Sugaar, Sugoi, Maju

8 comentarios en “Sugaar, Sugoi, Maju”

  1. Millones de gracias por este post. Me ha sido de gran utilidad para mi estudio particular de las tradiciones, leyendas y seres mágicos de mi tierra.

    Un abrazo enorme

    1. Eskerrik asko, Ivan! La serpiente es un arquetipo primitivo cargado de significado que ,según autores como Jung, forma parte del inconsciente colectivo de muchas culturas. Es uno de los símbolos más antiguos de creación-destrucción, transformación y renovación, sanación (caduceo de Hermes), sexualidad (kundalini), fertilidad y conocimiento/sabiduría. Para profundizar en el tema te recomiendo la lectura de “El mito del eterno retorno” de Mircea Eliade o “Las máscaras del Dios” de Joseph Campbell. Los tienes citados en las referencias (recomendaciones).

  2. Una mujer americana me hizo la misma apreciación: que se debería difundir más la mitología, el folclore y la cultura vasco-navarra a través de medios audiovisuales. Aún hay poco material pero existen personas que se están animando a escribir libros ilustrados con CD’s o que han diseñado videojuegos que se desarrollan en lugares míticos y tienen como protagonistas a personajes de la mitología vasca. Como docente que soy, aprecio mucho esta labor divulgativa y quisiera poner mi granito de arena para que esta tarea continúe. He pensado en la posibilidad de grabar pequeños vídeos a través del canal de Youtube que inauguré para organizar una sesión de preguntas y respuestas (subtitulándolos en inglés). También estoy valorando la opción de realizar pequeñas charlas o talleres explicando mitología, festividades, ritos, uso de plantas en la medicina popular, etc Mi madre incluso me ha animado en los últimos días a que escriba un libro recopilatorio aprovechando el material que estoy publicando en el blog. Supongo que no lo he hecho aún porque siento que me quedan cosas por aprender y porque actualmente me encuentro en un momento de transición, asumiendo una serie de responsabilidades y compromisos dentro de la familia y en relación a la tradición.

    Pienso que los mitos tenían un claro propósito de enseñar a apreciar la naturaleza, pero también a temerla en su justa medida, ya que la creación y la destrucción se encuentran dentro en un continuo y son procesos necesarios para el equilibrio de los ecosistemas. La serpiente es un excelente ejemplo de este eterno retorno y de que la línea entre la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, a veces puede ser muy delgada. Citando a Paracelso: “Nada es veneno y todo es veneno: la diferencia está en la dosis”. Este principio es esencial en el aprendizaje de la herbolaria. Si leíste el artículo sobre los procesos de brujería, explicaba que antiguamente la palabra “veneficium” (que luego adoptó connotaciones negativas) en realidad hacía referencia a los brebajes o sustancias de Venus, que podían ofrecer un beneficio o actuar como un veneno en función de la dosis. Como dices, bien estemos en la presencia de plantas o animales potencialmente peligrosos, debemos actuar con cautela.

    Los niños desgraciadamente están perdiendo este sano contacto con la naturaleza y la sabiduría popular que encierran toda una serie de principios y valores necesarios para convivir en armonía. Educar requiere tiempo, dedicación, exploración e integración de los conocimientos. En este mundo acelerado es más difícil que las familias puedan ofrecerles esto a sus hijos, pero soy de la opinión de que para educar a un niño hace falta toda la tribu. Es decir, que se trata de una responsabilidad colectiva y cada cual debe hacerse cargo de lo que puede aportar a la dinamización social y cultural.

    Agradezco muchísimo tus comentarios y la posibilidad que nos ofrece la tecnología de establecer estos agradables debates. Feliz domingo.

  3. Hola María.

    Excelente relato sobre Sugaar,
    la mitología vasco-navarro debería
    difundirse más a través de los medios audiovisuales, ya sea en filmes, series, etc.

    Sobre las serpientes:
    a mí no me parecen malévolas
    como piensan muchas personas,
    las veo como seres astutos, no les tengo miedo, pero les tengo respeto, porque sé muy bien que las serpientes, culebras, víboras, etc, son más poderosas que yo.

    Por eso cada vez que veo una,
    me alejo, mantengo mí distancia, porque aunque yo no tenga intención de hacerle daño, el instinto de las serpientes es defenderse con su veneno, y si no lo tienen, se defienden con su fuerza, estrangulandote.

    Muchas personas me llaman cobarde,
    pero yo aprecio mucho mí vida como para ponerme de tonto a creerme el más valiente, como hacen muchos. Si me voy a morir, que no sea por tonto. 🙂

    Si yo sé que una serpiente no tiene veneno, la toco o la tomo en mis manos, sino, prefiero que me llamen gallina.

    Esto lo hago con todos los animales venenosos, me gusta apreciarlos, pero ellos apesar de su tamaño, me recuerdan que soy un mortal, por ese veneno,
    ellos son superior a mí.

    Los animales venenosos también me recuerdan, que su veneno mata y salva,
    es positivo y negativo; la vida y la muerte, agonía y antídoto al mismo tiempo.

    El veneno me parece un poco poético, aunque macabro. Por eso, estos tipos de mitos siempre despiertan algo en mí.

    María, leí el enlace que me compartió sobre los refranes vasco-navarro,
    le agradezco que lo haya compartido
    conmigo. Se aprecia que todo ello
    la ha convertido en la persona que es hoy
    en día, una persona cabal que trabaja dando lo mejor de si misma.

    Me gustó mucho, las tradiciones y costumbres vasco-navarro, son muy bonitas. Lo más que me gustó fueron los refranes en vasco, son muy profundos, mucha sabiduría en ellos.

    Descubrí que algunos valores sobre la familia y la amistad, son igualmente apreciados y practicados en mí país.

    Aunque con el transcurrir del tiempo,
    mucho de ello se ha ido perdiendo,
    y la culpa no es de los niños que un día se harán adultos: es de los padres que sin ser maduros, tienen niños y no le inculcan valores y el valor que las cosas tienen,
    y que significa vivir en sociedad y pertenecer a una sociedad.

    Yo por ello educo cada vez que puedo,
    así no sea mí responsabilidad, porque no quiero ver como el pueblo y la sociedad a la que pertenezco se va al abismo.
    Ese no es el futuro que quiero para las futuras generaciones de adultos.

    Muy bonito este relato sobre Sugaar,
    María, tenga usted un bonito día.

Deja un comentario