Udazken koloretan

Septiembre representa el final o culminación del verano dentro del calendario tradicional vasco (Udazken o Udagoieneko), o lo que nosotros conocemos ahora como inicio del otoño (Buruila). Popularmente se concibe como una época corta y plácida (Urriaro) donde los días son cada vez más breves y los últimos verdores de la vegetación (Larrazken) se apagan, dando paso progresivamente a hermosas estampas de tonos dorados, pardos y cobrizos.

Una de las denominaciones de septiembre es Uraila o mes del agua (o Garoila, haciendo referencia al rocío), aunque este año está siendo especialmente seco y no tendría demasiado sentido aferrarse a dicha terminología. Antiguamente, la humedad de las lluvias propiciaba el esplendor de los helechos y, por ello, septiembre es conocido como Iraila (mes del helecho). Muchos aldeanos, especialmente en la zona del Duranguesado y en los Pirineos, recogían esta planta para fabricar “camas” para el ganado, usarla como combustible o utilizarla como elemento para los abonos por sus propiedades remineralizantes. Por su parte, los/as herboleros/as, también la recolectaban durante la luna nueva de septiembre para tratar dolores reumáticos, problemas articulares, hernias inguinales y frenar las hemorragias de las heridas. Asimismo, puede usarse como diurético y para tratar trastornos hepáticos. En el Valle de Ollo existe la costumbre de quemar helechos recogidos en San Juan para purificar la casa y prevenir toda enfermedad.

En mi caso, como resido en la Ribera del Ebro, estas tradiciones no forman parte del imaginario colectivo del territorio. Esta zona se caracteriza por sus viñedos y la calidad de sus vinos, así que la vendimia y sus festividades báquicas, son sus principales elementos folklóricos distintivos. Concretamente, en Logroño, aunque ya nos salimos de las fronteras legales del País Vasco y Navarra, en el Equinoccio de Otoño se hace el pisado de la uva y se le ofrece el primer mosto a la Virgen de Valvanera, una antigua advocación mariana (s.XI) que fue encontrada en el interior de un roble del Valle de las Venas (renombrado posteriormente como Valle de la Venia o del Perdón). Este frondoso lugar destaca por la abundancia de los arroyos que riegan las laderas y que semejan los vasos sanguíneos de la Madre Tierra. Algunos autores apuntan a que el nombre de Valvanera provendría de “Luna Vera” (Luna verdadera), haciendo referencia a la palidez del rostro de la imagen original que se asociaría a dicho cuerpo celeste. La presencia de plata y gemas azuladas en su santuario refuerza su vinculación con la luna. Otros consideran que Valvanera es una representación venusina de una deidad prerromana más arcaica cuyo nombre se ha perdido y que tendría una relación directa con la fertilidad y la sanación, ya que junto al viejo roble hay una fuente natural a la cual se acude para beber o recoger agua con fines curativos.

Sea como fuere, Valvanera no es la única representación de Diosas convertidas en Vírgenes cristianas. Otra de las imágenes a destacar sería la Virgen del Romero de Cascante (Navarra), la cual se apareció tres veces a un pastor sobre un romero (al estilo de las manifestaciones de Mari en muchas de las leyendas populares). El romero es una de las plantas más utilizadas en la medicina popular, especialmente en forma de alcohol o aceite, para el tratamiento de contracturas, inflamaciones y problemas articulares, así como trastornos respiratorios y circulatorios. Adicionalmente, es un gran reconstituyente y ayuda a fortalecer el cuerpo. En muchos hogares, principalmente de la geografía navarra, se solía colgar (y aún se cuelga) un hatillo de romero sobre el dintel de la puerta o encima de las ventanas para ahuyentar, no solo a los mosquitos, sino también todo tipo de mal.

En localidades como Durango (Vizcaya) o Mutiloa (Guipúzcoa), se rinde culto a Andra Mari (Señora Mari) en forma de virgen.  El día de la Natividad (8 de septiembre) se ofrece una misa y luego se celebra una romería. Las mujeres encienden lámparas de aceite, cirios y rollos de cera virgen con la intención de alejar las pesadillas de sus hijos/as. Asimismo, se le suele ofrendar gran cantidad de huevos e incluso gallinas. Tanto ese día, como a lo largo de todo el año, las mujeres acuden para pedir por la salud de sus pequeños, lograr un buen parto o que se les conceda la dicha de tener descendencia.

Aunque todas estas tradiciones me resultan afines porque las he vivido de cerca (sustituyendo el romero por albahaca y los huevos por dulces), debo confesar que, en mi casa, ha tenido más relevancia que mi tía preferida cumpla años en esta fecha (supongo que esto tampoco fue accidental, conociendo a nuestra Dama). Recuerdo que, en estos días de fiestas septembrinas, nos juntábamos toda la familia a comer en casa de mi abuela y ella cocinaba pierna de cordero (antigua ofrenda a Mari). También amasábamos juntas “hojas de parra”, unas tortas crujientes en forma de hoja que llevan huevos, leche, aceite, azúcar, harina y anís. Otros de los dulces típicos de esta época son las conservas de melocotón y pera en almíbar, las mermeladas de frutos de temporada (melocotón, ciruela, moras), las manzanas asadas y las garrapiñadas. No podría contar la cantidad de horas que he pasado con mi “amona” a lo largo de mi infancia y adolescencia llenando botes de conserva y pelando “almendrucos” sobre un tocón de madera. A veces me daba la propina por ayudarla, a pesar de que mi auténtica recompensa era su compañía y sabiduría.

La verdad es que nunca fui demasiado fan de la vendimia, aunque luego me pusiera “morada” de uva moscatel cuando mis tíos la recogían. La verdadera esencia del otoño para mí se encontraba y aún permanece en la sacralidad alquímica de la cocina. El otoño empezaba realmente cuando mi abuela encendía el horno de leña con troncos viejos, sarmientos y cáscaras de frutos secos y nos dedicábamos a recoger los frutos de la cosecha para transformarlos en nuevos alimentos mientras emanaban de sus labios las viejas historias. También era el momento en que limpiaba y acondicionaba con especial esmero la capilla familiar para que estuviera convenientemente preparada para el Día de Todos los Santos, pues los antepasados han sido siempre un elemento esencial en el culto privado de mi familia. Siempre la acompañaba al cementerio para estos menesteres y observaba con detenimiento cada detalle, pues había cosas que no podía hacer porque solo corresponden a la Etxekoandre de la familia. La esencia y las formas principales de aquellos ritos son las que he ido incorporando en mi propia práctica espiritual, aunque obviamente he introducido otros elementos que han surgido de la interacción personal con los Etxekojaunak y de la investigación aplicada del folklore de mi tierra.

El otoño para mí representa, igualmente, un periodo de acontecimientos drásticos, transformadores y normalmente dolorosos: la cesión o matanza de animales a los que había cuidado durante el verano; el abandono de las libertades, el comunitarismo y el espíritu salvaje del pueblo; el alejamiento o pérdida de algunas amistades que cambiaban de clase, centro o vivienda; el divorcio de mis padres; el fallecimiento de seres queridos;  la inestabilidad de la falta de empleo o la adaptación laboral a un nuevo centro docente o grupo de alumnos; las mudanzas; la iniciación a mi tradición.

La entrada de los espíritus de la corte oscura (o Caza Salvaje) suele manifestarse en forma de sacudidas, derrumbes, accidentes, pérdidas significativas, renuncias y sacrificios. Esta es su manera de reestablecer un nuevo orden nacido del caos y el desgobierno, de obligarte a prescindir de la cómoda piel a la que te habías acostumbrado para otorgarte otra más resistente a las inclemencias y penurias del invierno. La superación del miedo, la inseguridad, la ansiedad y la melancolía que conlleva el desapego de nuestro viejo “Yo” y de todo lo ligado a él es la prueba a superar o el precio a pagar para obtener ciertos aprendizajes, regalos o dones que solo ellos pueden entregarte. Por mucho que sea algo asumido, no deja de resultar difícil, porque los seres humanos solemos resistirnos a los cambios y a aquello que se escapa de nuestra comprensión o control. Enfrentarnos al duelo de una muerte física, emocional, simbólica o espiritual es algo atávico que despierta toda una serie de mecanismos asociados a la Sombra y a los temores que surgen de la interacción con las diferentes realidades del Mundo Inferior.

Tal y como escribió Jung en su Libro Rojo, “puedes llamarnos símbolos, pero somos tan reales como tus semejantes, […] somos lo que tú consideras real”. Y creedme, los poderes a los que sirvo son algo más que conciencias arcanas que pueblan el inconsciente colectivo de una cultura autóctona. Están muy vivos y más despiertos que nunca, como hemos podido comprobar con los últimos desastres naturales. Su forma de manifestar su tremendo descontento con el despreciable trato mayoritario que le da el género humano ha sido activando el potencial destructor de los cuatro elementos a nivel planetario: huracanes (aire); erupción solar e incendios (fuego); terremotos (tierra); lluvias torrenciales, inundaciones y tsunami (agua). A nivel local, las olas de calor generalizadas, las sequías en la parte del sur y las últimas tormentas en las zonas de montaña también han sido notables. Incluso tenemos nieve en algunos puntos del Pirineo.

Durante este ciclo, los acontecimientos se han precipitado de forma inevitable, anticipando la llegada de lo que se atisba como un largo y duro invierno. Mis sueños y vuelos nocturnos me conducen a lugares cada vez más oscuros e inquietantes.  Mi percepción de los últimos eventos me hace pensar que nos están poniendo a prueba, se está exigiendo la asunción de compromisos más firmes y la entrega de desgarradores sacrificios.

En mi caso, hace un año que salí de la protección de mi cubil y di el paso de visibilizar mi “pata de ánade”, mostrando públicamente esa faceta brujeril y oracular que había sido un secreto y un tabú en muchos espacios sociales. No podía ni quería esconder más algo que me convierte en quien soy a todos los niveles, pues mi espiritualidad es algo que me he esforzado en llevar a la práctica en casi todo lo que hago en mi día a día, tratando de honrar la memoria de mis antepasados y a los espíritus del territorio que me entregaron su bendición. Tal y como juré en la cima de Urkiola hace 9 años, he recogido la antorcha de la tradición, he alimentado su fuego y estoy difundiendo su esencia, asumiendo paulatinamente los compromisos como heredera de un legado familiar que había permanecido oculto, esperando a la persona que tuviese la valentía de rescatar ese tesoro.

La mujer que ahora escribe estas letras dista mucho de aquella muchacha soñadora e ingenua que se echó al monte una lluviosa mañana y será muy distinta de la que quizás conozcáis en el futuro como representante de su propia Etxea. Solo espero poder cumplir con las exigencias de ese cargo y rol con la honestidad, devoción, rectitud, dignidad y aplomo suficiente. El proceso de preparación a menudo es confuso y tortuoso, ya que el sendero a seguir es torcido y con indicaciones que a veces resultan difíciles de descifrar. Incluso te encuentras sin guía en algunos puntos del camino y no te queda otra que confiar en tu propia intuición y en ciertas sensaciones subjetivas, pues los misterios han de ser desvelados y revelados. Tus mayores o tus iguales no pueden explicártelos, por mucho que quieran. La experiencia de cada practicante es única y los obstáculos a superar son diferentes para cada individuo.

En estos últimos meses me he ido encargando de realizar la mayoría de devociones semanales y mensuales,  me he ocupado de gran parte de la organización y desarrollo de las celebraciones estacionales con sus correspondientes costumbres, he tomado un papel mucho más activo en los ritos de paso (funerales, cuidado de las almas que cruzan al otro lado, protección de las nuevas madres y bebés de la familia, casamientos), he profundizado en mis conocimientos de herbalismo y sanación y he intensificado mi relación con los espíritus de la “casa madre” para propiciar un tránsito más fluido en la renovación de los pactos cuando corresponda. No puedo describir lo desgastante que puede resultar a nivel energético y emocional, ni todos los ajustes que he tenido que ir haciendo, comenzando desde mis hábitos de alimentación, ejercicio y sueño, pasando por la gestión cotidiana del hogar hasta las interacciones con mis familiares, amistades, vecinos y conocidos.

Un aspecto que me ha resultado más difícil de lo esperado es pasar a tener un rol más destacado dentro de la comunidad. El hecho de sentir que la gente de mi alrededor me empezaba a frecuentar y me frecuenta cada vez más para compartir sus intimidades (aunque apenas tengamos trato o ni siquiera nos conozcamos), pedirme consejo o asistencia o solicitarme que interceda o medie en asuntos familiares o vecinales ha llegado a resultar un poco agobiante por la toma de conciencia y responsabilidad sobre la resonancia que tienen tus palabras, actos, omisiones o faltas. Tu entorno te observa con un ojo más crítico y empieza a esperar cosas de ti que antes no te correspondía asumir. Hay momentos en que me siento como la llama de una vela que congrega la presencia de seres visibles e invisibles con una intensidad inusitada. Otras veces, me percibo como un renacuajo que aún no se ha convertido en rana, alternando entre la tierra y el agua, sin encontrar un verdadero asiento en ninguno de ambos espacios.

En este ciclo que comienza me corresponde finalizar esta preparación y empezar a asentar las bases para refundar la Etxea, probablemente en un nuevo territorio que ya llevo unos meses explorando y con el cual me estoy sintonizando para que, cuando llegue el momento de dar el triple salto mortal sin red, lo esencial esté bien dispuesto. Eso va a implicar dejar atrás muchas cosas e invertir más cantidad de energía en mi persona y en todo aquello que no se ve de puertas para afuera. No sé de qué manera afectará eso a la trayectoria de este proyecto. Mi intención es seguir contribuyendo a la difusión de los aspectos culturales y folclóricos de la tradición, así como a la construcción de puentes que lleven a una reconciliación entre la realidad objetiva y subjetiva. Espero que, con vuestras sugerencias y apoyo, sea más llevadero el viaje.

Para acabar, os dejo con la letra de la canción “Udazken koloretan” de Benito Lertxundi, deseándoos un feliz equinoccio de otoño y una próspera cosecha.

En los colores de otoño,
atravesando los perfumes de los campos,
evocándote, estoy en ti.


A la sombra del árbol desnudo,
amarillenta y rojiza
yace la hojarasca; todo duerme.


Recojo una hoja, es tan simple como bella,
tan sencilla al morir,
parece aún poseer toda la vitalidad del árbol.


Tanta dignidad al caer
me impulsa a cantarte.
De nuevo contemplo el árbol;
¿estará preocupado…?,
se diría que dibuja la sonrisa de la eternidad
en la bondad de su libre transcurrir.


Y parece burlarse
de los sueños cultivados
en las entrañas del tiempo que me esclaviza.


En los colores de otoño,
atravesando los perfumes de los campos,
evocándote, estoy en ti,
tan sencillo al morir,
tan simple al irte sin un adiós.

 

 

  • La imagen de la Virgen de Valvanera se ha extraído de: https://lariojaturismo.com/comunidad/larioja/recurso/monasterio-de-nuestra-seora-de-valvanera/b4bd993d-c181-487f-87d4-7fdba2a21059
  • La fotografía de la Virgen del Romero puede encontrarse en esta página: http://turismo.navarra.com/item/basilica-de-nuestra-senora-del-romero-de-cascante/
  • La imagen de la Santa María de Uribarri (Durango) se ha obtenido del siguiente blog: https://bizidun.wordpress.com/2016/12/15/el-retablo-de-la-basilica-de-santa-maria-de-uribarri-en-durango/
  • La ilustración de “The Witches Rout” es obra de Marcantonio Raimondi y Agostino Veneziano y ha sido tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_Witches_Rout_(Lo_Stregozzo),_by_Marcantonio_Raimondi_and_Agostino_Veneziano,_engraving_-_National_Museum_of_Western_Art,_Tokyo_-_DSC08256.JPG
  • La imagen de la pata de oca se ha extraído de: www.caymonproyectos.es/images/Pata-oca.jpg
  • La ilustración del sapo entre dos ratas se encuentra en: http://personal.rhul.ac.uk/uhle/001/degheyn.htm

 

Udako Solstizioa, San Juan bezpera eta Donibane gaua

Tras unos meses de ausencia por compromisos profesionales y circunstancias personales diversas, este blog retoma su camino con nuevos desafíos para esta hija de Mari, tanto dentro como fuera de su Etxea.

Imbuida por la fuerza del resurgir del astro rey, quisiera aprovechar este momento del ciclo anual para revisar las tradiciones vasco-navarras vinculadas al Solsticio de Verano, que el cristianismo reinterpretó y trasladó a la famosa festividad de San Juan.

El Solsticio de Verano representa uno de los eventos folclóricos y mágicos más importantes dentro del calendario de distintos pueblos europeos y de la rueda del año en las distintas tradiciones paganas y de brujería. Como ya expliqué en la sesión de preguntas y respuestas que organicé en el mes de diciembre (disponible en Youtube), el antiguo calendario tradicional vasco subdividía en dos períodos el ciclo anual: Negu (invierno) y Uda (verano). El Solsticio de Verano, “Izkiota” o “Udako Solstizioa” representa el momento en el que el sol pasa por el Trópico de Cáncer al norte del ecuador y el eje de la tierra alcanza su máxima inclinación respecto al sol, teniendo lugar el día más largo y la noche más corta del año. Es decir, es el momento de mayor auge y resplandor del sol, que en la mitología vasca es personificado en la figura de Eguzki, la hija menor de Amalur (la Madre Tierra).

El verano para los vascos era un período de florecimiento, plenitud y poder; el momento en el que el mundo vegetal alcanzaba su culminación y el reino animal gozaba de una mayor abundancia y fertilidad. Además de asociarse a Eguzki y al fuego como elemento representativo de su fuerza, también se vinculaba al dragón Heresunge y a Hegoi, el viento del sur. Otras correspondencias que cabría señalar en relación a este festival serían: el oro como metal que simboliza el sol; el trigo y la cebada como cereales que maduran gracias al fulgor solar (junio era denominado “garagarrilla”, “garagarzaora” o “baguilla”, mes de la cebada, así como “ebaikilla” o mes de la siega); frutas como las manzanas y las peras amarillas (concretamente hay una variedad que recibe el nombre de “manzanitas” y “peritas de San Juan”); flores solares como el eguzkilore (carlina acaulis), los girasoles, las margaritas (también conocidas como San Juan loreak o flores de San Juan), el hipérico (o hierba de San Juan) o el diente de león; la luna llena como momento de plenitud y regocijo de Ilargi, la hermana de Eguzki; la entrada a la edad adulta, con sus correspondientes ritos de paso, entre los que destacaríamos la iniciación en la sexualidad y los misterios amorosos, así como el matrimonio como unión sagrada (hiero gamos) y la creación de vida a través de la fusión energética de ambas polaridades.

El Solsticio de Verano, además de ser un momento de revitalización y renovación, es también un período de purificación a través de dos elementos principales: fuego y agua. Al igual que en otros lugares de la Península y de Europa, se tiene la costumbre de encender hogueras y festejar alrededor de ellas, quemar cosas viejas o aquello de lo cual deseemos deshacernos y también saltar por encima del fuego con el objetivo de desprenderse de todo mal (enfermedades, plagas, negatividad, desgracias, potencias maléficas sobrenaturales…) e impregnarse de su fuerza.  A la hora de saltar esas hogueras, en algunas localidades se toca el cuerno (“adarra jo”) o se dice: “San Juan, San Juan berde, artua eta garixa gorde, txantxikuak eta sapuak erre, biba San Juan Berde!” (San Juan, San Juan verde, guarda el maíz y el trigo, quema las ranas y los sapos, ¡viva San Juan Verde). En pueblos como Luzaide o Valcarlos, se cantan letrillas como: “San Juan heldu da! Sorginbeldura galdu da! Galdu bada, galdaila,ager ez daila sekula! (¡Ya llega San Juan! ¡Hemos perdido el miedo a las brujas! ¡Si se ha perdido, que se pierda, que no aparezca nunca! En villas como Bera se entona: “Onak barenak; gaixtoak kanpora!” (¡Los buenos, adentro; los malos, afuera!).

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En el caso vasco, una particularidad a destacar es que este fuego sagrado se enciende con zarzas o ramas de brezo (cortadas con hoz o guadaña), a las cuales se pueden añadir hojas de laurel bendecidas el Domingo de Ramos anterior, los ramos confeccionados en el San Juan del año pasado o las hierbas bendecidas durante la mañana de San Juan (“Belaronak”) que no se hayan utilizado durante ese ciclo. En algunas localidades, se prenden estas hogueras con viejos espantapájaros con la intención de ahuyentar a culebras, sapos, comadrejas y otras alimañas. Antiguamente, también se usaba la paja de jergones sobre las que hubiese descansado un enfermo o un difunto reciente a fin de disfrutar de una buena salud y alejar a la muerte. En otras villas como Mundaka se tiene por costumbre quemar un muñeco en forma de vieja repelente, montada sobre un palo de escoba, con un búho (“Mosolo”) situado en la punta y un gato (“Katobaltz”) a la altura de los riñones, conocida como “La bruja de San Juan”, ya que la creencia en personas con poderes sobrenaturales todavía sigue arraigada.  En algunos pueblos de Gipuzkoa se corre con unos haces de trigo encendidos con el fuego de San Juan, llamados “garizuzi”, con el objetivo de proteger las cosechas. Otro aspecto a destacar es que estos fuegos se encendían habitualmente en cruces de caminos a la medianoche (tiempo de Gaueko) y a veces eran asperjados con agua sacada de un manantial que fuera considerado sagrado o con agua bendita, en su defecto. Tras apagarse el fuego, se recogían las brasas para usarlas en remedios naturales y fabricar “kuttunak” (amuletos).

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El agua, como he anticipado, es igualmente un componente de purificación y sanación muy importante en estas fechas. En muchos lugares de la geografía vasco-navarra se acude a ciertos ríos, manantiales, fuentes a lavarse o beber agua. En las zonas costeras, se va al mar. Algunos de los lugares más visitados son: las orillas del Zadorra (Álava), el manantial de agua salada junto al río Ega (Estella), las orillas del río Salazar (Pirineo Navarro), la fuente de Iturrioz (Hernio, Gipuzkoa), la fuente de Iturrigorri (Bilbao), el manantial de San Valerio (Oñate, Gipuzkoa), la fuente de Santa Marina (entre Isasondo y Zarautz),  la fuente de Sanjuaniturri (Aranaz, Baztán), la fuente de “Saniturri” (Beorburu), las aguas sulfurosas de “Urbedeinkatu” (entre Olazogutia y Ziordia), la fuente de Batueko (Ziordia, Navarra), la fuente de “Angiliturri” (Anocibar, Navarra), las fuentes de Dama-Iturri e Iturri-Santu (Betelu, Navarra) y el manantial de San Juan Zar (Igantzi, Navarra).

La fuente de Igantzi es un lugar de peregrinación destacado para curar problemas de la piel. Esta zona actualmente es una reserva de una especie protegida, el Carpe o Carpinus betelus, que se usa como astringente en la medicina natural local. No obstante, la gente acude al lugar porque existe una cueva asociada a una antigua leyenda, que ha sido convertida en una ermita en honor a San Juan, aunque se cuenta que antes vivió allí el Basajaun. Es más, en la gruta hay una estatua que unos veneran como la imagen de San Juan y otros del Basajaun, a la cual se le ponen velas o flores y se le llevan exvotos. Las historias populares narran que un pastor llamado Juantxo, que tenía una mujer afectada por una enfermedad grave de la piel, vagaba melancólico por los alrededores de la cueva con sus ovejas. De pronto, se le apareció una lamia que le dijo: “Moja un trapo en las tres fuentes, pásaselo a tu mujer por el cuerpo y deja el trapo a secar. Cuando se seque, tu mujer habrá sanado”. Juantxo humedeció el paño con las aguas que manan de debajo de la cueva.  Y su esposa se curó tal y como le aseguró la mágica criatura. Tan emocionado estaba el pastor por lo acontecido que contó el secreto a todo el pueblo, quebrando la condición que ella había impuesto. La lamia, como castigo, lo convirtió en piedra cuando regresó a la caverna. Hoy en día se replica un ritual similar al sugerido por la lamia. Tras beber tres tragos de agua del manantial (uno de cada caño), se moja un paño en la fuente y se aplica sobre las zonas afectadas. Después se deja el paño sobre unas zarzas hasta que se seque y seguidamente el párroco quema el trapo. Otras personas, no obstante, encuentran beneficios si caminan descalzos por el agua del canal o del río cercano.

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Existe otra cueva en Errazu (Valle del Baztán) donde se alza una estalactita retorcida de color verde brillante, en forma de reptil, que los lugareños denominan “Arpeko-Saintu” (el santo de la cueva), de la cual emanan gotas de agua a las que se atribuyen grandes poderes terapéuticos contra el herpes y otros males. El ritual que se sigue es besar la piedra calcárea y rezar un rosario, dejando algún exvoto como agradecimiento.

Otras fuentes como las de “Sanjuaniturri”, “Saniturri” o “Urbeinkatu” tenían fama de proporcionar remedio contra la sarna, además de sanar otros males de la piel. La costumbre marcaba que debían bañarse a la luz de la luna para obtener dicha curación. En el caso de la fuente de “Angiliturri”, los vecinos se lavaban tanto la cara como el cuerpo y dejaban unas monedas como pago que nadie debía coger.

Por su parte, el manantial de San Valerio ha ganado su reconocimiento porque las mujeres acudían a ella para lograr quedarse embarazadas. Según R.M. de Azkue, en Navarra era bastante común que las mujeres que tenían problemas para concebir se frotasen el vientre contra una de las peñas que protegían este tipo de fuentes y bebían de sus aguas, buscando la fertilidad.

En el caso de no encontrar río o charca donde lavarse, se podría realizar esta purificación por agua utilizando el rocío de la mañana de San Juan (lo que se conoce como “coger la rociada”). En lugares como, Larraun, Amezkoa, Valcarlos, Salazar y ciertos puntos de Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa Behera se mantiene la costumbre de revolcarse desnudo/a por la hierba humedecida de los campos, ya que de esta forma se asegura la salud para todo el año y también se cree que se embellece el cuerpo. En cambio, en el valle de Oskotz se considera más apropiado andar descalzo o desnudo por los trigales, recogiendo ese rocío al pasar.

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Otra costumbre bastante extendida es sacar las mantas al raso y dejar que se impregnasen del rocío de la mañana de San Juan para evitar que las polillas se comiesen los tejidos.

El agua nos lleva a indagar inevitablemente en las reminiscencias de antiguos cultos vegetales, latentes en nuestro territorio. El primero que cabría citar es la permanencia de la veneración a los árboles, que está presente tanto en las festividades de mayo como en las celebraciones solsticiales. Durante la Noche de San Juan, en localidades como Bera, Agurain, Igantzi, Oiartzun, Ataun, Zegama, Lesaka o Bortziri se planta el tronco de un gran “txopo” o álamo blanco (Populus alba) como símbolo de fertilidad y se danza alrededor de él. En algunas ocasiones, el tronco es adornado con diversos elementos (principalmente cintas), coronando el extremo superior con una bandera, una prenda, un muñeco o un obsequio. A veces, el tronco es embadurnado con sebo o algún tipo de grasa, pidiendo a los jóvenes que trepen hasta la parte superior para alcanzar el premio. En los pueblos situados en las montañas navarras y en los Pirineos, se sustituye el álamo por el roble. Por ejemplo, en Lobea de Onsella y otros lugares de la muga navarra, se rajan a hachazos tantos robles como enfermos acudan al rito, haciendo una gran hoguera con los restos. Después los enfermos duermen en el bosque y pueden llevarse parte de las cenizas. En algunos puntos aislados del Pirineo como Luchon, en el Valle de Barousse, existe la tradición del “brandon” que consiste en prender grandes estacas de roble. En algunos pueblos de la Ribera del Ebro se usan, en su lugar, alberchigales, mientras que en la frontera con Aragón se emplean encinos. En Corella, como en algunos lugares de Alemania, se opta por el cerezo.

Otra tradición muy extendida por toda la geografía vasco-navarra es la confección de ramos (“zamak”, “erramue”, “erramilletia”) o enramadas, las cuales son colocadas en puertas y ventanas (a veces también en los tejados o en los campos). En muchos pueblos de Gipuzkoa (Amezketa, Idiazabal, Ursuaran), Bizkaia (Gorozika), el Valle del Baztán, Amezkoa y muchos puntos de Larraun, se hacen ramos o cruces de fresno y espino blanco. En algunas localidades de Larraun y Zuberoa, sin embargo, se sustituye el fresno por serbal blanco y en Arrayoz se cambia el fresno por ramas de nogal, añadiendo como tercer elemento el helecho. En algunas villas de Gipuzkoa (Zestoa, Arroa), se mezclan las ramas de fresno con flores. En Oiz de Santesteban (Navarra) las mujeres llevan a bendecir a la iglesia cruces de laurel y avellano; en Markina (Bizkaia), se hacían ramos de laurel y espadaña (typha latiforia); en Izpazter (Bizkaia), se fabrican con laurel y “helecho de los truenos” (también conocido como “trumoiera”). Otras combinaciones más complejas incluyen espino, fresno, hipérico, artemisa y margaritas; espino, fresno, hinojo, hierbabuena, margaritas, saúco y rosal; romero, hinojo, nogal, malva, margaritas, ajenjo, malvavisco, hipérico y bohordo (o junco de la espadaña), mezcla a la que se podía añadir rosas, lirios y azucenas.

El helecho es una de las plantas más mágicas y curiosas de la cornisa cantábrica y los Pirineos. En Igantzi (Navarra) se dice que el helecho florece cuando tocan las campanas la medianoche de San Juan, momento que aprovechan las brujas para recoger los granos (las esporas, en realidad) para fertilizarlos y poder preparar sus hechizos y pócimas. Curiosamente, encontramos también estas batallas nocturnas por el grano en Francia e Italia, aunque acontecen durante la época oscura del año. En obras literarias como “La Celestina” de Fernando de Rojas o “La obra del pecador” de Bartolomé Aparicio aparecen referencias claras al uso popular del helecho con fines mágicos por estas fechas (momento en el que florece o grana), de las que me gustaría rescatar la siguiente frase: “Que dos doblones han hecho más hechizos que el helecho conjurado por San Juan”. Dada la asociación del helecho con la brujería, aunque se utiliza también con fines medicinales, en algunos pueblos navarros, especialmente de la zona de Larraun, a veces los vecinos salían a los campos a destruir estas plantas. Según la creencia popular, para evitar que el helecho nazca en los prados, hay que romperlo a estacazos un poco antes de la medianoche de San Juan. No obstante, en Varcarlos, Amezkoa o Aya, cuando se aproxima una tormenta, se queman sobre carbones o se echan al fuego plantas bendecidas en la noche de San Juan, entre ellas el helecho.

Otra planta mágica que se recoge en estas fechas es la malva, la cual debe recolectarse al rayar la mañana de San Juan, ya que de esa manera florecerá durante el Solsticio de Invierno, mostrándose la conexión entre ambos momentos del ciclo anual. La malva, junto con el espino blanco, el helecho y una variedad diminuta de margaritas se usan en la zona de Elizondo para espantar la enfermedad, el rayo y proteger el hogar. En otras localidades como Ziga se sustituyen las margaritas por rosal y, en Legutiano, por flores de saúco. Las malvas también se recogen para elaborar una pomada destinada a tratar erupciones de la piel o fabricar un enjuague contra el dolor de muelas y aliviar el sangrado de encías. En la zona del Baztán, estas flores se quemaban para alejar la enfermedad de las personas y el ganado. A veces, también se cocían flores de malva en agua para dársela de beber a los animales domésticos y protegerlos.

El saúco, más concretamente sus flores, también tiene un uso bastante extendido. En lugares como Ochagavía, se recogían estas flores al amanecer, se cocían en un caldero y se dejaban enfriar. Luego los miembros de la familia se lavaban la cara y otras partes del cuerpo si lo consideraban necesario. De esta forma se evitaba la aparición de granos y manchas en la piel durante un año. También se usaban estas flores para tratar los flemones y las paperas. El remedio consistía en quemar primero las flores sobre unos carbones, dejando que el enfermo recibiese su vaho y después se extendían sobre un pañuelo, aplicando el lienzo sobre la parte afectada antes de ir a dormir. En Oronoz, se fabricaban ramos con saúco, helecho, ramas de espino blanco, ramas de nogal, ramas de castaño en flor, rosas, margaritas y bohordos. Parte de este ramo podía quemarse durante el año para ahuyentar las tormentas o el mal. El saúco, en esta zona, también se utiliza para preparar una pomada contra los golpes, rehogando las flores picadas en aceite y aplicando el ungüento entre dos paños de lino. Asimismo, las flores de saúco se usan en rituales mortuorios. En Otazu (Álava) queman flores de saúco bendecidas el día de San Juan en la habitación de la persona recién muerta. También se emplea el saúco, junto con otras hierbas bendecidas en San Juan, para infusionar y lavar el cadáver o rellenar la almohada sobre la cual descansaba el fallecido.

La ruda es otra de las plantas solsticiales por excelencia, siendo una de las más potentes para purificarse, realizar exorcismos y protegerse de todo mal, incluyendo el de origen sobrenatural. A menudo, a la ruda se añadía hipérico y romero, especialmente para salvaguardar a los niños pequeños.

Los tréboles de cuatro hojas también son cotizados en esta época para atraer la buenas fortuna y la prosperidad. Existe una famosa canción montañesa que acompaña a su recogida y que seguramente muchos de nosotros/as hemos cantado en las verbenas de los pueblos después de un par de copas: “A coger el trébole, / el trébole, el trébole, / a coger el trébole / la noche de San Juan…”

Por su parte, la albahaca, la verbena y la valeriana se utilizan mágicamente para propósitos amorosos. También hay algunas hierbas que indican querencia del enamorado/a, mientras que otras sugieren su rechazo o indican una ruptura. A los exnovios/as se entregaban cardos borriqueros; el nogal indicaba un “te quiero” genérico; las rosas y la verbena señalaban enamoramiento; el fresno y el álamo blanco se obsequiaban a quien se amaba; las ortigas, las adelfas o las jaras indicaban desinterés o que no se encontraba atractiva a la otra persona; los ramos con sauce se entregaban a las viudas jóvenes. Si los/as mozos/as querían realmente hacer gala de su amor a su estimado/a, incluían frutas como manzanas o pera, galletas u otros dulces.

En Iturgoyen, cerca de Estella, se ha conservado un ritual de bendición a una pareja de recién casados que también pretende contribuir a la fertilidad. Al atardecer, un grupo de mujeres comienza a engalanar un carro con ramas de haya, boj y rosas, formando dos arcos. Después, dos muchachos ataviados con pieles de cabra y un cinturón con cencerros son preparados para tirar del carro como si fueran dos bueyes. A continuación, la pareja sube al carro y es transportada por todo el pueblo. Los mozos que hacen de animales de arrastre giran y sacuden el carro, intentando volcarlo. Al llegar al frontón, si la pareja ha resultado ilesa, baila una danza con los hombres-bestia. Seguidamente, se monta de nuevo en el carro y los mozos que hacen de bueyes continúan en su empeño de tirar a la pareja, subiendo por las cuestas. Finalmente, se lleva a la pareja hasta un pilón para bañarse, zambulléndose primero el hombre y luego la mujer. Después, el resto de los vecinos se acaban sumando al remojón. Este ritual no ha sido analizado aún por ningún etnógrafo conocido, pero sus elementos totémicos, tanto vegetales como animales, son reconocibles.

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Otro rito de fertilización de gran trascendencia, cuya conservación debemos agradecer a José María Satrústegui, es la danza circular de mujeres de Urdiain. En ella un grupo de mujeres, vestidas con ropajes azules, verdes y blancos, baila en corro cerrado, con las manos unidas y realizando un ligero movimiento pendular mientras recitan el siguiente conjuro para ahuyentar a los malos espíritus a fin de que estos no dañen las cosechas:

“Egun bai egun honek San Juan dirudi
ez da san Juan baina hala alunbra bedi.Goazen San Juanera gaur arratsean
etorriko gerala bihar goizean.Goazen San Juanera beduratara
berduratara eta han egotera.Joan nintzen Fraintziara etorri maiatzean
zalditxo urdinean astuaren gainean.San Juango iturriaren ondotik
zazpi iturri urre kainuetatik
zortzigarrrena metal zurietatik
zortzigarrrena metal zurietatik.San Juango iturriaren ura dago berde
amuarraitxo freskoak hantxe dirade
lemizko eskua ta gero musua
San Juango iturriaren freskua.

Jesukristoren lehengusua da
Aita San Juan Bautista
aingeruak dantzan dabiltza
dabiltza baia dabiltza
San Juanen pozean dabiltza

Andra mutur maketsa
aingeruak dantzan dabiltza
dabiltza baia dabiltza
San Juanen pozean dabiltza

San Juan garagarrilean denbora galantean
maizik eta garirik ez dagonean etxean

Orain arte behar, hemendik aurrera gari!”

 

Hoy sí parece este día de San Juan.
No es San Juan pero así sea llamado.
Vamos a san Juan hoy al atardecer
que regresaremos mañana de mañana.En la fuente de san Juan el agua es verde,
hay allí truchitas frescas.
Primero las manos y luego la cara.¡Qué fresca es el agua de la fuente de san Juan!Es primo de Jesucristo
el padre San Juan Bautista.
Los ángeles andan bailando,
baila que baila.
¡Lo hacen para agrado de san Juan!Mujer de mala cara
los ángeles andan bailando,
baila que baila.
¡Lo hacen para agrado de san Juan!¡San Juan, por junio
en tiempo bien lucido!
Cuando no hay en casa
ni maíz ni trigo.¡Hasta ahora ha sido el tiempo de la hierba, en adelante el del trigo!

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El totemismo animal, en menor medida que en los Carnavales, también conserva algunas reminiscencias en algunas representaciones y danzas del Solsticio de Verano. La primera de estas manifestaciones se localiza en Torralba (Navarra) y rememora la captura, encarcelamiento y muerte de Juan Lobo, que fue un bandido que tenía amistad con el afamado brujo de Bargota, el cual le ayudó a escapar de la ley convirtiéndolo en gato negro, según las historias populares. A este malhechor se le conoce también como “El Moro”, dando a entender que profesaba otras creencias distintas a las cristianas. Lo singular del caso es que se le representa como mitad viejo, mitad mujer; con la cara tiznada de negro (como el Olentzero en el Solsticio de Invierno); vestido con pieles y cubierto de ramas de parra. Al amanecer, sale de su escondite y los mozos de la Cofradía de San Juan le persiguen por las eras y los campos. Intentan acorralarlo, pero escapa varias veces. Finalmente lo conducen a la “Balsa de la Canal”, donde no encuentra salida, aunque se tira al agua en un intento desesperado de liberarse. Tras grandes esfuerzos, los captores lo suben amordazado a una montura y lo conducen a prisión. Después lo llevan a juicio, momento en que se dicta su sentencia en forma de versos burlescos que aluden de forma satírica a distintos acontecimientos señalados por la comunidad a lo largo del año. Por último, se dispara al aire un tiro de escopeta para dar muerte al bandolero. Tras el ajusticiamiento, se celebra la misa. El abad, como símbolo de la cofradía, sostiene una lanza de madera con punta niquelada y de la cual cuelga un pequeño estandarte carmesí con ribetes dorados. Antiguamente, el clérigo, entraba a la iglesia montado sobre un caballo y con una chaqueta militar, ya que la leyenda cuenta que fue el caballero Mosén Pedro de Mirafuentes quien atrapó a Juan Lobo en 1527, asestándole un lanzazo. La fiesta se cierra con el “Baile de la Balsa”, en la cual los mozos bailan celebrando la captura.

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El Baile de la Balsa” es una danza folklórica de carácter guerrero, creada por José Mª Iribarren, Patxi Arrarás e Ignacio Baleztena e interpretada por primera vez en 1956. Está compuesta de cuatro partes: la primera, con música del Padre Olazarán, representa la salida de los mozos para ir a luchar contra Juan Lobo; la segunda, cuya melodía se atribuye a Paco Beruete, simboliza la lucha en la que muere el bandido; la tercera parte, amenizada con música del Padre Olazarán, da paso a las mozas, rebosantes de alegría, bailando en honor de los vencedores; en la cuarta parte, bailan juntos los mozos y mozas con música autóctona de Torralba, saliendo todos de escena al compás de un pasacalles del Padre Olazarán.

La elección de una danza de carácter guerrero no es trivial, ya que se cree que el rito va más allá de la representación de un hecho histórico. Juan Lobo podría interpretarse como la figura arquetípica de un antiguo cazador de una de las tribus prerromanas autóctonas, que probablemente seguía un culto al lobo como animal totémico. Esto nos remitiría a prácticas extáticas como las de los vettones que veneraban a Vaélico o los berserkers nórdicos seguidores de Odín. También podemos encontrar un nexo con el cambio de forma (“shapeshifting” o “skinturning”) como una de las prácticas propias de la brujería tradicional, presente en distintas regiones europeas, tanto en versión vegetal como animal.

La segunda de las manifestaciones folklóricas que quisiera señalar encuentra su expresión en la Azeri-dantza de Hernani (la danza del zorro), también conocida como Maskuri-dantza. La danza la llevan a cabo 14 o 16 jóvenes que deambulan por las calles vestidos con camisa blanca y pantalón azul, sujetos por una cuerda y conducidos por un “guía”o “capitán”, portando unas pieles de zorro sobre la cabeza (a modo de máscaras) y unas grandes “putxikas” o “maskuris” (vejigas) con las que golpean a los transeúntes. La cuerda se esconde por los portales y esquinas con el propósito de intentar sorprender a los transeúntes, a los cuales rodean con ella para facilitar así el reparto de varapalos. Tras la “paliza”, los bailarines, dándose las manos, siguen en línea al líder. Luego se sueltan unos de otros haciendo vueltas, cabriolas, campanelas y otros ágiles movimientos. Seguidamente, vuelven a unirse de la mano, desatándose al son siguiente. Después le siguen mudanzas variadas, todas al compás del tamboril.

El azeri o zorro actúa alocadamente, pero con astucia, tramando diferentes fechorías como subirse a un balcón para abrazar y besar a una mujer que se encuentra en el mismo, echar harina y agua a alguien con el que se cruza en su deambular o pegar a la gente, aunque con menos violencia que el grupo al completo.

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Las primeras referencias de esta danza están datadas en 1754 y fueron publicadas en el libro “Corografía de la muy noble y muy leal provincia de Guipúzcoa” por Manuel de Larramendi. Durante el franquismo se prohibió, pero algunos vecinos se empeñaron en reintroducirla en 1941 durante las fiestas patronales. Tras el levantamiento de la prohibición de celebrar los Carnavales, se restauró plenamente la tradición en 1971.

En este caso, se puede apreciar mucho más claramente que la danza simula el comportamiento del animal al que se está imitando y que la persona adopta las características distintivas del mismo, fusionando su espíritu con el de la bestia. El zorro como animal totémico, no solo destaca por su inteligencia y su rapidez, sino por su capacidad de observación y reacción, por su persistencia, por su habilidad para camuflarse y también adaptarse a condiciones bastante hostiles. Por otro lado, representa el deseo sexual, vinculado al elemento fuego que predomina durante estas fechas y sin el cual no podrían llevarse a cabo los procesos de creación y fertilización que son necesarios en estos momentos del ciclo anual.

Existen otros personajes folklóricos presentes en otras danzas que podría mencionar, pero creo que he hecho un amplio recorrido por las tradiciones del Solsticio de Verano más importantes dentro de la cultura vasca. Así que solo me queda desearos una muy feliz víspera de San Juan o Donibane gaua. Udako Solstizio zoriontsua!

 

 

* Un agradecimiento especial a los artículos de Javier Hermoso de Mendoza, que podéis consultar en la web: http://www.sasua.net/estella/new_2.asp También podéis visitar la página particular del autor: www.javierhermosodemendoza.com

– La primera foto se ha extraído de: https://uskaraeguna2010.blogspot.com.es/2016/06/

– La segunda imagen está sacada de http://www.hiru.eus/eu/cultura-vasca/fiesta-de-san-juan

– La tercera imagen pertenece a la Guía Repsol: https://www.guiarepsol.com/es/turismo/destinos/el-mejor-rincon/san-juan-xar/

-La cuarta imagen se ha obtenido de: https://elefectorayleigh.cl/2012/08/02/lo-natural/

-La quinta imagen es de Patxi Uriz y se ha extraído en: http://blog.fotoruta.com/2012/05/24/patxi-uriz-premiado-por-la-national-geographic/

-La sexta imagen pertenece a: http://www.dantzatlas.navarchivo.com/es/node/207

– La séptima foto se ha extraído de: http://www.naiz.eus/es/agenda/evento/la-captura-de-juan-lobo-en-torralba-del-rio

-La última imagen se ha sacado de: http://www.urumeaarnastu.com/es/conoce-los-pueblos/hernani/costumbres-y-curiosidades.html

 

 

 

 

 

 

 

Kandelairu, San Blas eta Agate Deuna

La Candelaria, San Blas y Santa Águeda forman una tríada de gran relevancia dentro de las festividades invernales del calendario tradicional vasco.

La fiesta de la Candelaria (Kandelairu) se celebra el día 2 de febrero, coincidiendo con la conmemoración cristiana de la purificación de la Virgen María tras el parto y la presentación del Niño en el templo de Jerusalén. Sin embargo, el sustrato pagano que conserva esta festividad está relacionado con el culto al fuego como energía purificadora, sanadora y fertilizadora. La tradición marca que en esta fecha se acuda a la iglesia para bendecir las velas que se utilizarán con distintos propósitos mágico-religiosos. Estas velas se consideran más puras porque se fabrican con un 60% de cera virgen de abeja, cuando lo normal es hacerlas con un 30% de cera. Estas candelas se emplean como sistema de protección contra el conjuro para convocar tormentas o para evitar que los rayos y el pedrisco de las tempestades provoquen daños en la casa o las cosechas. La cera de estas velas también se usa para fabricar la cerilla o “pilumena” de las argizaiolak, las lámparas que sirven para iluminar las almas de los difuntos, o bien otras velas devocionales dedicadas al culto a los númenes y a los espíritus del hogar. Con esta cera se pegan igualmente las cruces o enramadas que se utilizan como amuletos de protección (Kuttunak), tanto los que se colocan en la puerta de casa como en los campos en las fiestas de mayo. Por último, una proporción de esta cera se añade como ingrediente a las recetas de cremas y ungüentos con propiedades curativas o mágicas.

En la localidad de Artozki se mantiene la costumbre de realizar una procesión por el atrio de la iglesia para bendecir las candelas. Sin embargo, en otros lugares se prescinde del acto litúrgico y se bendicen las velas fuera del templo. En la Baja Navarra, la Etxekoandre enciende una vela con el fuego del hogar, se santigua tres veces con la vela encendida en su mano (o recita alguna bendición), quema un mechón de su propio pelo y luego derrama tres gotas de cera en sus hombros y sobre los hombros del resto de los miembros de la familia, a los cuales les pide que se arrodillen mientras lleva a cabo este ritual.

Algunos autores vinculan la bendición de las candelas a creencias paganas y ritos de fertilidad de la antigua cultura mediterránea. Unos opinan que esta costumbre estaría vinculada a las ceremonias en honor a Proserpina o Perséfone, puesto que en el mito las Ménades portaban antorchas durante la búsqueda de la diosa tras su rapto. Otros, en cambio, relacionan a la imagen de la Candelaria con la Bona Dea romana. También debemos considerar que durante la celebración de las Lupercales se salía en procesión con velas o candelas.

Otras costumbres propias de esta época que conectan con tradiciones de otros lugares de Europa consisten en limpiar a fondo la casa y la chimenea bajo la creencia de que, de esa manera, se atrae el favor Mari y de su corte de espíritus femeninos para asegurar la salud y la armonía en el hogar. En muchos pueblos del País Vasco las mujeres suelen barrer los suelos con escobas de brezo, encender velas en las ventanas o en el altar familiar y entregar ofrendas de pan con queso, leche hirviendo con miel, cuajada o requesón con miel o postres hechos con huevos, leche, mantequilla y azúcar.

La Candelaria también posee un carácter augural, al igual que el Oimelc celta (también conocido como Là Fhèill Brìghde, Gŵyl Fair o Maiden’s Milk). En el Valle de Aezkoa se cree que, si el cura sale de la iglesia con una vela encendida y no se apaga, el resto del invierno será bueno y llegará pronto la primavera; mientras que, si se apaga, el invierno seguirá azotando, produciéndose nevadas o tormentas y trayendo consigo un cúmulo de catástrofes. Así se refleja en el dicho: “Kandelero bero, negua heldu da gero, kandelero hotz negua joan da motz”. En Zuberoa se dice que, si el día de Kandelairu hay nieve o llueve, el resto del invierno será llevadero; si hace buen tiempo, el final del invierno será tempestuoso. Así reza el refrán vasco: “Kandelarioz elurra, joan da neguaren bildurra; kandelarioz eguzki, negua dago aurreti”. En la Baja Navarra también se cree que, si el tiempo acompaña durante la celebración de la Candelaria, es resto del invierno será desapacible, mientras que, si hace malo, se puede dar por terminado el invierno, tal y como se expresa en el dicho: “Ganderailu hotz, negua iraganik botz; ganderailu bero, negua gero”.

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En Gernika se ha conservado la costumbre de que los niños y jóvenes canten una canción con las velas recién encendidas, recorriendo la localidad casa por casa y recibiendo a cambio algo de comida de los vecinos. En el “Cancionero popular vasco” (1922) encontramos la versión antigua de la copla que se recita en esta fecha:

“Kandelerio lerio 
atxari ura dario,
makatzari madari:
eutsi, Peru, ankeari.
Domurun Santurun Santurun
txarri andi bat il dogu,
buztana ez bestea yan dogu:
bera lapikoan daukagu.
Euria dakar menditik
Ondarroaren ganetik,
eztaukat zapatatxurik
banoa Lekeitiotik.”

En el cancionero “Literatura popular del País Vasco” (Euskalerriaren Yanintza), publicado en 1989, podemos leer otra variante que se canta en otras localidades:

“Kandelera lera lera,
bost ilabete larrainera,
ogirik eztuenarendako
sei ere badirela.

Kandelera lera lera,
bortz ilabete larrainera,
sei ere bai Aezkoakora.

Kandelerio lerio lerio,
atxari ura dario,
makatzari madari,
eutsi, Peru, ankeari.”

En 1884 se originó en San Sebastián la tradición de salir por las calles con una comparsa de Caldereros, hombres disfrazados de zíngaros, montados en carros engalanados y haciendo ruido con sartenes, cazos, calderos y demás chatarrería. Esta costumbre está inspirada en las corrientes migratorias de gitanos húngaros que pasaban antiguamente por Guipúzcoa a vender sus productos para el Carnaval y nos muestra la conexión entre esta fiesta y el Carnaval, que marca el final de la época oscura o etapa de desgobierno.

El 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, conocido por ser el abogado de las enfermedades de garganta, aunque también se le considera patrón de los cardadores de lana (ya que uno de sus símbolos es el rastrillo de cardar), los picapedreros y yeseros. En algunos lugares se convoca su ayuda igualmente para protegerse de los peligros de los vientos huracanados (poniendo dos velas bendecidas entrecruzadas) y para alejar a los lobos del ganado (usando otro de sus símbolos, el cuerno). En el País Vasco, a San Blas también se le relaciona con el oso como animal totémico que representa la regeneración cíclica de la naturaleza y su despertar tras el periodo invernal. Normalmente, por estas fechas el oso sale de su letargo y este hecho se evoca en las mascaradas de Ituren y Zubiera donde el Hartza (Oso) acompaña a los “Joaldunak”. Además, en las farsas carnavalescas de Arizkun el oso es despertado simbólicamente de dicho letargo.

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En San Blas se tiene la costumbre de asistir a templos construidos en su honor, como el de San Blas de Tolosa, llevando alimentos para bendecir. En Zeanuri es habitual bendecir pan, boronas y tortas, ya que no se secan y se pueden consumir el resto del año si se tiene algún mal de garganta. En la Alta y Baja Navarra y el Valle de Deba se solía acudir a la iglesia con pan, chorizo, cera, agua, pienso, salvado y sal. Con el agua sagrada, se daba de beber tanto a los miembros de la familia como al ganado. El pienso y salvado bendecido se utilizaba para alimentar al ganado y prevenir sus enfermedades. La sal bendita se esparcía sobre una piedra ancha para que los caballos, las vacas y las ovejas fueran también protegidos. La cera, especialmente si se trataba de la “pilumena” de una argizaiola, se podía usar para colocarla sobre la garganta de aquella persona que estuviese afectada por alguna enfermedad de garganta. El pan y el chorizo bendecidos eran de consumo común para todos los vecinos. En Tolosa que amasaban unas roscas especiales de unos 40-60 cm, llamadas “Pipar opilak”, que se hacían con huevos, masa madre, manteca de cerdo, pimienta negra, anís y azúcar. Estas roscas se vendían durante las romerías del santo. Una de las vendedoras, Tomasa, decidió dejar de fabricar dicho alimento con pimienta y empezó a hacer las roscas solo con anís, que son las que actualmente comemos en la mayor parte de España por estas fechas. No obstante, algunas confiterías están intentando recuperar la tradición y algunos vecinos siguen entonando los versos que se dedicaban a estas roscas:

“Ura, gatza iriña, guria…ogia eta opilak!
San Blas egunean, (aspaldin) ogia ta gatza bedeinkatzen zen.
Gatza bedeinkatua harri batean patzen zieten aberei eta hauek zurrupatzen zuten. Etxekoentzat, ogia ta txorizoa zen”

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En Álava y Navarra, concretamente en Laguardia y Pamplona, se ha preservado la tradición de encender hogueras y servir vino caliente mientras se consumen los roscos y unos pasteles de bizcocho bañados en clara de huevo batida y azúcar y adornados con chocolate conocidos como “sanblases”. En Arrieta se practica el ayuno hasta el mediodía antes de degustar los distintos productos típicos de este día. En Biasteri aún se realiza una danza en forma de gran rueda donde intervienen chicos y chicas jóvenes chocando las caderas y haciendo rítmicos movimientos con el cuerpo. Antiguamente, uno de ellos se colocaba en el centro de la rueda y ofrecía vino caliente de un jarro a cada uno de los danzantes.

La fiesta de Santa Águeda es una celebración para dar culto a la abogada de las mujeres, tanto si son solteras como casadas, aunque normalmente recurren a ellas las gestantes para tener un buen parto o aquellas madres que no producen suficiente leche para alimentar a sus bebés o bien están aquejadas de “males de pechos” relacionados con la lactancia. Sin embargo, también se atribuye a esta santa la protección contra los incendios, el poder maléfico de algunos espíritus y el aojamiento contra bebés o ganado. Asimismo, se la vincula con la consecución de abundantes cosechas, la atracción de la buena fortuna y la curación de dolores de cabeza.

El sociólogo José Ignacio Homobono ha vinculado la festividad de Santa Águeda con un posible culto anterior a Juno Lucina como deidad vinculada a la maternidad y la lactancia y a las Matronae como propiciadoras de fertilidad. Este autor, además de destacar el carácter maternal y sanador de Santa Águeda, señala que fue acusada de practicar brujería y la existencia de varias leyendas donde se la describe transformándose en gato negro. Esta faceta hechiceril la relaciona con el culto a Diana. No obstante, teniendo en cuenta el carácter e imaginería de la propia Mari, no tendríamos que recurrir a otras mitologías foráneas para encontrar algunas de sus facetas en esta santa.

Los festejos comienzan la noche de la víspera del 5 de febrero con un doble repicar de las campanas que puede llegar a durar varias horas, práctica realizada en las comarcas del interior, en los territorios litorales y la Ribera Navarra. Seguidamente, cientos de personas (hombres, mujeres, jóvenes) se reúnen en pequeños grupos corales para cantar canciones dedicadas a la Santa mientras golpean la “makila” (un palo de madera adornado con cintas) contra el suelo. Algunos investigadores han afirmado que este ritual seguramente proviene de una antigua costumbre pagana para celebrar la llegada de la primavera que consistía en golpear la tierra con palos para hacer que ésta despertase poco a poco y fertilizarla.

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Los nórdicos, durante la celebración del Dísting o “Asamblea de las Hadas”, trazaban un surco en el suelo con una herramienta de labranza mientras sujetaban un hacha o martillo en la otra. Luego hacían una ofrenda o blót en honor a Jörd (la Madre Tierra), las Dísir (entidades femeninas podríamos comparar con las lamias) y los Landvættir (espíritus feéricos de la naturaleza). En la Saga de los Volsungos se relata una ceremonia de fertilidad en la que los campesinos usaban el pene de un caballo y recitaban un conjuro con el objetivo de conseguir prosperidad. Es posible que la makila que utilizan los vascos sea, en realidad, una representación simbólica de este falo que originalmente usaban los escandinavos.

En Álava, la víspera de Santa Águeda era conocida como “Fiesta de los mozos” porque los jóvenes son los protagonistas de esta festividad. Tradicionalmente se visten de paisanos y cantan canciones, yendo de casa en casa y recibiendo “eskeak” o cuestaciones, que pueden tratarse de alimentos, bebida y, en contados casos, dinero. Con estos presentes que entregan los vecinos, los mozos organizan una merienda o una cena. En algunos casos, especialmente si reciben dinero, donan una parte a organizaciones que se dedican a fines sociales y humanitarios (hospitales, residencias de ancianos, centros cívicos o culturales, escuelas, etc). En algunas poblaciones de Navarra, en su lugar, se celebra la “Fiesta de los quintos”, con características similares.

Algunos versos que cantan estos mozos para recaudar estas cuestaciones dicen así:

Oles, oles atetan,
nor dabil denbora honetan?
mutil zoroak alkar hartuta
Santa Ageda kantetan.Pobre ta humilde
dabiltzanentzat
batuten borondatia…
¿Quién anda llamando,
a las puertas a estas horas?
Unos muchachos chalados cogidos del hombro
cantando a Santa Águeda. Recogiendo la voluntad
para los pobres y los humildes…

Una de las canciones más conocidas que cantan los coros durante Santa Águeda es la siguiente:

Zorion, etxe hontako denoi!
Oles egitera gatoz,
aterik ate ohitura zaharra
aurten berritzeko asmoz.
Ez gaude oso aberats diruz,
ezta ere oinetakoz.
Baina eztarriz sano gabiltza,
ta kanta nahi degu gogoz.
Santa Ageda bezpera degu
Euskal Herriko eguna,
etxe guztiak kantuz pozteko
aukeratua deguna.
Santa maitea gaur hartu degu
gure bideko laguna.
Haren laguntzaz bete gentzake
egun hontako jarduna.
¡Felicidad a todos los de esta casa!
Venimos a saludar,
de puerta en puerta como vieja costumbre
con intención de renovarla este año.
No somos muy ricos en dinero,
ni en zapatos.
Pero estamos con la garganta sana,
y queremos cantar con ganas.Es la víspera de Santa Águeda
día del País Vasco,
El día que hemos elegido
para llenar todas las casas de alegría cantando.
Hoy hemos tomado a la querida Santa
como amiga de nuestro camino.
Con su ayuda podemos llenar
de esperanza este día.

El día 5 febrero tienen lugar varias procesiones que se dirigen a la Ermita de Santa Águeda. Allí van muy especialmente las mujeres que desean resolver problemas de lactancia u otras enfermedades relacionadas con la fertilidad o los órganos reproductores. No obstante, Santa Águeda ha terminado por convertirse en una entidad facilitadora de salud en general, tanto para hombres como para mujeres.

Antiguamente se hacían peregrinaciones familiares o grupales de nueves días para efectuar promesas o entregar exvotos en estos santuarios y se leía una letanía con el fin de bendecir los campos.

 

La primera fotografía la he sacado de esta página: http://urtesasoiak.com/?page_id=305

La foto del Hartza con los Joaldunak la he tomado prestada de este blog: https://zuialde.wordpress.com/page/49/

La foto de la rosca de San Blas y la oración las he extraído dela página de de Pello San Millán: http://baztangohaizegoarenargazkiak.nirudia.com/17837

La fotografía del coro masculino cantando a Santa Águeda se ha obtenido de este blog: http://historiadecorral.blogspot.com.es/2016/01/datos-y-curiosidades-sobre-la-fiesta-de.html

Además de algunos libros recomendados, se han consultado los siguientes artículos online:

http://www.euskonews.com/0020zbk/gaia2001es.html

http://www.euskonews.com/0065zbk/gaia6503es.html

http://www.euskonews.com/0111zbk/gaia11105es.html

Llegan los “San Blases” por Antxon Aguirre Sorondo

http://www.diariovasco.com/v/20130201/tolosa-goierri/pipar-opilak-tradicion-blas-20130201.html

 

Zotalegun, sortelegun, sotelegun

Los habitantes de Beskoitze, Ataun y otras localidades de Euskal Herria tenían la costumbre de observar la meteorología y los signos que acontecían durante los 12 o 13 primeros días del año, en función de si seguían una lógica solar o lunar. En el segundo caso, si sabían que en ese nuevo periodo se insertaría una treceava luna, extendían esa contemplación un día más. Este método predictivo podemos equipararlo a las cabañuelas, sistema utilizado en el sur de España para predecir el clima de los 12 meses siguientes y que fue popularizado por pastores que vivían durante el verano en cabañas, los cuales comenzaban a realizar estas observaciones el primer día de agosto. Por extensión, en algunos pueblos de Álava (especialmente aquellos que habían convivido más con la cultura castellana), se pasaron a realizar estas predicciones durante los primeros 24 días de agosto, doblando el tiempo de recogida de esos indicios para disponer de más datos y contrastarlos con el objetivo de afinar más en sus presagios.

La profesora Pilar Moreno, miembro del Instituto Aragonés de Antropología, relaciona el término “cabañuelas” con las Cabañuelas de Toledo y la fiesta judía de los Tabernáculos que tenía lugar en agosto. La palabra podría señalar el lugar en el cual se celebraban los rituales de pronóstico de lluvias durante esta festividad hebrea, especialmente en aquellas regiones que necesitaban de un aporte adicional de agua para los cultivos. Este ritual, según Mircea Eliade, podría tener una influencia babilónica, ya que en esta cultura existía el “Ceremonial del Atiku” o “Fiesta de las Suertes” que coincidía con el año nuevo babilónico. El ritual tenía como objetivo la creación y regeneración de los doce meses siguientes y en él también se determinaban los augurios para el ciclo que daba comienzo. Los babilónicos, no obstante, pudieron incorporar esta tradición de los sumerio-acadios, quienes se intuye que pudieron iniciarla unos 5000 A.C. En resumen, podríamos apuntar que quizás el Zotalegun vasco emergió de la convivencia con la cultura sefardí, que a su vez recibió su influencia de babilonios y sumerios. Como detalle, vale la pena destacar que, en algunas localidades vascas se habla del Zotalegun como las “cábalas” de los pronósticos meteorológicos y esto nos da a entender que detrás de ellas podría existir un misterio que iba más allá de la pura predicción del clima, buscando signos que pudieran conectarnos con el devenir o la voluntad divina.

Atendiendo a esta tradición, he dedicado los primeros doce días de enero a recoger información meteorológica y ciertos signos que han surgido de la observación y, en ocasiones, de un proceso de conexión mística con esos viejos poderes del territorio mientras me encontraba en estado de contemplación. Puede que estos augurios adquieran un sentido o puede que no, pero me ha parecido apropiado recogerlos y compartirlos por si a alguien le puede servir de orientación.

Primer día del Zotalegun. Niebla húmeda, -4º, nieve en los alrededores y escalofríos. Los dos días anteriores se presentó, en la misma franja horaria, una gran bandada de estorninos volando en hilera desde el Oeste, con una cabeza de punta de flecha. Las aves sobrevolaron los campos hacia el Este y, en los límites de la ciudad, empezaron a girar en espiral descendente. Estuvieron acechando la zona en grupo, pero estaban coordinados como si fueran uno. Luego se alejaron del lugar por el Norte. Fue una sensación inquietante, que me dejó un nudo en el estómago. Interpreté aquel signo como nuevos conflictos bélicos en Oriente Próximo. Pronto el presagio tomó la forma de atentado en Estambul.

Afortunadamente, se presentaron otros signos más esperanzadores. Parece que el 2017 va a traer nuevas oportunidades en el amor y compromisos en las parejas, ya que se anunciaron el inicio de relaciones y se extendieron varias invitaciones a bodas. Asimismo, recibí la noticia de un nacimiento y varios embarazos, así que este nuevo ciclo traerá fertilidad y felicidad en algunas familias.

Durante el mes de enero es posible que también os obsequien con algún regalo sorpresa o que llegue un dinero con el que no contabais para ayudar a equilibrar pérdidas económicas o gastos extraordinarios.

Por último, en enero será importante cuidar la voz, las vías respiratorias y el sistema circulatorio, especialmente si sois asmáticos o si tenéis alguna dificultad cardíaca. Atended a vuestros mayores, más aún si tienen más de 70 años. Es posible que os den algún pequeño susto, pero se podrán recuperar.

A nivel espiritual, el perro negro o lobo negro nos acompañará este mes de enero. El número mágico será el 3. el Maestro nos estará observando.

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 Segundo día del Zotalegun. Niebla húmeda, -2º, necesidad de recogimiento y retorno a las labores diarias. Los gorriones salieron en grupo en busca de comida y juguetean junto a un charco, agitando las alas. Febrero, además de un mes frío y lluvioso, será tiempo de cooperación social y reunión con amigos.

También será momento de reorganización, de trabajo de hormiguita y habrá gente que iniciará sus propósitos de año nuevo intentando hacer dieta y/o deporte, dejar un mal hábito, cambiar de imagen y reencontrarse a sí mismo/a tras algunos desengaños o malas decisiones.

La Dama de Amboto velará por nosotros/as y la acompañará su corte de lamias para asistirnos en nuestra inseguridad, tristeza, dolor, sacrificio y en ese proceso de autoconocimiento y sanación. Con su espejo nos mostrarán el verdadero rostro de las personas que nos rodean y nuestro nuevo reflejo. Con su peine cortarán aquellos hilos que nos atan a relaciones dependientes, desequilibradas o poco sinceras. Habrá personas que se alejen o desaparezcan de nuestras vidas, pero será para bien. A nuestro lado quedarán fieles aliados/as. Tras una época de caos, se restaurará cierto orden. Tras la mascarada, los disfraces caerán y las falsas apariencias dejarán de tener sentido. Se juzgará a cada cual por lo que es y pagaremos el precio de nuestras acciones.

El número 7 nos mostrará los misterios del poder femenino. A nivel espiritual tendremos que integrar el cambio de forma y el zorro podrá servirnos de guía en este proceso. Nos protegeremos con espejos. Guardaremos los secretos. 

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Tercer día del Zotalegun. Cielo despejado, -2º, viento suave del norte y un sol agradable que ayuda a reactivarse. Jornada dedicada a realizar tareas hogareñas, avanzar en trámites administrativos y concluir proyectos pendientes. Las comunicaciones e intercambios comerciales se han dinamizado. Marzo, por tanto, será tiempo de reorganización doméstica, consultas a asesores o expertos, realizar transacciones en los negocios o colaboraciones profesionales, finalizar antiguos proyectos e impulsar nuevas iniciativas tras un periodo de reflexión y planificación. Los tránsitos de Mercurio, Marte y Venus harán que esta época resulte muy favorable para plantearse un cambio de rumbo, renovarse en algún sentido o plantar las semillas para lograr una mayor prosperidad. Asimismo, tendréis opciones de realizar actividades al aire libre o viajes cortos.

En algunos casos, supondrá un tiempo de mayor conexión o intimidad con vuestra pareja, especialmente si tenéis una relación estable. En el caso de estar soltero/a, es posible que se abran nuevas oportunidades en el amor. También será un buen momento para organizar reuniones con amigos.

A nivel mágico, los protagonistas serán los espíritus del hogar, que aumentarán su actividad en estas fechas y a los que tendréis que mantener ocupados impulsando esa prosperidad que deseáis manifestar. En caso contrario, revolucionarán vuestra casa. Es importante hacer una limpieza energética a fondo en luna nueva y aprovechar el tránsito de la luna creciente a llena. El gato actuará como animal guía. El número de fortuna será el 9 (3 veces 3), que representa la multiplicación de los bienes o la abundancia.

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 Cuarto día del Zotalegun. Cielo despejado por la mañana, algunas nubes al mediodía y nublado a última hora de la tarde (con sensación de humedad). 2º centígrados, aunque a lo largo del día ha subido la temperatura hasta una máxima de 14 grados. Viento ligero del Noroeste. Así pues, la meteorología en abril, como suele habitual, será cambiante.

Día de trabajo y de hacer recados. Después de invertir bastante esfuerzo en los proyectos, en abril se empezarán a conseguir algunos resultados y se irá reconocimiento vuestra labor profesional. Para los que encuentren un nuevo empleo, realicen alguna formación o comiencen una iniciativa empresarial, será un periodo de adaptación que exigirá concentración y determinación, aunque en algunos momentos os encontréis inseguros, dispersos y con necesidad de un descanso. Es posible que recibáis algunas ofertas de colaboración o que alguien llegue con alguna propuesta. Analizad bien los fundamentos y estad atentos a los detalles, pues tal vez no sea lo que aparenta o directamente no os conviene establecer alianzas con esa/s persona/s. También podéis recibir invitaciones para fiestas o eventos sociales, que exigirán vuestra mejor presencia.

Resultará beneficioso que hagáis una pequeña escapada en solitario, con amigos o vuestra pareja a un lugar donde podáis relajaros, preferiblemente en la naturaleza o en un lugar aislado del mundanal ruido. Cuidad la espalda y ,si hacéis deporte o actividades de montaña, vigilad los tirones o contracturas musculares. Si padecéis alergias, buscad remedios para paliar los síntomas, ya que podríais sufrir algunas complicaciones.

Buena época para concebir si estáis buscando aumentar la familia o para hacer actividades con niños. En algunos casos, podéis enteraros de que os habéis quedado embarazadas o que alguien cercano lo está. Y en caso de que no busquéis hijos/as, disfrutad de la sexualidad.

A nivel mágico, los espíritus elementales y de la naturaleza retomarán sus labores y, en algunos casos, estarán un tanto revolucionados. Los espíritus del agua se mostrarán especialmente receptivos a vuestras peticiones, pero los espíritus del aire os pueden dar algún que otro quebradero de cabeza. Si no les prestáis atención, es posible que os molesten u os lancen alguno de sus dardos feéricos.

Los animales protectores para esta época serán el gallo y las ocas. El número de fortuna será el 2 o los múltiplos de 2.

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Quinto día del Zotalegun. Cielo despejado, 2º, aunque la sensación térmica era de menor temperatura. La máxima ascendió a 10 grados. Viento suave del Noroeste.

Día de finalización de preparativos. Si organizáis algún evento o vais a lanzar un nuevo proyecto en mayo, estaréis retocando detalles hasta última hora y puede ser un poco estresante, pero valdrá la pena. Gracias a que aumentaréis vuestra visibilidad pública y acudiréis a reuniones sociales, podréis encontrar nuevas oportunidades laborales, realizar intercambios profesionales, aumentar vuestros ingresos, hacer contactos interesantes y que os surjan pretendientes/as. También es posible que os reencontréis con algún familiar o amistad del pasado y que resolváis alguna conversación pendiente. Por último, alguien (o el universo) os hará un regalo inesperado que os alegrará.

Los estorninos regresaron por el Oeste, con su danza fúnebre hacia el Este. Mayo puede reactivar los conflictos bélicos o los atentados y volverán a producirse muchas muertes.

Aquellos que padezcáis enfermedades respiratorias o alergias, podéis sufrir algunas complicaciones. Cuidad la garganta y la manera en que comunicáis. No os calléis o guardéis cosas por decir, porque tal vez no tengáis otra oportunidad de clarificar ciertos asuntos o pueden agravarse algunas situaciones, haciendo que el cuerpo somatice esa represión. Luchad por lo que es vuestro y por lo que queréis conseguir.

Buen momento para tratamientos de belleza, perder peso y poner más atención en vuestra imagen, aumentando vuestro atractivo personal. Dedicad también tiempo al estudio, la actualización y la lectura, ya que ampliará vuestras miras y alternativas. Igualmente, será una época bastante creativa, especialmente para las personas con habilidades artísticas.

La bruja destacará como figura mitológica durante este mes. El número mágico será el 8, representando la conexión entre ciclos, el eterno retorno y la transmutación. El color azul se impondrá. El agua danzará con el fuego y forjará una nueva espada.

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Sexto día del Zotalegun. Cielo despejado, -1º y baja sensación térmica por la influencia del viento del Norte, aunque la tibieza del sol contrarrestaba el frío e invitaba a un agradable paseo. Junio tal vez sea menos caluroso de lo esperado, pero permitirá realizar actividades al aire libre.

Comida en familia al mediodía, reunión con los amigos a la hora del café, sesión de terapia por la tarde para restaurar algunos desequilibrios y cena de reencuentro por la noche. Las temáticas para Junio serán la reconexión emocional o la reconciliación, la sanación o relajación tras un período de estrés, la celebración de la amistad o de proyectos cooperativos, la atención o cuidado a nuestros seres queridos y la recepción de regalos inesperados o la cosecha de resultados.

A nivel espiritual, dos guerreros de dos culturas y épocas diferentes se manifestaron en sueños para otorgar sus conocimientos, fortaleza, valor, honor y alentar la defensa de causas justas. Ambos me recordaron la necesidad de custodiar o defender el territorio, de proteger a nuestros seres queridos y la lucha por nuestras convicciones o por lograr nuestros objetivos.

El número de fortuna será el 6 y la carta de tarot el 6 de bastos, representando triunfo tras superar desafíos o dificultades. El animal de poder será el caballo y el elemento destacado el fuego. Aprovechad la energía del solsticio de verano para renovar vuestros propósitos y seguir impulsando vuestros proyectos con determinación.

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Séptimo día del Zotalegun. Cielo despejado, sol radiante, 0º, aumento de la temperatura, viento suave del Noroeste y salidas al aire libre. Julio será un periodo estupendo para disfrutar de unas merecidas vacaciones o encontrar momentos de relax en una terraza, charlando y riendo con las amistades.

Me levanté temprano y con energía, estuve socializando con la comunidad y conociendo mejor los productos ecológicos de mi zona a través de los comerciantes locales. Auguro una buena cosecha de frutas y verduras y una mayor concienciación hacia la sostenibilidad ambiental.

Julio será una época importante para cuidar la dieta y tomar mayor conciencia de nuestros hábitos. También será un tiempo favorable para incentivar la creatividad o impulsar proyectos artísticos. Julio también se percibe como un período para reforzar vínculos con las amistades y los vecinos, explorar distintos lugares dentro de la región o territorios colindantes o hacer viajes para expandir nuestras miras. Las comunicaciones se producirán con fluidez y se promoverá el intercambio de ideas.

A nivel mágico, cabe destacar el papel de los pájaros como animales mensajeros. La lavandera blanca se presentó varias veces en lugares diferentes, siempre cerca de árboles sagrados (olivo, sauce,roble…), lo cual indica protección. Este tipo de ave está conectada a espíritus femeninos de la naturaleza y a deidades del amor. Es un buen presagio en las relaciones amorosas, familiares, amistosas y vecinales. También puede traer noticias de un nacimiento o un compromiso. No obstante, si tenemos en cuenta que este pájaro emigra a lugares estratégicos, especialmente a zonas al borde de ríos o de la costa, podría sugerir la búsqueda de un nuevo asentamiento en un lugar más fértil y próspero. Si deseáis atraer el favor de estas entidades, entregad una ofrenda de miel.

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Octavo día del Zotalegun. Cielo despejado, sol radiante, viento muy suave del oeste, 1º por la mañana, ligera subida de las temperaturas al mediodía. Buen día para relajarse al sol y realizar actividades al aire libre.

Agosto será un mes caluroso, como de costumbre, pero menos sofocante que el pasado verano. Será un tiempo de liberación y sosiego, ideal para pasar las vacaciones en una zona rural o al borde del mar. También de replanificación, especialmente si os planteáis un cambio de trabajo o de domicilio.

Una pequeña bandada de golondrinas apareció en el cielo, volando de este a noroeste. En algunos casos, esta será la dirección hacia donde os desplazaréis, bien sea para vuestras vacaciones o para trasladaros a otro lugar. En ese viaje, iréis acompañados de vuestra pareja, familia o amistades cercanas. En otros casos, la golondrina simbolizará la emancipación, la renovación, la exploración de nuevos horizontes o un proceso de expansión. También es un buen augurio en lo que respecta a encontrar una mayor armonía y abundancia.

A finales de mes, las comunicaciones se reactivarán y os llegarán ofertas, posibilidades de intercambio, colaboraciones profesionales y nuevas oportunidades laborales. Los que comencéis un ciclo, requerirá un tiempo de adaptación necesario, pero ese esfuerzo se verá recompensado con una mayor estabilidad a largo plazo.

Seguid atentos a los mensajes de las distintas aves de vuestro entorno. Escuchad a vuestros guías, que también os ofrecerán orientaciones. Haced caso a vuestra intuición y actuad con inteligencia. No perdáis de vista la panorámica general, pero fijaos en los detalles. El número de fortuna será el 10, que representará el final de una etapa para dar paso a otra nueva.

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Noveno día del Zotalegun. Cielo despejado, día soleado, 2º por la mañana y una máxima de 8º. Por la tarde, se empezó a nublar hasta dejar cubierto el cielo por la noche. La sensación de humedad retorna junto con el viento del Noroeste. La mitad de septiembre permitirá disfrutar de actividades al aire libre, pero especialmente la última semana se atisba nubosa y lluviosa.

Día intenso de trabajo y así se percibe que será el mes de septiembre: una vuelta forzosa a la rutina que nos impondrá ritmos frenéticos. Las comunicaciones también se tornan frenéticas, aunque los intercambios comerciales se verán favorecidos. Es posible que a finales del verano se produzcan rupturas de pareja, conflictos con amistades, tensiones en el mundo laboral (que en algunos casos pueden acabar en despido o renuncia) y dificultades para impulsar nuevos proyectos o cumplir plazos. En el caso de que acontezca un cambio en la trayectoria profesional o vital que implique un cambio de domicilio, será un mes de adaptación al entorno que traerá bastante estrés. Los hábitos también habrán de acondicionarse a esta nueva situación y podréis sufrir algunos trastornos digestivos o del sueño, además de sentir una mayor tensión en las cervicales. En el caso de que familiares o amigos hayan quedado atrás en el proceso, sentiréis cierta melancolía, aunque a finales de mes empezaréis a entablar relación con vecinos o nuevos grupos con los que compartir intereses.

El animal guía de esta etapa será el oso para entregaros su fortaleza, su resistencia, su sentido de lucha por la supervivencia, el poder del conocimiento interior y su espíritu territorial para marcar vuestros límites en un ambiente nuevo, que en ocasiones os causará inseguridad y os hará poneros a la defensiva. Tendréis que resistir la tentación de comportaros de forma agresiva o caótica ante la incertidumbre, pero si lo lográis, os asentaréis con éxito. Si flaqueáis, el oso os ayudará a restaurar vuestra salud. Entraréis en un segundo estadio del cambio de forma y también podréis profundizar en el conocimiento de las plantas, utilizándolas con objetivos medicinales y mágicos. Los espíritus escondidos en las setas también colaborarán con vosotros/as para otorgaros nuevos conocimientos en la tierra del ensueño. El número de fortuna será el 13.

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 Décimo día del Zotalegun. Cielo cubierto, de un gris intenso. Niebla en la montañas y lluvia persistente en el valle. Viento del Suroeste. En algunos momentos, el loco viento del sur arremolina las nubes en forma de espiral y genera una sensación de desasosiego. Por la noche, estalló la tormenta. 4º de mínima y 10º de máxima. Octubre será un mes muy revuelto y no sólo a nivel meteorológico. El tiempo de desgobierno se hará sentir tempranamente.

Día intenso de trabajo, con cambios improvisados de agenda. Percibo a la gente agitada, inquieta, temerosa, indecisa. En algunos casos, esa tensión explota y pagan contigo su frustración interna o el malestar con su situación. Afortunadamente, hay otros que se acercan a ti con una actitud más resiliente, buscando apoyo, pero con ánimo de gestionar de forma autónoma su caos interior o algunos aspectos de su sombra. Lo que antes parecía cierto y seguro, dejará de serlo. Habrá personas que acepten las mareas y el devenir, consiguiendo una mejor adaptación al entorno; mientras que otros que se resistirán activamente al cambio, provocando su hundimiento.

Grandes torres caerán en octubre. Veo el desplome de negocios aparentemente rentables y exitosos y el desmoronamiento de ciertas estructuras sociales. La justicia se cernirá contra los avaros y los corruptos. Habrá manifestaciones y revueltas en las calles. Percibo el clima de descontento general, las ansias de rebeldía y la explosión de conflictos por largo tiempo soterrados. Distintos grupos de aves volando en grupo y en fila desde el Norte hacia el Sur, huyendo de la tormenta en el horizonte, me sugieren que las diferencias entre las dos franjas del planeta se agudizarán. Y será insostenible. Habrá nuevas oleadas de emigración, algunas de ellas forzosas. El caos nos azotará, de un modo u otro, a todos/as, sin piedad. Unos se volverán más fuertes en el proceso y otros perderán su falsa seguridad. Las tornas se invertirán.

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Los dragones volverán a caminar sobre la tierra y con su aliento ardiente arrasarán ciertos territorios. El extremismo se acentuará y algunos lucharán improductivamente contra molinos de viento. Los hombres de astucia se alzarán y la naturaleza salvaje volverá a expresarse. Pagaremos el precio de nuestros abusos contra la Madre Tierra y nuestros semejantes.

La araña que teje su tela será el animal guía que represente la gestación de este periodo convulso. Ella nos recordará las consecuencias de nuestras elecciones y que dentro de las redes del destino estamos todos conectamos, influyendo en la vida de otros/as. Deberemos asumir la carga de esa responsabilidad. La tela de la araña representa la nueva estructura: aparentemente frágil, pero tremendamente resistente. También simboliza la protección contra las tormentas. Podremos aprender de su evolución, sabiduría y persistencia. Asimismo, promoverá procesos de incubación en el mundo de los sueños. Atendamos a las señales de creación y destrucción. Aprenderemos a atrapar las nuevas oportunidades que aparecen en las encrucijadas. Será momento de hacer trabajos de hilado. Las mujeres tejeremos elementos de apoyo y redes de colaboración. Ayudaremos a nuestros compañeros a entender mejor que la naturaleza es cíclica.

El arcano que representará este estadio será La Torre y los números de poder serán el 16 y el 19.
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Onceavo día del Zotalegun. Cielo nublado, mañana lluviosa, pero después de la tormenta surgió un precioso arcoiris. La tarde osciló entre nubes, movidas por el viento del Noroeste, y momentos en los que se asomaba el sol. La temperatura mínima se mantuvo y la máxima ascendió a 12 grados. Al atardecer las nubes tomaron un tono rojizo, como de sangre diluida en el cielo. La primera mitad de noviembre será un tanto desapacible pero la segunda parte del mes será más cálida que de costumbre. La tierra se mantendrá bastante fértil y se recogerán los últimos frutos del otoño.

La primera parte de noviembre será un mes de imprevistos, altibajos y duelos: personales, amorosos, profesionales, socio-políticos. Afortunadamente, en esa zozobra, surgirán inesperados gestos de solidaridad y apoyo de personas cercanas y desconocidas. Intenso trabajo en las profesiones sanitarias, los servicios sociales y las asociaciones no gubernamentales para intentar compensar los desequilibrios personales y las injusticias sociales. No obstante, no siempre se puede actuar como un héroe o rescatar a quienes se encuentran al borde del precipicio. Sin embargo, se paliará mucho dolor, aunque no se puedan evitar ciertas tragedias.

La segunda parte del mes será menos intensa, pero el cansancio acumulado hará mella. Algunos planes de ocio se verán cancelados o las reuniones sociales serán menos estimulantes. En algunos casos, también se producirá cierto distanciamiento con algún miembro de la familia. No será un buen momento para hacer inversiones y conviene ahorrar en la medida de lo posible. Habrá que atender a la sensación de fatiga, decaimiento emocional, los desbalances metabólicos y los problemas del sueño.

A nivel místico, Urtzi, el dios de la tormenta tomará protagonismo. Él continuará sacudiendo los cimientos del mundo, fortaleciendo las voluntades, castigando a los inmorales y premiando con abundancia la constancia. Después de la batalla, una paloma mensajera, traerá un periodo de tregua y paz fugaz. El número de poder será el 11.

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 Doceavo día del Zotalegun. Cielo parcialmente nublado, lloviznas intermitentes, momentos fugaces de sol entre las nubes, atardecer rojizo, progresivo oscurecimiento que acaba ocultando la luna y trayendo nieve a las montañas por el cambio del viento del Norte. Temperatura suave por la mañana, aumento de la máxima al mediodía y descenso de la temperatura por la noche. Diciembre supondrá el inicio de un invierno tardío, en el cual se extiende el otoño.

Mes de revisión, de saldar cuentas pendientes y de regreso a las raíces. Tiempo de recogimiento, profundizando en la lectura, el estudio, la meditación o la actualización profesional. Viejos amigos retornarán y se establecerán nuevos contactos que traerán autoconocimiento, sabiduría y el inicio de un cambio profundo. La creatividad estará en alza. En el ámbito económico, se producirán algunas pérdidas. Las tareas administrativas y las responsabilidades personales se harán pesadas.

Época de misterios revelados en la intimidad o bajo la luz de las estrellas. Reconexión con la espiritualidad, intensa devoción hacia lo sagrado y satisfacción interior al avanzar en esa búsqueda secreta. Vuelos mágicos junto a los antiguos poderes en la noche de los tiempos, aunque será necesario protegerse de ciertas energías caóticas que acecharán en los rincones. Sueños y visiones de un futuro utópico, que desea abrirse paso a pesar de la resistencia de las estructuras materialistas.

Bajo el dominio de Gaueko, el cuervo portará los mensajes de los difuntos, la corte feérica del invierno y los espíritus de la naturaleza salvaje que componen la Cacería Nocturna. La Dama, vestida con sus galas y derrochando encanto, otorgará regalos a sus fieles servidores/as. El Maestro sacará su guadaña para cortar los últimos hilos de falsas seguridades y hacernos libres. El número de poder será el 5. 

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 * Webgrafía de las fotografías utilizadas:

La fotografía de portada es de mi autoría

http://www.loboswiki.com/lobo-negro

http://meditacionesdelascumbres.blogspot.com.es/2014/01/montanas-sagradas-en-el-pais-vasco-y-su.html

http://www.museumsincornwall.org.uk/Museum-of-Witchcraft-and-Magic/Cornwall-Museums/

“Conspiring with the damned” de Brian Froud

http://baiesanturtzi.blogspot.com.es/2011_11_01_archive.html

http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es/2015/07/las-salvajes-rudas-y-belicosas-tribus.html

http://www.unzooencasa.com/2012/12/lavandera-blanca-motacilla-alba.html

http://palmasamigas.blogspot.com.es/2014/08/las-golondrinas-poema-de-alfonsina.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/medio-ambiente/generalitat-soltara-nuevo-oso-alfa-pirineo-2015-3287732

http://astrolive.overblog.com/le-tarot-de-marseille

http://wiccanmoonsong.blogspot.com.es/2014/05/the-spider-as-your-totem.html

Descubre la Religión PAGANA Vasca que fue ERRADICADA por las creencias CRISTIANAS

dark-roses.tumblr.com

Lainoak ez dezala zure bidea topa dezazun galerazi eta urte berri on

Hoy recupero la letra de una de mis canciones favoritas para intentar expresar lo que supone para mí esta búsqueda de los antiguos misterios escondidos en el territorio que, entre otras muchas cosas, me llevó a iniciar y desarrollar este espacio de difusión de la cultura y la tradición vasco-pirenaica:

Adoro nuestros rincones, cuando la niebla me los esconde. Cuando no me deja ver qué es lo que oculta, es entonces cuando comienzo a desvelar lo guardado: aquellos rincones que empiezan a surgir dentro de mi” (Traducción de “Gure basterrak” de Mikel Laboa)

La letra de esta canción muestra de una manera muy simple y, a la vez, muy profunda, el amor por la tierra, por esos espacios naturales que exploré de niña y que ahora descubro con otros ojos y una ilusión renovada que se reaviva con cada pequeña maravilla que atisbo, investigo, intento clarificar para dar sentido y trato de integrar como parte de mi sustrato cultural, mis creencias y prácticas. En la medida en que me obligo a hacer este ejercicio consciente de revisión, análisis, reinterpretación y metacognición, traduciendo en palabras las visiones, sensaciones, intuiciones, experiencias y certezas interiores que brotan de mi como una fuente, emanan parte de esos misterios, aunque a veces ese torrente encuentre algunos obstáculos para seguir su cauce y nutrir lo que hay a su paso.

El día 5 de enero, que para los italianos supone la última de las doce noches mágicas que van desde la Natividad a la Epifanía (momento en que la Befana visita a los niños al igual que Holda lo hace en los países germanos y escandinavos días antes) y en las que se regala una señal o pista para continuar con nuestra evolución durante los 12 meses siguientes, se cumplirán 4 meses de dedicación a este proyecto. Curiosamente, ese mismo día celebraré junto a mi esposo nuestro aniversario. El 2017 que está a punto de comenzar será el noveno año de tránsito por los senderos de la brujería vasca y se cumplirán 100 años del nacimiento de mi abuelo materno, que ha sido uno de mis guías en este camino.

No soy de esas personas que creen en las casualidades y procuro atender a este tipo de sincronicidades, más aún en este último día del año, que ya deja sentir los signos y los presagios que marcarán el próximo ciclo y de los que estaré especialmente pendiente durante los próximos doce días (Zotalegun).

Dado que es 31 de diciembre, corresponde hablar de la tradición del agua nueva (Ur berria), de la cual deriva la expresión euskérica moderna “Urte berri on!” (Feliz año nuevo). En los valles de Basaburúa, Imoz, Larráun, Baztán, Barranca, Burunda y Araquil existía la costumbre de que los mozos saliesen a recoger agua a ciertas fuentes cuando daban las doce campanadas, para distribuirla posteriormente por los hogares como primicia del nuevo año que comenzaba. Antes de hacer esta ofrenda a los vecinos, solían pararse a cantar “Ur goiena, ur barrena” a la puerta de las casas de las autoridades del pueblo (alcalde, alguacil, sacerdote…), éstas salían a recibirles y los mozos entregaban el agua, a veces a cambio de algo de comida o bebida. El último testimonio de este rito se registró en Urdiain en los años 70 y podéis consultarlo en la página de “Sorgin”:

https://www.facebook.com/sorginkeri/videos/1335171669878463/

En distintas culturas, aparte de la vasca, se conserva la creencia antigua de que sobre la bóveda de los cielos había un agua sagrada (agua de lo alto o “ur goiena”). Asimismo, se creía que bajo la corteza de la tierra existía un gran lago interior del cual procedían los manantiales y las aguas subterráneas (agua interior o “ur barrena”). Por eso en la canción popular se invocaba a estas dos fuentes de vida con el fin de renovar la energía del nuevo ciclo y luego se bebía el agua recogida en este momento, ya que su ingestión suponía una manera de recibir las bendiciones de la Madre Tierra: salud, protección, fertilidad y abundancia.

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A continuación, se expone la canción en euskera con su correspondiente traducción, extraída del Cuaderno de Arruazu de Pedro Miguel Satrústegui:

Ur goiena, ur barrena

Urtberri egun ona

Graziarequin Osasuna

Paquearequin ontasuna

Jaungo kuak dizuela

Egin ona.

Abade jauna beoren

Eskubidiarekin

Nai nuke kantatzen asi

Nere lagunekin

Egun onak ematera

Bere familiari

Nere deseioa da ta

Lenikan beori.

Alcate jaunaz egondu gera

Atzoko arratsaldean

Eskubidea gerekin degu

Ibiltzeko paquean.

Ur goien goien iturri

Ura da txorrotik etorri

Etxea onetako etxeko andreak

Ama Birjiña dirudi.

Etxekoandrea oso ona

Zure gauza doi ona

Egun onetan jantzikoituzu

Zure zonian amar gona

Txuri nabar azpiko

Gorri ederra gañeko

Zure parerik ez da

Plaza bat onratutzeko

Damatxo gazte componitua,

Oiek kolore gorriak!

Zure matellak iduritzen zai

klaberinaren orriak.

Klaberinaren orriyarekin

Arrosa maiatzekua

Ementxe gaude zure begira

Damatxo biotzekua.

Sentitzen zaitut sentitzen

Sala berriyan altxatzen

Zure oin txiki politen otsa

Emenditxen dut aditzen.

Zentitzen zaitut sentitzen

Ari zerala jeikitzen

Urdei azpia buruan eta

Lukaia parea eskuen

Limosna ere artu degu ta

Orai abiatu gaitezen

Adiosikan ez degu eta

Agur ikusi artean

Ortxen dago sagua

Aren onduan katua

Etxe onetako limosnarequin

Ez degu beteko zakua

Ur goien goien iturri

Ura da txorrotik etorri

Etxe onetako zaldun gazteak

Amalau urre txintxarri.

Amalau urre txintxarrirekin

Zazpi damaren eguzi

Oiek danak ala azanik

Gaiago ditu meretxi.

Agua de lo alto, agua profunda

Buen día del Año Nuevo,

Salud y gracia,

Hacienda y paz,

Que Dios os conceda

Un buen día

Con permiso de usted,

señor cura,

quisiera empezar a cantar

con mis amigos.

Ya que es nuestro deseo

Dar los buenos días

Primero a usted

Y luego a su familia.

Estuvimos con el alcalde

Ayer por la tarde,

Contamos con el permiso

De andar en armonía.

Fuente de agua de lo alto,

Agua que mana del caño,

La dueña de esta casa

Se parece a la Virgen.

Muy buena dueña de la casa,

Tu presente ha sido bueno:

Hoy te pondrás encima

Hasta diez enaguas

Blanqui-parda por dentro

Flamante roja encima

No hay otra que te iguale

Para honra de una plaza.

Joven dama compuesta

¡qué colores tan rosados!

Me parecen tus mejillas

Hojas de amapola.

Hojas de amapola

Y rosa de mayo,

Aquí nos tienes mirando,

Damita del alma.

Te estoy sintiendo

Levantarte en la sala nueva

El ruido de tus pies menudos

Hasta aquí llega.

Estoy apercibido

De que te estás levantando

Con el pernil sobre la cabeza

Y un par de longanizas en la mano.

Recibido ya el regalo,

sigamos adelante.

No es el nuestro un adiós,

Hasta la vista, simplemente.

Ahí está el ratón,

Junto a él el gato,

Con la limosna de esta casa

Nos llenaremos el saco.

La fuente de la cima alta

Mana agua del caño,

El joven caballero de esta casa,

Catorce campanillas de oro.

Con catorce campanillas de oro,

El sol de siete damas,

Siendo cierto todo ello,

Todavía más me cuadra.

En esta canción podemos apreciar la relación etimológica y simbólica entre Ur (agua), Urte (año) y Urtats (aguinaldo, que luego se convirtió en limosna). Urte representaría el ciclo del agua que se sucede durante cuatro estaciones, es decir, un año entero. En la copla también podemos apreciar que se intercambia el agua por un regalo o aguinaldo, que en este caso es un jamón y varias longanizas. A veces, se agradecía este obsequio cantando unos versos si alguno de los mozos tenía dotes de “bertsolari”.

Si queréis consultar la documentación completa relacionada con este canto ritual, sacado de un artículo de la revista nº7 de “Linguae Vasconum” (1971), podéis pinchar en el siguiente enlace: http://www.vianayborgia.es/FOLI-0007-0000-0035-0074.html

Os deseo que comencéis con buen pie el 2017 y que la niebla no impida que encontréis vuestro camino.

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*La foto de portada es una vista de Orozko capturada por Txemi López y la última imagen se titula “The Valley awakens” y es obra de Ekaitz Abigano.

Neguburu zoriontsua!

Originalmente, los vascos dividían el año en dos estaciones: invierno (“negu”) y verano (“uda”). El invierno se concebía como una estación sombría y fría que se encontraba bajo el dominio de la luna nueva (que se traduciría como “noche oscurecida” del euskera) y el espíritu del viento del norte (“Ipar”), el cual solía traer neviscas. No obstante, también se asociada al fuego (“su”), al dios Sugaar, al calor del hogar (“bero”), a la fragua (“sutegi”), al hierro (“burdina”) y a las salamandras (“arrabioak”). Dentro de esta época, la festividad más destacada es el Solsticio de Invierno (“Eguberri”, “Neguburu”).

En el solsticio de invierno se celebra el retorno de Eguzki, la Diosa Sol y se encienden hogueras, tanto en las casas como en los límites de los campos o bosques. En ellas se quema lo viejo (ropas, utensilios, objetos personales, etc) y, en algunas localidades, se celebran meriendas campestres (“basaratoste”, kanpora martxo”) en las que se cuentan leyendas y se entonan villancicos.

La “tea de Nochebuena” (“Gabonzuzi”, “olentzeko-enbor”) es uno de los símbolos sagrados más destacados en esta fecha. Se trata de un tronco, habitualmente de haya (árbol sagrado de Mari), que se enciende en Nochebuena y a veces se deja encendido hasta Nochevieja. En lugares como Llodio o Salvatierra, se encienden tres troncos en lugar de uno: uno representa a Dios (en sustitución de Sugaar), otro a María (en sustitución de Mari) y otro a la familia (en sustitución de los antepasados). Con el fuego del “gabonzuzi” se prepara la cena de Nochebuena y las cenizas se usan para bendecir a los animales o para esparcirlas en el campo a fin de ahuyentar el mal. Igualmente, con estas cenizas se pueden fabricar talismanes de protección. Según la creencia popular, si el tronco se apagaba, alguien de la casa moriría antes de la Navidad siguiente, de modo que se ponía cuidado en vigilar el fuego.

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En Cataluña, al igual que en Euskadi y otras regiones de Europa, también se han conservado ritos relacionados con los antiguos cultos animistas a los árboles. Aparte de adornar el típico abeto o pino, se ha mantenido la tradición del Tió. El Tió era un tronco que se quemaba en la chimenea de la casa con fines similares a los que encontramos en los hogares vascos. Posteriormente a este tronco se le han añadido ojos, nariz, boca, dos ramas traseras que hacen de patas, una “barretina” y una manta como vestido. A partir del 8 de diciembre, se empieza a “alimentar” a este personaje con frutas, hortalizas o restos de comida y el 24 de diciembre se le apalea con una vara de madera para que “cague” dulces o regalos.

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Otra de las tradiciones que ha permanecido viva en la región vasco-pirenaica es bendecir el pan de Nochebuena (“Gabon-ogi”, “Ogi salutadu”, “Ogi mehe“), haciendo la marca de la cruz y besándolo. Después se corta un pedazo y se pone bajo el mantel de la cena. A continuación, se guarda en un armario o en un cajón de la casa para garantizar la salud de todo ser que habite en ella (personas, animales, plantas). Algunos aún creen que sirve para aplacar el mar embravecido, protegerse de las crecidas de los ríos y evitar el pedrisco. Otra costumbre que podemos vincular con la brujería es la costumbre de tejer en Nochebuena prendas en las cuales se pone la intención de que sirvan de protección contra el mal de ojo, ya que al hilo entrelazado en esta época del año se le atribuye un poder mágico especial (se teje con más intensidad entre el solsticio de invierno y nochevieja).

El personaje mitológico y folclórico más destacado en estas fechas es el Olentzero, que a veces va acompañado de su esposa Mari Domingi (una representación de la diosa Mari). Algunos autores apuntan a que su etimología proviene de “Onentzaro” (tiempo de lo bueno), mientras otros consideran que está relacionada con el “olentzero-enbor” (tronco de navidad).

Según las viejas usanzas, durante doce días, los difuntos y otros seres sobrenaturales emergen en busca de la luz y el calor del tronco que crepita en el hogar. Algunos de esos espíritus pueden procurar protección a las familias si se les hace alguna ofrenda. Esta búsqueda de protección enlaza con la versión amable del Olentzero, el cual es representado como un hombre grande, bonachón, glotón, al que le gusta mucho el vino (recordando la imagen de un gentil o gigante). Habitualmente, se hacen muñecos de paja del Olentzero y luego se queman en el fuego para simbolizar el paso de lo viejo a lo nuevo. No obstante, en algunos lugares de la geografía vasco-pirenaica, se le representa como un ser con ojos rojos, cara manchada de negro, boina, pipa, una hoz y un ramillete de árgoma o brezo (planta usada para avivar el fuego del hogar). Se dice que, si encuentra la chimenea sucia o ve a un niño travieso, corta cabezas con su hoz. Esta versión “oscura” del Olentzero se asemeja a los “krampus” nórdicos y a los “kallikantzaroi” griegos.

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La Nochevieja (“Gabonzar”) es otro de los momentos clave del periodo invernal. Además de pasar la noche en familia alrededor del fuego, era costumbre salir a buscar agua a ciertas fuentes que eran consideradas sagradas. Este agua se guardaba y aún se guarda para usarla con fines medicinales y mágicos el año siguiente.

Por último, cabe destacar la importancia que se le otorgaba al día de Año Nuevo (“Urteberri”) y a los doce primeros días del año, ya que servían como orientación para predecir la climatología de los doces meses siguientes y como oráculo para anticipar algunos acontecimientos vitales (“Zotalegun”). En algunas localidades, no obstante, se considera también “Zotalegun” los 24 días de agosto, cuyo tiempo anuncia cómo serán los meses del año siguiente. Habitualmente se interpreta que la situación meteorológica del primer y decimotercer día indican la tendencia que reinará durante el mes de enero; la del segundo y decimocuarto día, el tiempo que hará en febrero, y así sucesivamente.

 

La fotografía utilizada como cabecera del texto es una imagen de Amboto nevado que pertenece a Igertu, un montañero cuyo blog es: http://igertu.blogspot.com.es/2007/04/20070127-anboto-1331m-invernal.html