombre del saco u ogro/troll de las montañas que rapta, castiga y se come a los niños traviesos, al igual que otras réplicas que encontramos en el folklore ibérico (el Apalpador o Pandingueiro en Galicia, el Angulero en Asturias, el Tientapanzas en Écija…) y en otras tradiciones europeas (Père Fouettard, Hans Trapp, Krampus, Jólasveinar, Belsnickel…). Si rastreamos los orígenes del Olentzero como tradición popular, la mayoría de referencias datan de finales del S.XIX (momento en que acontecieron los crímenes del alavés Díaz de Garayo) y nos conducen a la cuenca del Bidasoa, una importante zona minera del Pirineo Navarro. Caro Baroja apuntaba que la presencia de este personaje estaba muy localizada en ciertos territorios montañosos: la zona este de Guipúzcoa que se encuentra más cerca de los Pirineos, el norte de la comarca de Cinco Villas (que limita con los Pirineos Atlánticos), Larraun (donde se situaban las minas de Uitzi) y el corredor de Uharte-Arakil (conocido por sus canteras y minas).

En todos estos lugares el Olentzero empezó a ser representado como un muñeco siniestro al que primero se aplacaba con ofrendas (castañas, nueces, manzanas, vino) y luego se incineraba para liberarse de lo viejo y los males vividos durante el año. Más adelante, un vecino empezó a disfrazarse de carbonero, escondiéndose en la oscuridad de las esquinas y asustando a los niños con la hoz en la mano. Después se avino a perdonar las faltas si los muchachos habían sido buenos durante la mayor parte del año y les premiaba con regalos. Así pues, con el devenir del tiempo y a medida que ha ido tomando contacto con la civilización, nuestro rudo hombre negro ha ido adoptando un talante más amable y conductas que resultan más aceptables socialmente. Hoy podemos verle sin su pipa, menos borracho, algo más comedido en sus apetitos y manteniendo una relación aparentemente estable con Mari Domingi. A mi juicio, este es un intento forzado de recuperar e intentar hacer encajar al personaje de Basoko Mari o la Vieja del Monte, la anciana que bendice con alimentos a los pastores laboriosos y da pan a los niños con alma noble que viven junto a las montañas.

Recapitulando, la relación que mantienen estos viejos espíritus del invierno con el tronco de Navidad y el fuego solsticial queda canalizada a través de la chimenea como corazón de la etxea y punto de reunión entre la comunidad de vivos, los difuntos y el resto de criaturas mágicas. El poder combinado del daimon que habita en el interior del árbol y el espíritu del fuego del hogar ejercen de protección de los peligros sobrenaturales que rondan la tierra y los cielos en esta época de caos, desgobierno y restructuración cósmica. Asimismo, los gestos de devoción en forma de pequeños sacrificios simbólicos y la implicación en los rituales populares de estas fechas ayudan a mantener el equilibrio entre las fuerzas del día y la noche, la vida y la muerte.

Referencias bibliográficas y webgrafía

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http://www.durangon.com/horra-horra-gure-olentzero/

Landare folklorea Nafarroako Pirinioetan

La comarca de Auñamendi es un territorio de 732,2 km², situado en pleno corazón de los Pirineos Navarros (Pirineos Centrales). Toma su nombre del mítico “monte del cabrito” o Pico de Anie, una de las moradas donde habita la diosa Mari junto a su consorte. Está conformada por Valcarlos-Luzaide, Roncesvalles-Orreaga, Burguete-Auritz, Valle de Aezkoa, Valle de Erro, Valle de Esteribar, Valle de Arce y Oroz-Betelu (desvinculado administrativamente del Valle de Arce en 1845). Limita al norte con Francia, al este con los Valles de Roncal y Salazar (Pirineos Orientales), al sur con Lumbier, Aoiz y la Cuenca de Pamplona y al oeste con Ultzamaldea (comarca sobre la cual publiqué un artículo en enero de 2017).

La mayor parte del territorio es principalmente vascófono, a excepción de Arce y Oroz-Betelu que pertenecen a la zona lingüística mixta donde una parte de sus habitantes mantiene el euskera como lengua materna y otros el castellano. En sus límites se habla el dialecto bajo-navarro de Baigorri o Garazi (Valcarlos), el aezkoano (un dialecto de transición que oscilaría entre el bajo-navarro salacenco y el alto-navarro septentrional) y reminiscencias del alto-navarro meridional (Erro, Esteribar y Arce).

Geográficamente hablando, se trata de una zona montañosa de altitudes medias-altas con frondosos valles y bosques con una rica bio-diversidad. El clima es húmedo y templado, que podríamos clasificar como oceánico (Köpper), marítimo fresco (Papadakis) o de montaña (Strahler), a excepción de la franja de Valcarlos y una parte de Aezkoa que presenta características propias del clima atlántico. En cuanto a su flora, en Valcarlos predominan los hayedos, robledales (y otras variedades de “quercus”) y castaños, seguidos por fresnos, alisos, álamos (conocidos como “txopos”) y otros frutales como avellanos, cerezos e higueras. Entre los arbustos, destacan los espinos (el espino blanco es el más abundante), endrinos, enebros, laureles, brezales, saúcos, árgomas, acebos, rosales y zarzales. En lo que respecta a las herbáceas, podríamos señalar los helechos, diversas variedades de artemisa y belladona, heléboro, digital, verbena, malva, hipérico, tormentilla, hierba de San Benito, varios tipos de geranios, achicoria, hinojo, ortigas, manzanilla y cardo dorado (el famoso “eguzkilore” o flor de sol). En los caminos también es frecuente encontrar fresas silvestres y arándanos (llamados “abiak”).

El lugar que posee una mayor resonancia mítica en Luzaide es el Bosque de la Lanzas, un hermoso hayedo cuyos árboles sugieren formas femeninas. La leyenda, recogida por Satrústegui, narra el desconsuelo de Carlomagno tras la derrota en la Batalla de Errozabal o Roncesvalles. El relato cuenta que un ángel se apareció al rey franco y le sugirió que enviase a sus mensajeros a buscar a las doncellas de su reino. Acudieron a la llamada unas 50000 damas. El rey les pidió que se disfrazaran con las ropas de los soldados y desfilaran como sus tropas con las espadas en alto. Los sarracenos que supuestamente ayudaron a los vascones (hecho que está comprobado que fue falso) transmitieron a su gobernante que el franco había traído una reserva de hombres jóvenes, bellos y valerosos, de modo que era mejor no intentar combatirlos. Así pues, la contienda no continuó. Las doncellas se retiraron a descansar a un verde claro, pinchando las lanzas que portaban sobre la tierra. Luego cayeron rendidas por el cansancio de la marcha. A la mañana siguiente encontraron las armas cubiertas de hojas y flores. Esta historia resuena con versiones de otras leyendas locales y europeas más antiguas en las que las doncellas se convierten en árboles.

Otro de los puntos interesantes a visitar se encuentra entre el barrio de Azoleta y el barrio del Bixkar. Allí se ubican dos monumentos megalíticos: el dolmen de Epersaro y el túmulo de Zubibeltzeko. Satrústegui recogió testimonios de vecinos del lugar que afirmaban que el Basajaun vivía en las inmediaciones de Azoleta y, en general, los enclaves rocosos en los que existen monumentos megalíticos suelen estar asociados a la presencia de Jentilak o Gentiles. En esta zona hay grandes robles dispersos que recuerdan la figura de un gigante lleno de vegetación, aspecto bajo el cual se presenta el Basajaun o Señor del Bosque.

En el paisaje de Roncesvalles-Orreaga (punto clave del Camino de Santiago) y Burguete-Auritz resaltan las hayas, los robles y los abetos, además de los enebros (de los cuales deriva el nombre de Orreaga o enebral), zarzas y espinos (más comunes en Auritz). Esta zona también destaca por la presencia de Amanita muscaria (“kuleto faltsua” ) y Psylocibe coprophila, aunque podemos encontrar ejemplares en Esteribar, Aezkoa y Erro. Otra planta que es singular en Roncesvalles y Aezkoa es la Circaea alpina o hierba de Circe que se encuentra en peligro de extinción. En Roncesvalles volvemos a toparnos con otro espacio vinculado al Basajaun: el Bosque de Basajaunberro, poblado de robles y hayas. Esta arboleda fue uno de los supuestos lugares de reunión de los/as acusados/as en el juicio por brujería de 1575 y es parte del ruta nº1 de la brujería navarra. En Burguete se sitúa otro de los espacios asamblearios de los/as brujos/as locales, conocido como Bosque de Sorginaritzaga o Robledal de las Brujas. Allí mismo se dice que el Inquisidor Balanza quemó a nueve de los/as condenados/as del juicio de 1525. Posteriormente, con el propósito de “purificar” el lugar, se decidió erigir una Cruz Blanca como símbolo de protección divina. Por ese crucero transitaban los peregrinos que hacían el Camino de Santiago por la senda entre Orreaga y Auritz.

Aezkoa cuenta con un 60% de reserva forestal en su territorio, aparte de albergar la estación megalítica de Azpegui y la ruta de los hórreos navarros. En este valle se sitúa una parte de la Selva de Irati (la otra pertenece al Valle de Salazar), el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa después de la Selva Negra (Alemania). Además de estas dos tipologías de árboles, encontramos robles, abedules, tejos, avellanos, tilos y arces. En cuanto a arbustos, podemos señalar el serbal, el acebo y la retama negra. En lo que a herbáceas respecta, es remarcable la presencia de verbena y hierba algodonera o Eriophorum Angustifolium (un tipo de junco lanudo que permitió la inclusión de este bosque es un programa de protección ambiental europeo). Como peculiaridad también podemos comentar que una planta carnívora fue descubierta en 2015: el rocío de sol o Drosera Rotundifolia. Algunas especies amenazadas que habitan este valle son: San Juan Lorea o Margaritón (Leucanthemum maximum), Pipirripia o Narciso de los Poetas (Narcisus poeticus), Mamillata o Gracia del Pantano (Eleocharis austriaca) y mijo de sol o lágrima de Gaston (Blugossoides gastonii). En la zona de Irati se pueden recolectar setas, con el debido permiso municipal y siguiendo unas normas para asegurar el mantenimiento del ecosistema. Las más requeridas son la xiri jangarria o senderuela (marasmius oreades), el ziza hori o rebozuelo (cantharellus cibarius), la trompeta de los muertos (cantharellus cinereus) y varios tipos de boletus (regious, aestivalis, edulis, aereus).

En la Selva de Irati se dice que también habita el Basajaun junto a su esposa la Basandere (Señora del Bosque). Otro de los vecinos míticos interesantes es Unai, el hombre-oso, una reminiscencia del culto totémico al oso en el Pirineo que se fusiona con el folklore vegetal de la zona.

El Valle de Erro es el segundo territorio más rico en yacimientos dolménicos de Navarra. Existe un conjunto de diez dólmenes en el término de Espinal-Aurizberri, de los cuales cuatro se mantienen en buen estado de conservación. En Ardaitz se encuentra otro interesante agrupamiento de cuatro dólmenes y en Sorogain podemos recorrer una ruta megalítica, compuesta por dos circuitos, que incluye dólmenes, cromlechs y túmulos. Los más valiosos, arqueológicamente hablando, son: el dolmen de Arregi, el túmulo de Odiego, el cromlech de Xanxoten Harria y el dolmen de Sorogain. Otros elementos a destacar son dos conjuntos de estelas funerarias situados en Orondritz y Aurizberri.

El paisaje de este territorio, además de estar poblado de hayas y robles, se ve enriquecido por pinos silvestres, abetos, alerces (larix decidua), castaños, tejos, fresnos, álamos y arces. Entre los arbustos, destacan el boj, el serbal, el acebo, el espino albar (“gorrillón”), el endrino y las zarzas. También encontramos grandes pastizales y praderas donde predominan los helechos, las gramíneas, especies forrajeras y leguminosas. Algunas herbáceas que merece la pena mencionar por su uso medicinal y valor folklórico son: la belladona, el heléboro, la digital, la amapola, la rosa silvestre, el saúco, la malva, la angélica, la milenrama, el diente de león, el trébol, el aro o “sugebelarra” y las aleluyas (oxalis acetosella). En cuanto a hongos, es fácil encontrar “yesca” (ardagaia) para encender fuego. El Valle de Erro posee dos enclaves naturales reseñables: el Robledal de Muskilda y el Bosque de Quinto Real (que comparte con Esteribar, Baztán y Alduides).

La Virgen de Muskilda es una advocación mariana que fue encontrada por un pastor en el interior de uno de los robles gracias a la presencia de un bóvido rojo (una de las muchas formas que adopta la Diosa Mari). Esta figura es la patrona de Otsagabia (Valle de Salazar) pero también es venerada en Erro. Se trata de una talla románica cubierta por un manto rojo, coronada como una reina, que sostiene una flor en la mano derecha y al niño sobre su lado izquierdo. Otro aspecto relacionado con esta Dama Roja es que se le rinde culto con una danza de palos desempeñada por nueve bailarines. El líder del grupo es conocido como el Bobo, viste un traje de estética arlequinesca y porta una máscara bifronte. La primera de las cuatro danzas que representan se titula “El Emperador”; la segunda, hace referencia a su máscara (“katxutxa”); la tercera, ilustra una danza frenética con sus seguidores; la cuarta, denominada “Modorro”, podría guardar relación con el vocablo “mozorro” que designa a un tipo de genio o duende que se aparece con forma de insecto, con una máscara o con aspecto humano portando ropajes rotos.

El Bosque de Quinto Real recibe su nombre de “la quinta”, el tributo que se debía entregar a la Corona de Navarra durante el S. XIII como pago por el aprovechamiento de los pastos y montes. Normalmente consistía en la entrega de un cerdo de cada cinco. En este paraje se halla el hayedo de Odia, parte de cuyos árboles presentan oquedades y abundantes restos de madera muerta que confieren un aire de cuento gótico a este refugio de contrabandistas pirenaicos. Uno de los atractivos actuales es acudir a escuchar la berrea del ciervo en otoño.

Otro aspecto a mencionar del Valle de Erro es nos encontrarnos de nuevo con la asociación entre los megalitos y los gentiles (gigantes), esta vez bajo el aspecto de Roldán (el campeón caído de Carlomagno). En este caso, en Litzoain se puede ver una de las tantas huellas de este personaje en forma de una gran piedra de 3 metros de longitud que, según la leyenda, fue una de las enormes zancadas de este caballero.

Esteribar es conocido como el Valle de la Caza (derivado de “ehiztari”, cazador). Las piezas más apreciadas suelen ser el ciervo, el corzo, el gamo, el jabalí, la liebre, la paloma (torcaz, tórtola), el zorzal (o malviz), la perdiz (becada) y la codorniz, aunque algunos lugareños también cazan zorros. En sus ríos también se pueden pescar truchas y cangrejos. Entre sus atractivos turísticos podemos señalar el embalse y la fábrica de armas de Eugi. En cuanto a su flora, predomina el pino albar y salgareño, el haya, el roble, el quejigar, el castaño, el fresno, el álamo, el aliso y el alerce. En esta zona abundan igualmente los matorrales, enebrales, endrinos, brezales y el boj. En la cuenca del río Arga puede encontrarse algún ejemplar de beleño negro, pero es más común en la comarca de Tierra Estella.

La recolección de setas y trufas es otra de las actividades destacadas en este valle. Las más atesoradas por su valor culinario son: el Perretxiko o seta de San Jorge (calocybe gambosa), la xiri jangarria o senderuela (Marasmius oreades), la jangarria o galamperna (Macrolepiota procera), la ziza hori o rebozuelo (Cantarellus cibarius), la onddo beltza o cabeza de fraile (boletus aereus), el esne-gorri o rovellón (lactarious deliciosus), la tronpeta hauskara o trompeta de los muertos (Cantarellus cinereus), la zaldun-ziza o seta de los caballeros (Tricholoma flavovirens), la makal-ziza o seta de chopo (agrocybe aegerita), la errotari o molinera (clitopilus prunulus), la gibelurin o carbonera (russula cyanoxantha), la urbeltz galparduna o barbuda (coprinus comatus) y el azpibeltz horikorra o champiñón anisado (agaricus silvicola). Otras setas comestibles peculiares de la zona son: la sorgin berdeska o estrofalaria verde (stroparia aeruginosa), la izokin marroia o plúteo cervino (pluteus atricapillus), la elur-ziza aldakorra o foliata cambiante (Kueheneromyces mutabilis), la urril-ziza o platera (Clitocybe geotropa), la ziza berdebeltza o tricoloma verde-negra (Tricholoma sejunctum), la cortinaria de pie azul (Cortinarius cyanopus) y la Judasen belarria u oreja de Judas (Auricularia auricula-judae).

En Esteribar se ubican las ruinas de la Real Fábrica de Armas de Eugi (1766), centro de producción de cañones, armas ligeras y municiones que abasteció a los navarros en su conflicto con los franceses. Este edificio es una expresión de esplendor del pasado minero de este territorio, que llegó a contar con tres ferrerías activas entre el S.XV y XVII. La figura del herrero como personaje vinculado al fuego alquímico y la forja del alma es muy importante dentro de la mitología vasca, pero en esta zona no se conservan relatos que permitan analizar elementos significativos de su folklore. En cambio, sí que existen referencias a Xalomon ehiztaria o el rey Salomón transformado en cazador maldito tras perseguir a una liebre blanca en la cual el Diablo se había convertido para tentarlo.

El Valle de Arce recibe su nombre del árbol más abundante en sus lindes y ejerce de bisagra entre el Pirineo y el Pre-Pirineo Navarro, siendo a la vez uno de los antiguos puntos de paso de la calzada romana del Pirineo por la cual Carlomagno condujo a sus tropas (hasta el momento se están acondicionando los 26km que van desde Olaberri a Aurizberri y se puede realizar una visita guiada desde Urdirotz). La zona norte es principalmente ganadera y la del sur se dedica a la agricultura. En su momento, la minería y los oficios artesanales (tejedores o “pelaires”, cuchareros, almadieros…) tuvieron su importancia en la economía del lugar. Su paisaje puede dividirse en cuatro partes diferenciadas:

– Foz del río Urrobi y tramo medio-alto del río Irati: abundante en hayedos, robledales, arces, pinos silvestres, abedules, brezos, enebrales, herbazales y diversos ejemplares de plantas de la familia de las compuestas. Entre las asteráceas, destaca la hierba calabacera (Adenostyles alliariae) y la lechuga de bolsillo (Adenostyles alliariae). Por sus usos medicinales es apreciada la valeriana pirenaica.

Zona de los montes de Elke, Sierra de Zarikieta y picos de Marikalda-Seseta: aquí pueden encontrarse distintas especies de flora rupícola y es remarcable la presencia de aliso dorado (alyssum montanum) por su utilidad en el tratamiento de la rabia. 

Foces pre-pirenaicas: se trata de un territorio de densos carrascales, enriquecidos con cornejo (cornus sanguinea), durillo (virurnum tinus) y labiernago (phillyrea latifolia).

Monte Baigura: poblado de hayedos, robledales, espinos, zarzas, endrinos, acebos, brecinas (calluna vulgaris) y oteas (ullex gallii). Entre las herbáceas, es reseñable el hipérico y el narciso de los poetas.

Artzibar alberga dos monumentos megalíticos singulares: la cista de Uligaitz y el dolmen de Xurize. Otro enclave curioso de este valle se encuentra en el despoblado de Urrobi, deshabitado desde finales del S.XIV. En él se hallan los restos de un puente romano cuyo arco, desgraciadamente, se desplomó hace unos años. Dicho viaducto era conocido como el Puente del Esqueleto por estar asociado a una leyenda sobre una aparición de unos restos óseos que, al parecer, habían vuelto a la vida mágicamente. Lo que no se recuerda es si dicho cadáver pertenecía a una persona real o no. En cualquier caso, si alguien tiene un particular interés por las historias de renacidos o desea llevar a cabo prácticas necrománticas, el lugar promete.

La flora de Oroz-Betelu se compone principalmente de robles, hayas, abedules, castaños, cerezos, endrinos, espino blanco, serbal, acebo y boj. También es significativa la presencia de verónica montana, árnica montana (sustituida en zonas de secano por la árnica falsa o pallenis spinosa) y botón de oro (ranunculus acris). A nivel arqueológico destaca el menhir de Berraburu.

Tras esta introducción al paisaje y los parajes legendarios de la comarca de Auñamendi, pasaremos a analizar el simbolismo, así como los usos medicinales y folklóricos de aquellas plantas más utilizadas en este área. Debemos tener presente que tanto la dendrolatría como la tradición herbolera (“sendabelar”) están fuertemente arraigadas en el pueblo vasco-navarro. Barandiarán y Caro Baroja dieron cuenta de la pervivencia de leyendas en las que se hablaba de un tiempo mítico en el que los árboles acudían andando hasta los caseríos y aún existen testimonios relativamente modernos en los que los vecinos se refieren a algunos númenes y espíritus como “la gente del bosque”. Resurrección Mª de Azkue, quien llevó a cabo muchas de sus investigaciones etnográficas en el territorio al que nos venimos refiriendo, apuntaba que muchos lugareños mantenían la creencia animista de que las plantas tenían alma. Concretamente, señaló que se afirmaba que, cuando un bosque era vendido, éste se enfadaba tanto que acababa dejando caer a alguno de los árboles con la intención de aplastar a algún humano como venganza. También documentó que se pedía perdón al árbol cuando se iba a cortarlo.

Por otro lado, muchos solares o apellidos familiares tienen vinculados un árbol, arbusto o alguna planta que define parte del carácter y la esencia de ese grupo. Asimismo, existen muchos topónimos definidos por plantas a lo largo de la geografía y lindes delimitadas por un árbol singular, llamado “árbol terminal” por indicar el final de un terreno. En el pasado, las reuniones socio-políticas de algunas localidades, así como los juramentos o pactos importantes, se realizaban debajo de alguna arboleda o árbol señalado. Ciertos árboles también se asocian a acontecimientos festivos y religiosos. Por último, cabe mencionar la tradición de plantar un árbol o alguna otra planta el mismo día en que nace un/a hijo/a para que le acompañe a lo largo de su desarrollo vital.

Sin duda, el roble (aritz/haritz/aretx) es el árbol con mayor valor constructivo-ornamental, socio-político, mágico-religioso e identitario, tanto en esta zona como en otras partes de Euskal Herria. Las variedades más comunes son el quercus robur (roble común), quercus petraea (roble de hoja ancha), quercus pubescens (roble blanco) y quercus pyrenaica (roble negro, marojo o ametz-a). Este árbol ha sido asociado mitológicamente a un dios pre-romano pirenaico llamado Arixon o Arixo que, según Marliave, era la divinidad tutelar del Valle de Louron (Haute-Pyrénées) y del cual se conservan dos inscripciones en Aquitania que datan de época romana. En una de ellas se hace referencia a Marti Arixoni y Caro Baroja interpretó que éste pudo ser identificado con el Marte romano.

Sin embargo, existen leyendas que asocian al roble con el Basajaun (Señor del Bosque) y su extraordinaria fortaleza. En los últimos tiempos, se ha vinculado el roble con Urtzi (dios del cielo y el trueno) por la asimilación que se establece con el Zeus griego, el Júpiter romano y otras deidades europeas como el Thor nórdico o el celta Dagda. A pesar de que esta conexión es moderna, no es descartable debido a que el primer rey de Navarra, Eneko Aritza o Iñigo Arista, tomó como apodo “el roble” como símbolo de su nobleza, fortaleza y sentido de la justicia. Igualmente, existen varios apellidos derivados del roble como Aresti, Aristegui, Aizluzeta, Aizkuneta, Arechabaleta…) y muchos varones lo portan como nombre propio. Otra consideración a tener en cuenta, es que muchas asambleas políticas y romerías religiosas se han celebrado a lo largo de los siglos debajo de robles singulares (Zendokiz, Ondategi, Guerediaga, Sagastiguren, Avellaneda, Artzentales, Arriaga, Aitze, Arbieto, Gernika…) o de encinas (Soscaño, Barajuen, Artziniega, Angosto, Salve…). En este sentido, podemos afirmar que el roble ( y su prima la encina) en Euskal Herria presenta correspondencias jupiterinas, atendiendo a la clasificación astrológica tradicional y esotérica occidental.

En lo que respecta a su uso medicinal y folklórico, la parte más utilizada suele ser el tronco y su corteza. En el Valle de Aezkoa era habitual que el padre de la familia cortase un roble cuando nacía un hijo. De ese modo, cuando cumpliese los 20 años, el tronco estaría suficientemente seco para que pudiera servir en la construcción de la casa. Antes de hacerlo debía solicitar permiso al árbol con alguna ofrenda o pedir perdón. Las agallas junto a la corteza, tanto del roble como de la encina, se empleaban para curtir y teñir, además de tener aplicaciones veterinarias. Asimismo, los muebles, las “kutxas” (arcones), las ruedas o clavijas de los carros, el aguijón del ganado y muchos aperos de labranza se elaboraban con su madera, no solo por su dureza, sino también por su simbolismo protector. En Eugi, la ceniza del roble se diluía en agua caliente hasta formar una pasta que luego se aplicaba sobre paños de lino sobre la garganta (remedio de inflamaciones buco-faríngeas). La decocción de corteza de roble fresca se indica para el tratamiento de la gastroenteritis (se aconseja su preparación y toma por las mañanas), además de la anemia.

Resurrección Mª de Azkue se refiere al roble como el árbol de San Juan. En muchos lugares de Navarra y País Vasco, entre ellos, Aezkoa, se llevaba a cabo un ritual en el que intervenía esta fagácea. Para curar la hernia en los niños, se hacía pasar al enfermo a través de un tronco hendido o a través de sus ramas tres veces siguiendo una ceremonia determinada. Esto se hacía a medianoche en la víspera de San Juan. Algunos vecinos atribuyen poderes curativos a las hojas de los robles y encinas (arte, en euskera) que están junto a ermitas e iglesias y se las dan de comer al ganado para alejar la enfermedad y el mal. Asimismo, las cenizas del roble y la encina se han usado tradicionalmente para fabricar amuletos de protección (“kuttunak”).

El haya (pago, bagua) es el segundo árbol con una mayor presencia y simbolismo. Marliave la relaciona con Fago o Fagus Deus (por su nombre en latín, fagus sylvatica), una divinidad de los árboles que fue venerada especialmente al norte de los Pirineos. Tanto en Bigorra como en Saint Bertrand de Commings se han encontrado altares votivos dedicados a esta deidad. Además, se han hallado otras inscripciones en Tibiran-Jaunac, Saint-Béat y Générest acompañadas de hojas y esvásticas. Otra evidencia epigráfica de época romana, encontrada cerca de una via sacra en el Valle de Arbas en la que se registra el sobrenombre de Sexs Arbori Deo (Dios de los Seis Árboles), apunta a que esta entidad pudo tener uno de sus santuarios en este lugar. No obstante, Caro Baroja señala otros lugares de Euskadi cuyos topónimos marcan ciertos hayedos como espacios sagrados, como es el caso de Fagoaga (que también existe como apellido), Fagodi, Pagogaña o Paguagua. Por su parte, Belasco añade otros hayedos de Navarra como Pagadi, Pagamendi, Pagoeta o Pagolleta. En la localidad de Faido (Álava), hay una cueva que guarda una pintura rupestre en la que aparece un haya como representación de esta divinidad.

Posteriormente, emergieron leyendas en las que se vinculó al haya con la Diosa Mari. La más famosa es la que se localiza en Pagomari o el Hayedo de Mari, en la Sierra de Aralar (Navarra). Según la narración popular, una muchacha de Iribas y un mozo de Lakuntza se reunían bajo una gran haya del raso de Intzazelai a fin de celebrar su amor. Un invierno, tras una gran nevada, ambos murieron de frío y aparecieron cogidos de la mano a la sombra del haya (se calcula que el árbol tiene más de 400 años). En Valcarlos, como ya hemos mencionado antes, existe la leyenda de las doncellas del Bosque de las Lanzas.

En la Selva de Irati (Aezkoa), la Basandere metió dentro de un haya a la pastora embarazada que mantuvo amoríos con el Basajaun. El haya también posee asociaciones con la fertilidad y el parto en otras zonas de Euskadi. Muchas mujeres acuden al Hayedo de Okón (Álava) a pedir un/a hijo/a o a solicitar que se les conceda un buen alumbramiento.

Otro de los usos folklóricos del haya está asociado al Solsticio de Invierno. El “gabonzuzi” o tronco de Nochebuena es de haya. Su ceniza se utilizaba para fertilizar los campos, prevenir de la peste al ganado así como para elaborar amuletos de protección. En otras localidades, quemaban un tronco de haya verde en Nochevieja y luego lo colgaban en el techo de la cuadra para alejar el mal del ganado. El carbón vegetal de haya también era un remedio tradicional contra la tiña y la sarna. Se dice que la mejor fecha para cortar hayas es durante la luna nueva de septiembre, periodo que coincide con muchas fiestas patronales locales en las que se venera una advocación mariana que se asimila a alguno de los muchos rostros de Mari.

La madera de haya se utiliza especialmente para la construcción naval, la fabricación de las piezas de los molinos que están en contacto con el agua y muebles para el hogar. El fruto del haya se da como complemento alimentario al ganado y de él también se extraía un aceite que servía para iluminar candiles (algunos de ellos devocionales). En Eugi se usaba para tratar dolores de garganta y bajar la fiebre. Las cenizas de la madera del haya, en solitario o mezclándolas con las del roble, se diluían en agua y se aplicaban sobre trapos blancos en el cuello. En caso de fiebre, se procedía de manera semejante pero se indicaba sumergir todo el cuerpo en un barreño y frotarse con la pasta. Cuando se empezaba a sudar, se salía del baño y se cubría a la persona rápidamente con una manta. Si lo consideraban conveniente, podían quemar la ropa del enfermo/a. En Orbaitzeta los leñadores se aplicaban hojas frescas de haya cuando se cortaban con el hacha por sus propiedades antisépticas, cicatrizantes y analgésicas.

El castaño o castanea sativa (gaztaiñondo) es un árbol ligado a los Basajauns y al robo del secreto de la herrería como arte mágica. El protagonista del relato es un mozo que actúa como “trickster” y es conocido como Martin Txiki (que luego se asimilaría a San Martín o San Martinico). Utilizando a un niño inocente como intermediario, el personaje logró averiguar que las sierras se hacían utilizando la hoja serrada del castaño como plantilla . De ahí que muchas herramientas usadas en oficios tradicionales se fabriquen con madera de castaño. Por otro lado, las castañas han sido la ofrenda habitual a los muertos en el Animen Eguna, Gaiztainerre Eguna o Día de Difuntos. Esta asociación con la muerte también la encontramos en la práctica de cocer castañas y regar aquellos huertos donde hubiese topos u otras alimañas ya que ,al ser una planta rica en taninos, puede llegar a producir problemas digestivos en grandes cantidades (matando a animales pequeños). En cambio, el cocimiento de hojas frescas aplicadas por vía tópica sirve para tratar los herpes y las almorranas.

El castaño de indias (aesculus hippocastanum) también está bastante extendido. La parte más utilizada son las semillas que se maceran con alcohol etílico en un recipiente cerrado y a oscuras. Estas semillas es preferible recogerlas en octubre, cerca de alguna iglesia, ermita o santuario. Si se quiere usar la tintura, se deja macerar 9 días (junto con unas bayas de ciprés) para aplicarla externamente en el tratamiento del reuma y problemas circulatorios. Si se quiere tomar internamente para problemas de exceso de coagulación de la sangre o reducir los dolores articulares, se debe macerar durante 40 días e ingerir unas 20 gotas tres veces al día. Popularmente se cree que llevar una castaña pilonga en el bolsillo ayuda a tratar el reúma y otros problemas de huesos, así como previene la tiña. Las semillas de este árbol también se cree que otorgan positividad y buena suerte (doy fe de que a mi madre le funciona).

El fresno (lizarra, osto lizar) es un material muy apropiado para la ebanistería, otro de los árboles asociados al Solsticio de Verano y un elemento clave en remedios de tipo mágico. En algunas localidades de estos valles del Pirineo Central se fabrican enramadas o cruces con fresno y espino albar, al que se le pueden añadir algunas rosas para proteger la casa o los campos. Al año siguiente, estas enramadas se queman diciendo “sarna fuera”, luego se salta sobre la hoguera y se va a buscar ramas nuevas. En otros municipios, se sustituía el roble por el fresno para llevar a cabo el ritual de pasar a los niños con hernia a través del hueco o las ramas del árbol. En Goizueta (cerca de Aralar), en cambio, tenía una aplicación romántica. Los chicos colocaban una rama de fresno en el balcón de la chica que les gustaba durante la Noche de San Juan y en la víspera del Día del Carmen iban a presentase a la casa para saber si la muchacha le aceptaba como pretendiente. Si se deseaba atraer el amor, se podía quemar una rama de este árbol en la medianoche del 15 al 16 de julio.

La infusión de hojas de fresno se ha utilizado tradicionalmente para limpiar las vías urinarias y tratar el mal de orina (“usuri-gaitze”), así como para evitar la retención de líquidos, aliviar procesos inflamatorios y remitir los síntomas de la gota. En la zona de la frontera con Francia, se calentaba ligeramente una rama joven troceada y se exprimía parte de la savia interior del árbol para luego verterla sobre el oído de aquel que padecía hipoacusia u otros problemas auditivos. También se ha usado el fresno para el tratamiento de enfermedades bronquiales, preparando un cocimiento con las hojas del árbol, endrino, espliego, tomillo y malvavisco. La corteza sirve de analgésico y antipirético. Para las mordeduras de serpiente, se preparaba una cataplasma con raíces de fresno aceite de oliva y ajo y se llevaba a cabo un ritual en el que el/la curandero/a se santiguaba, hacía un corte con una navaja en forma de cruz y recitaba tres salves u otras oraciones en orden invertido. Otro remedio para las picaduras de culebra se hacía con la corteza del fresno, aplicando primero un hierro candente y luego cubriendo la herida con la cabeza del mismo animal que te había mordido.

El aliso o alnus glutinosa (altz, haltz, aspiltze) es otro de esos árboles con poderes mágicos. Se cree que portar sus hojas sirve como amuleto (“kuttun”) y protege de todo tipo de infortunio (en sustitución de la ruda y el apio que se utilizan más en otras zonas de Navarra). Asimismo, Barandiarán describe un ritual para hacer desaparecer las verrugas. Éste consistía en cobijarse debajo de un aliso próximo a un río y contar las verrugas que se tenían para después recoger el mismo número de hojas del árbol y colocarlas en el agua debajo de una piedra. Cuando el agua se llevaba las hojas, las verrugas desaparecían. La alternativa a este rito era frotar las verrugas con una moneda, colocarla en un cruce de caminos envuelta en papel o atándola con un trozo de aliso. La verruga también se podía frotar con tres hierbas de diferentes especies. Con las hojas del aliso se preparaban igualmente emplastos con el fin de sanar úlceras y heridas. El cocimiento de las hojas con sal también se usaba para el tratamiento del reumatismo. Con la corteza se teñía de negro la lana con la que se fabricaba una prenda de abrigo típica del Pirineo: el “kapusai”. La lana negra siempre ha tenido una función protectora, más aún si se teje en las doce noches mágicas que siguen al Solsticio de Invierno.

El avellano o corylus avellana (urritza, urretza, urrutsa) es un árbol relacionado con el dios serpiente (Sugaar o Maju), la sabiduría y las artes mágicas. Su madera es la más usada para hacer varas. Los zahoríes (también conocidos como brujos del agua, aunque tenían grandes conocimientos de geomancia) las utilizaban para encontrar agua, una tierra fértil, objetos perdidos e incluso personas. Asimismo, muchos/as curanderos/as removían sus pócimas y ungüentos con estas varitas o las empleaban para otros rituales de sanación. Se dice que este árbol, al igual que el “suharri” o piedra de rayo, tiene el poder de atraer las tormentas y puede utilizarse para cambiar el tiempo atmosférico a voluntad (weather magic). El cocimiento de la corteza con alumbre permite teñir la ropa de amarillo y mezclada con sulfato de hierro se obtiene el color gris. Si nos fijamos, el amarillo representaría simbólicamente la luz del sol mientras que el gris emularía a las nubes que portan tempestad. La corteza de ramas jóvenes se utilizaba como tónico, las flores para bajar la fiebre y las avellanas servían para elevar la tensión baja. Al fruto de avellano también se le atribuye la propiedad de estimular la creatividad y atraer la inspiración. En el Valle de Aezkoa, las enramadas de avellano y espino blanco fabricadas en la Noche de San Juan se utilizan para proteger los caseríos y los hórreos. A veces se añaden rosas. En otros lugares del Pirineo Central y de Euskal Herria se pueden ver varas de avellano coronadas por una cruz, las cuales se alzan sobre los campos para prevenir el daño por tempestades, plagas o enfermedades.

La higuera o ficus carica (piko, pikotze) es otro de esos árboles protectores contra las tormentas en esta zona del Pirineo Navarro. En la mitología clásica, es un árbol asociado a Gea y Deméter. Sin embargo, en la imaginería judeo-cristiana está relacionado con el pecado, ya que Adán y Eva cubrieron sus órganos sexuales con sus hojas tras comer de la manzana prohibida. Posteriormente, en las creencias medievales europeas y el esoterismo occidental se le han atribuido cualidades saturninas y se le ha asociado con el Diablo, advirtiendo de los peligros de ponerse a la sombra de la higuera. En este caso, el folklore local se alinea con la interpretación greco-latina que le confiere atributos venusinos. El jugo lechoso que brota al romper el tallo recién cogido del árbol es el remedio más utilizado contra las verrugas en Valcarlos (método que ya recomendaban Plinio y Dioscórides). Asimismo, los higos secos abiertos sobre la piel se usan para tratar el acné. A las personas calvas se les frotaba la cabeza con hojas frescas de higuera para que les volviese a crecer el pelo. En las zonas cercanas a la frontera francesa también se usaba la hoja de este árbol para la curación de heridas, diviesos y forúnculos. Los higos cocidos en vino se aplicaban en la curación de flemones y son conocidas sus propiedades para aliviar dificultades respiratorias.

El nogal o jugans regia (intxaur, elzaur), en cambio, es considerado maléfico en esta comarca, en el Valle del Baztán y en Salazar. Arin Dorrondoso atribuye esto a diversas epidemias e incendios que asolaron algunas zonas de Navarra. Otros autores consideran que, por su etimología, es una planta vinculada a los Intxisuak, que unos describen como genios traviesos y otros como brujos varones. De todos modos, cabe señalar que existe una leyenda vinculada al dios serpiente (Maju) y la cueva de Baltzola en la cual, uno de los hermanos que agravian al númen, ata el cinturón que este le regala a un nogal. El árbol arde por completo por la maldición que Maju había arrojado sobre la prenda. Debido a estos precedentes, tanto en Valcarlos como Aezkoa se cree que no se debe plantar este árbol en las inmediaciones de la vivienda porque es fuente de enfermedades y desgracias. Tampoco se recomendaba recoger una nuez o una manzana encontrada en el camino por si algún/a brujo/a o hechizado había dejado allí sus “demonios” (si se tocaba, debía ser con la mano izquierda).

Igualmente, el nogal está asociado a la muerte y los difuntos. También se dice que, si se echan nueces al fuego y éstas estallan, la pareja discutirá y se acabará rompiendo su relación. El nogal también está relacionado con los dolores menstruales, los males de muelas, las infecciones genitales, las parasitosis intestinales, la sarna del caballo y las lesiones costrosas de las ovejas, sirviendo como remedio para combatir estos males. En otras zonas de Navarra y País Vasco, el nogal figura entre las plantas mágicas del Solsticio de Verano. En cambio, en Valcarlos el cerezo (gerezi) suple su función y en Artzibar ocurre lo propio con el arce (astigar, azkar). En Zuberoa cogían ramas de nogal para colgarlas en las casas y ahuyentar todo tipo de dolores (físicos, mentales y emocionales). Las nueces también se utilizaban para elaborar amuletos frente a los males de muelas y los cólicos menstruales. Con las nueces verdes recolectadas en San Juan se fabricaba un licor con el que se trataban las afecciones digestivas. Se partían cuatro nueces en forma de cruz en cuatro trozos y luego se echaban al anís, aguardiente o vino dulce donde se iban a macerar. Los plantones de nogal (en este caso se sustituían por el castaño) se llevaban a las ermitas o santuarios de otras partes de Euskadi como ofrenda devocional para agradecer los favores recibidos de un/a santo/a.

El tejo o taxus baccata (agin, agintze) es otro de los árboles malditos en el folklore euskaldun, asociado a la enfermedad y la muerte. Al igual que en el caso del nogal, se contraindica tumbarse bajo un tejo, ya que puede dar dolor de cabeza y causar otros malestares. A pesar de su toxicidad, se han usado sus hojas en dosis muy pequeñas para tratar el reumatismo y la fiebre.

El álamo blanco o populus alba (txopo) es muy apreciado en carpintería ligera y es el árbol que suele utilizarse como palo de mayo (maio) en muchas localidades de Euskal Herria, erigiéndose como un símbolo solar y fertilizador. Además, es un buen protector ante las tempestades, al igual que el fresno y el espino blanco. Por su parte, el álamo negro o populus niger (eltzun) es usado para fabricar un ungüento con las yemas del árbol y cera de abeja que sirve de tratamiento de las hemorroides y ayuda a la cicatrización de heridas. En inviernos fríos en los que había pocos recursos servía de alimento al ganado. A nivel mágico, posee un carácter lunar relacionado con los misterios de la noche y la muerte. Curiosamente, el término Ieltxu, que designa a un tipo de espíritu nocturno, presenta una semejanza etimológica a valorar. El álamo temblón o populus tiembla (zunzun), al igual que el chopo, es un buen material en la elaboración de papel. La corteza posee propiedades antipiréticas y anti-inflamatorias.

El abeto o abies alba (izeia) es un árbol asociado a los Jentilak. Existe una leyenda en la que un gentil muy feo y de gran corazón llamado Jokke rescata a un anciano ciego perdido en el bosque. Por su gran tamaño y miserable aspecto no tenía amigos y se ocultaba para no asustar a los humanos. Gracias a que el ciego no podía ver su apariencia pero sí su noble naturaleza, confió en él y el gentil lo cargó en brazos hasta el límite del bosque. Su valiente hazaña le otorgó el cariño de los aldeanos del pueblo, el cual recompensaba llevando leña cortada al pueblo. Se cuenta que Jokke también hizo grandes obras en la localidad, como la construcción de un puente que permitía cruzar a una isla para recolectar fruta o la enseñanza de los secretos de la agricultura para mejorar la calidad de los cultivos. Una noche los vecinos acudieron a él asustados porque habían encontrado las huellas de un gran oso. Jokke montó guardia toda la noche y se acabó enfrentando al oso, hasta conseguir derrotarlo y eliminar aquella amenaza. Sin embargo, aquello le costó la vida. Mari, conmovida por aquel gesto, hizo crecer un gran abeto sobre la tumba del gentil para que fuera recordado. Su madera hermosa y maleable se usa como elemento constructivo en los hogares. Además, con su tronco y la resina del pino se hace un bálsamo cicatrizante. El abeto se puede inhalar o tomar en infusión junto con otras plantas como el pino albar, el eucalipto, la malva o la melisa para la gripe y los resfriados. Es un árbol que está tradicionalmente asociado al Solsticio de Invierno, aunque en otras partes del Pirineo se fabrican enramadas con abeto y rusco en la Noche de San Juan.

El abedul o betula alba (urki) también se vincula a los Jentilak. Recordemos que en estas tierras se describe a los Basajauns con una pata de kaiku, recipiente hecho con la madera de este árbol. Otras piezas de artesanía que se fabrican con este árbol son las “oporrak” (cuencos), los “eskalapinek” (grandes zuecos de madera) y las cunas de bebé (también pueden ser de roble o haya). La infusión del abedul o el consumo del zumo de la planta fresca se prescribe para limpiar el cuerpo (física y espiritualmente), ya que posee propiedades anti-bacterianas y diuréticas.

El laurel o laurus nobilis (erramu) es uno de los arbustos con un folklore más rico en esta zona del Pirineo. Está conectado a Amalur como representación de la Madre Tierra y, desde antiguo, se ha utilizado como contraveneno y poderoso amuleto protector contra Aide o Aide-gaitxo (genio causante de las enfermedades y males de naturaleza mágica). Barandiarán y Satrústegui documentaron la costumbre de bendecir ramas de laurel durante el Domingo de Ramos. Con dichas ramas se confeccionan enramadas o cruces para clavarlas en las puertas, ventanas, establos y muros de los campos el día de la Cruz de Mayo (3 de mayo), utilizando como pegamento la cera de las velas santificadas en la Candelaria. Podemos encontrar diversas tipologías de cruces: con astilla atravesada, con denticulados en los bordes, pirograbadas, antropomorfas…Su función es actuar como “pararrayos” contra tempestades, inundaciones, plagas, maleficios y otras prácticas de brujería. Cuando tronaba o se presentía alguna desgracia, se quemaban hojas de laurel bendecidas en el fuego del hogar (a las que se podía añadir un puñado de hierbas recogidas en San Juan).

Además, portar hojas de laurel entre la ropa servía de “kuttun” para protegerse del rayo si se estaba en el campo o en el monte. Este sistema también previene del daño de los giros considerados maléficos: dar tres vueltas alrededor de un cementerio, rodear una iglesia en sentido contrario a las agujas del reloj o pasear alrededor de la casa a mediodía o medianoche (dependiendo de la localidad). En Valcarlos, durante la víspera de San Juan se elaboran enramadas con laurel y espino blanco. En otras localidades, las enramadas del Solsticio de Verano pueden portar laurel acompañado de otras plantas como margaritones, saúco, rosas, artemisa, ajenjo, malva, hinojo, romero, lirios, espadaña…

En el caso de que una herida esté infectada “por agua y fuego”, se ha de llevar a cabo el siguiente procedimiento: se pone a hervir agua con 7 o 9 piedras dentro (cantos rodados de un río o arroyo considerado sagrado); después se echa el contenido a una vasija de boca ancha; se coloca el puchero boca abajo tapando las piedras; sobre la base del recipiente volteado se colocan unas tijeras abiertas en forma de cruz, dos ramas de laurel bendecido colocadas en cruz y un peine sobre el cruce de ambas (hay quien añade, además, una aguja con hilo); por último, se pone el miembro herido sobre este conjunto. El enfermo debe permanecer quieto hasta que el agua de la cazuela haya vuelto a introducirse en el puchero (cuando el aire se enfría). Si el agua no vuelve al puchero, es señal de que puede haber alguna maldición activa. En caso de que se desee tratar una herida sin estas complicaciones, se puede recurrir a la aplicación de vahos de cocimiento de laurel y flores de saúco.

Para curar los panadizos existe un ritual consistente en seleccionar 9 hojas de laurel que se mojan una a una en agua bendita o agua de siete fuentes. Con cada una de las hojas, se hace una cruz sobre el dedo afectado y se recita: “Zingiri sor, zingiri salamon, nik etzaitut sendatzen Aitak eta Semea eta Espiritu Santu gabe”. La oración se repite con todas las hojas de laurel. Luego se queman las hojas con las brasas del hogar y se coloca la parte afectada sobre el humo mientras se rezan 9 Padresnuestros. Lo anteriormente descrito puede practicarse tres veces al día (amanecer, mediodía, atardecer).

Si el ganado sufría alguna enfermedad de tipo “aidetikako” (mágica), se removía una de las tejas de la Etxea, se echaban brasas del hogar sobre ella, se ponían hojas de laurel sobre ellas y se asperjaba con agua bendita o agua de siete fuentes. Seguidamente se hacía pasar al animal enfermo sobre la teja (o se colocaba la teja a su lado si no podía moverse) y se le “fumigaba” con el humo que desprendía. Este ritual debe hacerse a la hora del toque del Ángelus, preferiblemente a mediodía (aunque se puede hacer al amanecer o al atardecer antes de que se oculte el sol). El laurel también se ha utilizado para fabricar amuletos destinados a los niños, que solían ponerse dentro de un saquito y engancharse a la ropa. La fórmula básica consistía en hojas de laurel, espino blanco, ajenjo, ruda, apio y cenizas del hogar.

El espino albar (elorri zuria, arantz-xuria, gorrillón) se presenta en dos variedades: crataegus monogyna o majuelo y crataegus laegivata o majuelo de dos huesos (conocido en algunas localidades como “sorginegur” o árbol de las brujas). Es denominado popularmente la flor del corazón por su acción cardiaca, hipotensora y relajante. Se trata de una de las plantas de la mágica noche de San Juan y la costumbre dicta su recogida entre el alba y la salida del sol de ese día (o bien en luna menguante). Asimismo, constituye un excelente amuleto para ahuyentar las tormentas y proteger los domicilios y demás propiedades de los poderes de aquellos espíritus maléficos que traen enfermedades, epidemias y otras desgracias. Muchos pastores de Valcarlos y Donibane Garazi colocaban una ramita de esta rosácea en sus zurrones. Otros pastores hacían arcos con ramas de este arbusto que bendecían en la Cruz de Mayo y obligaban a cruzar al ganado, con ellos delante con el fin de protegerlos de cualquier desgracia. Si algún animal doméstico era picado por una serpiente, se utilizaban las púas del espino blanco para pinchar la herida y dejar que saliera el veneno. Luego se cocían las ramas floridas y se aplicaba el remedio sobre la mordida. También se daba a beber la infusión al afectado. Se trata de una planta vinculada al aspecto más feérico de Mari como Dama Blanca, sincretizada en la figura de Sta. María de Aranzazu o la Virgen del Espino.

El endrino o prunus spinosa (elorri beltza, arantz-beltza, patxaran, arañón) es otra rosácea muy extendida y con gran simbolismo folklórico, de cuyos frutos se extrae el famoso “patxaran” o mistela de arañones. Se trata de un licor afrutado que resulta de la maceración de las bayas en anís y se toma como remedio digestivo, aunque se dice que también alivia los dolores del alma. El tiempo de recogida óptima de esta planta es el mes de septiembre o en cuarto creciente. Barandiarán recogió el testimonio de una etxeoandre que decía que era necesario pedir perdón al arbusto si se quebraba una de sus ramas para que el espíritu de la planta no se enojara. Lo interesante es que Satrústegui documentó en Luzaide la creencia en los “Arantziliak”, unos genios ruidosos y traviesos que se asocian etimológicamente a esta planta y se colaban en los desvanes y establos. Se registró su presencia en el barrio de Azoleta, así como la dificultad de ser expulsados mediante simples rezos o conjuros. Sin embargo, la sal filtrada sobre un cedazo sobre las aguas de un riachuelo cercano sirvió como elemento disuasorio para alejarlos (en esta zona la sal se asocia al maleficio y derramar sal es un signo de mal augurio).

La zarza (sasi, lar, lahar, barda) es otro de esos arbustos asociados al mundo feérico, la brujería y las prácticas de cruzar el cerco. En la Noche de San Juan, las “sorginak” solían poner una cajita o alfiletero (“jostorratz”) sobre esta planta para atraer a espíritus como los galtzagorriak, mamurrak, mozorros, gaizkiñek o enemiguillos a su servicio. Normalmente el pacto se firmaba con sangre y no es casual que antiguamente los frutos se machacasen para hacer tinta (otra forma de firmar tratos) ni que se comieran sus bayas como un remedio contra la anemia. Las tisanas de hojas frescas de zarza se han indicado para el tratamiento de problemas digestivos (acidez estomacal, gastroenteritis, cólicos), además de como depurativo de la sangre. Otro de los remedios tradicionales para lavar los ojos enfermos y curar los orzuelos (“beltorrak”) era el cocimiento de los brotes de la zarza. Podemos establecer una relación entre este tratamiento y el mal de ojo, ya que Barandiarán menciona que su aparición coincide con un indebido fruncimiento del entrecejo o la mentira. La recurrente asociación con el órgano de la vista también está relacionada con la “segunda visión” (videncia) y las capacidades psíquicas. Otra cuestión a mencionar es la contraindicación del consumo de moras en el embarazo, porque se cree que el bebé nacerá con una mancha rojiza en la piel (la marca del Diablo que convertirá a esa persona en brujo/a).

La rosa (arrosa, karakatxis) es otra de las plantas relacionadas con la protección ante espíritus maléficos y el folklore del Solsticio de Verano. Las rosas se añadían a las enramadas que se fabricaban en la Noche de San Juan y, en esa misma fecha, los pastores hacían pasar las ovejas por debajo de un rosal silvestre (otsolarra) para preservarlas de cualquier enfermedad. Al igual que en el caso de la zarza, la cocción de los pétalos de rosa bendecidas se utiliza para curar la conjuntivitis y otras molestias oculares, aunque las espinas de la rosa son las que protegen del aojamiento (proyectar mágicamente el mal con la mirada). Además, pueden añadirse flores de sáuco en una decocción si existe una infección o problema más serio.

Por su parte, los frutos del rosal silvestre (escaramujo) sirven como potente astringente en caso de diarrea (de ahí que se les conozca popularmente como “tapaculos”). Otra de las aplicaciones del rosal es el tratamiento de la caspa infantil y los eccemas. Para sanarse había que dar tres vueltas a un rosal silvestre en la Noche de San Juan o bien preparar el cocimiento de siete rosas en leche con algunas cenizas de la chimenea del hogar, aplicando después el remedio en la parte afectada. En Burguete también se emplea la infusión de “tapaculos” o bien una maceración de los mismos con anís para la gripe y el resfriados por su alta concentración en vitamina C. Para dormir tranquilamente y no tener pesadillas, se recomienda colocar rosas secas con otras plantas como el abrótano hembra (txisari belar) o la manzanilla (kamamilla) dentro de la almohada.

El saúco o sambucus niger (sabuko, intxusa, intxensue, inyusa) es otro de los arbustos relacionados con la festividad de San Juan y una de las plantas más utilizadas en la medicina popular de Euskal Herria. Se mantiene la creencia de que el saúco es protector y por ello se añade a las enramadas preservadoras del hogar que se fabrican durante el Solsticio de Verano. Las flores de saúco bendecidas en día de San Juan poseen también usos funerarios, siendo quemadas sobre una porción de las brasas del hogar para purificar y perfumar la habitación de un difunto. En algunas localidades, las flores de sáuco junto a las de malva sirven para lavar el cadáver o rellenar la almohada donde descansaba el fallecido.

En cuanto a su funcionalidad sanadora, es ampliamente extendida para el alivio de dolores muelas, inflamación de encías y flemones. En este caso, se vierte un puñado de hojas de sáuco sobre un montón de brasas del hogar y se aspira su vaho. Asimismo, se pueden cocer las flores con un puñado de hojas de malva y tomar la infusión cuando se precise. Para curar los flemones, se queman las hojas y las flores del saúco sobre las brasas. Se colocan unos paños recibiendo el humo durante tres minutos. Se embadurna la cara con harina tostada y se aplican los paños sobre la parte afectada. La corteza verde del saúco se ha usado tradicionalmente para afecciones de la piel, bien fueran heridas, quemaduras, ampollas, panadizos, picaduras, etc En Valcarlos, Auritz y Aezkoa se fabricaba un ungüento macerando la corteza fresca en aceite calentado a fuego lento durante dos horas. Tras ese tiempo, se filtraba la mezcla y luego se añadía cera virgen (en Eugi incorporan jabón raspado, en Garralda vino tinto y en otras localidades romero o ajo). Muchas veces, aprovechando la ocasión, se preparaban pequeños paños cortados para impregnarlos en los restos del ungüento que había quedado en la cazuela donde se había elaborado. Después se ponían a secar. De ese modo se confeccionaban tiritas cicatrizantes caseras, que servían tanto para personas como para el ganado.

Las flores de saúco también tienen aplicaciones dermatológicas. Si se desean curar granos, se puede aplicar el humo de estas flores sobre la zona a tratar. Otro uso bastante extendido es para curar enfermedades respiratorias. En Aria y Orbaitzeta se prepara una infusión de flores secas de sáuco, utilizando leche en lugar de agua hirviendo. Asimismo, se pueden aplicar estas mismas flores como sahumerio para abrir las vías respiratorias. En Esteribar y Arce se hace un jarabe para el catarro con las bayas del saúco, acompañadas de las flores de esta planta, anís verde, jengibre y limón. En Nagore, los frutos del saúco también se toman en mermelada por la mañana para aliviar los síntomas del resfriado. En Luzaide se preparan emplastos con hojas de saúco y un poco de grasa con el fin de aliviar dolores de estómago.

El brezo (ilarra, ainarra, iñar) es un arbusto vinculado a Mari y a las prácticas de cruzar el cerco. Las escobas de las casas se fabricaban con esta planta y se colocaban detrás de la puerta para ahuyentar a las “sorginak” y otros espíritus. Asimismo, parte de carbón vegetal con el que se calentaba el hogar, el abono de los campos y las camas del ganado se hacían de este material, que poseía un carácter claramente protector contra los peligros al otro lado del velo. Las abejas (erleak), mensajeras de la Dama y mediadoras entre el mundo feérico y el plano mortal, suelen alimentarse del brezo y fabrican una miel especial con la que se endulzan infusiones anti-tusivas, antiespasmódicas y tranquilizantes. El cocimiento de sus hojas se utiliza para el tratamiento de heridas, golpes, herpes y enfermedades oculares (simbólicamente, las zarzas y las rosas silvestres se usan con el mismo fin). Las flores de brezo sirve para aliviar malestares digestivos y problemas renales por su acción diurética.

Existe una canción recogida por Satrústegui en su “Cancionero popular (vol.II)” que nos habla del origen de Mari conectado a brezos y zarzas: “Mari Trapuzar, iñarteko sasi artean yaioa egundo bere ezton ikusi eure gariangorua”. (Mari de los trapos viejos, nacida en el zarzal de entre brezos: jamás has visto la rueca en tu cintura). En esta coplilla se hace alusión al aspecto de anciana de la diosa y a la función que tiene sobre el destino, facilitando el camino o enredando el hilo para poner trabas (pruebas). Asimismo, las hojas en forma de aguja del brezo recuerdan al huso de la rueca. Un detalle interesante es que las mujeres suelen usar las escobas de brezo para limpiar las telarañas. Así pues, encontramos una relación entre la araña y el brezo. La araña, por su parte, representa el linaje y el poder de las antepasadas femeninas que ejercen de red de apoyo desde el mundo espiritual (pudiendo guiarte dentro de él).

El boj (ezpel) se utilizaba también para fabricar escobas, aunque en esta zona del Pirineo se hacían unas escobillas especiales para limpiar el horno de hacer el pan, tal y como recogió Resurrección Mª de Azkue. Este arbusto está asociado tanto a ritos de nacimiento como de defunción. Si se deseaba averiguar el sexo de un bebé, se echaba una hoja al fuego: si subía sería niña y, si se quedaba en las brasas, un niño. Con una rama de boj mojaba en agua bendita se le da el último adiós a un difunto antes de ser enterrado. El boj también tiene asociaciones ritos populares para eliminar las verrugas. Las instrucciones indican que otra persona que no sea la afectada debe enterrar debajo de una piedra desde la cual se vean tres ermitas o santuarios (o en una encrucijada de tres brazos) tantas hojas de boj como verrugas. Las hojas de boj se usan, en general, como purgante, tanto en humanos como animales. La corteza de raíz y las hojas se pueden tomar en infusión para aliviar trastornos biliares. Con la madera del boj se confeccionan los almireces, las cucharas y los txistus (flautas autóctonas).

La retama negra (sarothamnus scorapius) o “escoba” (isats, erratz, genista) forma parte del escudo de los Plantagenet, dinastía que gobernó Aquitania e Inglaterra con la bendición mítica de Melusina, figura que guarda muchos paralelismos con Mari. Según Satrústegui, en Aezkoa se creía que las brujas, cuando estaban a punto de morir, utilizaban las ramas verdes de este arbusto para transmitir a otra persona el poder de la brujería. Aquí no podemos obviar la semejanza etimológica entre erratza (retama) y orratza (aguja, alfiler), siendo éste último un elemento esencial en el arte del hilado como metáfora del destino.

La árgoma (ulex europeus) o tojo (ulex gallii)), conocida como otea, es la planta que porta el Olentzero en el Solsticio de Invierno para azotar a los niños traviesos y desobedientes (igual que el Krampus en los Alpes Suizos, Alemania y Austria). También existe una leyenda sobre una bruja con apariencia de asno (recordemos que el Olentzero va acompañado de un burro y/o su esposa Mari Domingi). Un joven que iba camino del caserío de su novia se encontró con un asno pastando en el prado. Como lo vio solo, pensó en llevárselo y trató de dirigirlo hacia donde quería sacudiéndolo con un palo. El animal no hacía caso y se movía en dirección al río, así que el mozo le atizó más fuerte, abriendo una herida que cerró al momento como por arte de magia. Al llegar a las inmediaciones del río, encontró a unas brujas lavando la colada (en otras versiones, eran lamias). Una de ellas le pidió que le ayudase a retorcer una sábana. El muchacho, ignorante de la verdadera naturaleza de aquella dama, obedeció. En su mano, la sábana se transformó en árgoma y se lastimó. El joven replicó al sentirse engañado: “esto no es árgoma”. Ellas respondieron al unísono: “Que no somos pero somos”. Luego la que se encontraba con aspecto de burro, recobró su forma humana y todas escaparon volando por los aires. El joven, por su avaricia e imprudencia, quedó con las manos dañadas. Ya que la brujería sale a colación, aprovecho para añadir que el término “landa” se utiliza para designar un páramo donde hay árgoma y brezo. Así que lugares como las famosas Landas del Boc serían parajes donde estas plantas estarían presentes.

El acebo (gorosti, korosti, bolostio) y el muérdago (mihura) son plantas relacionadas con el folklore del Solsticio de Invierno. El cocimiento de corteza de acebo o la infusión de las hojas del muérdago se han utilizado para tratar problemas intestinales y purificar el cuerpo. En el caso del ganado, cuando éste padecía de cólicos, se les daban unos golpecitos en la panza con una rama de acebo para que expulsara los “malos aires”. La infusión preparada con las hojas y los tallos secos del muérdago que crece en el avellano se considera que es el mejor remedio para ayudar a las mujeres parturientas a expulsar la placenta. En Roncesvalles se aconseja recolectar el muérdago que crece junto a los espinos para colocarlo en el dintel de la puerta como talismán de protección. En otros pueblos creen que es mejor el que se recoge junto al castaño o al abeto para alejar el mal.

El enebro o juniperus communis (orrea, epuru, arabota, ginebro), según la creencia popular, es un repelente de serpientes y animales ponzoñosos, neutralizador de la enfermedad y purificador del ambiente. Asimismo, sus bayas intervienen en varios rituales mágicos dirigidos a la eliminación de verrugas. En unas localidades seguían el patrón de colocarlas bajo una piedra después de frotarlas contra la piel y en otras se destruían con otros métodos (enterrándolas, quemándolas…). Por otro lado, las bayas del enebro se han utilizado como regulador hormonal de los ciclos de la mujer, tomando un cocimiento dos veces por semana. El enebro, macerado en alcohol (se le puede añadir romero), sirve para aliviar las contracturas musculares y los procesos reumáticos. Otro uso ampliamente extendido de este arbusto es la fabricación de ginebra. Este licor se ha recomendado a las mujeres que padecían fuertes dolores menstruales o como tónico estomacal general.

El helecho común (iratxe) y el helecho real (iztarro, trumoiere) poseen un simbolismo especial en los ritos del Solsticio de Verano, considerándose “belar onak” (hierbas benéficas) en esta zona de Navarra. Según manda la tradición, deben recogerse durante la medianoche de San Juan, que es cuando albergan más poder. Se solían quemar sobre las brasas del hogar, en solitario o con otras plantas recogidas en esa fecha (saúco, rosa, margaritón, etc), con el fin de purificar, armonizar y bendecir las habitaciones del hogar, alejando la enfermedad y todo tipo de mal. En Valcarlos y Aezkoa también se echaba un puñado de helecho junto a otras plantas bendecidas en San Juan para evitar las tormentas potencialmente destructivas. Otra fecha señalada para recolectarlo es la luna nueva de septiembre o bien el día de la advocación mariana local que se venere en ese mes. En esta época era típico construir camas para el ganado en las cuales éste estaba protegido. Asimismo, se ha usado como combustible y abono. En lo que a sus usos medicinales respecta, la raíz machacada sirve para preparar emplastos que se aplican sobre heridas superficiales, hernias o hemorroides. El cocimiento del rizoma se ha utilizado en el tratamiento de enfermedades hepáticas. La infusión de un puñado de “belar onak”, entre las que se encuentra el helecho, también se ha recomendado para la odontalgia.

La carlina acaulis, comúnmente conocida como “eguzkilore”, está vinculada a la diosa Eguzki y es el principal amuleto de protección contra los espíritus maléficos y la brujería (de ahí que reciba el sobrenombre de “sorgin-kontra”). Según la leyenda, Carlomango la usó para ahuyentar la peste y otras enfermedades, de ahí que se le diese el apelativo de “angélica”. Barandiarán añadió que también servía para protegerse de las tempestades y Goicoetxea la vincula con la fidelidad conyugal y el bienestar familiar. Se trata de una planta bienal que crece en zonas montañosas (entre 1000 y 2000 metros), normalmente entre hayedos, pinares, matorrales o pastizales. La tradición recomienda colocarla en las puertas de las casas la mañana de San Juan. En latitudes más bajas donde no se desarrolla, algunas personas sustituyen la carlina por el cardo mariano o silybum marianum (Mariaren kardu), también denominado “sorginorrazi” (peine de brujas). La raíz de la carlina contiene un aceite esencial que se utiliza en afecciones dermatológicas (acné, dermatitis, eccemas…) Asimismo, posee propiedades diuréticas y digestivas. Las flores de cardo mariano se emplean en algunas localidades situadas a las orillas del Arga para cuajar la leche.

La belladona (belaiki) es la solanácea que mayor vinculación tiene con la brujería en el Pirineo Navarro Central. De ahí su apodo de “sorgin belarra” (hierba de las brujas). Barandiarán apuntaba a que el principal ungüento (gantzagailua) que usaban las brujas en esta zona estaba compuesto de belladona, beleño negro y estramonio (muy similar a otras recetas de la brujería medieval francesa). En cambio, Erkorera plantea que la fórmula estaría compuesta por belladona, beleño y mandrágora. Dado que la mandrágora tiene una presencia reconocida en el Valle de Baztán, donde se emplea actualmente para fabricar licor, probablemente la versión aportada por Barandiarán es la que realmente se elaboraba en la comarca de Auñamendi. Aparte de utilizarse en prácticas de vuelo del espíritu y viaje extático al otro mundo para participar en ritos sabáticos, la belladona ha tenido una larga tradición en la elaboración de amarres y hechizos de amor.

Cabe mencionar que existen otras dos plantas a las que se denomina popularmente belladona y que, en algunas localidades actúan de sustitutivos de la atropa belladonna. La primera de ellas es la cucubalus baccifer o “belladona silvestre” y, la segunda, la ligustrum vulgare o aligustre. Al igual que la belladona original, ambas poseen efectos astringentes y antihemorraicos. La parte aérea se usa en cataplasmas para calmar los dolores musculares y articulares por sus propiedades antiespasmódicas. Por otro lado, las bayas del aligustre se utilizan para preparar un ungüento con aceite de oliva y cera virgen que se recomienda para tratar las paperas. Los frutos, una vez secos, se pueden echar a las brasas del hogar y el humo de la combustión sirve para aliviar el dolor de muelas. Todas estas variedades de “belladona” son potencialmente tóxicas por su concentración en saponinas y alcaloides, pudiendo dar lugar a gastroenteritis graves y paradas cardiacas, por lo que deben administrarse con mucho cuidado (especialmente en personas con problemas estomacales y cardiacos). Además, debemos recordar su efecto psicoactivo, debiendo tomar mayores precauciones en pacientes con trastornos psicológicos y psiquiátricos.

El beleño negro o hyoscyamus niger es conocido como “aitabelo” (la hierba del padre) u “otso baba” (padre lobo), además de “txokolatera” por la forma del fruto. Las dos primeras denominaciones evocan claramente a Akerbeltz como representación paterna, maestra o mentora en el arte de la brujería en su aspecto más salvaje. Asimismo, nos indica su aplicación en las prácticas de cambio de forma (shapeshifting) y su vinculación al lobo como uno de los animales totémicos principales en el folklore de este territorio (para saber más, se recomienda la lectura del artículo “Luzaideko mitologia eta folklorea”). Medicinalmente, se fabricaban ungüentos destinados al tratamiento de enfermedades de la piel con las hojas del beleño negro, verbena, hojas de malva, flores y hojas de saúco y llantén menor. Las plantas se cuecen en aceite de oliva a fuego lento hasta que se ponen negras. Luego se cuela y se añade cera virgen. En otras localidades se hace una pomada con las semillas del beleño, marrubio y cebolla. Irigaray también documentó aplicaciones dentales en distintas localidades, quemando las bayas junto a las semillas sobre carbones y dejando que humo entre en la boca. Su uso está contraindicado en pacientes con hipertensión arterial, glaucoma e hipertrofia prostática. Igualmente, debemos advertir de su potencial psicotrópico y sus efectos estimulantes en la sexualidad masculina. Al igual que el caso anterior, se aconseja la supervisión de un/a profesional.

El estramonio o datura stramonium es llamado “asma-belar” porque su principal atribución es el tratamiento de los síntomas del asma, fumando las hojas en forma de cigarrillos. Sus efectos narcóticos y antiespasmódicos han sido conocidos desde antiguo y por ello se ha prescrito en cantidades controladas en el abordaje de la epilepsia y el párkinson, además de otros trastornos nerviosos (ansiedad, fobia, temblor esencial). Asimismo, el ungüento de estramonio y verdolaga (portulaca oleracea) se ha recomendado para la tendinitis y problemas articulares, así como la curación de eccemas. En algunas localidades, el fruto del estramonio era colgado sobre las cunas de los niños para alejar las pesadillas. Recordemos que Inguma o Mamua es un genio maléfico presente en la mitología de estas tierras y al cual se le atribuye el padecimiento de terrores nocturnos, entre otros malestares no deseados. En algunos pueblos se le llama “hierba del diablo” o “burladora”, ya que ha sido una de las plantas, por excelencia, asociadas a la brujería. En las leyendas, al Diablo (Etsai) se le presenta como un personaje que actúa bajo el engaño, la tentación y la manipulación de los deseos. Si se pisa esta hierba a medianoche, se cree que se la persona queda poseída y se ve obligada a danzar frenéticamente hasta el primer canto del gallo (al alba). La intoxicación con esta planta suele ir acompañada de alteraciones de la visión, aletargamiento, pérdida de la sensibilidad, debilidad, alucinaciones y cólicos. Usada indebidamente, puede causar la muerte, así que debe tenerse mucha precaución. Su presencia es más común en Tierra Estella y en la comarca de Tafalla.

El heléboro es otra de las plantas asociadas a prácticas mágicas que encontramos en tres variedades: helleborus viridis (xixarribelarra,otsababa), helleborus niger (lupu belar, mingaizto belar) y el helleborus foetidus (su-belar, pikolili). Su etimología nos permite observar claramente una relación con Sugaar o Maju como dios serpiente, con poder de emponzoñar. El viridis es el más tóxico y ha sido utilizado tradicionalmente como purgante y antiparasitario (lombrices intestinales), cociendo las hojas secas y tomándolas en infusión. Con la raíz del heléboro verde también se preparaban sedales que se pinchaban en la papada del ganado con una aguja al rojo vivo para promover la supuración de los humores ante una infección o un absceso putrefacto. Igualmente se frotaban las heridas con hojas de esta planta para frenar hemorragias. Mágicamente se ha usado en las prácticas de cambio de forma (de ahí que se le dé el sobrenombre de “hierba de lobo” a nivel local y “bear’s foot” en el ámbito británico), a la hora de pactar con espíritus o “daemons” (que pasaron a considerarse demonios en la brujería medieval) para vincularlos al brujo/a y en rituales de exorcismo.

El heléboro negro es el segundo más tóxico de este grupo. Sus flores salen en invierno y su folklore está vinculado a la época oscura del año, momento en el que los difuntos y los espíritus del la noche se encuentran más activos. En esta zona de Navarra se ha empleado para el tratamiento del carburo o ántrax en el ganado ovino y bovino, así que está más vinculada a prácticas de exorcismo. En humanos, tal y como indica su nombre en euskera, se ha utilizado para el tratamiento del cáncer y neutralizar la enfermedad. No obstante, no podemos obviar su uso necromántico ni su intervención en las prácticas de cambio de forma.

El heléboro fétido es el que posee más aplicaciones médicas. La raíz es tóxica y también se ha empleado como purgante y antiparasitario, al igual el heléboro verde. Sus hojas secas trituradas se echan sobre el pelo para matar a los piojos. Asimismo, las hojas frescas calentadas sobre la sartén se aplican en forma de cataplasmas para tratar unos tumores gangrenosos que suelen aparecer en entre la garganta y el pecho del ganado, semejando el mordisco de un lobo. Con esta variedad también se han fabricado sedales, reforzándose su uso mágico para pactar con espíritus. Por otro lado, las flechas de los vascones se untaban con su raíz para envenenarlas y herir de muerte. De ahí se deriva su aplicación en hechizos para atar a los enemigos y maldecirlos. Como curiosidad, vale la pena añadir que en Álava se utilizaba tanto el heléboro verde como el fétido en la fabricación de escobas para limpiar el horno del pan (aquí vemos de nuevo su asociación con el fuego alquímico).

El aro, sugebelar o erre-belar, también conocido como hierba de culebras o hierba de Aarón, está vinculado simbólicamente al folklore de la serpiente (Maju) como animal sagrado y diabólico, dependiendo de la óptica desde la cual se interprete su esencia. En esta zona del Pirineo existen dos variedades: la arum italicum y la arum maculatum. Se trata de una planta potencialmente venenosa si se administra internamente, pero el calor aplicado en el cocimiento de su rizoma hace que pierda toxicidad y pueda utilizarse con fines terapéuticos. Una buena metáfora de que el fuego puede quemar o sanar, dependiendo de cómo se maneje. Sus hojas escaldadas y aplicadas sobre paños templados se usan en el tratamiento de quemaduras, úlceras, panadizos y otras enfermedades de la piel. Si se desea que el efecto sea un poco más fuerte a fin de tratar infecciones, se pueden aplicar las hojas frescas sobre la epidermis y tapar la zona con una gasa, dejando que actúe toda la noche como si fuera una segunda piel de la que luego uno debe desprenderse. Este remedio también sirve para curar la sarna en el ganado. Además, la raíz posee propiedades expectorantes y, sumada a la verbena, puede saltearse en aceite y prepararse a modo de cataplasma para tratar pulmonías. Su aplicación está contraindicada en los niños. Especialmente, los frutos, pueden causar graves intoxicaciones. A nivel mágico, sirve para realizar prácticas de cambio de forma (skin-turning).

La dedalera o digitalis purpurea (kukupraka) es una hierba perteneciente a la familia de las escrofularias que crece frecuentemente en claros y linderos de hayas y robles. Las hojas y tallos de esta han utilizado como diurético ante la hidropesía y sedativo cardiaco, a pesar del riesgo que entraña el manejo de esta planta a la hora de encontrar la dosis terapéutica sin que resulte dañina o directamente mortal. Otro de los apelativos de esta herbácea es “guante de nuestra Señora”, vinculándola a la diosa Mari como dama de noble linaje. Atrae a abejas y colibríes, que son considerados mensajeros del mundo feérico, así que llevarla en un saquito (sin que toque la piel) u ofrendarla es una buena forma de atraer su presencia. Es una de las plantas vinculadas al folklore de San Juan y se ha utilizado en la elaboración de hechizos amorosos.

La hierba de Circe o circaea lutetiana es una planta de la familia de las onagráceas que tiene algunas semejanzas con la belladona (deadly nigthsade) y la dulcámara (bittersweet nightsade) del grupo de las solanáceas, aunque su acción es más sutil. Es conocida popularmente como la “hierba encantadora” o “herb aux sorcières”, está relacionada con los ritos de San Juan y su principal uso mágico es amoroso. Puede quemarse sobre carbones para ayudar a concentrarse durante prácticas de meditación (equilibrado energético), entrar en comunión con nuestra verdadera voluntad y acompañar en prácticas de cambio de forma. Son menos conocidas sus potencialidades para realizar maldiciones.

La verbena o “curalotodo” (berbena,belberin, pasmo-belarra) es otra de las plantas recogidas en la mañana de San Juan y posee muchas aplicaciones medicinales. Su uso más extendido es el tratamiento de problemas respiratorios (sinusitis, faringitis, infecciones de garganta, anginas, pulmonía, tuberculosis…) y flemones dentarios en forma de tortilla. Esta tortilla de verbernas se elabora troceando muy picadita la parte aérea de la planta y salteándola un poco en aceite de oliva. Después de añade la clara de un huevo bien batida y se hace una tortilla (a veces con ajo picado). Luego se aplica sobre unos paños en la parte afectada, al menos durante un par de horas, aunque otras personas recomiendan que repose toda la noche para sacar el mal hacia afuera. En algunas localidades aconsejan que nunca se ponga en el lado del corazón, probablemente por su uso mágico a nivel amoroso. La tortilla de verbenas también se puede usar para combatir dolores articulares, reúma, torceduras y “clavos de pelotari”.

La infusión de la planta entera posee aplicaciones digestivas y se toma igualmente para aliviar el malestar general. En Garralda, en los meses más fríos del invierno, se consume para levantar el ánimo. A nivel veterinario, el cocimiento de verbena se daba a las gallinas enfermas durante tres días y se empleaba para lavar las heridas del ganado, así como las ubres de las vacas. Este último uso se vincula a la creencia en la atracción de la fertilidad y prosperidad. Asimismo, se cree que quien recoge la verbena en la fecha indicada estará libre de la picadura de la culebra, de la mordida de cualquier otra sabandija o de todo aquello que pueda hacerle mal.

La artemisa es otra de esas plantas que posee varias variedades de uso habitual. La artemisia vulgaris (artemixe, erle belar, San Juan belar) es conocida como hierba de San Juan por los poderes de protección ante todo tipo de desgracias, la atracción de la abundancia y sus aplicaciones curativas. Su recolección se realiza al mediodía de la fecha señalada. Parte de sus atribuciones serían de carácter venusino. No obstante, también posee rasgos lunares, ya que su infusión es administrada a aquellas mujeres que necesitan regular sus ciclos y su sistema hormonal, especialmente si presentan dolores menstruales importantes y desajustes emocionales significativos. Por otro lado, la raíz se ha utilizado para paliar los malestares dentales en los niños pequeños. A nivel mágico, se emplea para crear almohadas de sueños y ayudar a recordar los mensajes que recibimos de nuestro inconsciente y del mundo espiritual, especialmente de los ancestros. Además, popularmente se cree que protege de las “arima erratiak” (almas errantes con asuntos pendientes). Se puede quemar a modo de sahumerio para realizar prácticas de adivinación y proyección astral.

La artemisia absinthium o ajeno (asentzio, txitxarri belar)  es recolectada igualmente en San Juan. Su uso más extendido en forma de tisana junto al hinojo está indicado para bajar la fiebre. En casos de anemia, se prepara un macerado de la planta en vino durante al menos una noche y se toma por las mañanas como tónico vigorizante. Asimismo, el cocimiento de ajenjo en leche ayudar a la eliminación de las lombrices intestinales. La maceración de esta planta en anís da como resultado el famoso licor denominado absenta, también conocida como “Fée Verte” (Hada Verde) por estimular la creatividad en escritores y artistas. Hasta 1915 se importaba desde Francia, producida por la marca Pernod Fils. Mágicamente, al igual que la artemisa común, se utiliza en prácticas adivinatorias y para inducir el trance para viajar en espíritu. Adicionalmente, se emplea con el fin de crear amuletos de protección contra el “begizko” (aojamiento) destinados a los niños, acompañado de otras plantas como el laurel y la ruda, además de añadir una porción del cordón umbilical junto a un puñado de ceniza del hogar. Por tanto, posee potencial para alejar espíritus maléficos o devolver maldiciones a los atacantes.

Por último, la artemisia abrotanum o abrótano macho (xixarri-belar, boskotxa) también se usa como hierba lombricera. Además, las hojas y las flores se colocan dentro de los armarios con el propósito de ahuyentar insectos, plagas y enfermedades.

La malva o malva sylvestris (mamukio, zigina) una de las plantas más utilizadas a nivel popular. La parte área, florida o no, se puede usar en vahos, cataplasmas, infusiones o jarabes para el tratamiento de enfermedades respiratorias, siendo un apoyo extra en pacientes asmáticos. La receta más efectiva de que he probado es una fórmula familiar hecha con romero, tomillo, malva, ortiga y eucalipto, tomada en infusión dos veces al día. Se puede añadir un chorrito de zumo de limón y una cucharadita miel para que sea más potente. Su segunda aplicación más extendida es la dermatológica. El cocimiento de la planta se puede aplicar sobre paños para tratar heridas infectadas, curar granos y limpiar impurezas de la piel. Igualmente se puede preparar una crema con flores de malva, aceite de oliva y cera virgen con la misma finalidad.

La malva también está indicada para trastornos ginecológicos. Si se tenía algún problema genital, las mujeres podían hacer baños de asiento para aliviar la irritación o inflamación. Además, su cocimiento colocado sobre una tela blanca se podían aplicar sobre las durezas en el pecho. Otra de sus atribuciones es digestiva. La infusión de flores de malva y cebada se prescribe para las úlceras estomacales. Para aliviar problemas en el páncreas, se toma una infusión con la parte aérea de la malva, el tomillo y el romero tres veces al día. La raíz de malva con aceite y sal se empleaba como enema en casos de estreñimiento. En Garaioa, también se han documentado sus indicaciones veterinarias. La infusión de flores de malva se daba de beber a los caballos cuando tenían cólicos. Para tratar al ganado porcino enfermo, se añadía un poco de harina y se les dejaba beber el brebaje. De todos modos, se puede aplicar en forma de compresas para curar heridas externas del ganado.

A nivel mágico, se considera que la planta protege de toda enfermedad y se recolecta durante la mañana de San Juan. La planta bendecida se quema en la hoguera diciendo: “sarna fuera, onak barrenera, gixtoak kanpora, biba San Juan bezpera”. Otra de las fechas indicadas para la recolección de la malva es la Cruz de Mayo, utilizándose para promover la fertilidad, hacer hechizos de amor y en rituales de magia sexual.

La ortiga o urtica dioica (atsuna, auxina, osiñe) es ampliamente utilizada para purificar la sangre y tratar problemas circulatorios ( reducir el colesterol, bajar la tensión arterial, mejorar el funcionamiento del corazón, facilitar una buena circulación), tomándose en infusión la parte aérea (se recomienda un tratamiento de 9 días, que puede ir acompañado o no de una novena). Los diabéticos también la toman para reducir el nivel de glucosa por su efecto diurético. En Valcarlos, Erro y Esteribar se le atribuyen cualidades para paliar la artrosis, el reúma y la ciática, frotándose las hojas en las partes doloridas un par de veces al día. En Garaioa se usa una decocción en agua o vino con el fin de fortalecer el cabello y eliminar los piojos.

La ruda o ruta montana (erruda belar, bortusai) ha sido ampliamente utilizada por herboleros/as, curanderos/as, ensalmadores/as y brujos/as. En Navarra se ha empleado para hacer gargarismos a fin de aliviar los males de garganta. Además, la famosa María de Jauregui (apodada “la mediquesa”) recomendaba tomar una infusión de ruda, artemisa, salvia y romero para tratar el “mal de madre” (urdillena), una especie de bola o nudo que, según la creencia popular, se sitúa a la altura del ombligo a raíz de un disgusto y hace que se desplace el abdomen comprimiendo los órganos vecinos. Con la ruda y la raíz de la consuelda también se elabora una pomada indicada para el lumbago, la ciática y las hernias discales. Junto al hinojo, se ha usado como antiparasitario.

En lo que a su folklore respecta, es una de las hierbas que se recogen y bendicen en San Juan. Según Azkue, si se consume la baya capsular que tiene cinco lóbulos o puntas en la flor central, la persona quedará protegida contra los ataques de las serpientes durante todo un año. Asimismo, la ruda constituye uno de los elementos que componen los “kuttunak”, destinados a proteger de todo tipo de males, incluidas las maldiciones en las que intervienen espíritus maléficos. No obstante, en las localidades fronterizas se consideraba que portar ruda en el bolsillo ya era suficiente para inmunizarse contra todo tipo de peligros a quien siguiera esta costumbre. En los días de tormenta, también se quemaba ruda junto a otras hierbas de San Juan para proteger el hogar. Así pues, se trata de una herbácea con un carácter marcadamente marciano desde la óptica de la astrología tradicional y el esoterismo occidental. Es preciso recordar que la presencia de meltilnonilcetona contenida en su aceite esencial ejerce de estimulante uterino, por lo que está contraindicada en mujeres embarazadas por su efecto abortivo. Igualmente, es preciso tener precaución con pacientes con úlceras estomacales, enfermedades hepáticas, problemas de riñón, convulsiones y depresión cardio-respiratoria.

El hipérico o hypericum perforatum (Santio-belar, epai-belar, milazulo) es otra de las hierbas sagradas del Solsticio de Verano y posee unos atributos claramente solares. Se suele recoger la planta florida durante la noche de San Juan, antes de que salga el sol. En muchas localidades queman en la hoguera un puñado de hipérico bendecido mientras se recita: “sarna fuera, onak barrenera, gixtoak kanpora, biba San Juan bezpera”. También se mantiene la costumbre de colocar un ramillete en las vigas de las cuadras para prevenir al ganado de la enfermedad. Asimismo, forma parte de las enramadas que se confeccionan en San Juan y se colocan en las puertas de las casas para protegerlas de todo mal. Su principal uso medicinal es dermatológico, en forma de aceite. Dicho remedio requiere que la planta florida macere durante 40 días en aceite en un bote cerrado y a oscuras. Este preparado sirve para curar heridas, golpes, eccemas, infecciones en la piel, hidratar la piel…

Asimismo, se puede elaborar un ungüento con propiedades anti-inflamatorias utilizando hipérico, cincoenrama y escrofularia. La infusión de flores de hipérico frescas o secas se recomienda (se puede añadir un poco de manzanilla) para aliviar malestares digestivos y diarreas. En Garralda se toma en infusión durante los días más oscuros del invierno para elevar el ánimo. Los pacientes fotosensibles o que estén tomando anestésicos tras una intervención quirúrgica deben tener cuidado con su consumo y consultar con un especialista para evitar interacciones o efectos adversos. Está contraindicada su administración con medicamentos inmunodepresores, antidepresivos, cardiotónicos y anticoagulantes. Existe otra variedad de hipérico (hypericum hirsutum), conocido como “hierba de San Juan” o “te beltza” (té negro). Se suele tomar en infusiones para combatir los síntomas del trastorno afectivo estacional y la depresión en estado inicial. No obstante, a nivel de composición y simbolismo puede utilizarse como sustituto del hypericum perforatum.

La árnica o arnica montana (arnika, esne laru belar) pertenece a la familia de las asteráceas (como los girasoles) y presenta definidos rasgos solares, vinculándose a la diosa Eguzki. Mágicamente, se usa como elemento de protección, para alejar las tormentas y en rituales de fertilidad. A nivel médico, sus flores se emplean como tratamiento de la anemia, problemas circulatorios y problemas cardiacos. La tintura de flores de árnica maceradas en alcohol se utiliza para sanar heridas, contusiones y dolores reumáticos por sus cualidades anti-inflamatorias. Las flores tomadas en infusión reducen la cefalea y las migrañas, así como disminuyen la fiebre.

El diente de león o taraxacum officinale (galkidea, orikatza, meonas) es una asterácea de naturaleza solar con propiedades diuréticas y depurativas (sangre, hígado, vesícula). En Navarra, las hojas frescas se toman en ensaladas por sus indicaciones digestivas y antidiabéticas. Popularmente, se cree que es una planta que fortalece la voluntad y la gente sopla sus semillas para pedir que sus deseos sse hagan realidad. Además, la infusión de sus raíces se utiliza para propiciar la colaboración de espíritus benéficos.

La tormentilla o potentilla erecta (zasporra, pixbelarra), también conocida como “sietenerama”, es una rosácea cuya principal uso médico en Navarra ha sido diurético, cociendo la planta fresca entera. A nivel mágico, se sumerge en el baño con el fin de atraer el amor y la buena suerte. Asimismo, es uno de los ingredientes secundarios que se incluyen en algunas recetas de ungüento para volar usados por los/as brujos/as.

El geranio o pelargonium (jeromia) es una planta a la que Barandiarán atribuyó el poder de expulsar los malos aires y la enfermedad. De ahí que sea muy habitual encontrarlo en los balcones, aunque antiguamente también se quemaba dentro de las habitaciones. En la mitología vasca, existe un genio del aire (del otro mundo) llamado Aide, Aideko o Aidegatxo al que se atribuye las afecciones y desgracias que no tienen una causa natural conocida. En algunas localidades se dice que también puede atraer y dirigir tormentas destructivas. Además de quemar geranio, se puede echar un puñado de hierbas de San Juan al fuego para neutralizar su poder. El geranio, tradicionalmente, se ha utilizado (junto al anís) en el tratamiento de malestares digestivos en los bebés.

Dentro de la familia de las geraniáceas encontramos la hierba de San Roberto (zaingorri), cuyo jugo se emplea para alejar a las chinches. Asimismo, su conocimiento puede utilizarse en forma de gargarismos para paliar males de boca y garganta. Igualmente, puede usarse como depurativo y en limpiezas energéticas del hogar.

La achicoria o cichorium intybus (txikori, orikatxa) es una planta de la familia de las asteráceas, cuya raíz tostada y hervida en agua se ha consumido y se sigue tomando a modo de café autóctono, compartiendo las mismas propiedades diuréticas y resultando menos irritante para el estómago. Es más, la decocción de su raíz está indicada en el cuidado del hígado. También se ha usado externamente, al igual que la manzanilla, para paliar la conjuntivitis y otras molestias en los ojos. Mágicamente se emplea como “abridora de caminos”, permitiendo ver con claridad en la toma de decisiones y removiendo obstáculos para lograr aquello que deseamos. Asimismo, puede utilizarse, junto a otras plantas para cambiar el tiempo atmosférico (weather magic) y eliminar maldiciones.

Para finalizar, me gustaría hacer una breve mención a la amanita muscaria y los psilocybes como hongos asociados a hadas y duendes, así como a las prácticas de cruzar el cerco, en las cuales sus efectos psicoactivos permiten una experiencia extática más profunda (en el estado y contexto adecuado, preferiblemente con la supervisión de un experto en la materia si no se tiene suficiente conocimiento). Huelga decir que su uso queda dentro de la libertad y responsabilidad personal de cada individuo, con los riesgos que implica. Existen muchas otras técnicas, entre las cuales podemos mencionar la respiración holotrópica, el ritmo del tambor, el canto repetitivo de ciertas palabras o la danza, que no implican el consumo de enteógenos y que posibilitan un cambio potente en el estado de conciencia.

Además, existen muchas otras plantas con las que estamos más familiarizados/as y con las que resultará más sencillo interactuar, especialmente si estáis dando vuestros primeros pasos en este sendero de reencuentro con los misterios del mundo vegetal de vuestra tierra y su folklore. No desdeñéis a los daimones que habitan en plantas aparentemente humildes, ya que podéis toparos con maravillas que nunca hubierais imaginado.

 

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Luzaideko mitologia eta folklorea

Luzaide-Valcarlos es una pequeña localidad fronteriza del Alto Pirineo Navarro con una extensión de 45 kilómetros cuadrados, poblada de robles, hayas, castaños, avellanos, cerezos, helechales, espinos y zarzas. Está conformada por 7 barrios: Gainekoleta/Gañekoleta (“ferrería de arriba”), Gaindola (“ferrería de Galindo”), Elizaldea (la zona de la iglesia, el ayuntamiento y otros edificios públicos), Bixkar (“loma”), Azoleta (entre el rincón de Aitzurre y el paraje de Lezta), Pekotxeta (“casas de abajo”, con tiendas locales) y las Ventas o Pertole (zona transfronteriza de comercio variado).

Los restos prehistóricos encontrados en el término municipal (Dolmen de Epersaro y Túmulo de Zubibeltzeko) atestiguan que fue un territorio habitado desde antiguo, tanto por la especie humana como por espíritus ancestrales. No obstante, su identidad propia empezó a forjarse a raíz de la legendaria Batalla de Errozabal o Roncesvalles (778) en la cual los vascones derrotaron al ejército de Carlomagno y cayó el famoso Roldán. En el s.IX, se convirtió en punto de paso de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. En 1100, Fortún Sanz de Yarnoz donó al Monasterio de Leire los terrenos que ahora forman parte de Luzaide. En 1271, este monasterio vendió a la Colegiata de Roncesvalles dos casas-hospitales, junto a ermita de San Salvador de Ibañeta, que se ubicaban en Luzaide. Esto supuso el surgimiento histórico de la villa (aunque su denominación fue recogida en un documento anterior de 1234). En 1335, Luzaide pasó a tener 30 viviendas, a las cuales se sumaron 9 casas más por el reparto de tierras realizado por Don Felipe (lugarteniente del rey navarro) en 1342. En 1406, Carlos III promulgó un privilegio de permuta por el cual quedó desvinculado de Ultrapuertos y fue anexionado a la merindad de Sangüesa. En 1592, tras la caída del Reino de Navarra, dejó de ser gestionado por el Valle de Erro y se constituyó como ayuntamiento propio.

Otro de los sucesos que marcaron la historia de estas tierras, más allá de las diversas contiendas que se libraron en sus lindes, fue el proceso de brujería llevado a cabo en 1525 (4 años después de la Batalla de Noain). En aquel año, el Consejo Real de Castilla envió al Inquisidor Balanza a Luzaide y Orreaga para hacer averiguaciones sobre algunos/as vecinos/as de la zona. Entre los/as acusados/as, se encontraban Graciana de Ceztau, María Miguel Parnos y Peio, María Bordel, Martín de Lozouain, Graciana de Esnotz, María del Caballo Blanco, María la Serora (mal traducido como María la Abadesa), Mikela de Burguete, María de Garralda, Martín de Zaldaiz, Juana de Erro y Juan Navarro. Los/as acusados/as, sometidos/as a tortura y luego condenados/as a la hoguera (además de ser confiscados sus bienes), acabaron confesando ser los/as autores/as del asesinato de un niño de Erro, renegar de Dios y de la Virgen, subir por la chimenea para volar con sus escobas a diversos lugares donde se reunían a celebrar sus ceremonias herejes (descampado de Zaldaiz, Alto de Ibañeta, torre de Urkulu…), arrodillarse tras el macho cabrío y besarle el culo mientras ponían la mano izquierda sobre el pecho, retozar con mozos/as, usar ungüentos y ponzoñas.

En la confesión de Martín de Zaldaiz, éste menciona a una tal “Jurdana” (variante de Jordana) como autora de la conversión a brujo y que ésta le legó una cosa negra con forma de gato para que trabajase a su servicio. También contó que viajaban el viernes al “baztarre/batzarre” (asamblea de brujos/as), untándose un ungüento hecho con sapos desollados y corazones de niños. Dicho ungüento se lo aplicaban con el dedo “mendigual” de la mano izquierda en el pie izquierdo, la rodilla izquierda, en el lado izquierdo del pecho, en la mejilla izquierda y en la mano izquierda. Asimismo, afirmaba que el Demonio les ordenaba que hiciesen todo el mal que pudieran: echar veneno a panes y pastos, matar a niños estando tumbados/as sus camas, etc Por último, citó que el Diablo les daba dinero que luego se acababa convirtiendo en carbón. Por su parte, Juana de Erro fue encontrada con hierbas como la belladona y botes de ungüento verdoso (hecho con romero). Ésta añadió que también se celebraran juntas de brujos/as entre Villava y la Magdalena. Miguela/Mikela agregó que había visto a sus compañeras cabalgando sobre caballos blancos (¿Ireluak?) con “grandes músicas de rebeques” y “cantando de modo peregrino”.

En 1575 tuvo lugar un nuevo proceso en el cual intercedieron el alcalde de Espinal y los monjes de Roncesvalles. Gracias a la defensa de estas personalidades, la mayoría de los/as acusados/as fueron absueltos/as y la pena más alta fue un destierro de 10 años para Graziana de Loizu.

Estos sucesos y los relatos derivados de ellos tuvieron una fuerte resonancia en el imaginario colectivo de la comunidad. En dichos relatos, encontramos una fusión de creencias populares con visiones sabáticas deformadas por la mentalidad puritana de la época.

Revisando textos de Satrústegui, Barandiarán, Caro Baroja, Pío Baroja, J.M. de Goizueta, A. Chaho y O. de Marliave, podemos reconstruir la mitología propia de tierras valcarlinas y darle un sentido a su visión particular sobre la brujería, sus creencias de carácter pagano y prácticas sincréticas basadas en el folklore popular.

El primer enclave destacado de la zona es el pico de Anie en la montaña de Auñamendi, ubicada en los Pirineos Atlánticos (existe la comarca navarra con el mismo nombre formada por 6 valles, entre ellos Valcarlos). Auñamendi (2507m) suele traducirse como “monte del cabrito”, aunque el término “Ahuña” también podría referirse al viento del Este (punto en el que está situado el lugar). Se trata de un conglomerado de rocas blanquecinas, con aire ruinoso, que contrasta con el verdor oscuro de los abetos negros del bosque de Isseaux. El pico de Anie ejerce de centinela de los valles colindantes y gobierna las aldeas de Lescun (Francia) y Larra (Navarra). Según Taine y Barandiarán, allí habita una divinidad femenina de fuerte carácter y con poder para convocar tempestades a la que llaman “Yona Gorri” por su vestimenta de color rojo fuego. Este es uno de los sobrenombres por los cuales se conoce a Mari en la zona, seguramente por su vinculación con las mariquitas como animal sagrado (“izaki donea”). A la “marigorri” o mariquita se la denomina “amadre gona-gorri” o “abuela de la falda roja” (además de Vaquita de San Antón). Según la creencia popular, para predecir el tiempo, hay que colocarla en el dedo índice y decirle: “Mari gorri, gona gorri, Bihar euzki ala ebi?“. Si vuela, saldrá el sol y hará buen día; si se queda, es señal de lluvia. En caso de que se desee pedir sol, debe recitarse la fórmula: “Amandre gona gorri, bihar eguzki”.

Los lugareños saben que Yona Gorri no gusta de visitas intrusivas y ven con malos ojos que los turistas o forasteros entren en su morada sin el debido respeto, pues su manera de mostrar descontento es enviar violentas tormentas de granizo. Asimismo, cualquier agravio hacia una mariquita, se percibe como una transgresión.

Chaho y, más tarde, Pío Baroja, recogen una segunda leyenda sobre la montaña de Auñamendi, donde se cree que vive un hada benéfica llamada Maithagarri o Maitagarri dentro de un magnífico palacio con jardines mágicos. Dicho ser feérico se enamoró y mantuvo una relación con el apuesto pastor Luzaide. Aquí vale la pena que nos detengamos a analizar la etimología de Maitagarri. El término, recogido en Euskaltzandia, documenta el vocablo en el S. XVII como un adjetivo que significa “digna de ser amada” y generalizado como “encantadora”, “cariñosa”, “llena de amor”. Asimismo, como sustantivo, la variante “maitegarri” se usa para referirse al ser amado o a una cosa deseada. José Dueso usa, posteriormente, este mismo término para referirse de forma genérica a las lamias.

Por su parte, Marliave da cuenta de la existencia de Jauna Gorri (Señor Rojo), a quien describe como un genio montañés con una vinculación solar que gobierna el Pico de Anie y desencadena tormentas en Aspe, Roncal y Belagua. El autor señala que esta entidad posee un jardín con plantas de inmortalidad. Si se recogen las hierbas de la vertiente gascona del monte, se puede fabricar un licor que da una fuerza sobrehumana capaz de derrotar a los “basajauns” o “peluts”, guardianes de los tesoros de Jauna Gorri, escondidos en las cavernas de Lapiaz. La interpretación de Marliave apunta a que Jauna Gorri sería una representación del macho cabrío o Akerbeltz como consorte de Mari o Yona Gorri. Posteriormente, el cabrón fue demonizado y pasó a convertirse en un avatar del Diablo (Etsai).

Así pues, Auñamendi se acabó transformando en un lugar “maldito”, donde se creía que las brujas iban a celebrar sus reuniones. J.M. de Goizueta, en sus “Leyendas vascongadas”, recoge una imagen onírica similar a la de las cabalgatas nocturnas de otros lugares de Europa, donde describe a un cortejo de damas blancas que bien podrían ser lamias, difuntas o bellas mujeres que se han desdoblado de sus cuerpos: “envueltas en la neblina producida por los vapores que salían del agua, vio aparecer hasta una docena de doncellas sin par hermosura, coronadas las frentes de rosas azules, cubiertos sus aéreos cuerpos con vestimentas talares de gasas blancas como la nieve: estrellas de pálido brillo adornaban el centro de sus coronas de flores. Eleváronse pausadamente sobre la superficie del agua; y asiéndose de las manos, prosiguieron cantando la música extraña que tanto había llamado la atención del caballero. Todos aquellos rostros estaban pálidos, los ojos medio cerrados y velados por luengas pestañas, y los cabellos abundantes, sueltos sobre sus espaldas alabastrinas…”

En esta parte de la geografía pirenaica es especialmente patente el difuso límite entre Mari y las Lamiak, así como la asimilación de las lamias a las brujas o viceversa. La primera evidencia la encontramos en la sima de “Leizegorria” (la cueva roja) en el barrio de Azoleta, más arriba del caserío Argina. Según los vecinos, se considera que es una caverna de “mal agüero” por el carácter irritable de las lamias que habitan allí (similar al que atribuyen a “Yona Gorri”). Satrústegui recogió el testimonio de un informante valcarlino que contaba que una vez metieron a un perro por el agujero y el animal salió junto al Molino de Ferrán que encuentra cerca de Casa París. El Etxejaun de uno de los caseríos de la zona me contó que hay una fuente junto a la cueva, pero que no se debe beber el agua porque no es buena para consumo humano.

Casa París es otro de los enclaves míticos de Luzaide vinculados a las lamias (Laminak o Lamiñak), a las cuales se describe con pies de pato (o garras de ave), peinándose con su carda dorada al lado del fuego e hilando con el huso. Los vecinos relataban que solían tener predilección por las ovejas negras. Una de estas lamias era pedigüeña y solía bajar cada noche por la chimenea para reclamar comida a la Etxekoandre. Catalina Camino del Caserío Buruxuri (1957) contó a Satrústegui que la dueña solía quedarse todas las noches hilando en cocina. Las lamias le solicitaban insistentemente “urin-brox” (migas fritas con manteca). El marido, cansado de que las migas se esfumasen, decidió disfrazarse de su mujer y ponerse a hilar con la sartén en la mano. Una de las lamias se acercó y le dijo sospechando: “anoche hilabas “firrin-firrin” (fino, suave) y hoy “furrun-furrun(torpemente). ¿Cómo te llamas?”. El hombre contestó: “Neronek-neure-buru” (yo-a mí misma, en el dialecto bajonavarro de Baigorri). La lamia se quedó en bucle repitiendo lo mismo, ocasión que aprovechó el dueño para tirarle el contenido hirviendo por encima. La lamia salió del hogar gritando enfurecida. A su regreso, las compañeras le preguntaron: “¿Quién te ha hecho esto?”. Ella contestó: “yo a mí misma”. Las otras respondieron: “Si tú te has hecho a ti misma, ¿qué vas a hacer a nadie?” De ahí que las lamias no regresaran a Casa París.

Otro punto donde solían rondar las lamias era el peñón que había junto al Caserío Bordel, al lado de la carretera que baja del Alto de Ibañeta. Se cree que vivían debajo de la roca y el níspero que allí había servía como chimenea de su morada subterránea (del árbol salía “humo” en las mañanas más frías del año). Se cuenta que una de ellas perdió un broche de oro en el trayecto de regreso del caserío Kiteria de Gañekoleta. La lamia regresó a dicho lugar a pedirle a la dueña que se lo devolviera, pero ésta insistía en que no lo tenía. Pensando que le ocultaba la verdad, llamó a sus compañeras y cubrieron de piedras los campos del caserío. Los miembros de la casa acudieron al párroco para pedir ayuda. Éste conjuró a las lamias y las confinó durante 200 años debajo del peñón, sin que pudieran salir (curiosa esta condena del sacerdote, sabiendo que María Bordel fue acusada de brujería). Durante las obras de acondicionamiento de la carretera, las excavadoras y la dinamita hicieron desaparecer la mítica roca a principios de los años 70. A pesar de ello, aún se mantiene la prohibición de no coger ningún broche ni ningún peine del suelo, por si es propiedad de una lamia.

Otros testimonios narran que existía otra lamia en Pekotxeta, con un carácter más sociable y juguetón. Solía vestir de azul y sentarse sobre el yugo del ganado mientras los vecinos estaban arando. El pan blanco recién horneado era su manjar preciado. Este tipo de ofrenda es mencionada en otra historia de un vecino del Bixkar (1959). Éste relataba que cuando vivía la gente del bosque (lamias), una de ellas se acercó a una mujer del barrio para que asistiera a una de sus compañeras que estaba enferma. La vecina accedió a tratarla y fue convidada a cenar bajo la prohibición de que no se llevaría comida ni ningún otro objeto de su morada. La señora cogió un pedacito del pan de las lamias. Ellas se apercibieron y le reclamaron que dejara el pan si no quería ser arrojada al agua (morir ahogada). La vecina tiró el pan y la dejaron en paz.

Por otro lado, hay historias que aseguran que determinadas personas eran lamias (¿o deberíamos decir brujas?). Carmen Goñi de Gañekoleta (1958) contó que se decía que la dueña de Lasarra-Zaharra era lamia. Una noche, un vecino del barrio que regresaba a casa, se encontró un gato en la fuente de Boloki. Se santiguó asustado y le dio un garrotazo al animal. Al día siguiente, la señora de Lasarra apareció muerta. Otra versión, facilitada por otros vecinos de Gañekoleta, afirmaba que la dueña del caserío Martinenea era lamia. En una ocasión, el difunto señor de Atxua, notó que un gato negro le seguía por el camino de regreso de la feria de Burguete. Se metió por el sendero de Casa Doray y en el collado de Muno le asestó un tremendo golpetazo con un palo. Al día siguiente, encontraron muerta sobre la chapa del fogón a la dueña del citado caserío.

Otro aspecto a destacar de la mitología local es la presencia de criaturas nocturnas como Inguma (o Mahuma), los Gaizkiñek, o los cambia-formas. Curiosamente, a las “laminak” a veces se las asocia con el “gizotso” u hombre lobo. A las “sorginak” también se las describe muchas veces como animales negros que aparecen en cruces de caminos o junto a fuentes (normalmente gatos, pero también perros, ovejas, asnos, etc), como luces en la noche que te persiguen y te agreden o metiendo espíritus o servidores en las almohadas para provocar pesadillas o enfermedades. A todas las criaturas nocturnas, lamias y brujas incluidas, las detiene el canto del gallo al amanecer, además del “eguzkilore” (flor de sol) que se coloca en las puertas de las casas como amuleto de protección. Igualmente, se cree que, si el gallo canta a medianoche, hay brujas o espíritus acechando y se debe evitar que cante 3 veces para aplacar su influjo maléfico (matándolo si es preciso).

En un viejo pasquín encontrado en Luzaide (Gure Almanaka), se dibujaba así a las lamias: “eran una especie de hombres-lobo (Gizotso), medio persona, medio bruja, que vinieron aquí hace 200 siglos. Durante el día se ocultaban en cavidades rocosas y, por la noche, andaban volando a modo de almas errantes con sábanas blancas y rojas, silbando en medio de una horrible algarabía”. La diferencia que Satrústegui establece entre lamias y brujas es que las primeras eran criaturas extrañas, pasivas, que habitaban en cavidades fuera del vecindario, ajenas a cualquier culto y que se valían de sus encantos para trabar amistad, encandilar a los hombres o solicitar asistencia de parteras o curanderas; en cambio, las segundas, son personas bautizadas que reniegan de Dios, practicantes de ritos satánicos y causantes activas de males físicos y morales a personas y bienes.

Inguma (localmente conocido como Mahuma, Mamuzar o Mamua) es otro de esos genios nocturnos que es tan temido como las “sorginak” (brujas). Se cuenta que vive en un refugio abierto en la roca en el barrio de Gañekoleta llamado “Mamu-xilo”. Esta criatura suele colocarse sobre el pecho de los durmientes y atormenta a sus víctimas con pesadillas, sentimientos de miedo y angustia, sensación de opresión en el pecho y falta de aire, agarrotamiento o parálisis durante el sueño, pellizcos o cardenales en el cuerpo, agotamiento, estados depresivos y neutralización de las capacidades de las personas. Algunos de estos mismos daños son atribuidos a las brujas. Para evitar estos ataques, se recitaba una plegaria a San Andrés (sincretismo con Amets, sueño): “San Andres, barda ein dut amets, zurez eta neunez. Yinkoa ta Andre dena Maria, har nazazie zien hunez. Amen.” En el caso valcarlino, debemos subrayar una relación entre Mahuma y el profeta Mahoma, apreciándose una tensión mítico-histórica con los musulmanes como población hereje.

Algo parecido sucede con la figura del Judu Erratia, Juif Errant o Judío Errante. Este personaje es un anciano con barba blanca y vestido de harapos negros que no dejaba de vagar por los montes y que se aparecía una vez cada 100 años, llevándose a los niños y sus respectivas almas. Fue citado por primera vez en 1228 por el monje benedictino Matthieu Paris del Monasterio de Saint Albans. No obstante, la leyenda empezó a popularizarse durante el s. XVI. Se trata de una variante clara del mito de Ehiztari Beltza o el Cazador Maldito (natural en un entorno de caza como el de Luzaide) que fue deformada por el desprecio hacia la comunidad judía, que tenía una notable presencia en la cercana Bayona por su control sobre el comercio del chocolate (tan apreciado en Valcarlos). Así, el Judu Erratia pasó a convertirse en el típico “hombre del saco” con atributos saturninos. La existencia de algunas estelas funerarias en el cementerio de Luzaide donde puede apreciarse la estrella de David sugieren que, efectivamente, hubo (y quizás siguen existiendo) vecinos/as judíos/s, hecho que no es de extrañar dado su carácter fronterizo.

Otra de las criaturas terribles que atemorizaba a la población era Herensuge, la gran serpiente o dragón de siete cabezas que raptaba doncellas y se alimentaba de ellas (comportamiento que también se atribuye a Gaueko, representación de la noche). Las historias populares relatan que habitaba en la sima de Xiximurru, que sitúan en la Selva de Irati (en el vecino Valle de Aezkoa). En relación a este númen, que aparece en forma de culebra, se han conservado varias creencias y ritos. En primer lugar, se dice que tiene predilección por la leche de las mujeres lactantes y para evitar que se alimente de ellas y les pique, se debe recitar “Adam eta Eva”, echando ceniza de la chimenea y cortando con una guadaña. Si se ve a un lagarto muerto o una serpiente muerta, está prohibido pronunciar “hil dut” o “kalitu dut”. Hay que hacer tres cruces con la lengua sobre una piedra y besarla tres veces.

Entre los monstruos locales debemos incluir a Tartalo, nuestro cíclope autóctono. Una leyenda narra que un pastor que iba a cuidar de su rebaño se encontró con Tartalo e intentó engañarle para no ser devorado. Después le metió un pincho en el ojo para cegarlo y escapar. Con el fin de que no pudiera rastrearlo durante la persecución, le tiró un dedo en dirección a un barranco para que se precipitase en él.

La contrapartida benéfica de Tartalo es el Basajaun o Señor del Bosque. Este ser es descrito como un gigante peludo y forzudo, con un pie de cabra o pata en forma de kaiku. Los vecinos de Luzaide creen que vive en la cueva de Mailuxe o Mailuze (barrio de Azoleta) junto a su mujer la Basandere y que la gruta comunica mágicamente con Donibane Garazi (o Saint-Jean-de-Pied-de-Port). Por propia experiencia diría que se pasea por el Dolmen de Epersaro con algún otro Jentil. El Basajaun tiene un comportamiento claramente protector hacia los humanos, ayudándoles a cuidar a sus rebaños de los ataques de lobos (u otros depredadores) y vigilando para que nada malo les suceda a sus propietarios. Si detecta algún peligro o necesita algo, se comunica por señas o silbidos. Una vieja leyenda, también presente en Aezkoa, narra que el Basajaun se enamoró de una pastora de Saint-Étienne-de-Baïgorry (Valle de los Aldudes, Francia) que quedó embarazada del númen. La Basandere, celosa, la metió en un tronco estando preñada y tanto la madre como el bebé fallecieron.

Otra leyenda aezkoana, pero que tiene resonancia en Luzaide, es la de un “hombre-oso” llamado Unai. Se trataba de una criatura grande y peluda, con apariencia humanoide y rasgos de oso que habitaba en la Selva de Irati. Según cuenta la historia popular, una moza de Mendibe que iba camino de Otsagabia, fue raptada por un oso y quedó encinta. El oso la retuvo en su cueva hasta que consiguió escapar junto a Unai cuando éste tenía 6 años. Al principio, los lugareños miraban con recelo al niño por su fealdad y fuerza descomunal, pero finalmente fue aceptado y se convirtió en el mejor pastor de vacas del lugar. ¿Podría ser Unai el mismo Basajaun de Luzaide en una versión más humanizada que, a su vez, recoge el folklore de los cambia-formas autóctonos? Uno de los disfraces del carnaval valcarlino que consiste en un conjunto de pieles rodeadas por enredaderas o zarzas nos da algunas pistas.

El hombre-lobo de Luzaide, al igual que el Basajaun, comparten una fortaleza extraordinaria, además de una pierna redondeada en forma de kaiku. Durante la noche de San Juan, se dice que hay un momento en el que las piedras se convierten en pan y las aguas en vino. Quien presencie ese instante y lo integre como un misterio, alcanzará la prosperidad y felicidad de por vida. En cambio, si no logra aprehenderlo, será condenado a la maldición del Gizotso. Recapitulando, hay dos formas de convertirse en hombre-lobo en estas tierras, siendo lamia o medio lamia (que es sinónimo de bruja, en muchos casos), o ser testigo de un secreto mágico sin merecerlo. A esta podríamos añadir una tercera, que es cruzándose con un lobo o loba (el último lobo desapareció de Luzaide en 1928).

Ante semejante bestiario, los valcarlinos necesitaban aliarse con poderes que pudieran contrarrestar los horrores y peligros de la noche. El mayor de ellos, después de Mari o Maitagarri (si estaba de buenas), era la fuerza de la diosa sol: Eguzki o Iruzki (en el dialecto local). Satrústegui, Barandiarán e Iribarren aportan evidencias del arraigo del culto a este númen en la zona. Satrústegui recogió varias fórmulas para saludarla al amanecer y despedirse al atardecer:

“O Iruzki Saindia, eman zahuzu biziko eta hileko argia” (Santa Sol, danos luz de vida y muerte)

Iruzki Saindia, irudi ziin zipirtaka!” (Santa Sol, imagen resplandeciente)

Adio Iruzki Saindia! Bihar artio!” (Adiós, Santa Sol, hasta mañana)

Bihar artio Joanes, zauri bihar muga onez! (Adiós Juan, ven mañana con buena suerte)

Por su parte, Iribarren refirió el caso de un baserritarra de Luzaide que acostumbraba cada año a recibir al sol durante el Solsticio de Verano, arrodillado en el campo y haciendo gestos de adoración hacia el cielo. También se tiene constancia de que las mujeres de la localidad mantenían la costumbre de ofrecer tortas de harina de maíz (talos) a Iruzki en el s.XX. Asimismo, el fuego como representación del sol tenía un gran poder. Antes de acostarse, la señora de la casa cubría el fuego con ceniza y recitaba ciertas fórmulas para que no se apagase ni ocurriese nada malo. La chimenea era un lugar para dejar ofrendas y también para arrojar los dientes de leche de los niños mientras se decía “oizu zaharra eta ekatzu berria” (llévate lo viejo y trae lo nuevo) con el fin de asegurar su protección.

Adicionalmente, se ha de considerar que las festividades más señaladas en el calendario tradicional de Luzaide eran de índole solar: el Solsticio de Invierno, la Candelaria, la Cruz de Mayo y el Solsticio de Verano. En el Solsticio de Invierno, se quemaba el “gabonzuzi” y se guardaba su ceniza para fabricar talismanes (con el tiempo se sustituyó por la ceniza del Miércoles Santo o Miércoles de ceniza). Igualmente, se hacía la bendición sobre el pan. En la Candelaria, la Etxekoandre encendía una vela especial bendecida en la iglesia y daba tres vueltas alrededor de otro miembro de la familia que permanecía arrodillado. Luego derramaba tres gotas de cera sobre el hombro o sobre el cabello. Podía repetir este rito en otros lugares de la casa, en los campos o sobre el ganado (principalmente sobre las ovejas). En la Cruz de Mayo, se hacían cruces con las ramas de laurel a las que se añadían tres puñados de sal para protegerse contra las tormentas. En San Juan también se fabricaban enramadas o cruces protectoras con laurel y espino blanco. En esa fecha, se solía colocar a las gallinas bajo una rama de laurel cruzada con una hoz para que incubasen los huevos. Otra forma de protección particular para el ganado era confeccionar un amuleto con un cencerro, una rama de laurel bendecida, cera de las velas de la Candelaria y un hueso de una pieza de caza bendecida para hacer pasar a los animales bajo él.

Otras supersticiones que dieron lugar a otros actos de magia folklórica son:

-La creencia de que el mes que entraba en viernes sería malo.

– No cambiar de borda o terreno a los animales en viernes.

– No cortar las uñas ni el pelo en día con R.

Recordemos que el viernes era el día de Mari y el momento en que tradicionalmente los/as brujos/as se reunían para celebrar sus juntas o asambleas.

Próximamente, me gustaría detenerme a profundizar en el simbolismo del folklore vegetal de Luzaide, comparándolo con el de otros valles vecinos. De todos modos, os animo a leer la bibliografía consultada para profundizar en los aspectos tratados en este artículo.

 

*Agradecimiento personal a David Mariezkurrena por sus aportaciones durante la conferencia sobre “Mitos y leyendas en la tradición oral de Luzaide” impartida como parte del Curso de Antropología Cultural y Etnografía (Aranzadi). También a Juantxo Irisarri por la foto del carnaval de Valcarlos (el blog de las danzas de Luzaide está reseñado más abajo).

 

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