Ritos de renovación cósmica y augurios anuales

La Nochevieja (Urte-zahar) y el Año Nuevo (Urte-berri) están cargados de un profundo simbolismo, pues suponen una franja de finalización de un ciclo e inicio del siguiente. Dentro del folklore europeo se considera particularmente relevante el periodo de 12 noches que va desde la Nochebuena a la Epifanía, aunque en algunos lugares del norte del continente se tiene más en cuenta la docena que va desde Santa Lucía a Navidad. En cualquier caso, el número representa el conjunto de meses que componen el año solar dentro del calendario gregoriano. Siguiendo una correspondencia simbólica, este momento se destina a la regeneración del tiempo cosmogónico mediante diversos rituales populares de purificación, renovación y adivinación en distintas modalidades.

Recordemos que este lindero temporal situado en torno al Solsticio de Invierno suponía el apogeo de la época de desgobierno, donde entidades caóticas y terroríficas (incluyendo las brujas, los hombres lobo y las almas de los muertos) campaban a sus anchas por el mundo, diezmando aquello que debía ser eliminado y ajustando cuentas pendientes (recompensando o castigando) para garantizar el reequilibrado cósmico. Esta restructuración salvaje del orden establecido era necesaria para que pudiera producirse el renacimiento efectivo del sol y el reinicio de otra etapa de florecimiento y prosperidad posterior.

En Grecia, en estas fechas, se celebraba la Lenaia para conmemorar el renacimiento de Dionisos tras su asesinato a manos de los Cíclopes. En Roma tenía lugar la Saturnalia, en la cual se festejaba el final de los trabajos agrícolas y el descanso de los esclavos tras sus esfuerzos en el campo. Durante estas festividades las jerarquías perdían su poder y se producía una inversión en los roles sociales. Asimismo, los excesos, las excentricidades, el libertinaje y cualquier actividad jocosa eran permitidos como expresión de esas fuerzas caóticas de la naturaleza. En época medieval, el “rey del desgobierno” tomó la forma del “abad del júbilo” o “rey del carnaval”.

Dentro de nuestro territorio encontramos reminiscencias de estas influencias greco-latinas en la denominada “fiesta de los obispillos” o “festa del bisbetó”, coincidiendo con el día de San Nicolás (6 de diciembre) o de los Santos Inocentes (28 de diciembre). En ella, un niño de entre 7 y 14 años, normalmente de condición humilde, era disfrazado con los ropajes y ornamentos propios de un obispo. En ocasiones, el obispo era acompañado de un par de canónigos o monaguillos que le servían de escolta, o bien por una comitiva compuesta por el resto de sus compañeros. Las niñas que se unían solían tener un papel secundario como cesteras o recaudadoras de las ofrendas recibidas. No obstante, en Larraona hay constancia de que el obispo iba acompañado por una reina vestida de blanco, al estilo de la doncella elegida para encarnar a Santa Lucía en los Países Nórdicos (imagen cristianizada de la Diosa Sól o Sunna).

El grupo realizaba parodias y cantaba coplillas burlescas de casa en casa, recibiendo comida o dinero a cambio de su actuación. Con lo recibido se organizaba una merienda y lo que sobraba se donaba a la iglesia o alguna organización de caridad. Existen registros más antiguos que atestiguan la bendición del hogar, los campos y las cuadras por parte del niño-obispo con agua bendita (a veces, también con hisopo), así como la costumbre de rezar por los difuntos de la casa. Además, en algunos pueblos se realizaba el “juego del gallo”. Quien ejercía de obispillo debía localizar al animal con los ojos vendados y darle unos toques con una espada de madera, como si fuera a matarla. Originalmente sí que se descabezaba al gallo para sacrificarlo y comerlo como parte del festín. En la actualidad esta tradición se ha perdido en muchas localidades y solo se preservan las cuestaciones con sus tonadillas.

Durante la Nochevieja en muchos lugares de Euskal Herria fue habitual, igualmente, despedir el año con gestos y frases burlescos. En Gorriti los jóvenes exteriorizaban su jolgorio con el repique continuo de campanas, que se prolongaban desde la medianoche hasta el alba. Cada vez que se turnaban para que el clamor no cesara, tomaban un trago de anís u otro licor que tuvieran a su alcance. En Artaza, los mozos aporreaban las puertas de las casas con palos de acebo y pellejos encendidos, mientras se pasaban una bota de vino y gritaban: “Año Nuevo, Año Viejo, que se termine el pellejo”. En Larraona eran los niños los que correteaban con los pellejos incendiados diciendo: “a quemar el culo al año viejo, con un pellejo viejo, viejo…”. En Araia se encendían hogueras en los altozanos de la villa y se repetía el lema: “erre, ipurdia, erre…” (quemar el trasero al año viejo).

Satrústegui asocia al Olentzero con esta personificación del tiempo en forma de anciano. En algunos pueblos de Navarra, Álava, Guipúzcoa, La Rioja y la comarca burgalesa de La Bureba, este personaje aparece como un gigante con tantos ojos o narices como días tiene el año. En Larraun, también se conoce al Olentzero como el “hombre de los 366 ojos” (año bisiesto). Marliave, por su parte, destaca al Ome deths Nases del folklore aranés, un ser monstruoso que pasa por los fogones de las casas en la noche del 31 de diciembre y pierde todas sus narices el 1 de enero. En otras zonas del Pirineo Catalán y Francés (Haute Ariège y Pays de Sault) aún hallamos referencias al Ome negra u Home negre (Hombre Negro). En otros puntos de la Península encontramos figuras similares como el Apalpador o el Pandigueiro gallego, L’Angulero astuariano, el Esteru cántabro o el Tientapanzas andaluz.

Otra costumbre muy extendida durante la Nochevieja es encender hogueras para quemar dentro de ellas ropa, calzado u objetos de los cuales uno desea desprenderse. Antiguamente, en Berriz solían recorrer los caseríos en busca de aperos de labranza que estuvieran estropeados y debían ser renovados para comenzar bien el siguiente ciclo agrícola. Dentro del hogar, en algunas localidades, también se quemaba el “tronco de Navidad” (Gabonzuzi, Sukileku, Txunbil, Xubilar, Txakurtegi, Baztarreko, Onontzaro-mokor…) en Nochevieja, en lugar de en Nochebuena, como ocurría en Olaeta. En Llodio, Salvatierra, Guinando, Arrieta y Desojo se mantenía el tronco ardiendo desde Nochebuena hasta Año Nuevo. En cambio, en Larraona, Elcoaz, Jacoisti, Larequi, Ongoz, Aristu, Eparoz, Ezcaniz y Zabalza, debía arder hasta el día de Reyes. A los restos o cenizas de este tronco se le atribuían propiedades mágicas como guardarse de las tormentas, protegerse contra la enfermedad o los maleficios, fertilizar los campos, bendecir a los animales domésticos y espantar a las brujas o los malos espíritus.

La Noche de San Silvestre (31 de diciembre) posee unas particulares connotaciones mágicas en varios lugares de la Península, especialmente en Cataluña, pues se cree que en esta fecha se reúnen las brujas. A pesar de que el territorio vasco-navarro se encuentra más arraigada la devoción a San Nicolás (o, en su defecto, San Gregorio), en Tierra Estella (Navarra) y algunas zonas de Vizcaya (Orozko, Galdames) se tenía la costumbre de hacer cuestaciones o romerías en la cima de un monte. En Barbarain se entonaba la siguiente canción para pedir el aguinaldo:

“San Silvestre

que nos libre de la peste.

Nos darán colaciones

para este noche.

Menderute, menderute,

en cada casa un almute,

mendrán, menderán,

en cada casa un cuartal.”

*Nota: el almute y el cuartal eran medidas de volumen en el Reino de Navarra. Un almute o saskito equivalía a 1.769 litros y suponía la cuarta parte de un cuartal. El almud también era un pequeño cajón de madera de 17 cm de lado por 9 cm de ancho que servía como recipiente, aunque existen danzas donde se baila sobre él.

El agua es otro de los elementos con gran simbolismo ritual en este momento. Además de tener la virtud de purificar, sanar o neutralizar el mal, posee una transcendencia esencial en la creación del mundo, en la regeneración de la vida y la fertilidad. Tanto las aguas del firmamento como las represadas en los mares y cursos de agua dulce, conformaban pilares centrales en la concepción cosmogónica de los pueblos antiguos. La renovación del agua celeste y terreste al final e inicio de año evita el estancamiento y revitaliza a la tierra dormida, aparentemente inerte.

En el caso vasco, la expresión “Urte berri on” que se utiliza para felicitar el año entrante hace referencia precisamente a esa agua nueva que vivifica y aporta bendiciones. Según Satrústegui, dicha agua era recogida de ciertas fuentes de los valles de Basaburua, Imotz, Larraun, Baztán, Barranca, Burunda y Arakil cuando daban las doce campanadas. Posteriormente, se distribuía por los hogares como forma de purificación y protección de cara al año que comenzaba: en unos lugares se daba prioridad a los cargos públicos como el cura o el alcalde y en otros se dirigían a la señora de la casa (etxekoandre), agasajándola con piropos. Ante ellos los jóvenes recitaban rimas donde aludían a las “aguas de arriba” (Ur goiena) y las “aguas de abajo” (ur barrena):

“Ur goiena, Ur barrena

Urteberri egun ona

Graziarékin osasuna

Pakearékin ontasuna

Jaungoikuak dizuela egun ona”

Traducción: “Agua cimera, agua profunda. Buen día de Año Nuevo. Salud y gracia, hacienda y paz. Que Dios os conceda un buen día” (Urdiain).

En Nabarte (Baztán) observamos una variente en la cual se extrae el agua de la capa de contacto de un pozo o manantial en lugar de una fuente. La fórmula que se recita adopta la forma de un saludo al agua, con ciertas connotaciones adivinatorias:

“Urteberri berri,

zer ekarri berri?

Uraren gaña

lena ta azkena”

Traducción: “Año Nuevo, nuevo, ¿qué nuevas traes? La encimera del agua, primera y última”

 Azkue también da cuenta de otro saludo al agua en Etxalar:

“Ela, ela!

Nor da, nor da?

Ni naiz, urteberri.

Zer dakartzu berri?

Uraren gaina,

bakea ta osasuna.”

El autor aclara que la expresión “ela!” se utilizaba en ciertas regiones como una forma de saludo a un recién llegado. En este caso, el vocablo se dirige a la personificación del Año Nuevo, a quien se le pregunta qué noticias trae. El recién llegado contesta, a modo de bendición: “la nata del agua, paz y salud”.

Satrústegui también da cuenta de que en localidades como Lekaroz y Valcarlos se creía que al inicio del año las piedras podían convertirse en pan y las aguas en vino. Concretamente, en este primer enclave se creía que la Nochevieja (como espíritu anciano, portador de sabiduría) tenía el poder de convertir el agua del río en vino a las doce de la noche. En Valcarlos se decía que, quien tuviera la oportunidad de contemplar semejante milagro, disfrutaría de plena felicidad, mientras que quien fracasase en el intento podía ser transformado en hombre lobo (gizotsu). Algunos labradores de la Cuenca de Pamplona, siguiendo esta superstición, ocultaban un porrón de agua debajo de las berzas antes de dar las doce, con la esperanza de verlo convertido en vino o aguardiente. En Amurrio (Álava) también beben agua de un porrón de vino durante la Nochevieja.

El inicio de año era considerado y sigue siendo entendido como una época favorable para llevar a cabo rituales de sanación. En la frontera entre Navarra y el Alto Aragón se han recogido testimonios de informantes que contaban que alguno de sus antecesores había sido pasado por el hueco de un roble para tratar las hernias infantiles, coincidiendo con las doce campanadas. En otras zonas, como el Valle de Aezkoa, este mismo rito tenía lugar en San Juan.

El roble, además de estar vinculado a la sanación, también era fundamental para asegurar la protección del hogar. En muchos puntos del territorio euskaldun se conserva la costumbre de talar este árbol en el cuarto menguante más cercano al día de Año Nuevo o justo al iniciar el año, dejándolo secar durante un año o dos. Estos troncos se utilizaban para confeccionar las vigas de carga de la casa familiar, pues se creía que la madera se volvía incorruptible o, al menos, era notablemente más duradera. En contra de lo que dicta la sabiduría popular, modernos estudios científicos han demostrado que es mejor realizar este procedimiento en cuarto creciente.

Por otra parte, tanto la Nochevieja como los primeros días del nuevo año eran y continúan siendo momentos propicios para hacer pronósticos mediante distintos sistemas adivinatorios. Satrústegui describió un rito sencillo, usando como foco un huevo (ovomancia). El 31 de diciembre, a la medianoche, debía verterse un huevo fresco en un vaso lleno de agua (a ser posible, procedente de una de las fuentes donde se recogiese el agua nueva). Se esperaba a que la yema se depositara en el fondo, al tiempo que la clara se iba diluyendo e iba dibujando formas extrañas. Al día siguiente, dichos signos eran interpretados a la luz de una vela. Este mismo sistema es bastante popular en Escandinavia y lo encontramos en las modernas prácticas de Spå dentro del paganismo nórdico (Ásatrú, Forn Sidr, Odinismo) o el trolldom (brujería tradicional nórdica). Podéis escuchar la explicación completa y ver el procedimiento en este vídeo de Ræveðis.

Las “suertes meteorológicas o “jours de sort” también son especialmente observadas en esta época. Simbólicamente, cada una de las predicciones o augurios extraídos durante esos primeros días se relacionaba directamente con un mes del año, estableciendo una correspondencia entre el microcosmos y el macrocosmos. Uno de los métodos más rudimentarios para extraer los pronósticos meteorológicos era el llamado “calendario de la cebolla”. Éste consistía en pelar una cebolla a medianoche, cortarla por la mitad e ir extrayendo doce capas, una por cada mes del año. Dichas capas se colocaban en fila, boca arriba, y eran espolvoreadas con sal. Si en el día de Año Nuevo habían desprendido bastante jugo, podía deducirse que ese mes sería lluvioso. En los casos en los que la pieza de cebolla estuviera intacta, quería decir que ese mes sería seco. Esta tradición ha estado más presente en el Pirineos Aragonés, aunque también podemos encontrarla en otros puntos del Pirineo Navarro, Catalán y Francés, así como en otras zonas de España y Europa.

No obstante, el oráculo autóctono para determinar la meteorología y los augurios anuales era el Zotalegun, Sortelegun o Sotelegun, el cual sigue una lógica muy similar a las cabañuelas o las témporas. El origen remoto de esta práctica enlaza con su etimología. El vocablo “zotal” en euskera significa “pedazo de tierra” (arrancada con una herramienta agrícola), pero también hace referencia a un tipo de pájaro. Históricamente, está documentada la adivinación a través de la observación del vuelo de las aves entre los vascones y los vacceos antes de la llegada de los romanos. La primera referencia escrita la encontramos en la biografía del emperador Alejandro Severo, datada en torno al 400 d.C. Este gobernante estaba versado en el arte de los arúspices y se le consideraba tan experto que “aventajaba tanto a los vascones de Hispania como a los augures de Panonia”. Más tarde, el biógrafo de San Amando, que vivió entre los vascones durante los siglos VI y VII, opinaba que el pueblo vascón estaba “extraviado de tal manera que se entrega a los augurios y a todo error e incluso adora a ídolos en vez de a Dios…”. Esto también nos ofrece indicios de que los antiguos vascos no fueron precisamente fáciles de cristianizar. Algunos autores apuntan a que los posteriores “aztiak” (adivinos, hechiceros) heredaron estas técnicas de sus antecesores y que esta forma de adivinación fue de uso relativamente común hasta el s.XVI.

Volviendo a la etimología, no nos puede pasar desapercibido que la expresión Zorionak”, que utilizamos tanto durante la Navidad para desear felicidad, procede de “txori-onak” (buenos pájaros). Por otro lado, cuando nos referimos a una desgracia, usamos el término “zoritxarra” (mal pájaro o pájaro de mal agüero). Mitológicamente, el pájaro que es considerado más auspicioso es el “txantxangorri” o petirrojo (Erithacus rubecula) , mientras que el ave peor vista es “txepetxa” o chochín común (Troglodytes troglodytes). En Orozko hay una leyenda que cuenta que “txepetxa” defecó sobre el hombro de Cristo durante la crucifixión, mientras que “txindor” intentaba quitarle las espinas de su corona. Esta historia enlaza con otros relatos europeos de época medieval en los que se narra él sacrificio del petirrojo por aliviar el dolor de Jesús, a costa de ser herido por los pinchos que le atravesaban. También con la leyenda del Robin de los Bosques, apodado Robin Hood. Asimismo, se relaciona con el mito que describe la lucha y continua alternancia entre el Rey Roble y el Rey Acebo, gobernantes del periodo luminoso y oscuro del año, respectivamente.

Actualmente, en Isla de Man, Irlanda y otros lugares de influencia celta, aún se mantiene la tradición de cazar al chochín (“Hunt the wren“) el día de San Esteban (26 de diciembre). Dentro de nuestras fronteras, existen registros de una costumbre semejante en Galicia, conocida como la “Cacería del Rey Charlo” (S.XVI). Además, en el Sur de Francia se celebraba la Fête du Roi de l’Oiseau y aún se pueden encontrar algunas reminiscencias de esta fiesta en Le Puy-en-Velay.

 

Bibliografía consultada:

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AZKUE, R.M. (1942) Euskalerriaren Yakintza. Euskaltzaindia.

AZNAR, E. (2011) Orígenes de la Navidad. Plaza Nueva, pp. 20-21.

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DONOSTIA, J.A. (1994) Cancionero Vasco. Donostia: Eusko Ikaskuntza.

JIMENO JURÍO, J.M. (1988) Ciclo festivo de invierno. Gobierno de Navarra.

MARLIAVE, O. (1995) Pequeño diccionario de mitología vasca y pirenaica. Editorial J. de Olañeta.

SATRÚSTEGUI, J.M. (1988) Solsticio de Invierno. Gráficas Lizarra.

SATRÚSTEGUI, J.M. (1971) Canto ritual del agua en año nuevo. Fons Linguae Vasconum, nº7, pp 35-74

SATRÚSTEGUI, J.M. Olentzero: estudio del personaje mítico vasco. Dialnet.

http://www.divulgameteo.es/fotos/meteoroteca/12-d%C3%ADas-12-meses.pdf

http://www.salvatierra-agurain.es/san-nicolas-en-euskal-herria.html

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http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/folkl/034131147.pdf

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https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/201604/27/luna-manda-bosque-201604270630.html

http://trolldomhoodoo.blogspot.com/2013/09/spadom-and-divination-in-norse-trolldom.html

https://clantubalcain.com/2015/01/01/12th-night-hunting-the-wren/?fbclid=IwAR2n8DVcVIeNM5auWjiTi084mqEZr7e4Z2NRZn4xIoiyG89TbglJzM5bQzk

 

 

 

 

 

Onentzaro enborra eta Olentzero

El inicio del invierno es una época festiva cargada de simbolismo, personajes pintorescos, tradiciones con un profundo arraigo y ritos dirigidos a alejar todo tipo de mal, desprendernos de lo que nos resulta inservible o indeseable y preparar el terreno para una nueva época de prosperidad.

Uno de los símbolos solsticiales más destacados dentro del folklore europeo es el gran tronco que es cortado, alimentado y sacrificado en la chimenea del hogar para asegurar el renacimiento mítico del sol, la renovación del ciclo anual, la perpetuación de la vida y la comunión con los ancestros, contrarrestando el poder de las peligrosas fuerzas que amenazan las noches invernales. Este leño recibe diversos nombres a lo largo del continente: Júl log o Jól log en Escandinavia; Yule holz o Yuleklotz en Alemania; Yule log, Yule clog, Yule block o Gule block en Inglaterra; bluķa, blukio o blukis en los Países Bálticos; badnjak o budnik en los Países Eslavos; Stock of the Mock o Mock en Cornualles; Blocyn y Gwyliau (Festival Block) en Gales; Bloc na Nollaig (Christmas Block) en Irlanda; Yeel Carline (Old Wife) en Escocia; Souche de Noël, Bûche de Noël, Cosse de Nau, Mouchon de Nau, Chuquet, Tréfouiau, Tréfouet o Tréfoir en diferentes regiones de Francia; Eteau nedelecq en Bretaña; Cacho fió en Provenza; cachafuòc en Occitania; ceppo, zocco o ciocco di Natale en Italia; tizón do Nadal en Galicia; Tió , Tronc o Soca en Cataluña; Tronca,Toza o Zoca en el Alto Aragón.

El tipo de árbol que es quemado en esta época difiere entre regiones: en Escandinavia suele ser el fresno, aunque puede substituirse por el abeto; en Inglaterra e Irlanda, el más común es el roble; en Escocia, el abedul; en Alemania, el haya; en algunas zonas de Francia, se recurre a árboles frutales como el cerezo o el peral. No obstante, la encina, el olmo, el castaño, el álamo y el saúce también se encuentran entre los candidatos a convertirse en combustible del fuego sagrado. Otras plantas que habitualmente forman parte de las decoraciones de este tronco antes de ser arrojado a las llamas son el muérdago, el acebo y el pino.

El rito que se realiza para congraciarse con este espíritu vegetal suele seguir una estructura similar, aunque los detalles varían. Primeramente, se va al bosque a buscar el árbol, se recitan unas palabras para pedir su consentimiento o su perdón y luego se arrastra el tronco hasta la casa. En unos casos, se acude la víspera de Nochebuena y, en otros, al comienzo de la época de Adviento. En lugares como Serbia y Croacia, se viste al tronco con tela roja y se ponen cintas a su alrededor, añadiéndose también hojas y flores; en otros, se adorna con elementos vegetales y se colocan velas encendidas. Durante la noche del 24 de diciembre se entregan ofrendas de comida y/o bebida: grano o pan, vino o licor, frutas y dulces suelen ser los alimentos que sirven como pago.

En el resto países europeos, ha pervivido mayormente la costumbre de libar alguna bebida alcohólica sobre el tronco, diciendo unas palabras de bendición o agradecimiento, aunque actualmente se recurre a tributos más modernos como dejar billetes junto a él. En los Países Bálticos, en algunas partes de Italia y en la zona Pirenaica se tiene por costumbre cebar al tronco durante varios días y luego los niños golpean el madero con palos para recibir regalos o dulces mientras entonan canciones que hacen referencia a su carácter protector y benefactor.

Finalmente, se deposita el tronco en el fuego. En algunos lugares se deja toda la Nochebuena encendido hasta el amanecer; en otros, se va quemando una parte cada noche hasta el día de Año Nuevo; en otros, se mantiene este fuego durante las doce o trece noches mágicas que conforman la Navidad (hasta la vigilia de la Epifanía). Si se extingue antes del tiempo estipulado, se entiende como un augurio de mala suerte, desgracia, enfermedad e incluso muerte de algún ser querido.

El carbón y las cenizas sobrantes se guardan con distintos propósitos: alejar el daño mundano y sobrenatural; custodiar a los durmientes si se pone debajo de la cama; proteger la casa del rayo y los incendios; prevenir las plagas sobre los campos; fertilizar la tierra; salvaguardar las cosechas del pedrisco y las alimañas; sanar a personas o animales enfermos; purificar el agua y bendecir alimentos; fregar los suelos; atraer la prosperidad.

En Euskal Herria, este emblema de cultos arbóreos anteriores a la era cristiana forma parte igualmente de nuestras tradiciones navideñas y posee denominaciones singulares: Supila (Urdiain, Navarra); Sugieleko, Sukileko o Xuhilau (Luzaide, Navarra); Sukubela (Likinaga); Xukil, Chuquil o Tukil (Urraulgoiti, Navarra); Xubilar o Txubilar (Romanzada, Domeño, Iso y Napal, Navarra); Xubilaro (Arakil, Navarra); Subilaro-egurra ( Aezkoa, Navarra); Subilero (Mezkiritz, Navarra); Suklarako- egurra (Salazar, Navarra); Suilaro (Sara, Iparralde); Xiularo o Xihularo (Uhart- Mixe, Iparralde); Gabon-subil (Abadiano y Auntzola, Bizkaia); Gabonzuzi (Ezkirotz, Navarra y Zegama, Gipuzkoa); Gabon-mukur (Bedia, Bizkaia); Gabonetako-egurra (Arruazu, Navarra); Pago mozkorra o Egur mozkorra (Azkarate, Navarra); Pago burua (Aia, Gipuzkoa); Gaztain- enborra o Pago-enborra (Igantzi, Navarra); Jaingoikoaren egurra (Ulzurrun, Navarra); Porrondoko (Salvatierra, Goizueta y Malaerreka, Navarra); Olentzero-enbor (Oiartzun, Gipuzkoa), Onontzoro-mokor u Onantzaro enborra (Larraun, Navarra).

En los distintos dialectos del euskera, existen vocablos dispares con sus respectivas variantes fonéticas y ortográficas para referirse al tronco de un árbol: buru, supil/subil, zuzi, enbor, mozkor/moskor/mukur, zonpor/zonbor, zunpur/sunpur…Adicionalmente, a este motivo central, se le añaden otros calificativos relacionados con la Nochebuena (gabon, gau+ona) como hito definitorio de las festividades invernales; con un ambiente más luminoso por el retorno del sol (egu); con un tiempo propicio o época auspiciosa (onenzaro); con el tipo de madera que se quema (pago, haya; gaztain, castaño). Como excepción curiosa, contamos con una denominación que hace referencia a Dios como entidad divina: Jaingoikoa o Jaun Goikoa (Señor de Arriba).

En lo que al rito respecta, hay que añadir que no siempre se utilizaba ni se utiliza un único tronco. En Mezkiritz (Valle de Erro) y Gorriti (Larraun), se talaban dos leños grandes que se situaban a ambos lados del fogón, uno mirando hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Dichos maderos recibían el nombre de Onantzaro gabeko batzarrekoak (Laterales de Nochebuena). En Salvatierra, en aquellas casas en las que había un toro semental, se elegían dos palos y se quemaban un poco por un extremo. Seguidamente, se colocaba el más corto atravesando la hendidura del largo, formando una cruz. Ésta se llevaba al establo y se fijaba con un clavo para evitar que el animal enfermara, especialmente como método de prevención de la rotura de vasos sanguíneos (maminpartidu). En Eskirotz y Elcano quemaban tres teas: la primera era para Jaingoikoa (Señor de Arriba), el segundo estaba destinado a Andra Mari y el último representaba a la familia (difuntos incluidos, por supuesto). En Unzu también se echaban a las llamas tres troncos: uno más grande que simbolizaba al Niño Jesús y otros más pequeños que personificaban a la Virgen María y San José. En Eraso y Arakil, además del madero principal, se añadía un leño por cada miembro de la familia y uno más para los pobres. En Amezkoa, el tronco ardía y arde junto a una rama de romero y otra de enebro para ayudar a purificar la casa y sus habitantes.

La temporización y el procedimiento que se siguen también varían de una localidad a otra. En la mayoría de pueblos sólo se mantenía encendido durante la Nochebuena hasta el día de Navidad y en Oiartzun, Abadiano y Anzuola se preparaba la cena con sus brasas para bendecirla. En Trespuentes, una pareja de bueyes arrastraba el árbol completo hasta el hogar el día de Nochebuena y permanecía alimentando el fogón durante todo el año. En Llodio, Desojo y Salvatierra se mantenía la lumbre ardiendo hasta el Año Nuevo. Las mujeres tendían a cubrir el fuego cada noche y trazar la señal de la cruz sobre las brasas mientras recitaban: “Si viene el Niño que entre la luz, si viene el Demonio que encuentre la cruz”. En Olaeta quemaban el trozo de haya en Nochevieja junto a lo que quedaba del madero del año anterior. En Ulzurrun guardaban la última parte del tronco de Navidad para ahumar al ganado el día de San Antón (17 de enero) junto a un puñado de flores y hojas de saúco bendecidas durante el Corpus Christi. En Eskirotz, sin embargo, colocaban los restos del Gabonzuzi en la puerta principal y hacían pasar a los animales por encima. En Liginaga se creía que hacer este ritual con las ovejas propiciaba que nacieran más corderos hembras. En Eraso, si un familiar moría durante estas mágicas noches del invierno en las cuales se mantenía encendido el leño, se dejaba en su ataúd una porción del mismo.

Los carbones y cenizas surgidas del Onantzaro enborra se usaban principalmente para proteger el hogar, prevenir las enfermedades de las reses y el rebaño, fertilizar los campos y salvaguadar los terrenos de toda clase de alimañas, preparar remedios caseros y confeccionar amuletos (kuttunak).

Otro aspecto que me gustaría tratar es la coincidencia entre una de las muchas denominaciones del leño solsticial y el famoso carbonero mítico a quien atribuimos la labor de repartir presentes o castigos entre las gentes de estas tierras. Algunos autores modernos han sugerido por esta razón que el Olentzero sería en origen un espíritu arbóreo. A esta suposición, se le suma el hecho de que a este personaje navideño se le atribuyen rasgos de glotón como al Tió y en las canciones populares también se resalta su enorme ingesta de vino (una de las libaciones tradicionales descritas anteriormente).

Aquí es preciso señalar que el término Onenzaro, del cual deriva Olentzero y sus variantes dialectales Olentzaro, Orentzaro, Orantzaro, Onantzaro u Onontzaro, fue registrado por primera vez en el Fuero General de Navarra. El historiador Lope Martínez de Isasti (S.XVII) clarificó que se trataba de una palabra autóctona para denominar a la víspera de la Navidad con el sentido de época de lo bueno. En esta línea, Resurección Mª de Azkue, consideró razonable la hipótesis de que en realidad procediese de Onentzat aro u Onentzako aro con el significado de tiempo de los buenos. En cambio, Barandiarán y Satrústegui ofrecen otros argumentos que ponen de manifiesto un rostro bastante más siniestro del carbonero vasco, descrito con la cara tiznada, mal vestido, con la mirada enrojecida, mostrando un carácter fiero, portando árgoma en una mano mientras sujeta una hoz en la otra y con tantos ojos o narices como días tiene el año.

Personalmente, considero más acertado el análisis de Satrústegui, quien describe a este anciano como una personificación del tiempo con las típicas cualidades saturninas. Como nota interesante, deja caer que en Larraun aparece con 366 ojos en lugar de 365, lo cual nos remitiría a la idea de un gigante o jentil al estilo de Tartalo. Por su parte, Marliave da cuenta de la existencia del Ome deths Nases en el folklore aranés, un ser monstruoso que pasa por los fogones de las casas en la noche del 31 de diciembre y pierde todas sus narices el 1 de enero. En otras zonas del Pirineo Francés (Haute Ariège y Pays de Sault) y Catalán aún quedan reminiscencias del Ome negra u Home negre (Hombre Negro), quien es considerado una encarnación del invierno. Adicionalmente, Satrústegui nos recuerda la existencia de otras figuras similares, como es el caso del Zanpantzar de Ustaritz (Nafarroa Beherea), un monigote grotesco, sucio, relleno de paja y vestido con harapos que es paseado por las calles, recibiendo burlas de los vecinos, hasta ser quemado junto a su esposa durante el Martes de Carnaval.

En definitiva, podríamos concluir que el Olentzero, sea considerado gigante, representación del tiempo o personificación del invierno, se encuentra más próximo al arquetipo del hombre del saco u ogro/troll de las montañas que rapta, castiga y se come a los niños traviesos, al igual que otras réplicas que encontramos en el folklore ibérico (el Apalpador o Pandingueiro en Galicia, el Angulero en Asturias, el Tientapanzas en Écija…) y en otras tradiciones europeas (Père Fouettard, Hans Trapp, Krampus, Jólasveinar, Belsnickel…). Si rastreamos los orígenes del Olentzero como tradición popular, la mayoría de referencias datan de finales del S.XIX (momento en que acontecieron los crímenes del alavés Díaz de Garayo) y nos conducen a la cuenca del Bidasoa, una importante zona minera del Pirineo Navarro. Caro Baroja apuntaba que la presencia de este personaje estaba muy localizada en ciertos territorios montañosos: la zona este de Guipúzcoa que se encuentra más cerca de los Pirineos, el norte de la comarca de Cinco Villas (que limita con los Pirineos Atlánticos), Larraun (donde se situaban las minas de Uitzi) y el corredor de Uharte-Arakil (conocido por sus canteras y minas).

En todos estos lugares el Olentzero empezó a ser representado como un muñeco siniestro al que primero se aplacaba con ofrendas (castañas, nueces, manzanas, vino) y luego se incineraba para liberarse de lo viejo y los males vividos durante el año. Más adelante, un vecino empezó a disfrazarse de carbonero, escondiéndose en la oscuridad de las esquinas y asustando a los niños con la hoz en la mano. Después se avino a perdonar las faltas si los muchachos habían sido buenos durante la mayor parte del año y les premiaba con regalos. Así pues, con el devenir del tiempo y a medida que ha ido tomando contacto con la civilización, nuestro rudo hombre negro ha ido adoptando un talante más amable y conductas que resultan más aceptables socialmente. Hoy podemos verle sin su pipa, menos borracho, algo más comedido en sus apetitos y manteniendo una relación aparentemente estable con Mari Domingi. A mi juicio, este es un intento forzado de recuperar e intentar hacer encajar al personaje de Basoko Mari o la Vieja del Monte, la anciana que bendice con alimentos a los pastores laboriosos y da pan a los niños con alma noble que viven junto a las montañas.

Recapitulando, la relación que mantienen estos viejos espíritus del invierno con el tronco de Navidad y el fuego solsticial queda canalizada a través de la chimenea como corazón de la etxea y punto de reunión entre la comunidad de vivos, los difuntos y el resto de criaturas mágicas. El poder combinado del daimon que habita en el interior del árbol y el espíritu del fuego del hogar ejercen de protección de los peligros sobrenaturales que rondan la tierra y los cielos en esta época de caos, desgobierno y restructuración cósmica. Asimismo, los gestos de devoción en forma de pequeños sacrificios simbólicos y la implicación en los rituales populares de estas fechas ayudan a mantener el equilibrio entre las fuerzas del día y la noche, la vida y la muerte.

Referencias bibliográficas y webgrafía

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Azkue, R. Mª (1942) Euskalerriaren Yakintza Euskaltzaindia-Escasa Calpe.

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Maiatzaren jaiak

Mayo es conocido como el “mes de las flores” (“Loraila”), “mes de la hoja” (“Orrilla”) o “tiempo adecuado” (“Ostarua”) para el crecimiento vegetal. En resumen, es la época de mayor esplendor y fertilidad de la naturaleza. Asimismo, mayo (“Maiatza”) es el mes de Maia, una de las denominaciones que recibe la Diosa Mari (quien pasó a sincretizarse con la Virgen María con la llegada del cristianismo). También es el momento en el que las “mayas”, reinas de mayo o señoras de mayo (“maiatz andereak”), vestidas de blanco, desfilan por las calles de muchos pueblos para otorgar prosperidad y abundancia.

Esta tradición es una reminiscencia de antiguos cultos a la fertilidad que encontramos en distintas culturas europeas y una manera de representar el renacimiento y perpetuación de la vida. En el ámbito greco-romano, este período se encontraba bajo el auspicio de Afrodita/Venus y Apolo/Febo, destacándose por su carácter sexual y propiciatorio de las uniones amorosas. No obstante, no podemos obviar la figura de Maia, la mayor de las Pléyades en la mitología griega, ni la figura de “Maya” o “Maia Maiestas”, conocida como Fauna (diosa de la fertilidad y la salud, hija de Fauno) y apelada “Bona Dea” en la mitología romana.

En territorios celtas, se celebraba la festividad de Beltane, dedicada a Belenos, Balor, Beli o Bel (“el brillante”), divinidad del fuego y el sol. Se trataba de la tercera de las cuatro festividades mayores dentro del calendario celta y marcaba el comienzo de la estación luminosa, así como el inicio del verano pastoral en el cual se llevaba al ganado a pastar a las montañas. Otro rito central dentro de esta fiesta era la escenificación simbólica del matrimonio sagrado (“hierogamos”) entre la Reina (Madre Tierra) y el Rey de Mayo (Hombre Verde).

En el contexto germánico y escandinavo, se festejaba Walpurgis o Valbörg en honor a la diosa Freyja. Al igual que en la celebración celta, se subía a un monte o una colina a encender una hoguera, se realizaban purificaciones, rituales de sanación, hechizos para atraer el amor o ceremonias para asegurar la fertilidad. Igualmente, en esta época eran comunes los encuentros sexuales incentivados por el frenesí de la danza y la bebida, así como la organización de bodas.

En el caso vasco-navarro, estas costumbres han estado también muy presentes, aunque en ciertos puntos de su geografía se levantaron prohibiciones desde el obispado para evitar que se perpetuaran estas manifestaciones populares de profundas raíces paganas. Este fue el caso de Guipúzcoa y Pamplona a partir del S.XVI y de la zona noroccidental de Navarra durante el S.XVII. De todos modos, en algunos barrios de Pamplona, se conservaron las tradiciones de elaborar enramadas y sacar carros triunfales engalanados con flores hasta casi 1800. En el resto de merindades no hubo esta prescripción y se continuaron realizando ininterrumpidamente hasta comienzos del S.XX, aunque renacieron de forma precaria a partir de los años treinta en algunos pueblos de la cuenca del Bidasoa como Irún, Errenteria, Oiartzun, Elgeta, Ondarribia, Lezo y Donostia. En esta zona, las mozas, ataviadas con vestidos inmaculados, iban acompañadas de muchachos que se convertían en sus parejas simbólicas. Luego, el cortejo repartía dulces entre los vecinos.

Donde se han conservado mejor estos ritos primaverales, ha sido en ciertas localidades del Valle del Baztán (Navarra). La villa en la cual han sobrevivido con un mayor arraigo es Arraioz, donde el último domingo del mes aún se celebra la “Erregiña eta saratsak” o “la Reina y los sauces”. La tradición fue documentada y difundida por diversos investigadores como J.M. Barandiarán, Resurreción M. Azkue, Caro Baroja, Jorge de Riezu o José Dueso, entre otros, y renovada gracias a Valentín Barragán, Rosario Karrikaburu, Asunción Laurnagaray, Paula Anotxenea, Maria Etxetxipia y Bonifazia Larraya. Consiste en elegir a una o dos muchachas de 11 o 12 años, a las cuales se viste de blanco con un cinturón de azul cielo y se corona con flores. Estas doncellas van acompañadas de un cortejo de niñas más pequeñas que visten camisa blanca, falda azulada, zapatos blancos y una banda celeste, recordando a jóvenes lamias. Una de las “erreginak” dirige la procesión de damas de honor (“Saratsak”), postulando de puerta en puerta por calles del pueblo y entonando canciones populares alusivas al momento mientras se acompaña del ritmo de una pandereta o pandero. Sus seguidoras, hacen los coros y bailan a su alrededor.

Una de las coplillas más conocidas es la siguiente:

“Erregina ta Saratsa neskat (neskak) xeder (eder) garbosa. Ela,ola! Etxekoandrea atera zaite leiora leiora ezpado (ezpanda), atera.”

“Reina y sauce, hermosa muchacha. ¡Ea, ola! Señora de casa, sal a la ventana, y si no, a la puerta.”

Al escuchar la petición, la dueña sale al portal a recibirlas y le entrega a la reina golosinas, monedas o candelas para la parroquia. Ella le da las gracias de esta manera:

Eman duzu noblek compañiak ere badaki zuk eman diguzun diru eder orrekin inen tugu tortxa bi tortxarekin arie. Ariek argizarie Amalau milla aingeruarekin
Paradisuan sartuzaitz ille”.

“Nos has dado pródigamente, lo sabe la compañía: con la bella moneda que nos has obsequiado haremos dos velas, éstas requieren hilo y el hilo cera: ojalá marches al paraíso con catorce mil ángeles.”

Aquí merece la pena que nos detengamos a comentar que el término “erregina” se utiliza para designar a la abeja reina de una colmena. Como ya comenté en otro artículo, este insecto era considerado un miembro más de la familia y ejercía de mensajera con las criaturas míticas, especialmente con Mari. De ahí que a la hora de dirigirse a ella se le llamaba cariñosamente “andere ederra” (señora hermosa). Asimismo, la muerte de esta criatura se considera un signo de mala suerte y por su importancia es anunciada con la frase: “Hil da” (ha muerto). Igualmente, las abejas han de estar informadas de los eventos más significativos y, muy especialmente, del fallecimiento los señores de la casa. Existe el tabú de no vender por dinero jamás a las abejas ni tampoco regalarlas, aunque se permite que sean intercambiadas por grano o ganado en tiempos de carestía. En esta tradición baztanesa observamos nuevamente la relación entre Mari y la abeja como animal psicopompo, portador de prosperidad y representante de los nexos comunitarios, al igual que su relación con la araña como símbolo de su capacidad para tejer el destino.

Volviendo al tema que nos ocupa, es preciso añadir que, si la dueña de la casa se niega a atender a la reina de mayo después de tocar varias veces a la puerta, ésta tiene el derecho a maldecirla:

“Utzan, utzan, ishilik orre ez din dirurik or diaukan bolsa zaar bat zorri zuriz beterik. Akio eta makio (aramakio unemakio), lepaezurre austen balakioi barber ta ni mirikuin arterañosendatu ez balakio”.

“Dejadle, dejadle en paz; ésa no tiene dinero y tiene el bolso lleno de piojos blancos. Dicho y hecho (traducción no literal de una fórmula de hechizo con sentido de ataque como si todas fueran una), ojalá se le rompa el hueso del cuello y no se le componga hasta que tú seas sangrador y yo médico.”

Tras la ronda, se dirigen al hogar del párroco y cantan la siguiente copla, ajustándola al nombre y origen particulares del hombre:

“Seme zara… Garzain-go, Jaun Bikario… Arraiotz-ko. Eskuak ere konsagratuak gure Jaunaren altzatzeko”.

“Hijo eres de (nombre de la madre), de (localidad), Señor Rector de (nombre de la parroquia), de Arraioz, las manos tienes consagradas para alzarlas al Señor

Una vez acabada la ceremonia, antes de las campanadas que anuncian el anochecer, usan parte de las velas para iluminar a la Virgen y el resto se reparten entre la reina y sus doncellas para sus propios menesteres. Esto mismo se hace con las monedas y los dulces recogidos. No obstante, pueden destinar parte del dinero a comprar chucherías para los niños del pueblo que las hayan seguido fielmente durante su trayecto, repartiéndolas después a suertes.

Por su parte, en Arizkun se celebró, al menos hasta el año 2000 (según registros de Antxon Aguirre), una tradición equivalente denominada “Maiatzeko erregiña”. No obstante, he encontrado una referencia en una entrada de 2011 del blog de Pello San Millán, vecino de esta villa, que apunta a que la tradición fue recuperada más tarde gracias a Mari Crucita Goñi. Adicionalmente, en la web de Andra Mari Dantza Taldea pueden verse reportajes fotográficos recientes en los que se ilustra la festividad, con lo cual podemos suponer que actualmente sigue en marcha. Empero, no he podido corroborar que se siga realizando todos los domingos del mes de mayo como antaño.

En este caso, la joven elegida como reina también está vestida de blanco y es coronada con flores, pero no porta ninguna banda distintiva como sus acompañantes que sí mantienen el lazo azul en la cintura. En cambio, cabe destacar que esta señora de mayo se encuentra entronizada sobre un asiento con un fondo de enramadas y es portada por algunas de sus doncellas que llevan flores en la cabeza. La susodicha es paseada por distintos rincones del pueblo, deteniéndose el cortejo en las encrucijadas, las fuentes u otros lugares con una resonancia sagrada. Durante esas pausas, los vecinos dedican canciones. Si la persona escogida es una moza, se usan fórmulas como:

“Shulufrina ta arrosa ollari eder abuja (sic) Nafarroako errege jaunak egin omen du promesa iru seme dituelarik iruek bana arrosa etarik auta zuretako da donzella edo galanta”.

“El clavel y la rosa, el rey de Navarra ha hecho promesa de tres rosas a sus tres hijos: elige, pues, bella muchacha, cual es para ti.”

Si se trata de un muchacho joven, se apuestan por coplillas como esta para invitarle a buscar una pretendienta para casarse:

“Illarra zaiku loratuoñikan ezta lekatuezkongaie zarelarikannai. Zaitugu koplatukoplatu eta koplatusariak bildu behar tuguneskacha gazteak gara tadotea bildu bear dugu”

“La alubia nos ha florecido, aún no ha hecho vaina. Ya que eres joven te queremos hacer un verso: necesitamos reunir las ofrendas, pues somos chicas jóvenes y vamos a reunir la dote.”

En ese momento se tiene que entregar un céntimo, aunque antiguamente se utilizaban dobles céntimos (bi maiko) o perrillas (sos bat).

En el caso de un hombre maduro, la costumbre sugiere recitar versos con proposiciones sexuales:

“Zure andereak erranik zurekin duela mandatu aspaldiko denbor-otan eztela zurekin egondu”.

Tu señora nos manda; tiene un encargo para ti, pues hace ya tiempo que no ha estado contigo.”

Si la homenajeada era una dama, se intentaba seducirla a base de piropos:

“Zaia duzu lurreraño sederiak erdiraño: zu bezalangorik eztela sortu Sebillia-tik uneraño.”

“Tienes la falda hasta el suelo y de seda vas hasta la mitad; no ha nacido una como tú desde Sevilla hasta aquí.”

Si el mensaje era dirigido a un caballero, se optaban por frases como:

“Agur t’erdi ongi etorri Jauna, beraren kompañiari. Ezteietara conbidaturik Erregiña ta Errege emezortzi kalonge emeretzi friore. Eken guzian akompañazale Erregiña ta errege.”

“Bienvenido, Señor, adiós y adiós, y a su compañía. Estáis invitado a bodas: la reina y el rey, diez y ocho canónigos, diez y nueve priores. Todos acompañados por el rey y la reina.”

Según Ángel Irigaray, durante los años treinta en Doneztebe (merindad de Pamplona), se festejaba la “Maya-Besta”, de similares características. Tenía lugar el 1 de mayo así como los domingos siguientes. En el cancionero de Resurreción M. Azkue encontramos algunos versos que eran recitados para los niños durante la celebración:

“Uraren gañan arria
arrien gañean txoria,
emen eldu den aingiru unek
eder du shuri gorria
eder du shuri gorria banon
ederragoa begia.”

“En el agua una piedra
y en la piedra un pajarito
este ángel que viene aquí
es de un hermoso rubio,
pero más hermosos
los ojos.”

Esta cancioncilla menciona otro elemento simbólico destacado en esta época del año: el agua. El agua de mayo concretamente se creía que tenía una cualidad especial, tanto como elemento purificador como fertilizador. Así pues, era el momento en el que el agua caída del cielo se consideraba especialmente beneficiosa para los campos y bosques, para realizar labores de sanación y propiciar el crecimiento de un cabello bonito y fuerte. El refrán castellano también asegura que el agua de mayo quita la sarna. En algunas zonas de Bizkaia, pervive el dicho que reza: “Maitzeko urixa, azurrak antedi eitekua” (El agua de mayo hace crecer los huesos). Por último, este agua era utilizada con el fin de elaborar filtros amorosos y ciertos brebajes brujeriles. Por tanto, el mes de mayo era un período en el que tradicionalmente se hacían rogativas para que lloviese y mucha gente dejaba su cabeza al descubierto para ser tocado por la mágica lluvia de este tiempo.

Sin embargo, los aldeanos temían las tormentas que pudieran estropear las cosechas y realizaban rituales para alejarlas, normalmente durante la Fiesta de la Cruz de Mayo (3 de mayo). En Oiartzun (Guipúzcoa), por ejemplo, era costumbre que los paisanos subieran al monte Urkabe. Allí, cada muchacho portaba una rama de espino blanco florido, que después se trenzaban formando cruces para colocarlas en ventanas y huertas. En Amorebieta (Vizcaya), se practicó algo semejante, ascendiendo al monte Bizkargi. En otros pueblos del Duranguesado, se bendecían los campos que estaban a los pies de Amboto. La creencia popular estipulaba que si Mari se encontraba en su caverna, no caería granizo durante todo un año.

Las oraciones o conjuros que se usaban para ahuyentar el pedrisco han sido traducidos en castellano como “tentenublos” (derivado de téntere-nublo). En amplias zonas de Álava, cuando asomaban nubes amenazadoras, se recurría al toque de las campanas para que su sonido desviase la tormenta. Esto se hacía tanto el 3 de mayo como el 14 de septiembre (día de la Exaltación de la Cruz en el calendario cristiano).

Otro elemento imprescindible en estas festividades primaverales, no solo en Euskal Herria, sino en toda Europa, es el palo de mayo (“maypole”), también conocido como “maio” o “mayo” en la Península Ibérica. Se trata del tronco de un árbol, con una clara forma fálica, que los hombres talan y colocan en las plazas de muchas localidades con la ayuda de unas sogas y una horca durante los primeros días de mayo (normalmente el 1 de mayo). En ocasiones es engalanado con cintas y otras veces se alza sin ellas. En algunos pueblos de Amezkoa y la Berrueza se añadían incluso gallos, espadas o se acoplaban ramas que simulaban brazos, orientando la cabeza o la punta hacia donde se encontraban los cultivos, con intención de que éstos fuesen fertilizados y protegidos de todo mal. Luego los aldeanos solían bailar y festejar en torno a él, lo cual sigue vigente en nuestros días. Una de las danzas tradicionales a señalar es la “zinta dantza”, típica de Guipúzcoa, en la cual los bailarines se colocan en círculo en torno a un tronco con cintas de colores en la punta y van trenzando dichos lazos como si tejiesen el destino. Un detalle a mencionar es que las mujeres que ejecutan la danza suelen portar el traje tradicional de hilandera.

Las reminiscencias de esta antigua forma de culto arbóreo son abundantes en toda la geografía vasca y más aún en Navarra. La especie más utilizada es el haya (asociada a Mari), común en Álava y en las sierras de Urbasa y Andía. En cambio, el álamo blanco o chopo, es más utilizado en la Ribera del Ebro y zona media de Navarra. Por su parte, el pino predomina en el Valle de Ultzama, mientras que el saúce es preferido es el Valle de Baztán. Tras los festejos, la costumbre, especialmente en Navarra, es que el tronco sea talado por tres mozos el día de la Cruz de Mayo (3 de mayo). Sin embargo, en San Vicente de Arana, se deja el mayo plantado hasta el 14 de septiembre.

En el Valle del Ega, además, se incluye un hombre de paja con un esqueleto de madera que es vestido como si fuera un ser humano vivo. El monigote es atado al “maio” con cuerdas y alambres y después es levantado en el aire para ser quemado. Esto nos recuerda a la tradición celta del hombre de mimbre, descrita por Julio César en su “La guerra de las Galias”. Allí ilustra la práctica de sacrificios humanos antes de la expansión de los romanos, la cual luego ha sido verificada mediante evidencias arqueológicas posteriores.

En algunos pueblos el “maio” quedó relegado a un segundo plano y fue suplantado por cruces bendecidas. En la mayor parte de la geografía euskaldún se suelen confeccionar con espino blanco, aunque en el Valle de Imotz y el Norte de Navarra existe una predilección por el sauce. En unos casos se colocaba sobre una peña o sobre un montículo de piedras; en lugares como Larraun o el Baztán, se ponían con un brazo mirando a la ermita de Santa Bárbara y el otro mirando hacia el Santuario de San Miguel de Aralar. Como ya comenté en artículos anteriores, Santa Bárbara posee bastantes atributos de la diosa Mari y San Miguel está asociado al dragón mítico Herensuge, cuya morada principal se encuentra en Aralar. Actualmente es más común encontrarlas en las puertas o ventanas de las casas.

Para concluir, quisiera compartir una experiencia personal en torno a estas festividades, ya que ha servido como chispa de inspiración para la elaboración de este artículo. Cuando tenía 11 años, por insistencia de mi “amona” (quién osaría contradecirla), me convertí en una de esas doncellas de mayo, haciendo algunos ajustes al viejo vestido de comunión. Recuerdo ir desfilando sobre una alfombra roja desde la iglesia hasta una gran cruz de madera adornada con flores, portando un cestillo con montones de pétalos de rosas. Las muchachas caminábamos por la izquierda y, paralelas a nosotras, los mozos andaban por la hilera de la derecha. Las doncellas íbamos lanzando los pétalos a nuestro paso y muchas mujeres se colocaban en primera línea para ser rozadas por ellos. En cambio, los muchachos, tiraban grano y había hombres que se agachaban a coger un puñado. Muchos/as vecinos/as nos contemplaban y vitoreaban desde sus ventanas, como si fuésemos reyes.

Ahora, desde otra óptica, comprendo las sensaciones de grandeza de aquellos momentos. Aquel día, viví lo más cercano a un rito de paso, renunciando a ser vista como una niña para convertirme en una mujer con capacidad de crear, bendecir y sanar. Curiosamente, poco después tuve mi primera menstruación e imagino que no fue accidental. En aquel desfile experimenté igualmente un primer acercamiento a la simbolización de un matrimonio sagrado. Más tarde, supe que mi madre se casó un 3 de mayo. Así pues, de forma transgeneracional, hemos contribuido a la renovación de ese ciclo de eterno retorno. Participar en este tipo de manifestaciones folclóricas es una forma de posibilitar que esa llama de la tradición no se apague y contribuir a la abundancia de la comunidad, aunque muchos símbolos hayan sido desvirtuados. Por tanto, observad con ojos atentos los pequeños detalles que conforman los ritos, porque en ellos aún hay poder para alimentar a los Antiguos.

 

Bibliogafía y webgrafía

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Fotografías

The Green Man and the May Queen. Beltane Fire Festival (Edimburgo, Escocia). Realizada por Ryan Gibson.

“Erregiña” recogiendo las ofrendas de la Etxekoandre (Arraioz, Navarra). Tomada por Antxon Aguirre.

“Maiatzeko erregina” de Arizkun, portada por sus doncellas. Imagen de Andra Mari Dantza Taldea.

Últimas lluvias de mayo de 2018. Obtenida del Diario de Navarra.

Levantado el “maio” en Villabuena (Álava). Foto de mayo de 2016, publicada en la Revista Berberana.

Zinta dantza. Imagen de 2011 que aparece en el blog de Vascos en Salto.

Hoguera de mayo encendida en un cerro

 

 

 

Zotalegunak

Estrenamos el primer mes del año (Urtarrila, Urtatsil), también conocido como mes negro (Ilbaltza, Ilbeltza), mes del hielo (Izotzil) o mes blanco (Ilzuri), con los pronósticos del Zotalegun, Sortelegun o Igarregun o días augurales (Erderazko). Como ya expliqué el año anterior, se trata de una práctica ancestral llevada a cabo en lugares como Ataun o Bezkoitze que consiste en observar el tiempo atmosférico y otros signos en la naturaleza durante los doce primeros días para determinar cómo van a transcurrir los siguientes doce meses del año. Durante este periodo, además de ir anotando los elementos más destacados e impresiones que producen la contemplación de ciertas señales, también se tiene la costumbre de plantar árboles y regalar muérdago, ya que se considera que sus frutos perlados atraen la prosperidad. Algunas familias incluso suelen colgar este ramo en el dintel de la puerta principal durante el resto del año con esta intención.

Siguiendo esta costumbre y adaptándola a mis propios propósitos, he estado registrando los aspectos que me han resultado más llamativos de estos primeros días del año. Cabe recordar que cada día representa al mes correspondiente. A continuación, os ofrezco los augurios anuales que han surgido de mis observaciones.

 

Primer día del Zotalegunak

Mañana fría, con niebla y ambiente húmedo. Viento del Suroeste que se va intensificando a lo largo de la jornada. Aumenta la nubosidad y llueve ligeramente. Por la tarde entra una borracha por el Cantábrico y se produce un fuerte temporal en el mar. Al final de la noche, heladas. Nieve en cotas altas.

Sensación de agitación e inestabilidad que luego se torna en frescura y sosiego. Necesidad de reposo y recogimiento al final del día. El viento susurra secretos del pasado y, a la vez, es portador de noticias. También se escuchan las voces de los antepasados, cuya presencia se percibe cercana y protectora, ayudando a armonizar las dinámicas familiares. El clan se reúne en torno a mesas abundantes y recuerda a sus predecesores con solemnidad. Se comparten los recursos con parientes y amistades y se celebran los logros de quienes amamos. No obstante, aún quedan misterios por descubrir, latiendo en el interior de la tierra oscura.

Nuevas oportunidades profesionales llegan a través de la mediación de contactos íntimos. Se producen reencuentros con amigos lejanos y llegan mensajes inesperados de personas desconocidas o casi olvidadas. Inicio de nuevos intercambios y creación de redes alternativas. El viejo orden se va desmoronando y una energía de renovación empieza a manifestarse a pesar de ciertas resistencias y limitaciones.

El Irelu actuará como vehículo y conductor el cambio, abriendo rutas de aprendizaje, relaciones y experiencias, ayudando a integrar conocimientos previos y a dejar atrás lo que nos paraliza. Una Dama Blanca, montada sobre sus espaldas, otorgará sus bendiciones a aquellos que la han servido con devoción.

Se tiende un puente entre dos fronteras, facilitando el entendimiento entre culturas, formas de vida y sistemas de creencias que han de aprender a convivir desde el respeto a sus valores y comprensión de sus diferencias. Se anticipa un movimiento creciente, promoviendo viajes cortos por trabajo o placer. Los cruces de caminos ejercerán igualmente de punto de encuentro entre el mundo subjetivo y objetivo y de su interacción surgirá una marea que irá moldeando la realidad bajo otro aspecto.

El número 8 representará la unión de dos círculos, de dos hilos rojos que se entrelazan. Se cerrarán puertas simbólicas y se que bloqueará el acceso a quienes no han honrado su palabra con sus actos. Ciclo de desafiantes pruebas para unos y renovadas esperanzas para aquellos que desean plantar las semillas de nuevos proyectos.

Las noches serán espacios de lectura, meditación, reflexión, pero también de tejer sueños y practicar magia. Cuidado con las envidias y las intrigas urdidas en la oscuridad. Habrá que proteger bien los hogares con metal y espino, así como hacer una buena planificación del gasto, intentando ahorrar para lo que vendrá en el futuro. Asimismo, deberá ejercerse la prevención y el cuidado de enfermedades respiratorias, especialmente si afectan a la garganta o los pulmones.

Ciertas verdades serán desveladas y lo silenciado por mucho tiempo poco a poco encontrará vías alternativas de expresión.

El animal compañero será la “pottoka” y la planta aliada el acebo. La carta del tarot que representará este tránsito será la Rueda de la Fortuna. La fuerza del plenilunio permitirá el empoderamiento y la fertilización de lo que brotará este nuevo ciclo.

 

Segundo día del Zotalegunak

Leve subida de las temperaturas y viento del Suroeste. Ambiente húmedo y con suaves brumas. Cielos cubiertos durante la mañana, pero durante el resto del día hay una alternancia de claros y nubes. La tibieza del sol resulta vivificadora durante la segunda mitad de la jornada. Al final de la tarde, se producen precipitaciones débiles, que son los restos de una tormenta atenuada. No obstante, la nieve se mantiene en cotas altas. El río fluye con algo más caudal en el valle. Las plantas reciben el agua sanadora con alivio.

Tiempo de reanudar hábitos saludables, cuidando más la alimentación y aumentando gradualmente la actividad física. Convendría realizar una analítica si se empiezan a sufrir ciertos problemas gástricos para descartar intolerancias, cambios metabólicos o déficits de algún nutriente. Igualmente, será importante cuidar la vista y concertar una revisión ginecológica en el caso de las mujeres. En el caso de los niños, se aconseja cuidar la dentadura. Alguna persona mayor de la familia podrá verse sometida a alguna intervención quirúrgica.

El comercio local y los centros de enseñanza se reactivarán. Buen momento para retomar estudios, actualizar la formación en busca de la innovación o involucrarse con grupos de interés cultural. Igualmente, la asistencia a eventos como jornadas profesionales, charlas de corte humanista, presentaciones de proyectos, libros u otras obras artísticas, resultarán provechosas. Tiempo potencialmente creativo que puede dar frutos a largo plazo si se canalizan bien las energías hacia la manifestación, huyendo de la presión, la competitividad y de colaboradores que no estén realmente comprometidos.

Cambios tecnológicos, incorporación de nuevas herramientas de trabajo y recuperación de antiguas artesanías. Los contactos que se iniciaron a principios de año deberán ser cuidados para que sigan cumpliendo su papel de aliados y dinamizadores de una transformación progresiva en nuestro estilo de vida y relación. Fricciones con figuras de autoridad o personas con una mentalidad extremista, que intentan hacer valer sus paradigmas o mantener su “status quo” a cualquier precio. Problemas en la convivencia doméstica o vecinal, especialmente a partir de la segunda mitad del mes. Necesidad de soltar tensión mental y realizar un pequeño retiro que ayude a poner en marcha los reajustes necesarios.

El número 5 representará la vibración del deseo o motivación que ejerce de motor de un cambio interno que se va visibilizando parar crear aquello que anhelamos y necesitamos expresar desde la autenticidad y el disfrute, sin máscaras ni censuras. Lo que empezó siendo un hobbie o un mero entretenimiento, puede dar mucho más juego y convertirse en una vía de progreso. La experimentación en este momento tendrá un papel muy relevante.

El autocuidado, la hospitalidad y la sostenibilidad resultarán claves para encontrar el equilibrio. Las mujeres continuarán tejiendo, desde el anonimato, espacios de apoyo comunal e irán aumentando el nivel de conciencia hacia una mayor implicación en cada individuo.

La araña como símbolo de la creatividad, la productividad, la interrelación, la sabiduría ancestral que se vuelca en la espiritualidad y el destino será el animal guía en este momento. No obstante, habrá que cuidarse de la manipulación y el apego a relaciones dependientes. Será necesario mantener unas rutinas de limpieza y purificación constantes.

Tiempo de realizar trabajos preparatorios en el jardín e intensificar la relación animales y plantas. La flor del cerezo nos ayudará a conectar con nuestro niño/a interior, a disfrutar más del ocio y a encontrar inspiración. La carta del tarot con la que meditar será la Templanza.

 

Tercer día del Zotalegunak

Ligero aumento de las temperaturas. Brumas matinales, predominio de claros durante la mañana, incremento de la nubosidad por la tarde y lloviznas por la noche. Sigue soplando viento del Suroeste, más intenso en zonas altas. Tormentas en la montaña y en el mar. Tiempo primaveral.

Momento de movilizar o solucionar cuestiones administrativas o legales. Sentencias favorables en juicios y compensación por errores o agravios cometidos en el pasado. Renuncias a empleos con condiciones abusivas y desvinculación de algunos miembros pertenecientes a gremios o sociedades que mantienen posiciones estáticas o demasiado elitistas. Oportunidad para la revisión o mejora de proyectos, así como para tomar un descanso necesario después de un tiempo de agitación. La salud se continuará reforzando y, si se ha sufrido alguna lesión, se presentarán unas condiciones favorables para la recuperación. Integración de la medicina natural y las terapias alternativas para conseguir un mayor bienestar general.

Mayor dedicación a los compromisos familiares durante la primera quincena y más espacio para la vida social y el ocio en la segunda parte del mes. Avances en el reconocimiento y sanación de cargas transgeneracionales. Descubrimiento de secretos guardados en viejos baúles o conectados a antiguas propiedades. Reencuentros con amistades a las que no se ve desde hace algún tiempo que alegran el corazón y viajes a lugares distantes para desvelar algo relacionado con la propia esencia o la misión de vida. La música, la danza y la dramatización cobrarán protagonismo y nos ayudarán a sincronizarnos con nuestro ritmo y melodía particular, así como a deconstruir roles sociales que restan espontaneidad y autenticidad.

Momento propicio para realizar transacciones comerciales, adquirir propiedades, comprar artículos de lujo y realizar inversiones que darán beneficios a corto y medio plazo. No obstante, en la última semana del mes habrá que vigilar los engaños y los fraudes. También podrán producirse retrasos en los viajes, averías o accidentes que afecten a la movilidad.

El número mágico será el 6. Para unos representará una mayor reciprocidad en los intercambios y un incremento en las ganancias; para otros supondrá una revisión de la manera en que se interactúa con el mundo material, una aceptación de un exceso de orgullo, ambición o reconocimiento y un toque de atención en lo que se refiere a hábitos nocivos o tendencias posesivas o conformistas.

El animal compañero será el perro negro, como guardián de nuestro inframundo y de los tesoros que se ocultan en el fondo de la tierra. Él nos ayudará a profundizar en la relación con la muerte, el renacimiento y la fertilidad. Asimismo, ejercerá como representación de la confianza y la fidelidad en las relaciones.

La planta que actuará como aliada será el haya, ejerciendo de pilar para construir una mejor autoestima, entrenar la capacidad de autogestión, aumentar nuestra resiliencia a la hora de afrontar las dificultades en nuestro camino y conseguir la prosperidad deseada.

El arcano que nos acompañará durante este mes será los Enamorados. La energía de las dos lunas llenas de este ciclo nos movilizará bastante emocionalmente, haciéndonos más perceptivos, empáticos y atractivos socialmente. Igualmente nos servirá para potenciar el autocuidado, mantener una atención afectuosa hacia nuestros seres queridos, desarrollar ideas o completar tareas pendientes.

 

Cuarto día del Zotalegunak

Descenso de las temperaturas. Densas nieblas matinales que intensifican la sensación de humedad. Intervalos de nubes y claros, movilizados por el viento del Suroeste, que pasa de moderado a fuerte durante la tarde. Nuevo frente entrando, esta vez, desde el Atlántico. Cambio súbito de la presión atmosférica durante la noche, anunciando un giro radical en los acontecimientos.

La primera parte del mes transcurrirá más lenta y tediosa, arraigada en las rutinas y obligaciones diarias. Habrá momentos de sobrecarga y frustración, bien por una sensación sostenida autosacrificio o estancamiento, bien por la existencia de ciertos obstáculos que bloquearán las dinámicas productivas y las ventas. Mala racha laboral y gastos inesperados que desestabilizarán la economía familiar. Con el inicio del año astrológico llegará una oportunidad inesperada de movilización o ascenso profesional para algunas personas, posibilidades de emancipación o cambio de domicilio para unos e inicio de una nueva relación de pareja para otros. Las personas que se encuentren en una relación estable tendrán opciones de fortalecer o renovar su compromiso.

Si se está organizando el lanzamiento de un nuevo proyecto o una línea de producto, se recomienda analizar bien todas las opciones, terminar de atar cabos sueltos y forjar alianzas en secreto que aseguren su éxito futuro. También es preferible aplazar la presentación pública hacia el final de la primavera. En el caso de que se produzca un embarazo, especialmente si se han tenido dificultades para concebir, se aconseja igualmente guardar silencio para proteger a la criatura en desarrollo.

Regalos sorpresa, encuentros aparentemente casuales y confluencia de sincronicidades. Tiempo de expresar agradecimiento por las bendiciones que se nos han concedido y de poner a prueba los dones que están emergiendo, aunque ya fueran parte de nuestra esencia.

El número sagrado será el 3, representando la unión del presente, pasado y futuro, así como el poder de la triplicidad, con un efecto directo sobre la manifestación de la prosperidad.

El animal guía será la abeja, enseñándonos a organizarnos mejor, a mantener la concentración, a ser más disciplinados y productivos. Además, nos mostrará las potencialidades del trabajo en equipo y de los vínculos comunitarios, en los cuales la sabiduría colectiva, la solidaridad y la cooperación resulta fundamental. Asimismo, la abeja traerá dulzura a nuestras relaciones y una mayor abundancia. Igualmente ejercerá de mensajera con el mundo feérico, aumentará nuestras capacidades extrasensoriales y potenciará nuestras visiones o sueños proféticos.

La planta que actuará como aliada será la melisa. Su espíritu nos conectará con las ninfas de los bosques, portadoras de fertilidad, sanadoras e iniciadoras en ciertos misterios femeninos. Ellas guiarán a las madres en la crianza de los hijos y a quienes velan por la educación de las futuras generaciones. También entregarán su oro dorado a las personas necesitadas y humildes que se esfuerzan día a día por superarse, tornando su mala fortuna en esperanza.

Mari, Eguzki e Ilargi harán descender el poder de los cielos sobre la tierra y llenarán de vida los rincones de nuestra geografía. Se las honrará con ofrendas de flores, atendiendo a su condición y peculiaridades.

La carta de tarot que concentrará ese poder triple será la Emperatriz.

 

Quinto día del Zotalegunak

Descenso significativo de las temperaturas. Ambiente frío y aumento gradual de la nubosidad, con precipitaciones abundantes durante la tarde. Fuertes vientos que viran del Suroeste al Noroeste. Bajada de la cota de nieve y heladas nocturnas. Tiempo bastante inestable. Activación de la alerta ante la previsión de malas condiciones atmosféricas.

Sensación de precipitación, de acontecimientos incontrolables y reajustes continuos en la planificación. Momento crítico para las negociaciones a la hora de establecer acuerdos comerciales o políticos, necesitando de mediación experta para frenar posibles conflictos con consecuencias irremediables. Envío urgente de documentación para formar parte de procesos selectivos de disponibilidad limitada y entrevistas aceleradas donde la primera impresión tendrá un efecto determinante. Espera ansiosa ante un veredicto que finalmente tendrá una resolución favorable.

Reuniones espontáneas con buenos resultados para mejorar el clima laboral o la complicidad con las amistades. Citas prometedoras, donde la pasión se desatará. Aventuras fugaces y, en ocasiones, disparatadas. Situaciones embarazosas que se solventarán con sentido del humor, dándole la vuelta a la situación. Eventos divertidos y fiestas desenfrenadas donde se hará gala de los excesos. Escándalos que salen a la luz.

Habrá que atender especialmente a los problemas de salud derivados del estrés y la ansiedad. Asimismo, se tendrán que abordar bloqueos relacionados con la sexualidad y con la represión de la agresividad.

El laberinto se presentará como símbolo de la multidimensionalidad humana y del universo, ayudándonos a comprender mejor su interrelación. Nos obligará a dejar de lado la dispersión mental y hacernos cargo de nuestras elecciones con sus respectivas consecuencias. Al mismo tiempo, entrenaremos la capacidad analítica y de decisión, encontrando una mayor confianza en nuestras capacidades, sin depender tanto del juicio ajeno o de las presiones sociales. Adicionalmente, nos conducirá hacia lo esencial, hacia el centro, despojándonos de toda superficialidad.

El buey o toro rojo (Zezengorri) representará la impulsividad, el hedonismo, la pasión desenfrenada, la furia colérica y el poder de destrucción de los enemigos. Si se logra controlar su fuego, se conseguirá una mayor paz interior, una convivencia más armónica, una clarificación del propio sendero, el tesón necesario para construir proyectos duraderos, un incremento de los recursos materiales y la obtención de un reconocimiento basado en el esfuerzo y la honradez.

La rosa roja ejercerá como planta aliada, recordándonos el poder de la sangre bruja y el dolor del sacrificio. Asimismo, podremos aplicarla para aumentar nuestro atractivo personal, incentivar el deseo en la pareja y disfrutar más de la belleza de la vida.

El número mágico será el 10 (final de etapa), que se transformará en 1 como puerta a nuevos comienzos u oportunidad de rectificación.

La carta del tarot que simbolizará la energía de este ciclo será el Diablo.

 

Sexto día del Zotalegunak

Las temperaturas continúan descendiendo. Viento moderado del Norte. Ambiente gélido y muy húmedo. Cielos muy nubosos y precipitaciones abundantes en forma de nieve a menos de 400 metros. Heladas nocturnas. Alerta roja en zonas de montaña y alerta naranja en los valles. Esto demuestra el progreso del cambio climático y nos advierte de la posibilidad de condiciones meteorológicas inusuales o extremas al inicio del verano, pudiendo producirse desastres naturales como huracanes o inundaciones en distintos lugares del planeta.

Tiempo de retribución con magníficos resultados para aquellas personas que durante los meses anteriores hayan luchado con gran esfuerzo por abrirse camino ante las dificultades, hayan tomado responsabilidad sobre su vida y se hayan alineado con su propósito existencial. Celebración de las bendiciones no materiales de la vida con familiares y amigos, dedicándoles tiempo de calidad a partir de la segunda mitad del mes.

Época de armonía en las relaciones y prosperidad económica. Posibilidad de ascenso profesional o de cambiar a una empresa más grande o con mejores condiciones. En algunos casos, se planteará la posibilidad de abrazar una vida más rural; en otros, se podrá retornar al lugar de nacimiento, donde se vivió gran parte de la infancia o al territorio que ocuparon ciertos antepasados. Los Etxekojaunak facilitarán dicho tránsito y propiciarán un renovado enraizamiento. Algunas personas recibirán una herencia o legado que cambiará su devenir.

La última semana del mes será propicia para la creatividad, el amor, los juegos de azar, las competiciones o exhibiciones y las inversiones en bolsa. Algunos podrán reencontrarse con amigos de juventud o que habitan en lugares distantes; a otros se les presentará la ocasión de clarificar malentendidos con compañeros, reconciliarse con una persona significativa o cerrar temas pendientes con una antigua pareja. Química sexual con un posible pretendiente/a o experimentación en relaciones ya consolidadas. Diversión y alocadas aventuras.

El animal compañero será el águila real, personificando la energía de liberación, empoderamiento, heroísmo, liderazgo, cambio de estatus, éxito, visión de futuro y ascensión espiritual. La capacidad de discernimiento, la iniciativa, la nobleza, la tenacidad y la valentía se encontrarán potenciadas en estos momentos. Evitad a aquellos que den múltiples rodeos, no sean directos o no se comprometan, ya que no serán buenos socios o compañeros de camino. Las decisiones no podrán aplazarse, o se perderán grandes ganancias o beneficios. Algunos hombres pasarán a convertirse en esposos, padres o jefes o tendrán un papel destacado en las dinámicas comunitarias. Momento clave en la política nacional e internacional.

Aquellas personas que hayan experimentado problemas de salud relacionados con la movilidad o sufran trastornos psicológicos encontrarán al terapeuta o la vía de sanación que requieran para su recuperación o mejorar su calidad de vida.

El número 4 representará los pilares que asentarán los cimientos de proyectos más sólidos y sostenibles. También simbolizarán los extremos del palio bajo el cual caminarán los vencedores, recibiendo felicitaciones y ovaciones.

La carta del tarot que ilustrará la conquista de uno mismo, los progresos conseguidos, los premios, reconocimientos o certificaciones será el Carro.

La planta de poder será el laurel, ayudándonos a mantener la mente receptiva, alejar la enfermedad y las malas vibraciones del hogar, atraer la fortuna, cumplir nuestros deseos y facilitar sueños proféticos.

 

Séptimo día del Zotalegunak

La visión del campo y la sierra cubiertos por la nieve transmiten una sensación de paz y descanso. La mirada se pierde en el horizonte, viajando mentalmente, atravesando los límites de la montaña y proyectando infinitas posibilidades. Silencio y desconexión de la realidad inmediata.

Temperaturas bajo el límite habitual. Cielos brumosos y precipitaciones algo más moderadas. Viento frío del Noroeste. Las alertas continúan. Se producen varios cortes de electricidad a lo largo del día que remiten a la posibilidad de que tengan lugar restricciones de agua en lugares muy secos e incendios en lugares cálidos o poco cuidados.

Emociones de emergencia, desbordamiento y agotamiento se agolpan en mi pecho. Veo a personas estresadas, frustradas, atrapadas y derrotadas. Se escuchan gritos ahogados de auxilio y llantos lejanos. Un mundo que se resquebraja y causa sufrimiento. Para algunos, ese dolor otorgará una mayor fortaleza y capacidad de supervivencia; para otros, propiciará un hundimiento progresivo en una espiral de agonía. Éstos no pueden ser salvados y hay que dejarlos ir. No se pueden arrastrar cargas o el naufragio tendrá más bajas. Únicamente queda el esqueleto de lo imprescindible y solo los que estén preparados resistirán.

Los compromisos se ponen en pausa y poco a poco se ralentiza el frenesí. Tiempo de examinar o integrar los conocimientos y herramientas que se han ido incorporando. Veredicto o resolución final que marca una nueva etapa profesional o vital. Reorganización posterior. Se necesitarán unos meses más para terminar de perfeccionar la obra o adaptarse a la situación. Esto exigirá horas de negociación y renuncias parciales o totales.

Al final del mes, instantes de recogimiento, retiro o aislamiento para unos; esperas que se prolongan y se tornan en ansiedad para otros. Llamadas reiteradas que no son contestadas y desconexión del mundo tecnológico. Las únicas interacciones que resultarán interesantes con personas ajenas al círculo más íntimo estarán relacionadas con el aprendizaje de idiomas o intercambio cultural en un país extranjero. Se marcará una distancia con los contactos por conveniencia social u obligación profesional.

El gato será el animal guía en esta etapa, incentivando la independencia, la astucia, la capacidad de reacción ante los peligros, el instinto de supervivencia, la flexibilidad, la resiliencia, el sigilo, la autopreservación, el refinamiento y la intuición. Asimismo, nos ayudará a tornar lo impredecible en oportunidad.

Urtzi desplegará su poder de conjurar tormentas para purificar los ambientes viciados y eliminar aquello que no contribuya a nuestra evolución personal y a conseguir prosperidad.

El 7 se alineará con la cara melancólica y misteriosa de la luna. La tristeza, el desaliento, la ansiedad, la burla y la exclusión impregnarán la vida de ciertas personas. En cambio, otras renacerán desde el idealismo, la imaginación, la sensibilidad, la humildad y la dedicación.

Las zarzas delinearán unos límites necesarios para evitar que los conflictos en la convivencia se agraven, pero, al mismo tiempo, ejercerán de campo de entrenamiento para aquellos osados que estén dispuestos a arriesgar y cruzar los bordes de lo conocido en busca de pistas o tesoros enmascarados.

La carta del tarot que podréis utilizar para meditar será el Juicio Final.

 

Octavo día del Zotalegunak

Brumas matinales y cielo cubierto durante la mañana. Hacia el mediodía se alternan nubes y claros. Las temperaturas se mantienen frías, aunque aumenta la máxima alcanzada por los rayos de sol. Una parte de la nieve se ha derretido, aunque los alrededores siguen cubiertos. Hacia el final de la tarde se producen ligeras precipitaciones en forma de lluvia. El viento sigue soplando en dirección Noroeste y por la noche hay nuevas heladas. Los ríos van aumentando su caudal en los valles.

Agosto será un mes relativamente caluroso, aunque en la segunda parte del mes habrá un ambiente más templado con tormentas vespertinas. El nivel de los pantanos subirá ligeramente y los campos sufrirán menos sequía que el año anterior. Se producirá una cosecha abundante de árboles frutales y hortalizas por la presencia de humedad y sol.

Aumento de la contratación en el sector servicios y del entretenimiento durante este periodo, viéndose recompensada la atención personalizada al cliente. Nuevas oportunidades laborales para quienes se encontraban sin empleo desde hace bastante tiempo. Reactivación de la economía y momento favorable para la compra-venta, pudiendo sacar partido a ofertas ventajosas a finales de mes. La calidad de los cuidados hacia niños, ancianos, enfermos, personas en situación de vulnerabilidad o dependencia serán muy importantes y se verán igualmente retribuidas. La participación en organizaciones no gubernamentales, colectivos sociales o grupos de apoyo serán incentivadas y se obtendrá bastante satisfacción colaborando en la dinamización de estos espacios.

Habrá que invertir esfuerzo en mejorar la imagen personal y la interacción social, haciendo un buen uso de la estética, el lenguaje verbal y no verbal, la diplomacia y las habilidades de liderazgo. Las primeras impresiones serán claves a la hora de acudir a entrevistas, realizar presentaciones o eventos en público, intimar con otras personas y adaptarse en nuevos grupos. Si se logra demostrar la valía personal y aprovechar los talentos, se podrán conseguir recomendaciones o ciertos incentivos. La buena planificación y coordinación resultará fundamental. Estad pendientes de compañeros de trabajo o socios que no cumplen rigurosamente con sus tareas, de información omitida o documentación incompleta, de retrasos administrativos y de comentarios susurrados en los pasillos. La discreción y el autocontrol os servirán de coraza para sortear a cotillas, entrometidos, chismosos y detractores.

El animal compañero será la urraca. Ella os ayudará a potenciar vuestras capacidades intelectuales, a ser más visibles cuando os interese, a captar las oportunidades fugaces, a prestar atención a detalles que marquen la diferencia, a escudriñar la verdadera naturaleza de las personas que os rodean, a tomar conciencia de los elementos esenciales y dinámicas sociales en los grupos, a agilizar vuestra adaptación en entornos desafiantes, a prevenir posibles engaños o fraudes, a incrementar vuestras capacidades psíquicas y la conexión con el mundo feérico. Además, os otorgará un buen sentido de la orientación que podréis aplicar a los viajes físicos o espirituales. Dado que el augurio mostrado fueron dos urracas, cooperando en la búsqueda de sustento, se sugiere la llegada de buenas noticias, la posibilidad de encontrar pareja y/o formalizar una relación (convivencia o matrimonio) o forjar una buena amistad o alianza fructífera.

El número mágico será el 2. La planta aliada, el endrino. Vuestros cómplices, los Iratxoak. El Mago concentrará la esencia vibracional de este periodo.

 

Noveno día del Zotalegunak

Poca nubosidad durante la mañana, aunque se va cubriendo progresivamente el cielo pasado el mediodía. Temperaturas ligeramente más bajas durante el día, aunque durante la noche descienden bastante, activándose la alerta amarilla. Viento moderado del Suroeste por la mañana, que vira hacia el Sureste y se intensifica por la tarde. Precipitaciones débiles al final de la tarde que se convierten en nieve por la noche. La cota baja a 600 metros. Heladas generalizadas y carreteras de montaña cortadas.

Septiembre será fresco y bastante revuelto, especialmente en la última parte del mes. Probablemente la vendimia y la última cosecha se adelanten antes de que cambie el tiempo y entremos plenamente en el otoño, que se atisba más frío y húmedo que el año anterior.

Época de toma de decisiones en el terreno profesional y vital. Podrán presentarse dos ofertas laborales atractivas o la opción de involucrarse en dos proyectos no demasiado compatibles. Aunque inicialmente la primera alternativa resultará más llamativa o estimulante, quizás ciertos condicionantes vitales acaben decantando la balanza en la dirección opuesta. En el caso de elegir entre dos posibles domicilios, centros de estudios o pretendientes/as, sucederá algo inesperado que dejará únicamente la segunda apuesta disponible. La costa de Levante, los valles que se sitúen al este de un río, o los territorios que se encuentren a la derecha de una marca o límite ofrecerán más opciones que los del oeste. En el caso de tener que escoger entre Norte o Sur, Tierra o Fuego, se aconseja un binomio Fuego-Aire que aporte más libertad, pasión, dinamismo, movilidad, actualización y creatividad.

Podrán presentarse retrasos administrativos, demoras en la entrega de documentación o firma de contratos, reajustes en las tareas asignadas, imprevistos o inconvenientes en los viajes o traslados y bloqueos comunicativos. Convendrá revisar cualquier texto escrito (especialmente inscripciones, trabajos académicos, publicaciones), aparatos electrónicos de uso habitual, la mecánica de los vehículos o los cambios en las rutas u horarios de transporte público.

Algunas personas volverán a retomar el contacto con sus raíces o una parte de su herencia ancestral; otras tendrán la oportunidad de sanar heridas, traumas o asuntos no resueltos en la infancia o la adolescencia. La transmisión oral, las artesanías, la recuperación de voces del pasado y la revisión de narrativas pasarán a tener un espacio más destacado. La llama de la tradición será reavivada y ciertas costumbres se reintegrarán en las dinámicas habituales.

Tiempo de cosecha, agradecimiento y reflexión a final de mes. Habrá personas que requerirán de consejo experto, que acudirán a la sabiduría de los ancianos en busca de respuestas o que necesitarán del apoyo comunitario. Renuncia del ego en favor del equilibrio del ecosistema. Cura de humildad. Aceptación de nuestros límites y reconocimiento vivencial de nuestras fortalezas.

El petirrojo nos acompañará en este viaje y mantendrá a raya a los Ieltxu. Él portará la llama que iluminará nuestro camino en momentos de decaimiento, nos recordará nuestro propósito y verdaderas motivaciones, nos enseñará otra dimensión del sacrificio, aportará calidez a nuestras relaciones y ayudará a curar las heridas simbólicas.

La planta que actuará como aliada será el espino blanco, especialmente para regular el sistema cardiovascular, calmar el sistema nervioso, atraer el favor de las entidades feéricas y ofrendar a los difuntos. El 13 se presentará repetidamente como número mágico. La energía del arcano de la Justicia reflejará el balance de este ciclo.

 

Décimo día del Zotalegunak

Brumas matinales. Alternancia de nubes y claros. Aumento de las temperaturas. Vientos del Sureste, que luego cambian al Oeste y se intensifican, trayendo lluvias al final de la tarde. Incremento de la cota de nieve a 1200 metros. Heladas suaves en la montaña. Tiempo otoñal.

La carga de trabajo se va acumulando y la organización pasa a ser un pilar esencial de la rutina. Algunas personas estarán alternando estudios o actualización profesional con sus actividades profesionales, o bien trabajando y desarrollando proyectos artísticos en paralelo. Se estarán ultimando los detalles del lanzamiento de nuevas propuestas o productos que supondrán un salto a otra dimensión. Si se encuentran maneras más atractivas y originales de darse a conocer a nuevos clientes, las ventas aumentarán significativamente. Momento óptimo para editoriales, intérpretes, agencias de publicidad, estudios de diseño gráfico, sellos discográficos y espacios de entretenimiento. Las alianzas o la intervención de amistades leales tendrán un papel relevante en la movilización profesional o el reconocimiento social.

Se recibirán comunicaciones relacionadas con ofertas formativas, certificaciones, logros o mejora de las finanzas, recomendaciones de clientes antiguos que traerán un renovado flujo de intercambio e invitaciones a eventos que ofrecerán la oportunidad de establecer contactos significativos. Tiempo favorable para la negociación o gestión de asuntos legales, especialmente si tienen que ver con la firma de contratos, la creación de sociedades, la tramitación de divorcios, herencias o propiedades. La mediación dará buenos resultados en conflictos de convivencia social.

Buena acogida en un entorno de reciente incorporación, celebración de buenos resultados y estrechamiento de lazos de amistad con personas pertenecientes a otra cultura o estatus social. Condiciones más armoniosas para la crianza de hijos/as, intervención educativa con niños, asistencia psicológica a jóvenes o conciliación de parejas en crisis.

Si alguien debe someterse a una operación o algún tipo de rehabilitación, encontrará las condiciones y el acompañamiento ideal para restaurar su salud. El mundo onírico nos ofrecerá pistas para reconducir algunas de nuestras tendencias negativas o liberarnos de ciertos condicionantes.

El sapo actuará como animal guía en este proceso de metamorfosis interior, poniéndonos en contacto con nuestras emociones sin perder de vista la objetividad y las metas que nos hemos marcado. Nos permitirá superar complejos, salir de situaciones de estancamiento, sanar malestares, encontrar serenidad, ganar flexibilidad e iniciativa, ampliar nuestra perspectiva, potenciar la creatividad y atraer la abundancia.

Las “sorginak” emergerán en la intimidad de la noche para ayudar a sus acólitos a integrar los conocimientos relacionados con la herbolaria, el reconocimiento y disfrute de la sexualidad y el vuelo del espíritu.

El número mágico será el 9, multiplicando el poder de la tríada mágica e impulsando la culminación de proyectos en desarrollo. Asimismo, simbólicamente activará la llamada de la Gran Madre para involucrarnos en el cuidado de sus moradas y la defensa de los territorios sagrados que hayan sido dañados por la mano del hombre.

El arcano de La Suma Sacerdotisa nos otorgará la visión para contemplar otras posibilidades, nos permitirá profundizar en los misterios del mundo subterráneo, renovará nuestros círculos terrenales y vínculos mágicos, encaminándonos a una vida de mayor plenitud.

 

Onceavo día del Zotalegunak

Tiempo revuelto. Niebla a primera hora de la mañana. Cielos bastante nubosos. Vientos moderados del Oeste que viran al Noroeste y se intensifican. Ligera bajada de las temperaturas. Precipitaciones en forma de lluvia por la tarde y disminución de la cota de nieve a 1000 metros. Heladas nocturnas. Inicio de la alerta amarilla por viento y nieve por la noche. El invierno volverá a anticiparse y hacia finales de noviembre empezará a mostrar sus primeros signos.

Momento ajetreado, pero bastante productivo y gratificante. Avance en estudios y proyectos profesionales. Oportunidades de intercambio de ideas y debate entre gremios profesionales, investigadores, grupos de estudiantes, asambleas socio-políticas y círculos espirituales. Grandes convenciones, congresos y seminarios se celebrarán durante este periodo. En unos casos, los encuentros servirán para tomar resoluciones o medidas importantes para solventar problemáticas globales; en otros, se aportarán nuevas perspectivas y avances científicos, construyéndose redes de intercambio que generarán cambios significativos en las estructuras establecidas y dinámicas de relación.

Preparaos para posibles rechazos, desplantes y despedidas. Habrá tensiones entre el viejo y nuevo orden, encontrándose resistencias hacia los intentos de innovación. Esto finalmente producirá rupturas en los grupos, dejando a las viejas glorias apartadas de las jóvenes promesas. Una vez recompuestos los círculos, se cerrarán las puertas y no habrá espacio para miembros recién llegados, por buenas que sean sus intenciones. La envidia, el espionaje, la mentira, la manipulación y el saboteo estarán muy presentes en la caída de los que se perciben como enemigos o amenazas. Cuidaos de los trabajos maléficos y reforzad vuestras protecciones, pues vuestros adversarios no mostrarán ninguna piedad.

Gaueko y sus servidores estarán más activos que nunca. El caos sacudirá los cimientos de la estabilidad o supuesta seguridad hasta entonces construida y los oportunistas sacarán partido de las miserias de los corazones nobles, si no se establecen límites para mantenerlos a raya. La astucia y la premoción os alertarán de engaños o situaciones confusas que pueden convertirse en vuestra ruina. No observéis vuestro entorno con ojos mundanos, sino con mirada de fuego. Mantened la mente fría y no tengáis contemplaciones con quien os hiera. Es tiempo de poner a prueba el verdadero compromiso y la lealtad. Muchas amistades, lazos familiares y uniones sentimentales se quebrarán en el proceso. Asimismo, se romperán las cadenas que mantenían inmovilizados a los oprimidos. Rabia y destrucción, seguida de largos silencios y muros infranqueables.

El mirlo será nuestro animal compañero. Él abrirá nuestra visión a otras realidades, nos pondrá en contacto con lo liminal y con la muerte, nos mostrará la importancia de la territorialidad, nos ayudará a fortalecer nuestra voluntad y golpear las corazas de quienes se ocultan maliciosamente o se resisten a claudicar ante nosotros. Asimismo, mejorará la capacidad de coordinación para articular estrategias de esquiva o ataque. Por último, seguirá entrenándonos en el arte del cambio de forma y susurrará secretos o confidencias en nuestro oído.

El estramonio nos protegerá de los terrores de la noche y de las pesadillas, ayudándonos a enfrentar miedos, inseguridades y duelos enquistados. Además, alejará a los espíritus desencarnados y a quienes están dominados para azotarnos con la maldición.

El número mágico será el 11 y el arcano que representará la esencia de este ciclo, La Muerte.

 

Doceavo día del Zotalegunak

Nieblas matinales. Nubosidad variable, estando el cielo más cubierto durante la mañana. Claros por la tarde. Ligero descenso de las temperaturas. Vientos moderados del Noroeste. Precipitaciones en forma de lluvia al final de la noche y nieve en las alturas, bajando la cota a 800-900 metros. Tiempo invernal. El Solsticio de Invierno resultará bastante frío y las estaciones intermedias se reducirán.

La primera semana del mes resultará un tanto agitada y podrán experimentarse retrasos o cancelaciones de citas con especialistas médicos, reuniones con asesores o viajes. Sensación de cansancio acumulado, estrés e insatisfacción por no disponer de tiempo libre para dedicarlo a hobbies o reunirse con seres queridos.

La segunda semana del mes bajará un poco el ritmo de trabajo y podréis disfrutar de una pequeña escapada. Buen momento para acudir a un balneario, espacio de relax o un lugar apartado del mundanal ruido. No obstante, puede que algunos tengan que hacerse cargo de parientes enfermos u hospitalizados que les obliguen a cancelar o aplazar planes. Si os encontráis solteros/as, se aconseja hacer un cambio de imagen, renovar el armario, buscar actividades donde poder conectar con personas diferentes que compartan intereses semejantes y ser un poco más atrevido/a. Si estáis en pareja, se debe potenciar igualmente el atractivo y reservar momentos para cuidarse más, seducir y mostrarse más detallista con la otra persona. En el caso de tener hijos o familiares a vuestro cargo es importante que solicitéis apoyo a otros parientes y no responsabilizaros plenamente de las atenciones, ya que de lo contrario aparecerán problemas de somatización que afectarán a vuestra salud física y mental.

El resto del mes tendréis que atender distintos compromisos sociales que podrán extenderse más de lo previsto, aunque acabará compensando el tiempo invertido, ya que de esas reuniones sacaréis beneficios económicos o profesionales. Posibles reencuentros con familiares lejanos y descubrimiento inesperado de tesoros simbólicos. Podréis entablar contacto con una persona de otra cultura o tradición espiritual con la que compartiréis una conexión especial y con la que podréis intercambiar experiencias valiosas para vuestro desarrollo o práctica personal.

La última semana será idónea para practicar la adivinación o renovar pactos con aliados. Igualmente resultará muy productiva para revisar proyectos creativos, cerrar asuntos contables o administrativos y tomar resoluciones importantes de cara al nuevo ciclo. La vara reflejará vuestro poder de liderazgo y os servirá para trasladar la llama del conocimiento arcano a otro medio u espacio donde pueda visibilizarse más o ser nutrido de forma diferente.

La serpiente (Sugaar) se insinuará y os conducirá por senderos sinuosos para colocaros ante retorcidas encrucijadas, os tentará a explorar alternativas arriesgadas y prohibidas, intensificará vuestras vivencias vinculadas con el dolor y el placer, os susurrará medias verdades y misterios en forma de acertijo para probar vuestra capacidad de discernimiento, os enseñará a desprenderos de vuestra vieja piel y construir una cobertura más resistente. También os guiará para profundizar en el arte de la geomancia y la sanación.

La planta aliada será el beleño negro. Os servirá para contrarrestar el estrés, purificar apegos insanos y reabrir los caminos que hayan sido obstaculizados. Asimismo, os ayudará a bucear en vuestra propia sombra, a aliviar cargas ancestrales y a convertir el sufrimiento en un elemento transformador.

El 0 representará el poder del Uroboros, la conexión entre los finales y los inicios, el hilo del destino que es tejido eternamente y el poder de la renovación. El arcano que ilustrará las puertas que se cierran y abren durante este tránsito será el Mundo.

Herensuge, Edensuge, Iraunsuge

Con la celebración del Solsticio de Verano o Noche de San Juan se abrió la puerta mágica del periodo estival, irrumpiendo con majestuosidad el poder de un antiguo númen vinculado a los misterios del fuego y la alquimia: Herensuge.

La palabra Herensuge deriva del término euskérico “suge” que significa “serpiente”, aunque podríamos vincularla a otros vocablos como “erheri” (salamandra) o “erexegin” (encender), conceptos que probablemente acabaron definiendo su apariencia de dragón.  Otras terminologías asociadas que podríamos considerar serían: “eresi”, tanto con el significado de “deseo o ansia”(variante del vizcaíno “erautsi”), “terror o espanto” (derivado del bearnés, “heresse”) y “persecución” (acepción probablemente posterior ligada a “herex” o hereje); “hereze/hereza/heresa” que hace referencia al color amarillo de una hierba llamada “gualda”, “gabarro” o “flor de San José” (reseda ruteola) que podría recordar al dorado de las escamas de un dragón; “herren/erren” que significa “cojo”, señalando seguramente la ausencia de patas en la parte posterior, pues en algunas representaciones se sustituyen los cuartos traseros por una cola. De todos modos, la palabra “erren” también significa “espina”, que bien podría relacionarse con la cresta de pinchos o placas salientes de este animal mítico, aunque recordemos que para entrar en el mundo de las hadas y otros seres de leyenda hay que saltar por encima de todas las zarzas, asumiendo el sacrificio de ser arañado por sus espinas. Un último vocablo que cabría mencionar, a pesar de que la relación sea menos evidente, sería “heren” con el significado de “tercio o tercera parte”, ya que el número tres en la concepción cosmogónica y mágica de los vascos tiene una gran importancia (al igual que en otras tradiciones como la celta).

Otra cuestión a considerar es que autores como Lahovary relacionan a Herensuge con la “Serpent d’Airain” o “serpiente de bronce” bíblica. Esta serpiente sería la que surgió del bastón de Aarón, hermano mayor de Moisés y primer sumo sacerdote de Israel. Este personaje arrojó su bastón frente al faraón de Egipto, convirtiéndose en una sierpe que desafío y devoró a las otras serpientes de los magos del reino (Libro del Éxodo).

La serpiente que se menciona en la Biblia recibe la denominación de “nahash” o “najash” (del hebreo, נָחָשׁ o nāḥās). Dicho término se utiliza tanto a la hora de hacer referencia a la serpiente del Génesis que tentó a Eva y Adán para que comieran del árbol del conocimiento como a la que aparece en el Libro del Éxodo (la traducción literal del hebreo es “el serpiente” y nos remitiría a la idea de Satán como personificación del mal). En Oriente Próximo este animal estaba asociado a distintas divinidades (Tiamat en Babilonia, Apofis en Egipto, Ningishida en Mesopotamia, Enki en Sumeria, etc), que posteriormente se transformaron en criaturas temibles con connotaciones demoniacas. La serpiente, originalmente, era considerada una entidad creadora, protectora y dadora de conocimiento, aunque también existen representaciones de monstruo marino primigenio que tienen una naturaleza destructora (Taninim o Leviatán; Jörmungandr).

En la versión bíblica masorética, producida por eruditos hebreos que buscaban una transmisión fiel de su contenido, se menciona la palabra “nahash” como una especie particular de serpiente, ya que se utilizaban los términos “Seraphim” y “Tannin” para designar a otras tipologías de ofidios. La palabra “serafín”, en antiguo hebreo, provenía del verbo “saraph” que significa “quemar”. Por tanto, los serafines serían “los que queman”. No obstante, otra acepción que se le da al término es el de “quien provoca inflamación” o “venenoso”. Este sentido se asociaba a la representación primitiva de los serafines como criaturas serpentiformes de fuego con alas que habitaban en el desierto. Dicha simbología probablemente tenga sus antecedentes en las cobras femeninas egipcias, conocidas como “Urei”, que estaban vinculadas a la diosa Uadjet y tenían una función protectora para evitar las picaduras de las serpientes y otros males de naturaleza mágica. Progresivamente, la referencia a las serpientes se ocultó en los textos bíblicos porque estos animales adquirieron unas connotaciones negativas a partir del periodo helénico (por su asociación a Medusa). Es de suponer que con los “Tannin” ocurrió algo semejante, pues originalmente eran unos monstruos en forma de serpiente marina que estaban presentes en las mitologías cananeas, fenicias y hebreas como símbolos del caos y el mal.

En el Libro de los Números de la Biblia, la palabra “nahash” también se emplea para hacer referencia a una forma de adivinación con serpientes. Se cree que el verbo hebreo del que deriva (niḥeš), cuyo sentido es el de practicar la adivinación, provenía del arameo. La asociación ente Yahvé y la magia, no obstante, es más evidente en el pasaje del Éxodo citado anteriormente.

Volviendo al contexto vasco, podemos ver que algunos de estos elementos ancestrales se preservan en la figura de Herensuge. Este númen era representado como un dragón de espíritu furioso, demoníaco y destructor, que volaba dejando un rastro de fuego a su paso, emitía un sonido aterrador y se alimentaba de ganado y, en ocasiones, de humanos a los que raptaba y estrangulaba. En la mayor parte de relatos se le describe con una sola cabeza y cuatro patas, aunque en otros tiene siete cabezas o no tiene patas traseras. Según se cuenta en Ezpeleta, las siete cabezas no son permanentes, pero cuando surge la séptima, esta criatura se incendia en llamas e inicia su vuelo raudamente hacia Poniente, donde se hunde en Itxasgorrieta o “región de los mares bermejos” (lugar donde la diosa Eguzki se oculta cada día). Aquí se ve claramente su asociación con el sol y con el fuego como elemento vinculado a él.

Los nombres por los cuales se conoce a este númen varían de una localidad a otra: en Ainhoa se le denomina Herensuge; en Ezpeleta y Labort, Herainsuge; en Tardets, Lerensuge; en Sara y Zugarramurdi, Erensuge o Eldensuge; en Camou y Game, Errensuge; en Uhart-Mixe, Edansuge; en Ataun, Iraunsuge; en Doneztebiri, Edensuge o Edeinsuge; en Errenteria y Uhart-Mixe, Edaansuge; en Zaldivia, Igensuge; en Otxandio, Ersuge; en Liguinaga, Ensuge; en Zubiri y Lekeitio, Sierpe; en Mondragón (anteriormente, Arrasate), Dracoi o Dragón.

De estas variantes me gustaría destacar tres de ellas, ya que añaden algunos matices a la personificación de esta criatura mítica. La primera a mencionar sería “Edensuge” (con su derivación fonética Edaansuge), que establece una relación directa entre el númen y la serpiente del Paraíso, dando a entender que se trata de la misma entidad. Por otro lado, “Edansuge”, aunque probablemente sea otra variante fonética del primer sobrenombre mencionado, podría analizarse desde su etimología euskérica. “Edan”, en “batua” (versión moderna y estandarizada del euskera), significa beber, pero en euskera antiguo se traduciría como “absorber” con el sentido de ingerir e empaparse de la esencia de aquello que se consume, integrándola dentro del ser. Si pensamos en Herensuge como criatura de fuego primordial, podemos imaginar que todo lo que pasa por ella retorna a la fuente y acrecienta su poder, transformándolo. También sería factible interpretar esa “absorción” en términos mistéricos, refiriéndonos a la asimilación de conocimiento oculto, siendo este númen el facilitador de dicha sabiduría arcana. Por último, quisiera remarcar el vocablo “Iraunsuge”, del cual habría que señalar el término “Iraun” que significa “permanecer o perdurar” (haciendo referencia a que hablamos de un ser que está más allá del tiempo y que ha sobrevivido a los ciclos de cambio), pero también “sufrir” y “resistir” (dando a entender que su pervivencia ha sido puesta a prueba y que el sacrificio forma igualmente parte de su naturaleza).

En cuanto a sus moradas, se dice que el cuerpo de Herensuge yace siguiendo el curso del río Plazaola (Larraun, Navarra), con la parte delantera en el Valle de Ultzama y la parte trasera en la Sierra de Aralar. Otros relatos narran que habita en la cueva de Azalegui o en la caverna de Ertzagania en la Sierra de Ahuski (Pirineos Navarro-Franceses), mientras que otros localizan su guarida en la montaña de Muragain (ente Álava y Guipúzcoa) y otros apuntan a la Peña de Orduña (Vizcaya). También hay leyendas que lo sitúan en el Bosque de Arbailles (región de Nueva Aquitania, entre Soule y Nafarroa Behera), en la cueva de Faardikoharri (Sara) y en la caverna de Urgull (San Sebastián). Asimismo, otras historias cuentan que vive en el monte Mondarrain (Lapurdi), otras en la cueva de Balzola (Vizcaya) y otras que merodea por las minas del monte Udala, cerca de Arrasate (actual Mondragón).

La leyenda del nacimiento de Herensuge, que se remonta al S.XIV, fue recogida por el filólogo e historiador Augustin Chaho, nacido en Tardets (Zuberoa) en 1810. Este autor probablemente documentó este relato gracias al Vizconde Charles de Belzuntze (Lapurdi). En dicho pueblo es donde tuvieron lugar los hechos. Según se cuenta, hace varios siglos un gallo puso un huevo y lo escondió en un estercolero que se encontraba en un cruce de caminos, cerca de Hirubi. Al cabo de siete años, surgió una culebra del huevo. Siete años más tarde, la serpiente había aumentado cien veces su tamaño. Luego le salieron tres cabezas y echaba fuego por todas ellas. En su lomo tenía dos grandes alas que le permitían sobrevolar la región, sembrando el terror en la zona. Gastón Armand, nieto del alcalde de Baiona y muchacho con gran ansia de aventura, se enteró de que el dragón acababa de salir de su letargo de siete años, causando importantes destrozos. Fue donde su abuelo después de hablar con unos cuantos testigos y le pidió que le permitiese ir a matar al monstruo. Éste se lo negó, pero el joven decidió enfrentarse a Herensuge a escondidas. Preparó sus armas y algunas provisiones y, acompañado por su escudero, se dirigió a su guarida. Llamó al dragón con tono amenazante y espero a que surgiese de la cueva, mientras su escudero corría a esconderse. Una vez estuvieron frente a frente, se estudiaron durante unos segundos y el animal lanzó una primera llamarada. Luego se abalanzó sobre el muchacho, quien clavó su lanza en el corazón del dragón hasta que este se desplomó. Por el peso, la bestia empezó a deslizarse por la sima y Gastón no tuve tiempo de apartarse, rodando junto al dragón montaña abajo. Finalmente, el abuelo encontró ambos cuerpos en el río Errobi. Cortó la cabeza del monstruo y enterró a su nieto con la espada del tatarabuelo Txikon, quien estuvo presente en la jura del fuero de Ricado Corazón de León. Desde entonces, una serpiente con tres cabezas preside el escudo de la familia Belzuntze.

A raíz de esta leyenda, se forjó la creencia de que el huevo era el arma mágica para vencer a esta criatura, evitando su renacimiento. Normalmente se trataba de un huevo pequeño, empollado por una paloma azulada en la hierba. Las mujeres de Alsasua afirmaban que debían transportarlo bajo las alas de una gallina (preferentemente negra) a un cruce de caminos y romperlo allí, comprobando que no tuviera yema. Una vez destruido, tenían que prender un fuego encima.

 

Una de las historias más conocidas sobre Herensuge es la del Dragón de Arrasate. Esta localidad era un antiguo pueblo en la cuenca del Alto Deba que compaginaba las tareas agro-ganaderas con la minería. Una vez al año, el monte cercano crujía y del interior de una sima emergía el terrible monstruo, echando fuego por la boca y arrasando todo lo que quedaba bajo sus enormes patas. Los habitantes de la villa, que llevaban mucho tiempo sufriendo las devastadoras apariciones de Herensuge, decidieron pactar con la bestia. Cada vez que la tierra empezaba a temblar, los vecinos tenían que entregarle una doncella soltera que elegían a suertes y conducían hasta la entrada de la cueva. De ese modo, evitaban los ataques del dragón. Un día, la escogida fue la prometida de un valeroso herrero. Una vez que este logró zafarse de aquellos que lo sujetaban para evitar el sacrificio de su amada, el herrero fue a su taller y tomó una puntiaguda barra de hierro frío que calentó al rojo vivo. Con ella subió hasta la entrada de la gruta cuando justo el animal salía a devorar a la doncella que gritaba espantada. El herrero, de un salto, se interpuso entre ambos y se enfrentó al dragón. Herensuge lanzó una gran llamarada pero el joven logró esquivarla, clavando después con todas sus fuerzas la barra de hierro en la garganta del monstruo, que cayó al suelo moribundo. Como recuerdo de la proeza del herrero, el escudo de la localidad incluyó en su interior la figura del dragón. Actualmente, en Mondragón existe una escultura de Herensuge para rememorar la historia.

La leyenda del Dragón de Mondarrain tiene una estructura similar a la anterior. La diferencia radica en que la joven elegida como ofrenda para el monstruo fue la hija del rey. En este caso, el héroe fue un pastor que combatió al dragón con su bastón y la ayuda de su fiel perro que fue desgarrando las cabezas de Herensuge. Posteriormente, el pastor cortó las siete cabezas, las siete lenguas y añadió un pedacito de las siete enaguas que llevaba el vestido de la princesa. Después se marchó. Como el rey había prometido la mano de su hija a quien la salvase, un joven astuto aprovechó la ocasión y se atribuyó el mérito, llevando como prueba las siete cabezas. Así, el gobernante le permitió casarse con ella. En el banquete de bodas, apareció el pastor con su perro mostrando las lenguas del dragón y los siete trozos de saya de la princesa. Ésta reconoció a su verdadero salvador y acabó casándose con el pastor.

Otra narración de características similares explica que en Alzay fue el hijo del señor del Castillo de Zaro (hoy en ruinas) quien se enfrentó al dragón, envenenándolo y provocando que su cuerpo ardiese en llamas, obligándole a alejarse hacia el mar y segando a su paso las hayas del bosque de Itze.

Otro relato describe las peripecias de dos hermanos del caserío Bargondia, que se propusieron ir a buscar el tesoro que se decía que guardaban las lamias en la caverna de Balzola. El más joven de los dos fue el que penetró en la cueva, encontrándose a una enorme serpiente dormitando. El hermano mayor, viendo el peligro, intentó frenar sin éxito las ansias del joven que, sin pensar, le lanzó una gran piedra a la bestia, cortándole un trozo de la cola. Dolorido, Herensuge se replegó rápidamente en el interior de la gruta. El hermano mayor le reprochó su falta, aunque las consecuencias no llegarían hasta más tarde. Debido a un periodo de escasez, el hermano mayor tuvo que emigrar a tierras lejanas y añoraba mucho su hogar. Un día que lamentaba especialmente la ausencia de sus seres queridos, apareció un hombre elegantemente vestido al que le faltaba la pierna izquierda. Cogiéndole de la mano, lo llevó por los aires hasta la cueva de Balzola. Entonces, el misterioso caballero le dijo: “Ya estás en tu casa. Para que no tengas que marcharte de nuevo, te entrego este cofre de oro y a tu hermano dale de mi parte este cinturón”. Seguidamente, el hombre desapareció y el agraciado fue a casa de su hermano menor a contarle lo sucedido. Al mentar que al caballero le faltaba una pierna, el joven recordó lo ocurrido hace años y decidió atar el cinturón a un nogal para ver qué sucedía. Entonces el árbol echó a arder hasta quemarse por completo en segundos. Los dos hermanos se miraron y comprendieron que hombre era, en realidad, Herensuge, que quería castigar a quien le agravió y premiar a quien trató de evitarlo y se había sacrificado por el bienestar de su familia.

Otra leyenda de gran relevancia es la que tiene como protagonista a Teodosio de Goñi, guerrero vascón del s.VIII, hijo del Señor del Valle de Goñi (merindad de Estella) y uno de los doce miembros del Consejo que gobernaba tierras navarras. Se cuenta que este guerrero, tras luchar contra los godos, se encontró con un extraño caballero de camino a casa que le dijo que su mujer, Constanza de Butrón, le estaba siendo infiel con otro. Loco de celos, el noble espoleó su caballo hasta llegar a su hogar, donde vio la silueta de un hombre yaciendo con una mujer. Pensando que se trataba de su esposa y su amante, los mató con su espada. Al salir de la habitación, se encontró a su mujer. Horrorizado, le preguntó quienes dormían en aquella alcoba. La dama le dijo que se trataba de sus padres, a quienes había alojado en la mejor habitación de la casa: la suya. Por su crimen, Teodosio emprendió una peregrinación a Roma, arrastrando una gruesa cadena y durmiendo al raso. Posteriormente, continuó la penitencia siete años más, esperando a que la cadena se rompiese como signo de liberación divina. Un día, mientras vagaba por la Sierra de Aralar, escuchó un estruendo que venía de una sima. Al acercarse, vio al dragón que justo acaba de despertarse hambriento de un letargo de cien años. Debilitado por el penoso castigo, Teodosio no tenía fuerzas para defenderse y pidió la asistencia del Arcángel San Miguel. Dios escuchó la llamada del caballero en apuros y apremió al Arcángel para que lo ayudara. San Miguel bajó con la chispa del Creador sobre su cabeza y luchó con la bestia hasta darle muerte. Esta historia tiene una clara conexión con la leyenda de Sant Jorge (o Sant Jordi) y el dragón, que está presente tanto en territorio catalán y aragonés como en otros lugares de Europa (Inglaterra).

Según la creencia popular, en agradecimiento por la intervención del Arcángel, Teodosio de Goñi y su esposa mandaron construir el Santuario de San Miguel de Aralar. En dicha iglesia hay unas cadenas colgadas de los muros que, supuestamente, son las del noble y sirven para quitar los males de cabeza y los dolores de dientes si se dan tres vueltas a su alrededor. También se puede encontrar dentro del templo un agujero que es considerado la boca del infierno, ya que bajo él se dice que yace el cuerpo del dragón. Los vecinos de la zona cuentan que, si se mete la cabeza en este agujero, se quitan igualmente los dolores de cabeza. Las mujeres con dificultades para concebir acuden allí el día de San Miguel para pedir que se les conceda la gracia de quedar embarazadas.

Algunos autores como José Dueso vinculan esta asociación entre el Arcángel y la fecundidad a un culto anterior a Hermes/Mercurio o una deidad semejante (¿quizás Herensuge en una faceta más benévola?). Por esta asociación, la Iglesia Católica tuvo sus reticencias respecto a incluir a San Miguel en su calendario festivo. La advocación a este Arcángel no fue aprobada hasta el S.VI, momento en que se inauguró la basílica de la Vía Salaria y se empezó a celebrar el 29 de septiembre como festividad dedicada a San Miguel. Aparte de este día, se asignó el 8 de mayo como segunda fecha para venerar a esta entidad. Curiosamente ésta coincide con la celebración de las Cruces de Mayo (fiesta que sustituyó a la antigua celebración pagana del Beltane celta o el Walpurgis nórdico). Durante estos festejos los campesinos llevaban sus semillas o un puñado de cereales o legumbres para que las cosechas fueran protegidas y las tierras nuevamente fecundadas. Por otra parte, el 29 de septiembre, en algunas localidades como Arretxinaga (Vizcaya), se ejecuta un baile llevado a cabo por hombres solteros, llamado “Ezpata-dantza” (danza de la espada), que sería una reminiscencia de esta lucha entre el héroe y el dragón.

Desde mi perspectiva, la manifestación de folklore popular que sigue rindiendo un homenaje, aunque soterrado, a Herensuge, es la procesión de “faros”, “falles”, “harts”, “haros”, o “brandons” que acontece en San Juan en algunas localidades de los Pirineos (tanto navarros, aragoneses, catalanes y franceses). El ritual consiste en que un grupo de hombres jóvenes (mayores de 16 años), liderados por un hombre adulto (padre, padrino, abuelo) o de rango (alcalde), encienden en lo alto de las montañas unas grandes teas hechas con distintas maderas (roble, álamo blanco, haya, brezo, etc) que luego portan mientras descienden haciendo una hilera en forma de gran serpiente de fuego (un recorrido de unos 20-45 minutos). En algunos lugares, llevan las fallas hasta la puerta del cementerio o a una plaza porticada y dibujan una cruz con las cenizas de la antorcha en el dintel de las puertas o arcos. A la bajada, normalmente les esperan las mujeres solteras con un ramo de flores, dulces (coca, pastas) y licor dulce (moscatel, pacharán). Antiguamente, este rito tenía un sentido iniciático para los varones que iba más allá del evidente simbolismo fálico, sexual y fertilizador. Hoy en día, a pesar de que se ha hecho un gran esfuerzo de reconstrucción y documentación en algunos pueblos, especialmente en la zona de Pallars Sobirà, se ha intentado por otro lado popularizar la fiesta y se permite la participación de otros miembros de la comunidad.

Así que habrá que seguir analizando estos ritos, observar su evolución y prestar una dedicada atención a sus elementos sagrados…

 

  • Una mención especial al Ecomuseu de Esterri d’Aneu por el excelente trabajo de divulgación que han realizado en la exposición de “Les Falles del Pirineu”que puede visitarse gratuitamente en la iglesia de Isil gracias a la buena voluntad sus trabajadores/as y colaboradores/as. Moltes gràcies per la vostra dedicació!

 

  • Otra fuente consultada: https://reydekish.com/2013/10/09/la-serpiente-en-las-culturas-ancestrales/

 

La ilustración de la portada es una creación de Woari, cuya página en Deviantart es: http://woari.deviantart.com/art/Hydra-356170122

La fotografía de la escultura del Dragón de Arrasate es propiedad intelectual de José Javier Sandoval y ha sido tomada de: http://www.eitb.eus/usuarios/fotos/tiempo-naturaleza/detalle/8474832357/dragon-arrasate/

La fotografía de las “falles d’Alins” se ha extraído de la siguiente web: http://www.fallesalins.cat/les-falles/la-baixada-de-falles-dalins/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Udako Solstizioa, San Juan bezpera eta Donibane gaua

Tras unos meses de ausencia por compromisos profesionales y circunstancias personales diversas, este blog retoma su camino con nuevos desafíos para esta hija de Mari, tanto dentro como fuera de su Etxea.

Imbuida por la fuerza del resurgir del astro rey, quisiera aprovechar este momento del ciclo anual para revisar las tradiciones vasco-navarras vinculadas al Solsticio de Verano, que el cristianismo reinterpretó y trasladó a la famosa festividad de San Juan.

El Solsticio de Verano representa uno de los eventos folclóricos y mágicos más importantes dentro del calendario de distintos pueblos europeos y de la rueda del año en las distintas tradiciones paganas y de brujería. Como ya expliqué en la sesión de preguntas y respuestas que organicé en el mes de diciembre (disponible en Youtube), el antiguo calendario tradicional vasco subdividía en dos períodos el ciclo anual: Negu (invierno) y Uda (verano). El Solsticio de Verano, “Izkiota” o “Udako Solstizioa” representa el momento en el que el sol pasa por el Trópico de Cáncer al norte del ecuador y el eje de la tierra alcanza su máxima inclinación respecto al sol, teniendo lugar el día más largo y la noche más corta del año. Es decir, es el momento de mayor auge y resplandor del sol, que en la mitología vasca es personificado en la figura de Eguzki, la hija menor de Amalur (la Madre Tierra).

El verano para los vascos era un período de florecimiento, plenitud y poder; el momento en el que el mundo vegetal alcanzaba su culminación y el reino animal gozaba de una mayor abundancia y fertilidad. Además de asociarse a Eguzki y al fuego como elemento representativo de su fuerza, también se vinculaba al dragón Heresunge y a Hegoi, el viento del sur. Otras correspondencias que cabría señalar en relación a este festival serían: el oro como metal que simboliza el sol; el trigo y la cebada como cereales que maduran gracias al fulgor solar (junio era denominado “garagarrilla”, “garagarzaora” o “baguilla”, mes de la cebada, así como “ebaikilla” o mes de la siega); frutas como las manzanas y las peras amarillas (concretamente hay una variedad que recibe el nombre de “manzanitas” y “peritas de San Juan”); flores solares como el eguzkilore (carlina acaulis), los girasoles, las margaritas (también conocidas como San Juan loreak o flores de San Juan), el hipérico (o hierba de San Juan) o el diente de león; la luna llena como momento de plenitud y regocijo de Ilargi, la hermana de Eguzki; la entrada a la edad adulta, con sus correspondientes ritos de paso, entre los que destacaríamos la iniciación en la sexualidad y los misterios amorosos, así como el matrimonio como unión sagrada (hiero gamos) y la creación de vida a través de la fusión energética de ambas polaridades.

El Solsticio de Verano, además de ser un momento de revitalización y renovación, es también un período de purificación a través de dos elementos principales: fuego y agua. Al igual que en otros lugares de la Península y de Europa, se tiene la costumbre de encender hogueras y festejar alrededor de ellas, quemar cosas viejas o aquello de lo cual deseemos deshacernos y también saltar por encima del fuego con el objetivo de desprenderse de todo mal (enfermedades, plagas, negatividad, desgracias, potencias maléficas sobrenaturales…) e impregnarse de su fuerza.  A la hora de saltar esas hogueras, en algunas localidades se toca el cuerno (“adarra jo”) o se dice: “San Juan, San Juan berde, artua eta garixa gorde, txantxikuak eta sapuak erre, biba San Juan Berde!” (San Juan, San Juan verde, guarda el maíz y el trigo, quema las ranas y los sapos, ¡viva San Juan Verde). En pueblos como Luzaide o Valcarlos, se cantan letrillas como: “San Juan heldu da! Sorginbeldura galdu da! Galdu bada, galdaila,ager ez daila sekula! (¡Ya llega San Juan! ¡Hemos perdido el miedo a las brujas! ¡Si se ha perdido, que se pierda, que no aparezca nunca! En villas como Bera se entona: “Onak barenak; gaixtoak kanpora!” (¡Los buenos, adentro; los malos, afuera!).

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En el caso vasco, una particularidad a destacar es que este fuego sagrado se enciende con zarzas o ramas de brezo (cortadas con hoz o guadaña), a las cuales se pueden añadir hojas de laurel bendecidas el Domingo de Ramos anterior, los ramos confeccionados en el San Juan del año pasado o las hierbas bendecidas durante la mañana de San Juan (“Belaronak”) que no se hayan utilizado durante ese ciclo. En algunas localidades, se prenden estas hogueras con viejos espantapájaros con la intención de ahuyentar a culebras, sapos, comadrejas y otras alimañas. Antiguamente, también se usaba la paja de jergones sobre las que hubiese descansado un enfermo o un difunto reciente a fin de disfrutar de una buena salud y alejar a la muerte. En otras villas como Mundaka se tiene por costumbre quemar un muñeco en forma de vieja repelente, montada sobre un palo de escoba, con un búho (“Mosolo”) situado en la punta y un gato (“Katobaltz”) a la altura de los riñones, conocida como “La bruja de San Juan”, ya que la creencia en personas con poderes sobrenaturales todavía sigue arraigada.  En algunos pueblos de Gipuzkoa se corre con unos haces de trigo encendidos con el fuego de San Juan, llamados “garizuzi”, con el objetivo de proteger las cosechas. Otro aspecto a destacar es que estos fuegos se encendían habitualmente en cruces de caminos a la medianoche (tiempo de Gaueko) y a veces eran asperjados con agua sacada de un manantial que fuera considerado sagrado o con agua bendita, en su defecto. Tras apagarse el fuego, se recogían las brasas para usarlas en remedios naturales y fabricar “kuttunak” (amuletos).

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El agua, como he anticipado, es igualmente un componente de purificación y sanación muy importante en estas fechas. En muchos lugares de la geografía vasco-navarra se acude a ciertos ríos, manantiales, fuentes a lavarse o beber agua. En las zonas costeras, se va al mar. Algunos de los lugares más visitados son: las orillas del Zadorra (Álava), el manantial de agua salada junto al río Ega (Estella), las orillas del río Salazar (Pirineo Navarro), la fuente de Iturrioz (Hernio, Gipuzkoa), la fuente de Iturrigorri (Bilbao), el manantial de San Valerio (Oñate, Gipuzkoa), la fuente de Santa Marina (entre Isasondo y Zarautz),  la fuente de Sanjuaniturri (Aranaz, Baztán), la fuente de “Saniturri” (Beorburu), las aguas sulfurosas de “Urbedeinkatu” (entre Olazogutia y Ziordia), la fuente de Batueko (Ziordia, Navarra), la fuente de “Angiliturri” (Anocibar, Navarra), las fuentes de Dama-Iturri e Iturri-Santu (Betelu, Navarra) y el manantial de San Juan Zar (Igantzi, Navarra).

La fuente de Igantzi es un lugar de peregrinación destacado para curar problemas de la piel. Esta zona actualmente es una reserva de una especie protegida, el Carpe o Carpinus betelus, que se usa como astringente en la medicina natural local. No obstante, la gente acude al lugar porque existe una cueva asociada a una antigua leyenda, que ha sido convertida en una ermita en honor a San Juan, aunque se cuenta que antes vivió allí el Basajaun. Es más, en la gruta hay una estatua que unos veneran como la imagen de San Juan y otros del Basajaun, a la cual se le ponen velas o flores y se le llevan exvotos. Las historias populares narran que un pastor llamado Juantxo, que tenía una mujer afectada por una enfermedad grave de la piel, vagaba melancólico por los alrededores de la cueva con sus ovejas. De pronto, se le apareció una lamia que le dijo: “Moja un trapo en las tres fuentes, pásaselo a tu mujer por el cuerpo y deja el trapo a secar. Cuando se seque, tu mujer habrá sanado”. Juantxo humedeció el paño con las aguas que manan de debajo de la cueva.  Y su esposa se curó tal y como le aseguró la mágica criatura. Tan emocionado estaba el pastor por lo acontecido que contó el secreto a todo el pueblo, quebrando la condición que ella había impuesto. La lamia, como castigo, lo convirtió en piedra cuando regresó a la caverna. Hoy en día se replica un ritual similar al sugerido por la lamia. Tras beber tres tragos de agua del manantial (uno de cada caño), se moja un paño en la fuente y se aplica sobre las zonas afectadas. Después se deja el paño sobre unas zarzas hasta que se seque y seguidamente el párroco quema el trapo. Otras personas, no obstante, encuentran beneficios si caminan descalzos por el agua del canal o del río cercano.

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Existe otra cueva en Errazu (Valle del Baztán) donde se alza una estalactita retorcida de color verde brillante, en forma de reptil, que los lugareños denominan “Arpeko-Saintu” (el santo de la cueva), de la cual emanan gotas de agua a las que se atribuyen grandes poderes terapéuticos contra el herpes y otros males. El ritual que se sigue es besar la piedra calcárea y rezar un rosario, dejando algún exvoto como agradecimiento.

Otras fuentes como las de “Sanjuaniturri”, “Saniturri” o “Urbeinkatu” tenían fama de proporcionar remedio contra la sarna, además de sanar otros males de la piel. La costumbre marcaba que debían bañarse a la luz de la luna para obtener dicha curación. En el caso de la fuente de “Angiliturri”, los vecinos se lavaban tanto la cara como el cuerpo y dejaban unas monedas como pago que nadie debía coger.

Por su parte, el manantial de San Valerio ha ganado su reconocimiento porque las mujeres acudían a ella para lograr quedarse embarazadas. Según R.M. de Azkue, en Navarra era bastante común que las mujeres que tenían problemas para concebir se frotasen el vientre contra una de las peñas que protegían este tipo de fuentes y bebían de sus aguas, buscando la fertilidad.

En el caso de no encontrar río o charca donde lavarse, se podría realizar esta purificación por agua utilizando el rocío de la mañana de San Juan (lo que se conoce como “coger la rociada”). En lugares como, Larraun, Amezkoa, Valcarlos, Salazar y ciertos puntos de Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa Behera se mantiene la costumbre de revolcarse desnudo/a por la hierba humedecida de los campos, ya que de esta forma se asegura la salud para todo el año y también se cree que se embellece el cuerpo. En cambio, en el valle de Oskotz se considera más apropiado andar descalzo o desnudo por los trigales, recogiendo ese rocío al pasar.

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Otra costumbre bastante extendida es sacar las mantas al raso y dejar que se impregnasen del rocío de la mañana de San Juan para evitar que las polillas se comiesen los tejidos.

El agua nos lleva a indagar inevitablemente en las reminiscencias de antiguos cultos vegetales, latentes en nuestro territorio. El primero que cabría citar es la permanencia de la veneración a los árboles, que está presente tanto en las festividades de mayo como en las celebraciones solsticiales. Durante la Noche de San Juan, en localidades como Bera, Agurain, Igantzi, Oiartzun, Ataun, Zegama, Lesaka o Bortziri se planta el tronco de un gran “txopo” o álamo blanco (Populus alba) como símbolo de fertilidad y se danza alrededor de él. En algunas ocasiones, el tronco es adornado con diversos elementos (principalmente cintas), coronando el extremo superior con una bandera, una prenda, un muñeco o un obsequio. A veces, el tronco es embadurnado con sebo o algún tipo de grasa, pidiendo a los jóvenes que trepen hasta la parte superior para alcanzar el premio. En los pueblos situados en las montañas navarras y en los Pirineos, se sustituye el álamo por el roble. Por ejemplo, en Lobea de Onsella y otros lugares de la muga navarra, se rajan a hachazos tantos robles como enfermos acudan al rito, haciendo una gran hoguera con los restos. Después los enfermos duermen en el bosque y pueden llevarse parte de las cenizas. En algunos puntos aislados del Pirineo como Luchon, en el Valle de Barousse, existe la tradición del “brandon” que consiste en prender grandes estacas de roble. En algunos pueblos de la Ribera del Ebro se usan, en su lugar, alberchigales, mientras que en la frontera con Aragón se emplean encinos. En Corella, como en algunos lugares de Alemania, se opta por el cerezo.

Otra tradición muy extendida por toda la geografía vasco-navarra es la confección de ramos (“zamak”, “erramue”, “erramilletia”) o enramadas, las cuales son colocadas en puertas y ventanas (a veces también en los tejados o en los campos). En muchos pueblos de Gipuzkoa (Amezketa, Idiazabal, Ursuaran), Bizkaia (Gorozika), el Valle del Baztán, Amezkoa y muchos puntos de Larraun, se hacen ramos o cruces de fresno y espino blanco. En algunas localidades de Larraun y Zuberoa, sin embargo, se sustituye el fresno por serbal blanco y en Arrayoz se cambia el fresno por ramas de nogal, añadiendo como tercer elemento el helecho. En algunas villas de Gipuzkoa (Zestoa, Arroa), se mezclan las ramas de fresno con flores. En Oiz de Santesteban (Navarra) las mujeres llevan a bendecir a la iglesia cruces de laurel y avellano; en Markina (Bizkaia), se hacían ramos de laurel y espadaña (typha latiforia); en Izpazter (Bizkaia), se fabrican con laurel y “helecho de los truenos” (también conocido como “trumoiera”). Otras combinaciones más complejas incluyen espino, fresno, hipérico, artemisa y margaritas; espino, fresno, hinojo, hierbabuena, margaritas, saúco y rosal; romero, hinojo, nogal, malva, margaritas, ajenjo, malvavisco, hipérico y bohordo (o junco de la espadaña), mezcla a la que se podía añadir rosas, lirios y azucenas.

El helecho es una de las plantas más mágicas y curiosas de la cornisa cantábrica y los Pirineos. En Igantzi (Navarra) se dice que el helecho florece cuando tocan las campanas la medianoche de San Juan, momento que aprovechan las brujas para recoger los granos (las esporas, en realidad) para fertilizarlos y poder preparar sus hechizos y pócimas. Curiosamente, encontramos también estas batallas nocturnas por el grano en Francia e Italia, aunque acontecen durante la época oscura del año. En obras literarias como “La Celestina” de Fernando de Rojas o “La obra del pecador” de Bartolomé Aparicio aparecen referencias claras al uso popular del helecho con fines mágicos por estas fechas (momento en el que florece o grana), de las que me gustaría rescatar la siguiente frase: “Que dos doblones han hecho más hechizos que el helecho conjurado por San Juan”. Dada la asociación del helecho con la brujería, aunque se utiliza también con fines medicinales, en algunos pueblos navarros, especialmente de la zona de Larraun, a veces los vecinos salían a los campos a destruir estas plantas. Según la creencia popular, para evitar que el helecho nazca en los prados, hay que romperlo a estacazos un poco antes de la medianoche de San Juan. No obstante, en Varcarlos, Amezkoa o Aya, cuando se aproxima una tormenta, se queman sobre carbones o se echan al fuego plantas bendecidas en la noche de San Juan, entre ellas el helecho.

Otra planta mágica que se recoge en estas fechas es la malva, la cual debe recolectarse al rayar la mañana de San Juan, ya que de esa manera florecerá durante el Solsticio de Invierno, mostrándose la conexión entre ambos momentos del ciclo anual. La malva, junto con el espino blanco, el helecho y una variedad diminuta de margaritas se usan en la zona de Elizondo para espantar la enfermedad, el rayo y proteger el hogar. En otras localidades como Ziga se sustituyen las margaritas por rosal y, en Legutiano, por flores de saúco. Las malvas también se recogen para elaborar una pomada destinada a tratar erupciones de la piel o fabricar un enjuague contra el dolor de muelas y aliviar el sangrado de encías. En la zona del Baztán, estas flores se quemaban para alejar la enfermedad de las personas y el ganado. A veces, también se cocían flores de malva en agua para dársela de beber a los animales domésticos y protegerlos.

El saúco, más concretamente sus flores, también tiene un uso bastante extendido. En lugares como Ochagavía, se recogían estas flores al amanecer, se cocían en un caldero y se dejaban enfriar. Luego los miembros de la familia se lavaban la cara y otras partes del cuerpo si lo consideraban necesario. De esta forma se evitaba la aparición de granos y manchas en la piel durante un año. También se usaban estas flores para tratar los flemones y las paperas. El remedio consistía en quemar primero las flores sobre unos carbones, dejando que el enfermo recibiese su vaho y después se extendían sobre un pañuelo, aplicando el lienzo sobre la parte afectada antes de ir a dormir. En Oronoz, se fabricaban ramos con saúco, helecho, ramas de espino blanco, ramas de nogal, ramas de castaño en flor, rosas, margaritas y bohordos. Parte de este ramo podía quemarse durante el año para ahuyentar las tormentas o el mal. El saúco, en esta zona, también se utiliza para preparar una pomada contra los golpes, rehogando las flores picadas en aceite y aplicando el ungüento entre dos paños de lino. Asimismo, las flores de saúco se usan en rituales mortuorios. En Otazu (Álava) queman flores de saúco bendecidas el día de San Juan en la habitación de la persona recién muerta. También se emplea el saúco, junto con otras hierbas bendecidas en San Juan, para infusionar y lavar el cadáver o rellenar la almohada sobre la cual descansaba el fallecido.

La ruda es otra de las plantas solsticiales por excelencia, siendo una de las más potentes para purificarse, realizar exorcismos y protegerse de todo mal, incluyendo el de origen sobrenatural. A menudo, a la ruda se añadía hipérico y romero, especialmente para salvaguardar a los niños pequeños.

Los tréboles de cuatro hojas también son cotizados en esta época para atraer la buenas fortuna y la prosperidad. Existe una famosa canción montañesa que acompaña a su recogida y que seguramente muchos de nosotros/as hemos cantado en las verbenas de los pueblos después de un par de copas: “A coger el trébole, / el trébole, el trébole, / a coger el trébole / la noche de San Juan…”

Por su parte, la albahaca, la verbena y la valeriana se utilizan mágicamente para propósitos amorosos. También hay algunas hierbas que indican querencia del enamorado/a, mientras que otras sugieren su rechazo o indican una ruptura. A los exnovios/as se entregaban cardos borriqueros; el nogal indicaba un “te quiero” genérico; las rosas y la verbena señalaban enamoramiento; el fresno y el álamo blanco se obsequiaban a quien se amaba; las ortigas, las adelfas o las jaras indicaban desinterés o que no se encontraba atractiva a la otra persona; los ramos con sauce se entregaban a las viudas jóvenes. Si los/as mozos/as querían realmente hacer gala de su amor a su estimado/a, incluían frutas como manzanas o pera, galletas u otros dulces.

En Iturgoyen, cerca de Estella, se ha conservado un ritual de bendición a una pareja de recién casados que también pretende contribuir a la fertilidad. Al atardecer, un grupo de mujeres comienza a engalanar un carro con ramas de haya, boj y rosas, formando dos arcos. Después, dos muchachos ataviados con pieles de cabra y un cinturón con cencerros son preparados para tirar del carro como si fueran dos bueyes. A continuación, la pareja sube al carro y es transportada por todo el pueblo. Los mozos que hacen de animales de arrastre giran y sacuden el carro, intentando volcarlo. Al llegar al frontón, si la pareja ha resultado ilesa, baila una danza con los hombres-bestia. Seguidamente, se monta de nuevo en el carro y los mozos que hacen de bueyes continúan en su empeño de tirar a la pareja, subiendo por las cuestas. Finalmente, se lleva a la pareja hasta un pilón para bañarse, zambulléndose primero el hombre y luego la mujer. Después, el resto de los vecinos se acaban sumando al remojón. Este ritual no ha sido analizado aún por ningún etnógrafo conocido, pero sus elementos totémicos, tanto vegetales como animales, son reconocibles.

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Otro rito de fertilización de gran trascendencia, cuya conservación debemos agradecer a José María Satrústegui, es la danza circular de mujeres de Urdiain. En ella un grupo de mujeres, vestidas con ropajes azules, verdes y blancos, baila en corro cerrado, con las manos unidas y realizando un ligero movimiento pendular mientras recitan el siguiente conjuro para ahuyentar a los malos espíritus a fin de que estos no dañen las cosechas:

“Egun bai egun honek San Juan dirudi
ez da san Juan baina hala alunbra bedi.Goazen San Juanera gaur arratsean
etorriko gerala bihar goizean.Goazen San Juanera beduratara
berduratara eta han egotera.Joan nintzen Fraintziara etorri maiatzean
zalditxo urdinean astuaren gainean.San Juango iturriaren ondotik
zazpi iturri urre kainuetatik
zortzigarrrena metal zurietatik
zortzigarrrena metal zurietatik.San Juango iturriaren ura dago berde
amuarraitxo freskoak hantxe dirade
lemizko eskua ta gero musua
San Juango iturriaren freskua.

Jesukristoren lehengusua da
Aita San Juan Bautista
aingeruak dantzan dabiltza
dabiltza baia dabiltza
San Juanen pozean dabiltza

Andra mutur maketsa
aingeruak dantzan dabiltza
dabiltza baia dabiltza
San Juanen pozean dabiltza

San Juan garagarrilean denbora galantean
maizik eta garirik ez dagonean etxean

Orain arte behar, hemendik aurrera gari!”

 

Hoy sí parece este día de San Juan.
No es San Juan pero así sea llamado.
Vamos a san Juan hoy al atardecer
que regresaremos mañana de mañana.En la fuente de san Juan el agua es verde,
hay allí truchitas frescas.
Primero las manos y luego la cara.¡Qué fresca es el agua de la fuente de san Juan!Es primo de Jesucristo
el padre San Juan Bautista.
Los ángeles andan bailando,
baila que baila.
¡Lo hacen para agrado de san Juan!Mujer de mala cara
los ángeles andan bailando,
baila que baila.
¡Lo hacen para agrado de san Juan!¡San Juan, por junio
en tiempo bien lucido!
Cuando no hay en casa
ni maíz ni trigo.¡Hasta ahora ha sido el tiempo de la hierba, en adelante el del trigo!

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El totemismo animal, en menor medida que en los Carnavales, también conserva algunas reminiscencias en algunas representaciones y danzas del Solsticio de Verano. La primera de estas manifestaciones se localiza en Torralba (Navarra) y rememora la captura, encarcelamiento y muerte de Juan Lobo, que fue un bandido que tenía amistad con el afamado brujo de Bargota, el cual le ayudó a escapar de la ley convirtiéndolo en gato negro, según las historias populares. A este malhechor se le conoce también como “El Moro”, dando a entender que profesaba otras creencias distintas a las cristianas. Lo singular del caso es que se le representa como mitad viejo, mitad mujer; con la cara tiznada de negro (como el Olentzero en el Solsticio de Invierno); vestido con pieles y cubierto de ramas de parra. Al amanecer, sale de su escondite y los mozos de la Cofradía de San Juan le persiguen por las eras y los campos. Intentan acorralarlo, pero escapa varias veces. Finalmente lo conducen a la “Balsa de la Canal”, donde no encuentra salida, aunque se tira al agua en un intento desesperado de liberarse. Tras grandes esfuerzos, los captores lo suben amordazado a una montura y lo conducen a prisión. Después lo llevan a juicio, momento en que se dicta su sentencia en forma de versos burlescos que aluden de forma satírica a distintos acontecimientos señalados por la comunidad a lo largo del año. Por último, se dispara al aire un tiro de escopeta para dar muerte al bandolero. Tras el ajusticiamiento, se celebra la misa. El abad, como símbolo de la cofradía, sostiene una lanza de madera con punta niquelada y de la cual cuelga un pequeño estandarte carmesí con ribetes dorados. Antiguamente, el clérigo, entraba a la iglesia montado sobre un caballo y con una chaqueta militar, ya que la leyenda cuenta que fue el caballero Mosén Pedro de Mirafuentes quien atrapó a Juan Lobo en 1527, asestándole un lanzazo. La fiesta se cierra con el “Baile de la Balsa”, en la cual los mozos bailan celebrando la captura.

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El Baile de la Balsa” es una danza folklórica de carácter guerrero, creada por José Mª Iribarren, Patxi Arrarás e Ignacio Baleztena e interpretada por primera vez en 1956. Está compuesta de cuatro partes: la primera, con música del Padre Olazarán, representa la salida de los mozos para ir a luchar contra Juan Lobo; la segunda, cuya melodía se atribuye a Paco Beruete, simboliza la lucha en la que muere el bandido; la tercera parte, amenizada con música del Padre Olazarán, da paso a las mozas, rebosantes de alegría, bailando en honor de los vencedores; en la cuarta parte, bailan juntos los mozos y mozas con música autóctona de Torralba, saliendo todos de escena al compás de un pasacalles del Padre Olazarán.

La elección de una danza de carácter guerrero no es trivial, ya que se cree que el rito va más allá de la representación de un hecho histórico. Juan Lobo podría interpretarse como la figura arquetípica de un antiguo cazador de una de las tribus prerromanas autóctonas, que probablemente seguía un culto al lobo como animal totémico. Esto nos remitiría a prácticas extáticas como las de los vettones que veneraban a Vaélico o los berserkers nórdicos seguidores de Odín. También podemos encontrar un nexo con el cambio de forma (“shapeshifting” o “skinturning”) como una de las prácticas propias de la brujería tradicional, presente en distintas regiones europeas, tanto en versión vegetal como animal.

La segunda de las manifestaciones folklóricas que quisiera señalar encuentra su expresión en la Azeri-dantza de Hernani (la danza del zorro), también conocida como Maskuri-dantza. La danza la llevan a cabo 14 o 16 jóvenes que deambulan por las calles vestidos con camisa blanca y pantalón azul, sujetos por una cuerda y conducidos por un “guía”o “capitán”, portando unas pieles de zorro sobre la cabeza (a modo de máscaras) y unas grandes “putxikas” o “maskuris” (vejigas) con las que golpean a los transeúntes. La cuerda se esconde por los portales y esquinas con el propósito de intentar sorprender a los transeúntes, a los cuales rodean con ella para facilitar así el reparto de varapalos. Tras la “paliza”, los bailarines, dándose las manos, siguen en línea al líder. Luego se sueltan unos de otros haciendo vueltas, cabriolas, campanelas y otros ágiles movimientos. Seguidamente, vuelven a unirse de la mano, desatándose al son siguiente. Después le siguen mudanzas variadas, todas al compás del tamboril.

El azeri o zorro actúa alocadamente, pero con astucia, tramando diferentes fechorías como subirse a un balcón para abrazar y besar a una mujer que se encuentra en el mismo, echar harina y agua a alguien con el que se cruza en su deambular o pegar a la gente, aunque con menos violencia que el grupo al completo.

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Las primeras referencias de esta danza están datadas en 1754 y fueron publicadas en el libro “Corografía de la muy noble y muy leal provincia de Guipúzcoa” por Manuel de Larramendi. Durante el franquismo se prohibió, pero algunos vecinos se empeñaron en reintroducirla en 1941 durante las fiestas patronales. Tras el levantamiento de la prohibición de celebrar los Carnavales, se restauró plenamente la tradición en 1971.

En este caso, se puede apreciar mucho más claramente que la danza simula el comportamiento del animal al que se está imitando y que la persona adopta las características distintivas del mismo, fusionando su espíritu con el de la bestia. El zorro como animal totémico, no solo destaca por su inteligencia y su rapidez, sino por su capacidad de observación y reacción, por su persistencia, por su habilidad para camuflarse y también adaptarse a condiciones bastante hostiles. Por otro lado, representa el deseo sexual, vinculado al elemento fuego que predomina durante estas fechas y sin el cual no podrían llevarse a cabo los procesos de creación y fertilización que son necesarios en estos momentos del ciclo anual.

Existen otros personajes folklóricos presentes en otras danzas que podría mencionar, pero creo que he hecho un amplio recorrido por las tradiciones del Solsticio de Verano más importantes dentro de la cultura vasca. Así que solo me queda desearos una muy feliz víspera de San Juan o Donibane gaua. Udako Solstizio zoriontsua!

 

 

* Un agradecimiento especial a los artículos de Javier Hermoso de Mendoza, que podéis consultar en la web: http://www.sasua.net/estella/new_2.asp También podéis visitar la página particular del autor: www.javierhermosodemendoza.com

– La primera foto se ha extraído de: https://uskaraeguna2010.blogspot.com.es/2016/06/

– La segunda imagen está sacada de http://www.hiru.eus/eu/cultura-vasca/fiesta-de-san-juan

– La tercera imagen pertenece a la Guía Repsol: https://www.guiarepsol.com/es/turismo/destinos/el-mejor-rincon/san-juan-xar/

-La cuarta imagen se ha obtenido de: https://elefectorayleigh.cl/2012/08/02/lo-natural/

-La quinta imagen es de Patxi Uriz y se ha extraído en: http://blog.fotoruta.com/2012/05/24/patxi-uriz-premiado-por-la-national-geographic/

-La sexta imagen pertenece a: http://www.dantzatlas.navarchivo.com/es/node/207

– La séptima foto se ha extraído de: http://www.naiz.eus/es/agenda/evento/la-captura-de-juan-lobo-en-torralba-del-rio

-La última imagen se ha sacado de: http://www.urumeaarnastu.com/es/conoce-los-pueblos/hernani/costumbres-y-curiosidades.html

 

 

 

 

 

 

 

Lainoak ez dezala zure bidea topa dezazun galerazi eta urte berri on

Hoy recupero la letra de una de mis canciones favoritas para intentar expresar lo que supone para mí esta búsqueda de los antiguos misterios escondidos en el territorio que, entre otras muchas cosas, me llevó a iniciar y desarrollar este espacio de difusión de la cultura y la tradición vasco-pirenaica:

Adoro nuestros rincones, cuando la niebla me los esconde. Cuando no me deja ver qué es lo que oculta, es entonces cuando comienzo a desvelar lo guardado: aquellos rincones que empiezan a surgir dentro de mi” (Traducción de “Gure basterrak” de Mikel Laboa)

La letra de esta canción muestra de una manera muy simple y, a la vez, muy profunda, el amor por la tierra, por esos espacios naturales que exploré de niña y que ahora descubro con otros ojos y una ilusión renovada que se reaviva con cada pequeña maravilla que atisbo, investigo, intento clarificar para dar sentido y trato de integrar como parte de mi sustrato cultural, mis creencias y prácticas. En la medida en que me obligo a hacer este ejercicio consciente de revisión, análisis, reinterpretación y metacognición, traduciendo en palabras las visiones, sensaciones, intuiciones, experiencias y certezas interiores que brotan de mi como una fuente, emanan parte de esos misterios, aunque a veces ese torrente encuentre algunos obstáculos para seguir su cauce y nutrir lo que hay a su paso.

El día 5 de enero, que para los italianos supone la última de las doce noches mágicas que van desde la Natividad a la Epifanía (momento en que la Befana visita a los niños al igual que Holda lo hace en los países germanos y escandinavos días antes) y en las que se regala una señal o pista para continuar con nuestra evolución durante los 12 meses siguientes, se cumplirán 4 meses de dedicación a este proyecto. Curiosamente, ese mismo día celebraré junto a mi esposo nuestro aniversario. El 2017 que está a punto de comenzar será el noveno año de tránsito por los senderos de la brujería vasca y se cumplirán 100 años del nacimiento de mi abuelo materno, que ha sido uno de mis guías en este camino.

No soy de esas personas que creen en las casualidades y procuro atender a este tipo de sincronicidades, más aún en este último día del año, que ya deja sentir los signos y los presagios que marcarán el próximo ciclo y de los que estaré especialmente pendiente durante los próximos doce días (Zotalegun).

Dado que es 31 de diciembre, corresponde hablar de la tradición del agua nueva (Ur berria), de la cual deriva la expresión euskérica moderna “Urte berri on!” (Feliz año nuevo). En los valles de Basaburúa, Imoz, Larráun, Baztán, Barranca, Burunda y Araquil existía la costumbre de que los mozos saliesen a recoger agua a ciertas fuentes cuando daban las doce campanadas, para distribuirla posteriormente por los hogares como primicia del nuevo año que comenzaba. Antes de hacer esta ofrenda a los vecinos, solían pararse a cantar “Ur goiena, ur barrena” a la puerta de las casas de las autoridades del pueblo (alcalde, alguacil, sacerdote…), éstas salían a recibirles y los mozos entregaban el agua, a veces a cambio de algo de comida o bebida. El último testimonio de este rito se registró en Urdiain en los años 70 y podéis consultarlo en la página de “Sorgin”:

https://www.facebook.com/sorginkeri/videos/1335171669878463/

En distintas culturas, aparte de la vasca, se conserva la creencia antigua de que sobre la bóveda de los cielos había un agua sagrada (agua de lo alto o “ur goiena”). Asimismo, se creía que bajo la corteza de la tierra existía un gran lago interior del cual procedían los manantiales y las aguas subterráneas (agua interior o “ur barrena”). Por eso en la canción popular se invocaba a estas dos fuentes de vida con el fin de renovar la energía del nuevo ciclo y luego se bebía el agua recogida en este momento, ya que su ingestión suponía una manera de recibir las bendiciones de la Madre Tierra: salud, protección, fertilidad y abundancia.

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A continuación, se expone la canción en euskera con su correspondiente traducción, extraída del Cuaderno de Arruazu de Pedro Miguel Satrústegui:

Ur goiena, ur barrena

Urtberri egun ona

Graziarequin Osasuna

Paquearequin ontasuna

Jaungo kuak dizuela

Egin ona.

Abade jauna beoren

Eskubidiarekin

Nai nuke kantatzen asi

Nere lagunekin

Egun onak ematera

Bere familiari

Nere deseioa da ta

Lenikan beori.

Alcate jaunaz egondu gera

Atzoko arratsaldean

Eskubidea gerekin degu

Ibiltzeko paquean.

Ur goien goien iturri

Ura da txorrotik etorri

Etxea onetako etxeko andreak

Ama Birjiña dirudi.

Etxekoandrea oso ona

Zure gauza doi ona

Egun onetan jantzikoituzu

Zure zonian amar gona

Txuri nabar azpiko

Gorri ederra gañeko

Zure parerik ez da

Plaza bat onratutzeko

Damatxo gazte componitua,

Oiek kolore gorriak!

Zure matellak iduritzen zai

klaberinaren orriak.

Klaberinaren orriyarekin

Arrosa maiatzekua

Ementxe gaude zure begira

Damatxo biotzekua.

Sentitzen zaitut sentitzen

Sala berriyan altxatzen

Zure oin txiki politen otsa

Emenditxen dut aditzen.

Zentitzen zaitut sentitzen

Ari zerala jeikitzen

Urdei azpia buruan eta

Lukaia parea eskuen

Limosna ere artu degu ta

Orai abiatu gaitezen

Adiosikan ez degu eta

Agur ikusi artean

Ortxen dago sagua

Aren onduan katua

Etxe onetako limosnarequin

Ez degu beteko zakua

Ur goien goien iturri

Ura da txorrotik etorri

Etxe onetako zaldun gazteak

Amalau urre txintxarri.

Amalau urre txintxarrirekin

Zazpi damaren eguzi

Oiek danak ala azanik

Gaiago ditu meretxi.

Agua de lo alto, agua profunda

Buen día del Año Nuevo,

Salud y gracia,

Hacienda y paz,

Que Dios os conceda

Un buen día

Con permiso de usted,

señor cura,

quisiera empezar a cantar

con mis amigos.

Ya que es nuestro deseo

Dar los buenos días

Primero a usted

Y luego a su familia.

Estuvimos con el alcalde

Ayer por la tarde,

Contamos con el permiso

De andar en armonía.

Fuente de agua de lo alto,

Agua que mana del caño,

La dueña de esta casa

Se parece a la Virgen.

Muy buena dueña de la casa,

Tu presente ha sido bueno:

Hoy te pondrás encima

Hasta diez enaguas

Blanqui-parda por dentro

Flamante roja encima

No hay otra que te iguale

Para honra de una plaza.

Joven dama compuesta

¡qué colores tan rosados!

Me parecen tus mejillas

Hojas de amapola.

Hojas de amapola

Y rosa de mayo,

Aquí nos tienes mirando,

Damita del alma.

Te estoy sintiendo

Levantarte en la sala nueva

El ruido de tus pies menudos

Hasta aquí llega.

Estoy apercibido

De que te estás levantando

Con el pernil sobre la cabeza

Y un par de longanizas en la mano.

Recibido ya el regalo,

sigamos adelante.

No es el nuestro un adiós,

Hasta la vista, simplemente.

Ahí está el ratón,

Junto a él el gato,

Con la limosna de esta casa

Nos llenaremos el saco.

La fuente de la cima alta

Mana agua del caño,

El joven caballero de esta casa,

Catorce campanillas de oro.

Con catorce campanillas de oro,

El sol de siete damas,

Siendo cierto todo ello,

Todavía más me cuadra.

En esta canción podemos apreciar la relación etimológica y simbólica entre Ur (agua), Urte (año) y Urtats (aguinaldo, que luego se convirtió en limosna). Urte representaría el ciclo del agua que se sucede durante cuatro estaciones, es decir, un año entero. En la copla también podemos apreciar que se intercambia el agua por un regalo o aguinaldo, que en este caso es un jamón y varias longanizas. A veces, se agradecía este obsequio cantando unos versos si alguno de los mozos tenía dotes de “bertsolari”.

Si queréis consultar la documentación completa relacionada con este canto ritual, sacado de un artículo de la revista nº7 de “Linguae Vasconum” (1971), podéis pinchar en el siguiente enlace: http://www.vianayborgia.es/FOLI-0007-0000-0035-0074.html

Os deseo que comencéis con buen pie el 2017 y que la niebla no impida que encontréis vuestro camino.

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*La foto de portada es una vista de Orozko capturada por Txemi López y la última imagen se titula “The Valley awakens” y es obra de Ekaitz Abigano.

Neguburu zoriontsua!

Originalmente, los vascos dividían el año en dos estaciones: invierno (“negu”) y verano (“uda”). El invierno se concebía como una estación sombría y fría que se encontraba bajo el dominio de la luna nueva (que se traduciría como “noche oscurecida” del euskera) y el espíritu del viento del norte (“Ipar”), el cual solía traer neviscas. No obstante, también se asociada al fuego (“su”), al dios Sugaar, al calor del hogar (“bero”), a la fragua (“sutegi”), al hierro (“burdina”) y a las salamandras (“arrabioak”). Dentro de esta época, la festividad más destacada es el Solsticio de Invierno (“Eguberri”, “Neguburu”).

En el solsticio de invierno se celebra el retorno de Eguzki, la Diosa Sol y se encienden hogueras, tanto en las casas como en los límites de los campos o bosques. En ellas se quema lo viejo (ropas, utensilios, objetos personales, etc) y, en algunas localidades, se celebran meriendas campestres (“basaratoste”, kanpora martxo”) en las que se cuentan leyendas y se entonan villancicos.

La “tea de Nochebuena” (“Gabonzuzi”, “olentzeko-enbor”) es uno de los símbolos sagrados más destacados en esta fecha. Se trata de un tronco, habitualmente de haya (árbol sagrado de Mari), que se enciende en Nochebuena y a veces se deja encendido hasta Nochevieja. En lugares como Llodio o Salvatierra, se encienden tres troncos en lugar de uno: uno representa a Dios (en sustitución de Sugaar), otro a María (en sustitución de Mari) y otro a la familia (en sustitución de los antepasados). Con el fuego del “gabonzuzi” se prepara la cena de Nochebuena y las cenizas se usan para bendecir a los animales o para esparcirlas en el campo a fin de ahuyentar el mal. Igualmente, con estas cenizas se pueden fabricar talismanes de protección. Según la creencia popular, si el tronco se apagaba, alguien de la casa moriría antes de la Navidad siguiente, de modo que se ponía cuidado en vigilar el fuego.

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En Cataluña, al igual que en Euskadi y otras regiones de Europa, también se han conservado ritos relacionados con los antiguos cultos animistas a los árboles. Aparte de adornar el típico abeto o pino, se ha mantenido la tradición del Tió. El Tió era un tronco que se quemaba en la chimenea de la casa con fines similares a los que encontramos en los hogares vascos. Posteriormente a este tronco se le han añadido ojos, nariz, boca, dos ramas traseras que hacen de patas, una “barretina” y una manta como vestido. A partir del 8 de diciembre, se empieza a “alimentar” a este personaje con frutas, hortalizas o restos de comida y el 24 de diciembre se le apalea con una vara de madera para que “cague” dulces o regalos.

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Otra de las tradiciones que ha permanecido viva en la región vasco-pirenaica es bendecir el pan de Nochebuena (“Gabon-ogi”, “Ogi salutadu”, “Ogi mehe“), haciendo la marca de la cruz y besándolo. Después se corta un pedazo y se pone bajo el mantel de la cena. A continuación, se guarda en un armario o en un cajón de la casa para garantizar la salud de todo ser que habite en ella (personas, animales, plantas). Algunos aún creen que sirve para aplacar el mar embravecido, protegerse de las crecidas de los ríos y evitar el pedrisco. Otra costumbre que podemos vincular con la brujería es la costumbre de tejer en Nochebuena prendas en las cuales se pone la intención de que sirvan de protección contra el mal de ojo, ya que al hilo entrelazado en esta época del año se le atribuye un poder mágico especial (se teje con más intensidad entre el solsticio de invierno y nochevieja).

El personaje mitológico y folclórico más destacado en estas fechas es el Olentzero, que a veces va acompañado de su esposa Mari Domingi (una representación de la diosa Mari). Algunos autores apuntan a que su etimología proviene de “Onentzaro” (tiempo de lo bueno), mientras otros consideran que está relacionada con el “olentzero-enbor” (tronco de navidad).

Según las viejas usanzas, durante doce días, los difuntos y otros seres sobrenaturales emergen en busca de la luz y el calor del tronco que crepita en el hogar. Algunos de esos espíritus pueden procurar protección a las familias si se les hace alguna ofrenda. Esta búsqueda de protección enlaza con la versión amable del Olentzero, el cual es representado como un hombre grande, bonachón, glotón, al que le gusta mucho el vino (recordando la imagen de un gentil o gigante). Habitualmente, se hacen muñecos de paja del Olentzero y luego se queman en el fuego para simbolizar el paso de lo viejo a lo nuevo. No obstante, en algunos lugares de la geografía vasco-pirenaica, se le representa como un ser con ojos rojos, cara manchada de negro, boina, pipa, una hoz y un ramillete de árgoma o brezo (planta usada para avivar el fuego del hogar). Se dice que, si encuentra la chimenea sucia o ve a un niño travieso, corta cabezas con su hoz. Esta versión “oscura” del Olentzero se asemeja a los “krampus” nórdicos y a los “kallikantzaroi” griegos.

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La Nochevieja (“Gabonzar”) es otro de los momentos clave del periodo invernal. Además de pasar la noche en familia alrededor del fuego, era costumbre salir a buscar agua a ciertas fuentes que eran consideradas sagradas. Este agua se guardaba y aún se guarda para usarla con fines medicinales y mágicos el año siguiente.

Por último, cabe destacar la importancia que se le otorgaba al día de Año Nuevo (“Urteberri”) y a los doce primeros días del año, ya que servían como orientación para predecir la climatología de los doces meses siguientes y como oráculo para anticipar algunos acontecimientos vitales (“Zotalegun”). En algunas localidades, no obstante, se considera también “Zotalegun” los 24 días de agosto, cuyo tiempo anuncia cómo serán los meses del año siguiente. Habitualmente se interpreta que la situación meteorológica del primer y decimotercer día indican la tendencia que reinará durante el mes de enero; la del segundo y decimocuarto día, el tiempo que hará en febrero, y así sucesivamente.

 

La fotografía utilizada como cabecera del texto es una imagen de Amboto nevado que pertenece a Igertu, un montañero cuyo blog es: http://igertu.blogspot.com.es/2007/04/20070127-anboto-1331m-invernal.html